viernes, 30 de julio de 2010

¿Cómo me lo pongo?: Morena mía

No os lo váis a creer, pero esta entrada va de bodas. Sí, de bodas. De un tema que nunca se toca en este blog. Después de esta pequeña ironía, que sabéis que me gusta, vamos al lío serio. En este caso, Perla nos presenta este vestido de seda, con volantes abullonados. Es corto y ella muy alta. De cabello oscuro y piel dorada, pide ideas para resaltarlo en una boda en el norte, en agosto, de tarde. Se plantea incluso "retocar" el vestido para no coincidir con nadie. Vamos a ver cómo sacarle partido.
  • Por el tono de su piel y de su cabello, elegiremos algún tono de contraste pero frío. Para que mantenga el punto elegante del nude, que para pieles muy morenas no es el tono más recomendable. Por eso, un contraste con plata (y si es plata vieja, mejor) en zapatos y complementos puede ser bueno. Unas sandalias jaula, algo abotinadas (ella es muy alta y el vestido muy corto) para que no se vea demasiada pierna desnuda. Un maxi brazalete metálico también en plata vieja. El bolso, de boquilla, con una cadenita, también en plata vieja. El cabello, suelto en ondas suaves con dos trenzas delanteras recogidas hacia atrás. El punto diferente, lo pondrá una flor grande, de tela, colocada en el escote falso del vestido. La flor será de color: desde el sobrio negro, hasta tonos más atrevidos como el fucsia o el berenjena.
  • Otra opción es atreverse y ponerse unas sandalias de pitón, en crudo. Es decir, mantener el tono del vestido pero reforzado con este estampado. El cabello recogido, en un moño tirante. Con pendientes grandes, en dorado. Y muchas pulseras estrechas también en dorado. El bolso, pequeño y rígido, de madera.
  • Si hace fresco, una chaqueta de cuello redondo, en punto de lúrex, con la manga francesa. Algo muy discreto.
Y si los tacones tienen pinta de ser asesinos, no te olvides de unas bailarinas para que la noche no pare.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: si eres muy alta y el vestido es muy corto, olvídate de tacones muy altos o plataformas delanteras, ya que ópticamente harán el vestido aún más corto. Y para una boda, no es apropiado, máxime en verano que no llevamos medias oscuras.
Olvídate también, por lo que acabamos de decir, de zapatos demasiado escotados. Juega con elementos en el empeine.
No le pongas ni un cinturón ni una cinta bajo el pecho. No funcionará con esos volantes que tiene la pieza. Si lo quieres "tunear" hazlo con una flor o algo similar en el pecho.
Evita los tonos nude si tu piel está muy morena. En contra de lo que se piensa, los nudes funcionan mucho mejor en pieles muy blancas. Incluso un total nude. Pero las pieles morenas tienden a chabacanizarlo. Como pasa con los total white.
Un bolso estilo 2.55 de Chanel. Bien para la noche, ya que este vestido se puede socializar fácilmente con unas bailarinas. Pero no olvides que se trata de una boda.
Si quieres llevar un tocado, busca uno de pluma alta, colocado a un lado del cabello. Evita los bandeaux que son demasiado evidentes.
Dejar de mirar a Benicio del Toro. No viene a cuento, pero acabo de ver su anuncio de Magnum y... en fin. Que es una maravilla de ser humano. Lo prefiero al Magnum.

Lo encontrarás en: el vestido de Perla es de Zara. Los zapatos, de Jimmy Choo.


* P.D. A puntito estoy de empezar mis vacaciones. Seguirá habiendo entradas, por supuesto. Pero si queréis seguir en tiempo real todo lo que hago. No dejéis de seguirme en Twitter.

miércoles, 28 de julio de 2010

Como yo lo hago: Vamos a la playa

Disfrutar de la playa es relajante, pero más lo es si lo hacemos de manera responsable. Nuestra piel y nuestro cabello sufren con el calor, con el agua de las piscinas o del mar. Se resecan y envejecen antes de lo que les toca. Así que cuidarlos es la decisión más inteligente.

La mejor manera de cuidar el cabello es con un sombrero para evitar que los rayos solares incidan directamente. Tanto una pamela de algodón, un borsalino de rafia o una gorra de rayas, incluso un pañuelo. Pero además, un protector solar que lo mantenga hidratado. Yo uso el Color Extend Sun Sparkling Shield de Redken. Es suave, no engrasa y huele de maravilla. Lo complemento al llegar a casa con el champú y la mascarilla AfterSun de la misma gama, que mantiene el brillo de mi cabello.

Para el cuerpo me gusta cambiar. El spray de Isdin es una opción muy cómoda para aplicarse la protección solar sin necesidad de mancharse de crema. Pero Les Polysianes de Klorane tiene un aroma a tiaré que evoca el verano y la playa. Una leche que se absorbe rápidamente. Aunque mi piel es morena, nunca bajo de la protección 30. Me bronceo igualmente pero con un color más dorado. Al ser un bronceado lento, no hay quemaduras ni "pela" la piel.

Para zonas más delicadas como el escote, siempre protección 50, de Isdin. En cualquier caso, siempre ha de estar la piel exfoliada antes de comenzar las exposiciones solares prolongadas.

El rostro hay que cuidarlo algo más. Pasada la treintena es conveniente buscar cremas más completas que luchen contra el envejecimiento. Bronze Goddess de Estée Lauder es estupenda. Tiene un ligero tono irisado que evita las manchas blancas de crema. Se extiende muy bien y no es grasa. Del mismo modo, nunca bajo de la protección 30.

Y kilos de hidratante después de la ducha. Además de mucha agua durante el día y un complemento mágico que refuerza mi piel y me aporta antioxidantes para contrarrestar los efectos del envejecimiento cutáneo además de proporcionarme un bronceado rápido y uniforme: beta-caroteno en cápsulas.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: abusar del tabaco, el alcohol o de las bebidas con gas mientras estás al sol. Es darle un poquito más de caña al asesinato de células. De jovencilla todo vale, pero los 30 empiezan a no perdonar.
Exponerte al sol el mismo día en que te has depilado. Aparecerán manchas de las que te puede costar media vida desprenderte.
Tomar el sol en pleno mediodía, sin sombrero ni sombra. Puede que te pongas morena antes, pero te aseguro que lo perderás mucho antes también.
Olvidarte de la exfoliación. Tan importante como la hidratación.
Llevar los pies hechos un desastre. En la playa la arena reseca, por lo que una buena hidratación cada día y arreglarse las uñas de manera habitual es una norma insaltable.
En la playa también nos podemos culturizar. Aprovecha para leer una revista, un libro o escuchar música.

Lo encontrarás en: el neceser es de Dayaday. La gorra, de Oysho.

lunes, 26 de julio de 2010

Aprendiz de perroflauta


Los pantalones sarouel se popularizaron como atuendo de perroflauta variado. Después saltaron a las puestas de sol en chiringuitos de playa para terminar aterrizando en todas las estanterías de todas las marcas como imprescindible independientemente de la estación. Son una prenda cómoda, pero también difícil no apta para todos los estilos.

Pero en verano parece que apetece más ponernos unos sarouel. Y son más que versátiles.
  • Podemos llevarlos para un día a día con bailarinas y una blusa de lino, de cuello mao. Un bolso bandolera para llevar las manos más libres.
  • Para ir a trabajar lo combinamos con una blusa de gasa de seda y unas sandalias de tiras anchas. El bolso, estilo Dr. Bag.
  • Para una cena en casa de amigos, con unos zuecos y un tank top amplio de algodón. Una cartera de mano de rafia y un montón de pulseras anchas.
De todas, yo los llevo con una blusa de lino, la opción más fresca, que además permite llevar los brazos cubiertos (ideal para permanecer en lugares con aire acondicionado). Para que no quede un conjunto soso le pongo un colgante muy sencillo, pero con un punto.

Clic para ver la foto más grande. El colgante lo podéis encontrar aquí. Y de rebajas.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: si el sarouel es de algodón y con microrrayas como es el caso, no te lo pongas con unas sandalias joya para por la noche, porque no es el estilo más adecuado.
Hay bolsos de invierno y bolsos de verano. Tenlo en cuenta, porque el aprovechamiento máximo no siempre funciona.
Con unos náuticos. El efecto óptico sobre tus caderas es el horror.
Tampoco con deportivas y mucho menos con havaianas. La idea es quitarnos de la cabeza el aire perroflauta, refinarlo. Así que no lo recargues.
Decántate siempre por tejidos más acabados. Nada de sarouel en estampados floreados ni lycras algodonadas. Ya no.
Llévalo siempre según tu estilo. No te lo plantes sin más. Si eres de plano, pues con camisetas de algodón. Y si te va más el taconazo, pues para la noche con paillettes. Pero no hagas chimichurris extraños.

Lo encontrarás en: tanto los sarouel como el look de la derecha son de Rützou. La blusa de lino, de Zara. Y el colgante, de El Jardín de Lulaila. Aprovecha para hacerte con él ahora, porque pertenece a una selección de piezas que están rebajadas. Desde 16 euros puedes encontrar complementos como colgantes, horquillas, broches, bolsos... ¡y sin gastos de envío! Corre, que las unidades son limitadas...

viernes, 23 de julio de 2010

Mi día B: El vestido

Después de haberos dado la lata con innumerables entradas habládoos de pequeños detalles de mi boda, como los zapatos...


o el ramo de margaritas y lavanda seca...


y de haber enseñado el tocado que llevé sustituyendo al tradicional velo. Una hermosa pieza que El Jardín de Lulaila hizo a medida para mí, a partir de una pieza art déco. Lo complementaban un par de pendientes de brillante, antiguos (eran "lo prestado"), con un significado especial, muy sencillos; y mi sortija de pedida.


Después de todo esto, llega ya el momento de enseñaros lo más importante, con lo que más disfruté: el vestido.


El vestido era una joya, realizado en tul, sobre una pieza entera de organza. Lleno de volantes (un sutil guiño al sur) adornados con raso de seda y guipur. Tirantes con pedrería. Y un frontal en organza deshilachada. Todo en blanco roto.

¡Tachán!

El autor del vestido fue Ion Fiz. Un vestido que me encontró y que me enamoró desde el primer momento en que lo vi. Tanto, que no me veía con ningún otro (es totalmente cierto eso que dicen que en cuanto ves el que va a ser para ti, lo sabes). Y con el que me sentí comodísima, porque no se ceñía en absoluto a mi cuerpo y era muy ligero. Algo que además me permitió elegir la ropa interior que más me gustase.

Para la Iglesia, me cubrí los hombros con un bolero de tul. Y los consabidos guantes de piel.

Ahora sólo quedan detalles de decoración y curiosidades como la maravilla de coche en el que salimos mi chatín y yo de la Iglesia. Juntos, conduciendo él. Pero eso ya, con más calma.

Como hoy ya nos salimos de lo habitual, pues el chatín os enseña también la cara. Que iba de guapo, a rabiar. Con chaqué clásico, corbata azul marino y chalequillo cruzado de lino en azul celeste. Se me cae la baba.


* Todas las fotografías son de Sanoguera (tel. 981 50 73 60). Agustín y Rebeca son encantadores y con una sensibilidad especial. Además, a Rebeca también la puedes escuchar. Aquí.

miércoles, 21 de julio de 2010

¿Cómo me lo pongo?: Azul klein

Y otro más de bodas, señoras. Belén se ha comprado este vestido azul klein con detalles dorados en el escote, de corte asimétrico y que quiere lucir en dos bodas. Así que busca al menos un par de ideas para ambas ocasiones.

Podemos tanto jugar con el poder del azul, potenciándolo; como otorgar protagonismo al dorado. Por ejemplo:
  • Combinar el vestido con unas sandalias altas, de tiras, en el mismo tono que el vestido y con detalles dorados. El bolso será una cartera de mano rígida, en dorado viejo. Un anillo en el dedo índice. El peinado juega un papel importante. Un recogido despeinado, de aire griego, con una banda elástica dorada.
  • O que el azul sólo esté presente en el vestido. Las sandalias serán en color rojo oscuro con detalles dorados, que conectarán con el vestido. El resto de complementos (como una pulsera brazalete) también serán del color rojo oscuro. El cabello lo podemos llevar en una coleta alta, tirante.
  • Si le queremos sacar partido para una noche de fiesta más informal, le ceñiremos la cintura con un cinturón ancho y unas sandalias abotinadas o atadas al tobillo. En este caso, la cartera de mano será grande.
En cualquier caso, lo que elijamos siempre tendrá que funcionar de manera secundaria ya que el vestido de por sí es la auténtica joya.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: pendientes muy exagerados. Con ese escote de pedrería no son muy aptos.
Con zuecos. Si lo queremos socializar, siempre con sandalias (incluso con planas) pero no con un calzado tan informal como un zueco. En todo caso, sandalias de suela de madera.
Con botas Dr. Martens o moteras. Nada de eso.
No los combines con leggings. La mejor manera de darle un punto cotidiano es a través de los cinturones. Incluso los elásticos.
Un foulard alrededor del cuello. Pedrería + foulard es una extraña mezcla.
Cuidado con los bolsos. Ante la duda, siempre la opción más discreta.
Con una cazadora vaquera o una camisa en denim. Si tienes frío, quizás una blazer sea lo más acertado.

Lo encontrarás en: el vestido de Belén es de Paul & Joe. Los zapatos, de Pierre Hardy para Yoox.

lunes, 19 de julio de 2010

Mi día B: El lugar de los hechos


La elección del lugar en el que se va a celebrar la boda es fundamental, ya que en él pasaremos la mayor parte del tiempo de la fiesta. Tiene que ser un lugar bonito, cómodo y acorde con el ambiente que queramos recrear.

La boda se celebró en Galicia, en la Galicia más rural e interior. En el centro geográfico. Dos pueblos elegidos: Melide, camino de Santiago en Año Santo, para la iglesia. En concreto, el Convento Sancti Spiritus. Lalín, para la cena.

El Pazo de Bendoiro es una hermosa casa señorial del siglo XVI enclavada en un entorno verde de ensueño.


Una construcción de piedra que conserva los jardines y las dependencias originales de la casa en la que vivió Alonso Nuñez de Taboada.


Verde, mucho verde, y hórreos, tan gallegos. Maridaba a la perfección con la pulpería que cortaba pulpo en directo en los aperitivos. Jamón y pulpo a partes iguales mientras sonaba Vicente Amigo de fondo.

Y la decoración... maravillosa. Ya os la enseñaré.

viernes, 16 de julio de 2010

Como yo lo hago: Fusili mediterránea

En verano nos cambia el apetito. Escuchar hablar de platos calientes o imaginar digestiones pesadas nos da pavor. Así que las ensaladas, las cremas frías, alimentos a la plancha o la pasta son las mejores opciones. La pasta da mucho juego, tanto caliente como fría. Os propongo un plato semifrío de fusili a la mediterránea.

Ingredientes
(para 2 personas)
175 grs. de fusili
3 tomates maduros
Media cebolla
1 diente de ajo
50 grs. de aceitunas negras sin hueso (una latita de las pequeñas)
1 lata pequeña de atún en aceite de oliva
Albahaca
Aceite de oliva
Sal y pimienta negra

Preparación
1. Poner una cacerola con agua a hervir para preparar la pasta. En cuanto empiece a hervir, echar la sal y los fusili. Dejar a fuego alto 10 minutos.

2. Poner un cazo con agua a hervir. Mientras, practicar un corte en forma de cruz en la base de los tomates. Cuando el agua hierva, echar los tomates y dejarlos 2 minutos para escaldarlos. Pasados los dos minutos, echarlos en un colador y mojarlos en agua fría para poder manipularlos sin quemarnos. Retirarles la piel, las semillas y el jugo que vayan soltando. La carne del tomate la troceamos y la reservamos.

3. Picar las aceitunas negras en lonchas. Reservar.

4. Picar la cebolla y el ajo en trocitos pequeños. Reservar.

5. Cuando la pasta esté lista, escurrir y volver a poner en la misma cacerola. Reservar.

6. En una sartén, echar dos cucharadas de aceite de oliva y poner a calentar. Bajar el fuego a lento y echar la cebolla y el ajo. Rehogar hasta que la cebolla esté transparente.

7. Echar el tomate en trozos, la sal y pimienta y la albahaca. Subir el fuego y remover hasta que el tomate esté casi deshecho. Añadir las aceitunas y remover 2 minutos más.

8. Verter el contenido de la sartén en la cacerola que tiene la pasta. Añadir el contenido de la lata de atún y remover para que quede todo mezclado.

9. Servir.

El vino
Algo fresquito y ligero, como un Enate Rosado.

jueves, 15 de julio de 2010

Ya son 4 los de Atelier



Aquí tenéis el magnífico número 4 de Atelier. Y digo magnífico porque lo es. Beatriz Vera ha realizado un maravilloso trabajo. Más cuidado que nunca, con interesantísimas entrevistas a través de las que podemos conocer más a Marta de la Calzada o a Araceli Ocaña, de Ari Bradshaw. O conocer las mejores esquinas de Valencia gracias a Macarena Gea. Y mil sugerencias perfectas para este verano entre las que están los trucos para la maleta ideal o el estilismo perfecto de festival de música. Sin olvidarnos de las secciones fijas como las Twitt-berry Nights de Jose_Airam que nos cuenta sus aventuras en Milán. 100 páginas para devorar.

Y también mi sección "Entrevista con el armario", que como no podía ser de otra manera, se dedica a los imprescindibles de las rebajas. Ya me diréis qué os parece.


miércoles, 14 de julio de 2010

¿Cómo me lo pongo?: Civiles

Seguimos con la saga nupcial. El capítulo de hoy versa sobre bodas de mañana, civiles, con un vestido corto, de escote halter y de estampado psicodélico. Este vestido es de Begoña, y quiere aprovecharlo tanto para la boda como para cualquier otro día.

La ventaja del vestido es que se convertirá en más o menos cotidiano en función de los complementos que le pongamos, lo que lo convierte en versátil.
  • Para la boda (que al ser por lo civil nos deja un cierto margen), aprovecharemos ese aire hippy colocándonos un bandeau elástico de pedrería con el cabello suelto peinado con ese look playa que tanto se lleva este año. O con una diadema en bandeau en color dorado, muy fácil de poner y de llevar. Sandalias altas, de plataforma delantera y con cierre en el tobillo. Una cartera de mano de metal, rígida, labrada.
  • Para una tarde de paseo veraniego, con unas sandalias de suela de madera como las Swedish Hasbeens y un capazo de rafia. El punto: un pañuelo de seda naranja en la frente. Y pulseras anchas de colores.
  • Para un día de trabajo, con unas bailarinas y chaqueta de punto fino, larga (para los aires acondicionados) y bolso bandolera.
  • Para una noche de cena, con un cinturón de cuero natural ceñido a la cintura, salón de tacón también en color natural y cartera de mano en naranja. El accesorio: un brazalete metálico.
Confío en que Begoña exprimirá al máximo el vestido. Y sobre todo, que lo pasará realmente bien el día en que lo lleve.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: ni lo puedes hiper recargar ya que el estampado de por sí es potente; ni tampoco lo dejes en modo anodino. Compleméntalo en su justa medida a través de pulseras o tocados para convertirlo en especial.
No lo lleves a la playa. Ni por el tejido ni por el corte es idóneo para ello.
Con tachuelas. Con los circulitos y las tachuelitas ya es demasiada fiesta de las cositas variadas.
Chales. Y menos con un halter. Si hace frío, mejor una chaquetita de lentejuelas y manga francesa.
Blazer. La verdad es que con ese cuello cerrado no la veo demasiado.

Lo encontrarás en: el vestido de Begoña es de Pilar Vidal. El look de la derecha, de Rützou.

lunes, 12 de julio de 2010

Mi día B: Complementos

Os hablé de mi tocado que sustituía al tradicional velo. Pero fueron más los complementos que hubo... y los que no estuvieron.

Entre los que hubo, los zapatos. Miles de zapatos y de zapaterías pasaron ante mis ojos. Pero no los quería blancos. Tampoco podían ser de colores porque no iban con el estilo del vestido. No los buscaba muy altos y en cambio los escaparates estaban llenos de colecciones de taconazos imposibles y ese día, de alturas nada, que un entorno de piedra y campo no es apto para una torpe con tendencia a caerse por los rincones como soy yo. Nada de sandalias, ni pedrería... en fin. Hubo un momento en el que pensé que no los encontraría nunca. Hasta que de casualidad, y sin buscarlos, encontré los que finalmente fueron. Altura ideal. Tacón comodísimo. En plata gastada. Clásicos y ponibles afterboda. De Sacha London a un precio fantástico.


Lo que no hubo fue liga. Ni medias. Pero sí guantes. Me fascinan los guantes así que no renuncié a ellos en ese día. Un guante midi, de piel blanca, maravillosos.

Ya falta menos para el vestido. Lo prometo.

viernes, 9 de julio de 2010

¿Cómo me lo pongo?: De boda... pero en otoño

No es ninguna novedad que nos pongamos a hablar de bodas. Últimamente entre la mía y las de los "¿Cómo me lo pongo?" es un tema más que recurrente. Al menos, el que parece que suscite más dudas.

Normalmente recurrís a la solución de vuestras dudas cuando el tiempo apremia, cuando quedan un par de días para el evento en cuestión. Pero Cynthia es previsora. Tiene una boda en octubre, en Burgos. Y se adelanta porque desea rentabilizar las rebajas al máximo. Una decisión muy inteligente.

Dispone de este vestido, en plata y nude. Un vestido para brillar en una boda de mañana muy importante para ella. Para llevarlo:
  • En primer lugar, hay que pensar en algo para el frío. Es octubre, y es Burgos. Así que hay que prever que probablemente haga fresco. Las opciones pasan bien por una chaqueta amplia en color plata, de largo tres cuartos; o bien por una chaqueta corta, de manga francesa, cuello redondo y sin botones, con paillettes, también plata.
  • Los zapatos, unos salones de ante en gris, con plataforma delantera, muy altos.
  • Las medias, porque el otoño ya es fresquito (que es un tema que hay que tener muy en cuenta), elígelas en antracita, del mismo color que el salón.
  • El bolso de mano será un clutch en piel de cocodrilo en gris antracita.
  • Como contraste, busca complementos en oro viejo, muy oscuro. Por ejemplo, una pulsera muy ancha, pegada a la muñeca.
  • Recógete en cabello de modo informal y adórnalo con una araña en dorado viejo.
Recuerda que los accesorios son fundamentales. Han de estar muy bien cuidados en su selección para convertir un vestido en un vestido brillante.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: recurrir al siempre fácil peep toe. Vete alejándote de ellos. Si quieres algo clásico, tira hacia el salón. Hace tiempo que el peep toe agoniza. Dejémoslos descansar.
Un bandeau de rafia. No le va nada al aire del vestido. Si quieres un tocado, aprovecha que es de mañana y ponte alguno que simule un pequeño sombrero de plumas. Como éste.
Que hablemos de vestido brillante no significa que tengamos que jugar al colorín. Si nos decantamos por un vestido bicolor, habrá que apoyarlo, no emborronarlo. Por eso en este caso lo ideal es jugar con tonos de gamas similares que lo complementen, como el antracita y el oro viejo.
Botas. Aunque caigan chuzos de punta.
Si tienes las piernas cortas, olvídate de las sandalias jaula ni tampoco de las que se anuden en los tobillos. Todavía acortarán más las piernas ópticamente.
Rafias y similares. La boda es en octubre. Ya es otoño, así que no metas tejidos veraniegos.
Nada de medias dibujadas. Ni rejillas, ni encajes. nada. Apuesta por los accesorios, no recargues más.

Lo encontrarás en: el vestido de Cynthia es de Asos. El look de la derecha, de Hoss Intropia.

miércoles, 7 de julio de 2010

Dándole al zueco

Me fascinan desde siempre. Así que cuando Chanel los propuso en pasarela me monté una pequeña fiesta de la alegría que me llevé. Los zuecos son uno de los imprescindibles de esta temporada, y están disponibles de muchísimas maneras diferentes. Eso sí, lo fundamental es que tengan la suela de madera y tachuelas. Lo demás, a gusto personal.

Para llevar los zuecos existe básicamente una norma: no tener vértigo. Superado el miedo a las alturas, veamos opciones para llevarlos:
  • En plan informal: con un pantalón baggy rollo boyfriend + camisa de lino de cuello mao
  • En plan paseo marítimo: con un sarouel + corset estampado y capazo
  • En plan noche de tapas: con un vestido estilo túnica, ceñido a la cintura con un cordón grueso + una cartera de mano de rafia, larga y estrecha
  • En plan día laboral: con una falda con algo de vuelo + camiseta de algodón + foulard alrededor del cuello
Y así para casi todo... casi todo. Que ya sabemos que ese todo tiene un límite.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: pasarte con los aires folk. Cuidadito que la frontera Casa de la Pradera es muy fácil de sobrepasar. Así que no abuses de los estampados liberty por doquier.
No los lleves a una boda. Las suelas de madera tienen un punto demasiado informal como para lucirlas en eventos demasiado arreglados.
Tampoco son muy aptas para ir atacando la noche. Si quieres llevar de ese modo, búscalos en plan sandalia, con aires más sofisticados.
Si te decantas por los cerrados más clásicos, no te los pongas con paillettes. Es una mezcla autodestructiva.

Lo encontrarás en: Los zuecos son de Viento & Marea Argentina. El look de la derecha, de Zara.

lunes, 5 de julio de 2010

Mi día B: Pelos, pelos



El viernes lo anuncié, y aquí estoy, dando la cara.

No me compliqué en absoluto. Así se resumen mis decisiones en cuanto a cabello y maquillaje. Por un lado, el maquillaje fue absolutamente autoejecutado. Vamos, que lo hice yo. Muy natural (disculpad las fotos amateurs, pero os prometo que pondré las del fotógrafo en cuanto me las dé), sin ojos marcados. Sólo disimulando imperfecciones.


En cuanto al peinado, descarté rápidamente los peinados de estudiado efecto despeinado (aunque me encantan) por dos razones: la primera, mi cabello ultrafino no aguantaría una noche que prometía ser muy larga. Y acabar despeinada cual loca no me apetecía en absoluto. La segunda, llevaría tocado, y pesado, por lo que necesitaba una buena base para que se sujetara y se acomodara.


No llevé velo. Sólo lo llevaría en el caso de que fuese el de mi madre, pero no funcionaba el color con el del vestido... así que sin duda, me decanté por el tocado que Marta de El Jardín de Lulaila diseñó para mí. Una preciosa joya forrada con el tejido del vestido, adornado por una camelia (una flor muy gallega) y con cierto aire flamenco.


La estrella del tocado era una auténtica pieza art déco: un enrejado en plata vieja maravilloso que aún miro y me encanta. Y que además, no se movió ni un ápice en las 16 horas que estuvo colocado en mi cabeza.

viernes, 2 de julio de 2010

A cara descubierta


Creo que en este blog nunca antes había enseñado la cara. Pero hoy lo haré, para ir acostumbrándome y calentando motores ante lo que se avecina el lunes. Porque el lunes, en Mi día B, comenzaré a enseñar más tema sobre la boda, entre lo que está el maquillaje y complementos varios. Así que valga hoy como para ir perdiendo la vergüenza.

Últimamente la temática recurrente son las bodas. Recibo correos diarios pidiendo consejo sobre cómo acudir a una (algunos con prisa en extremo...) Pero a mí también me tocan. De hecho, la última fue la noche del mismo día en el que llegamos de nuestro viaje de novios.

Como no sabíamos en qué estado llegaríamos, dejamos la decisión de acudir para el mismo día de la boda. Para una mujer eso es pelín atentado con inmolación. Pero seleccionando alguno de los vestidos de esos que siempre tenemos en el armario y adornándolo con complementos adecuados, se puede salir del paso sin tener la sensación de que estamos repitiendo algo que ya hemos lucido en alguna otra ocasión.

La boda fue en la costa, en una playa de Cádiz. No en la arena, pero ambientada en ella. Así que elegí un vestido de Pedro del Hierro, largo, de seda. Estampado y de escote cruzado. Con un cinturón fino, del mismo tejido para abullonarlo en la cintura (no ceñido como aparece en la foto). Sandalias de tacón alto en crudo y cartera de mano de rafia fucsia.

El punto sin duda, lo puso el tocado. Una sencilla diadema de tul fucsia. Me recogí el cabello en un moño de horquillas, muy informal, y la diadema la coloqué a modo bandeau. Para reforzar el aire años 70 que tiene el tejido y la caída.


Una solución genial si tampoco hay tiempo de ir a la peluquería. O si la boda es en algún lugar en el que no conoces a las peluqueras y corres peligro al arriesgarte (como me pasó en la anterior boda a la que llevé este vestido, justamente). Es la solución perfecta ya que el tocado (que se puede colocar una misma al no llevar agarres) capta toda la atención y el peinado no es ya tan importante.

El resultado, fue éste:

qué modosita que soy. Una santa, vamos. Otro tema: había muchísima humedad... ¡la diadema también me salvó la vida en eso!

Una manera muy cómoda y rápida de solucionar una boda a ultimísima hora, gracias a un modo diferente de colocar una diadema.


¿Os gusta la diadema que se puede llevar como bandeau? Pues las hay de tres colores diferentes: en fucsia, verde y dorado. Todas, aquí.

Seguid tan guapas.

P.D. Por cierto, hoy es mi cumpleaños. Cava para todos desde aquí.
También estoy en Twitter · Ésta es la página en Facebook de El Estilario · Y aquí, me verás en Bloglovin