El Ideario: qué hacer con la media melena


Una media melena no tiene por qué ser aburrida. Y si bien es un largo muy favorecedor, hay que tener siempre presente la forma de nuestra cara para saber exactamente en qué punto cortar y demás trucos. Como los que siguen:
  1. Lo primero y más importante es tener un buen peluquero/a. Alguien que entienda nuestro pelo (porque peinadas en la peluquería todo es estupendo, pero es necesario que el corte siempre se adapte a la tipología de nuestro cabello), que sepa cómo se comporta cuando está seco (si tiene volumen, si se encrespa, si es demasiado lacio, si es muy rizado...) y que tenga nociones de visagismo para que la altura de corte favorezca siempre a nuestra cara. Que haya una armonía entre cara y pelo. Si no nos vemos el pelo bien, nunca encontraremos el estilo que buscamos.
  2. La forma de la cara es fundamental. En caras muy redondas o cuadradas, o muy gorditas es mejor evitar las medias melenas que quedan a la altura de la oreja. O es corto o es más largo. Pero esa melenita tipo Colón va a potenciar aún más el ancho de la cara. En estos casos es mejor que quede o a la altura de la mandíbula o casi rozando el hombro.
  3. Los flequillos de lado son más llevables y armonizables que los flequillos rectos. Los flequillos más rectos (aunque despuntados se entiende que queden cubriendo toda la frente) son perfectos para rostros más angulosos, ya que los suavizan.
  4. Texturiza. Esa es la clave. Salvo que tengas el rostro muy alargado (que entonces te quedará muy bien una melena recta, pulida), es preferible que quede más despuntada, como desordenada. te dará más juego para peinarte cada día, aporta más volumen (o lo controla si tienes mucho) y es puro estilo.
  5. El color es también fundamental. Vamos cumpliendo años y nuestra piel también cambia. Cambia su tono y sobre todo, su luz. Así que ir adaptando también el color del pelo a ella es esencial para mantener la armonía. Nunca te pongas un color que le hayas visto a alguien: siempre ha de ser pensando en ti y en tu pelo.
  6. Piensa que las medias melenas necesitan mantenimiento. Así que si te lanzas a por ellas, necesitarás pasar por peluquería una vez al mes o como mucho, cada dos meses.

No se te ocurra: descuidar el pelo. El pelo necesita cuidados igual que la piel. La alimentación es fundamental, obvio, pero además es necesario un champú adecuado. Un acondicionador. Mascarilla. Productos de tratamiento siempre adecuados y de calidad. No te fíes de todas las promesas que hacen los anuncios de la tele, porque puede que para tu tipo de pelo no sean lo adecuado.
Escucha a tu pelo. Hay melenas más caprichosas que otras, más exigentes. Dales siempre lo que necesites.
Pensar que a partir de una edad hay que cortarse el pelo. Todo con estilo es perfecto.
Abonarte a la plancha de pelo. Apéate de ella, busca una buena peluquería y verás el milagro.
El pelo evoluciona. Si has dejado de verte bien es porque probablemente lleves el mismo corte desde hace mil. Tu vida cambia, y la imagen del espejo debe acompañar a tu nuevo yo.
Pretender ir contracorriente. Reconcíliate con tu pelo. Es como es. Poténcialo. No pretendas tener un pelo que no tienes: rizo si es liso, viceversa, volumen, menos volumen, etc. El que tienes es el tuyo y como tal, lúcelo.


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