16 básicos de armario para solucionarte la vida


Partiendo de la base de lo que os comentaba ayer en instagram (no te encorsetes, no pienses en tu armario en base a conjuntitos. Piensa en él como un todo combinable) es importante pensar en el armario de cada temporada, pero más áun en el armario de todas las temporadas. El que permanece independientemente de las modas, el que puede guardarse con toda seguridad hasta la temporada venidera y en el que se puede (o no, según gustos y presupuestos) invertir algo más.

Hablamos de los básicos. Sin duda, el pantalón vaquero es uno de ellos, de los que está todo el año (de todas las formas y colores), pero hay más. Así que según petición de @crisfbernardo, aquí van los 16 básicos de armario del invierno para aprovechar al máximo:
  1. La camisa blanca. Obvio. Una camisa blanca es de lo más aprovechable del mundo. Siempre la recomiendo algo oversize o de aire masculino. Y es perfecta con un vaquero y botines. Con un pantalón negro y mocasines. Con gabardina, con abrigo o con cazadora de piel.
  2. El pantalón negro. Un culotte, un pitillo tobillero, un corte sastre, un palazzo, un paper bag, un baggy... el que mejor le siente a tu cuerpo. Pero un pantalón negro es siempre una opción estupenda. Con jersey de punto fino, con camiseta y cardigan de punto, con camisa blanca, con unos salones, con deportivas...
  3. Un abrigo. Tanto si es de corte albornoz con cinturón como de corte masculino. Liso en camel, negro o marino (según tu gusto) y para llevar de manera formal con tacones o más informal con deportivas o mocasines.
  4. Una gabardina. Más o menos larga en función de tu altura y preferiblemente de corte clásico para que dure y dure. Ideal con camiseta marinera, vaquero y mocasines. O con camisa blanca, pantalón negro y botas.
  5. Una prenda de abrigo y lluvia. Un plumífero ligero es lo ideal. Con un vaquero, jersey de punto y botas es perfecto para las días más tristes. 
  6. Una cazadora de piel. Tanto estilo perfecto, como biker, como chaqueta... en negro, camel, marino o burdeos. En este post tienes más opciones, pero lo ideal es que sea de tu talla. Con una camiseta blanca, pantalón negro y salones.
  7. Un jersey de punto fino. Si es de cuello pico, estiliza. Pero elige el que te resulte cómodo (cuello caja, cuello vuelto, o uno de cada). Fantástico con abrigo, camiseta blanca, vaquero y salones.
  8. Una chaqueta de punto. El acompañante perfecto a cuando hace pelín más de frío bajo la prenda de abrigo, para informalizar un vestido negro o un top lencero o como acompañante de una camisa blanca, vaqueros y botines.
  9. Una camiseta marinera. Las rayas en invierno son casi más bonitas que en verano. Por ser menos evidentes y por poner un punto ideal con un abrigo, pantalón negro y mocasines. 
  10. La camiseta blanca. O varias. Para llevar bajo los jerseis de punto o para ponerte con un pantalón negro, cazadora de piel y salones.
  11. Un tote bag. Un bolso algo más grande para el día a día. En el que quepa todo pero que no se vea como un cajón desastre y resulte fácil de cargar. En negro, camel o burdeos siempre funciona.
  12. Un bolso cruzado. Más o menos grande en función de si lo necesitas para salir o para el día a día.
  13. Unas deportivas. Que te podrás poner también con faldas y vestidos, y con medias tupidas negras o grises. Que llevarás con el abrigo, cazadora o lo que te apetezca.
  14. Unos salones negros. De ante, más o menos alto o con el tacón más o menos fino. Según te gusten. Que te dan un toque sofisticado a un vaquero con camiseta marinera, o muy femenino a una camisa blanca y pantalón negro.
  15. Unos mocasines. Negros, camel, burdeos, caqui... de ante o de piel; más cerrados o más abiertos en el empeine; con borlas, hebilla o antifaz... y para ponerte con faldas o pantalones.
  16. Unos botines. Tanto unos clásicos en negro (con o sin tacón) como más tendencia en print serpiente (que es más permanente que el leopardo, y cansa menos).

No se te ocurra: pensar que una camisa blanca te va a durar toda la vida. Las prendas blancas hay que renovarlas a menudo. Sufren mucho eso de los lavados y la vida diaria.
Zapatos y bolsos cutres. Es mejor tener muy poco y más o menos bueno que un montón de chusmerío que ocupa y que cada vez que lo ves te da repelús y electricidad estática.
Renegar de los básicos. Si llenas tu armario de tendencias, de mogollón de estampados, de tejidos diferentes y blablabli, te cansará todo antes y tendrás la sensación de nada que ponerte. Oriéntate siempre a tener unos básicos sólidos y a partir de ahí, vete dándote caprichos de temporada en pequeñas dosis.
Olvidarte de los accesorios. Estos son los básicos, la base del lienzo. Pero un pañuelo bonito, unos pendientes, un colgantito... alegran y diferencian los conjuntos. Eso sí. Tampoco te pases y te conviertas en un expositor de vendedor de playa.

Lo encontrarás en: en cada punto, su link.

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