12 looks para oficina, profesoras de secundaria o similares


Nos pasamos parte de la vida en una indecisión. Tenemos la cabeza clarísima para arreglar vidas ajenas pero para la nuestra propia, nos sale un nido de dudas. Somos capaces de sacar tropemiles de looks para situaciones distintas a las que nos toca vivir en el día a día, pero absolutamente incapaces para nuestro momento cotidiano. Y es que el ser humano es así de inexcrutable. Por petición de @evicaaa y @agullaefio, va entonces un post con 12 looks que tanto valen para ir a una oficina, como para dar clase en secundaria, en la universidad, en ciclos formativos, una charlita, una ponencia, un seminario, o la reunión de vecinos. Porque como os digo muchas y variadas veces: no es cuestión de aspirar a tener un armario hiper lleno de cosas variadas. Sino que lo que tenga se adapte a prácticamente todas las posibles situaciones.
  1. Una cazadora de pelo. O de borreguito discreto. Puede ser una buena alternativa a los abrigos más clásicos en días de frío. Es ponerle un punto distinto a un pantalón sastre y un sencillo jersey de cuello vuelto.
  2. Un vestido a la rodilla. Tanto si es liso como estampado. Si lo eliges con un fruncido en la zona de la cintura, disimula flojedades y afina talles. Póntelo con botas altas o con salones. Y con un abrigo doble faz o uno clásico estilo albornoz.
  3. Un pantalón de cuadros. Tanto recto estilo traje como tobillero o culotte. Con una camisa blanca o un jersey fino de punto. Un look muy sencillo pero muy sofisticado. Una interesante manera de vestir de tendencias sin saltarse la sobriedad. Con botines de tacón o mocasines.
  4. Un vestido midi. O una falda midi. Este año quedan especialmente bien con botas altas de piel blanda, arrugadas en el tobillo. Pero también con bailarinas. 
  5. Un abrigo de cuadros. Si los cuadros no te convencen en tu ropa, un abrigo es una alternativa estupendo para animar un conjunto básico en negro. Un vestido negro o un pantalón negro y jersey gris. El abrigo pone el toque ideal.
  6. Una blusa bonita. Además de las camisas blancas, mete en un armario alguna blusa en seda, con estampados desde los más atrevidos en modo pañuelo muy Versace hasta más moderados como los lunares. Con una falda o pantalón básicos + americana tienes el día arreglado.
  7. Un jersey de punto fino. De escote pico para las que tienen menos frío o cuello redondo o cuello vuelto si eres de las más frioleras. Es la opción interesante para las que tengan más frío con camisas y blusas.
  8. Unos botines bajos negros. Así no tendrás frío en los tobillos con los pantalones más cortos ni tampoco te dolerán los pies al no ser de tacón.
  9. Unos botines negros con tacón. Este formato de botín te permite llevarlos incluso con vestidos y faldas. Informaliza más la prenda, por lo que si en tu oficina son más estrictos quizás lo veas demasiado social. Si no es el caso, es una estupenda manera de no tener tanto frío en invierno.
  10. Unos botines blancos. Tranquilas, no son obligatorios. Es una de las tendencias de esta temporada que puedes coger o no. Perfectos con pantalones tobilleros (con un sencillo chino y una blusa de seda) o prendas midi.
  11. Unos salones de tacón cuadrado. El tacón cuadrado es la salvación para ir en tacón sin morir de cansancio. Estiliza igualmente y queda fantástico con pantalones tipo culotte, tobillero, paper bag, etc., lisos o estampados. O con vestidos y faldas.
  12. Unas bailarinas print. Si te apetece meter la tendencia animal en tu trabajo pero en una americana o vestido lo ves too much, los zapatos son la más discretas de las opciones.
No se te ocurra: encorsetarte. Tener el armario fraccionado por situaciones de vida. Porque en cuanto una de esas situaciones cambie, ya no sabrás cómo vestirte.
Caer en el uniforme es malo. Pero renunciar a él, también. Es decir, define tu estilo. Si te gustan los básicos, no te agobies pensando en que tendrías que meter más estampados porque es lo que se lleva. Piensa siempre en lo que a ti te haga sentir bien.
Del mismo modo, tampoco renuncies a las tendencias por muy sobrio que sea el código de vestimenta. Siempre hay lugar para pequeños detalles como un cinturón, unos zapatos, un abrigo... con un punto un pelín más atrevido.
Siempre elegancia ante todo. Vístete como quieres que te vean, para transmitir lo que tú eres. Nunca según lo que se supone que los demás han de ver. Piensa en qué quieres transmitir y hazlo a través de tu ropa. Pero no te disfraces. Porque no estarás cómoda y lo peor de todo, no serás tú misma.

Lo encontrarás en: en cada punto, su link.

Comentarios

  1. ¡Que razón tienes!
    Voy a tomar nota de alguna de tus recomendaciones que tengo que añadir a mi vestidor para que todas las mañanas no sean un quebradero de cabeza para mi.
    Feliz viernes festivo.

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