viernes, 29 de enero de 2010

¿Cómo me lo pongo?: De bodorris


Love is in the air. Hay tanto amor que la gente decide casarse haga el tiempo que haga. Como una boda en Castilla una fría mañana de febrero. Mª Eugenia es la invitada de esta boda que acabamos de dibujar y quiere hacerlo con este vestido. Se trata de una boda a la que quiere ir con mucho estilo pero sin riesgos. Quiere sentirse divina.

El vestido es corto, de seda y manga corta. Es estilo túnica ceñido con el cinturón y el fondo negro está dibujado en tonos eléctricos y ácidos. La boda es de mañana. Con ello, hay varias opciones:
  • El negro como protagonista: Si no quieres arriesgar, la combinación estándar reside en una media negra tupida con zapato de tacón de idéntico color. En el zapato podemos arriesgar y elegir una sandalia abotinada de tiras anchas pero también negra. Abrigo negro, cartera de mano joya con pedrería y un broche grande, vistoso, también de pedrería (que hay en Üterque, por ejemplo) en el abrigo.
  • Colorín, colorado: el fucsia es el otro color que manda en este vestido. Pero para no caer en un binomio fucsia-negro, tendremos que darle algo más de juego a este color. Así, llevaremos tanto las medias tupidas como los zapatos en fucsia. El resto será negro, de manera que las piernas y el calzado manden. Como complementos: la cartera de mano negra y los guantes mini, también en fucsia. En el cabello puedo llevar una diadema de tul (como las nuestras) en fucsia y negro colocada en bandeau.
· El momento del cambio: sustituye el cinturón del vestido por un fajín más ancho en verde lima o fucsia (según gustos). La media en este caso, será negra pero muy fina, y el zapato de ante negro o terciopelo negro. Cartera de mano larga, en negro. Guantes midi de piel en color fucsia o lima. Abrigo negro y tocado-sombrero de plumas negras con base fucsia como el TC18GRETA (en la fotografía) o en verde lima+negro, colocado casi en la frente, como si fuese un sombrero. Si el abrigo es estilo capa, de manga francesa y sin solapas, mucho mejor, para que el tocado, el cinturón fajín y los guantes midi destaquen sobre los demás.


La originalidad en momentos de elegancia exigida no reside en las mezclas y combinaciones extrañas, ni en los juegos arriesgados. Está simplemente en un saber llevar, en un complemento diferente (como un guante o un tocado) y sobre todo, en un ser tú misma. Siempre y por encima de todas las cosas.


Seguid tan guapas.

No se te ocurra: por querer ir diferente empezar a meter elementos que no le van al vestido, como unas medias de plumeti o encaje.
Nada de zapatos planos de cordones. Es una boda.
Por mucho frío que haga, olvídate de los abrigos de pelo. Sólo si son en negro, de excelente calidad y nunca en modo cazadora.
Guantes de lana o de punto. Tampoco de rejilla. La piel por encima de todas las cosas.
Si se trata de una boda de etiqueta clásica, llamaremos la atención simplemente por la calidad de nuestros accesorios. Otra cosa es que queramos que hablen de nosotras... aunque sea mal.
Botas. Nada de nada. Las botas no caben con un vestido de estas características en un acto de esta tipología.
Un bolso de colgar, un shopping bag, que como dice la palabra (aunque se sepa muy poco inglés, todo el mundo sabe qué significa shopping) no vale para una boda. Si no, se llamaría wedding bag.
Tampoco bolsos de rafia ni nada que sea veraniego.
Bufandas de lana. Si necesitas abrigarte, busca un cuello de pelo, que los hay monísimos. Pero ese momento "remembering grandma" ni de broma.

Lo encontrarás en: el vestido de Mª Eugenia es de Karen Millen. Los zapatos, de Mango. El tocado, de El Jardín de Lulaila. Más información en ventas@eljardindelulaila.es

miércoles, 27 de enero de 2010

Libre

Seguimos en la semana del sudor de nuestra frente. Wendy está interesada en ideas para acudir a un puesto de trabajo creativo. Es decir, en esos en los que nadie te dice cómo debes ir vestida ni te miran mal por ir con las más extrañas propuestas.

Antes de nada, aclarar que el hecho de que nuestro puesto de trabajo nos deje libertades no significa que tengamos que caer en extraños libertinajes. Y que ante todo, la imagen es importante y debemos cuidarla.

Las ideas que vamos a proponer tendrán una camiseta navy como protagonista y centro. Desplegaremos toda la versatilidad que esta prendita tiene.
  • Modo francés: con unos vaqueros muy pitillo, zapatos de cordones en color blanco y trench con foulard de algodón orgánico.
  • Modo canalla: con pantalón de cuero pitillo, botines de tacón con tachuelas y chaqueta esmoquin corta.
  • Modo formal: con un pantalón baggy de cintura alta, zapatos oxford de tacón y maxicardigan negro semi-remangado.
  • Modo sexy: con falda lápiz de cintura alta, de color negro, medias de encaje y zapato de taconazo con plataforma delantera.
  • Modo sin techo: con shorts vaqueros desgastados, media tupida, botas de cordones desabrochadas y abrigo masculino grueso. Sombrerito fundamental.
  • Modo deconstrucción: con una falda de gasa de seda en estampado floral, medias de algodón y bailarinas.
  • Modo nocturno: con leggings y botas over-the-knee planas + chaleco sin mangas largo.
Y así hasta infinito. Que no se diga que no le sacamos partido extremo a una prenda tan baratita.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: eso de "tengo un trabajo creativo" es muy relativo. En realidad, todos los trabajos son creativos porque siempre hay que agudizar el ingenio para algo. Así que no adoptemos poses, por favor.
Una cosa es vestir de manera original y diferente y otra muy distinta, disfrazarse. Cuidado que la línea es muy fina y la frontera sólo la marca la actitud.
No renuncies a tu estilo. No te van a considerar más profesional ni más creativo porque vayas vestido diferente. Si te gusta ir clásica, vete, por mucho que trabajes en el mega estudio de diseño o en la super multinacional de publicidad. Sé siempre fiel a ti mismo. Al final las poses se acaban notando.
Descuidarse. Como te dejan ir como quieras, pues vas de cualquier manera. Nada de eso. La primera que tienes que ser crítica contigo misma eres tú.
Mezclas raras con las que te sientes ridícula pero como se las has visto a alguien pues las copias. Cuidado, que hay una cosa que se llama estilo propio y que es el que marca esas pautas.
Que la camiseta sea muy versátil no significa que no la tengas que lavar. Sobra decirlo, lo sé, pero por si acaso.

Lo encontrarás: ambas imágenes son de Zara.

lunes, 25 de enero de 2010

Inestabilidad

De las ocasiones que suscitan consultas, las del trabajo es la que más preocupa. Qué ponerse cada día, decidirlo a una hora casi siempre intempestiva y con la creatividad por los suelos, obliga a tener una mente prodigiosa... o un armario bien coordinado y ordenado. En estos días de invierno despiadado, vamos a ver alguna idea más para ir a trabajar con lluvia y tiempo más que inestable.

El trench o gabardina será nuestra prenda aliada. Existen opciones forradas que lo eximen de ser una de las prendas más frías del armario, de modo que no tenemos por qué renunciar a ir guapísimas y estilosísimas por ir calentitas a trabajar. Si lo tenemos guateado o con forro de fieltro, podremos combinarlo:
  1. De un modo clásico: con un traje de chaqueta y pantalón. Pero le damos un aire más nuestro si colocamos un pañuelo de seda grande, anudado al cuello dejando caer los dos picos largos. Si elijo el traje con falda lápiz, la combinaré con un jersey de punto de seda y cuello pico, y entonces arriesgaré eligiendo unos zapatos de tacón especiales. De color o de corte llamativo.
  2. De un modo clásico pero con un punto moderno: con unos pantalones baggy tobilleros y botines de cuña + jersey de cuello cisne y algún colgante que nos diferencie, algo especial.
  3. De manera totalmente personal: con un vestido de estampado liberty + zapato abotinado de tacón; con una falda de cheviot y botas planas con hebillas; con short vaquero XXL desgastado y botas militares + camisa blanca masculina...
Peleemos cada día por ir guapitas a trabajar, que a fin de cuentas, los euros para caprichos salen todos del sudor diario de nuestra frente.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: descuidar tu ropa. Si ves que tus jerseys empiezan a tener bolitas, que las camisas blancas están amarillentas o que las medias tienen hilitos blancos de fibra rota: tírala. Pero a trabajar vete en condiciones presentables.
Cuidado con los olores. Tabaco, fritanga y humedad tenemos que evitarlos como sea. Otra cosa distinta es oler así después de comer porque a veces es imposible saltarlo. Pero llegar así por la mañana: no. Y ya no digo nada de los olores corporales...
Los zapatos tienen que estar impecables. Es la carta de presentación más importante. Así que evita que se vean rotos, ajados y mucho menos, sucios.
Ni se te pase por el entendimiento ponerte los cuellos de la camisa estirados sobre la blazer del traje. Así rollo David Civera. Es un terror. Los cuellos siempre en su sitio, entre el cuello y la chaqueta.
Las bermudas de pañito y cuadritos. A no ser que las deconstruyas y hagas algo cretivo con ellas, en plan niña buena no las lleves.
Monotonizarte. Y no hablo de ir siempre del mismo color. Lo que quiero decir es que por muy aburrido que sea tu dress code siempre podrás meter tu aire propio a través del calzado, los broches, los pañuelos, las pulseras, los colgantes y collares...

Lo encontrarás en: el trench es de Comptoir des Cotonniers. El look de la derecha, de Burberry Prorsum.

Noticias: dos nuevas tiendas tienen las colecciones de El Jardín de Lulaila a la venta. Podréis encontrar nuestras piezas exclusivas en:
BARCELONA: La Boutique Vintage. c/Comerç, 23
MÁLAGA: Azulay. c/Larios, 10

viernes, 22 de enero de 2010

Rojo

Si hay un color que me fascine, ése es el rojo. En todas sus variedades. Aporta sensualidad y osadía; respira feminidad y seguridad. Actúa como una especie de escudo, de manera que si lo llevamos, nuestras ganas de comernos el mundo son proporcionales a su intensidad. Por eso, debería ser casi obligatorio tener un vestido rojo en el armario. Y como todas las armas, tendremos que saber usarlo para sacarle el partido correcto y que no se vuelva en nuestra contra.

El manual de uso de un vestido rojo es muy sencillo: mesura. El corte que elijamos se tiene que adaptar (como cualquier otra prenda) a la situación y como no, a nuestro cuerpo.
  • La combinación ideal es casi única: con negro. Si hace frío, unas medias tupidas negras con zapato de idéntico color será fundamental. Del mismo modo que es esencial que el zapato, aunque sencillo, sea llamativo: acharolado, de tacón de vértigo, gran plataforma delantera, abotinado o sandalia de tiras anchas. Pero siempre un zapato maravilloso.
  • Si nos apetece algo más arriesgado, entonces olvídate de las medias y busca unos zapatos de serpiente. Y aunque a mí personalmente me espanten, también son válidos de print leopardo.
Aunque parezca demasiado sencillo y evidente, el complemento más importante está en nosotras mismas: mucha actitud y un cuidado extremo de cabello y maquillaje, que ayudarán a completar un look estrella y atemporal.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: combinarlo con medias de plumeti. El vestido ya es protagonista, con lo que no debe compartir con nada más.
Ni de lejos unas medias de rejilla. Puedes caer en el error de vulgarizarlo. Y ojo, que no es lo mismo vulgarizar... que bulgarizar.
Uy los escotes extrapronunciados...............
Tampoco medias estampadas. Es increíble la de barbaridades raras que se le pueden ocurrir a alguien.
Si pasas de los 45 años, entonces decántate por uno de tono menos brillante y mejor de manga francesa o larga. Pero no renuncies a ir de rojo jamás. Sea cual sea tu edad.
Si en cambio, rozas los 20, busca los que tiren a coral. No quieras parecer mayor, cuando lo seas ya no podrás volver atrás. Y es terrible sufrir del síndrome de A.O.
No lo recargues. Aunque te parezca que vas muy sosa, el vestido rojo tiene personalidad suficiente para brillar.
Nada de elegir zapatos soeces, que te lo cargas, amiga.

Lo encontrarás en: ambos vestidos son de Ángel Schlesser.

miércoles, 20 de enero de 2010

Luces y sombras

A estos oscuros días de invierno no viene nada mal ponerles un poquito de luz. Y lo tenemos más que fácil gracias a las lentejuelas o paillettes que esta temporada han sido las grandísimas protagonistas. Están en chaquetas, vestidos, faldas y por supuesto, en los leggings. Que por supuesto, tienen su manual de uso. Veamos cómo.

Los leggings de lentejuelas, como todas las piezas llamativas, pueden llevarse con diginidad, de maravilla u horrorosamente mal. La idea es que cumplamos la segunda de las premisas. Con ello:
  • Podemos llevarlos un día cualquiera, sin pretensiones. Para ello, geniales con una camiseta navy amplia y un maxicardigan desestructurado + bailarinas. Mucho mejor si te atreves a llevar los pies desnudos, sin ningún tipo de calcetín.
  • Si lo que nos apetece es una cena tranquila, entonces con minivestido liso o blusón, sin estampados y de algún color neutro como el piedra o el rosa palo + over-the-knee planas y un abrigo masculino.
  • Y para partir la noche, con unos salones de tacón fino, muy altos, camisa masculina levemente abierta, blazer de hombreras y clutch de algún color muy vivo, como el rojo. Cabello suelto, con volumen, y labios, por supuesto, en rojo.
Eso sí, olvídate de la vergüenza porque las miradas irán directas a ti. Tus piernas mandan.

No se te ocurra: enlentejuelizarte. No te pases con ellas. Nada de llevar kit completo de chaqueta + leggings + bailarinas + camisa + vestido.
Si eres de cadera ancha, busca prendas superiores que la cubran. Si eres de pierna ancha, entonces mejor siempre con tacones.
Llevarlos al trabajo. Por supuesto, depende del trabajo. Pero aquéllos que exigen algo de vestuario serio no encajan en absoluto con el look fever night.
Olvídate del rollo Fama. No te los pongas con deportivas y cazadoras flúor. No digo que estén mal llevados, es que me parecen demasiado.
Juega mucho. Tienen extraordinarias posibilidades combinados con maxijerseys de lana, gruesos, por ejemplo.
Con botas de montaña o con Hunter. Que alguien me lo explique.
Llevártelos a una estación de sky. No son los leggings adecuados. Bueno, a lo mejor pueden tener un efecto bengala por si te pierdes.

Lo encontrarás en: los leggings son de
Primark (recomendación de Baballa). El conjunto de la derecha, de Stella McCartney.

lunes, 18 de enero de 2010

Al abrigo

Es un tema más que hablado, pero no me cansaré de repetir que un buen abrigo es fundamental. En el artículo del primer número de la revista Atelier en la que colaboro, recojo lo más importante a tener en cuenta para seleccionar nuestro abrigo: EL abrigo. Una vez que encontremos el que soñamos, el que nos gusta, el mejor, descubriremos que esa pieza la vamos a poder utilizar para construir montones de estilismos invernales.

Tener un buen abrigo no significa que debamos renunciar a las tendencias. Este año, tanto los de aire masculino como los estilo albornoz han copado tiendas y revistas. ¿Cómo te lo pondrías?:
  • Informal: con un vestido de gasa de seda, maxicardigan, calcetines a la rodilla y mocasines. Al abrigo le pondremos un broche de aire naïf para mimetizarlo con el estilo de nuestra elección.
  • Elegante: buscamos un vestido negro de manga francesa, entallado y largo a la rodilla. Medias de plumeti y salones de ultratacón con plataforma delantera. Ahora el broche, que sea de pedrería, muy años 40.
  • Canalla: entonces unos legging de paillettes, sandalias de tiras anchas, tacón y suela de madera. Camisa masculina blanca y un collar de argollas, dorado.
De este modo, el abrigo irá con nosotros desde primera hora de la mañana hasta primera hora de la mañana... del día siguiente.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: comprarte un abrigo muy estampado para que sea un básico. Estará bien como complemento para determinados estilismos, pero no como un elemento sólido de nuestro fondo de armario.
Mantenerlo por los siglos de los siglos aun cuando ya lo hemos puesto tanto que tiene pelotillas del tamaño de un teléfono móvil. Por mucho que sea bueno buenísimo, en algún momento dejará de ser indispensable.
No tener imaginación. Vale que hay abrigos tan buenos que no necesitan casi nada más que sí mismos, pero tampoco te permitas ir cada día con un jersey de cuello vuelto y ya está.
Del mismo modo, no te camufles. Es decir, no te empieces a poner prendas una sobre otra, mezclando miles de tendencias de manera que nada destaque. El truco está siempre en convertir algo en protagonista.

Lo encontrarás en: el abrigo es de Étoile de Isabel Marant para H.A.N.D. El look de la derecha, de Bimba & Lola. Y si quieres alegrar tu abrigo con un broche original, no dudes en elegir una Lulaila. ¿Qué te parece La Mytique Coco Chanel?

viernes, 15 de enero de 2010

El Espiario: Echo and the Bunnymen

No todo van a ser trapitos. Un poco de música buena para alegrar este tiempo extraño tan extremadamente frío y para animarnos delante del armario. Así que mi elección no podría ser otra que Echo and the Bunnymen.

Después de cuatro años en silencio, el grupo de Liverpool -ahora dúo- reaparece con The Fountain, un disco que mantiene su esencia musical: pop rock del de verdad, del que ha creado influencias en grupos como Oasis. No en vano llevan desde los 80, con todos sus altos y bajos, idas y venidas de miembros, pero en fin, que el rock británico es así. Para saber algo más sobre ellos, podéis leer una crítica interesante aquí.

Te gustará si te va el brit-pop, si te gustaron Oasis o The Velvet Underground. O si te gusta U2 (aunque a Echo and the Bunnymen les horrorizaría esta comparación...) Prueba con Lips like sugar que tanto Oasis como Coldplay han versionado; o su recopilatorio Ballyhoo. Y si no puedes dejar de moverte, entonces The Fountain es tu disco.

miércoles, 13 de enero de 2010

No ha dejado de llover

Pues no, ni parece que vaya a dejar de hacerlo en breve. Hace un tiempo terrorífico, vamos, que daría para una conversación de ascensor en el recién inaugurado Burj Dubai sin miedo a quedarnos sin tema a medio camino. No nos queda otra que vivir con esto, y sobre todo, que tener que vestirnos cada día con este tedio. Pero no podemos dejarnos llevar por el aburrimiento y hay que intentar ir a trabajar vestidas de manera digna.

Si las temperaturas no caen en el extremismo exagerado (que eso sí que ya casi no da apenas tregua, salvo la de llegar al trabajo y cambiarnos el calzado), podemos echar mano de otras opciones sin tener que abusar de las ya más que vistas Hunter (a las que ya les tengo como pelín manía). La solución más razonable es la de buscar un calzado con suela de goma, para evitar las incómodas filtraciones de humedad y los posibles y peligrosos traspiés.
  • Los botines de cuña con cordones. Los propuso Chloé y los tienes también en Zara y Bimba & Lola. Geniales con capas amplias y gruesos jerseys de lana, de cuello vuelto + pantalones baggy tobilleros. Atrévete con un sombrero.
  • Los oxford con tacón. Te permitirá llevar faldas o vestidos a trabajar sin tener que sacrificar tus pies en pos de la congelación. Igualmente con trajes de chaqueta. Juega con el tono de las medias para darles un aire más informal, como los verdes, granates o azules.
  • Las botas de pesca. Sí, con todo el atrevimiento del mundo. Vale que el tiempo sea aburrido, pero tampoco tenemos que dejarnos arrastrar totalmente por él. Echa un vistazo a aquella maravillosa locura que propuso Prada que me fascina en su versión sin tacón, y adáptala con trajes de cheviot, faldas de paño o shorts de lana fría.
Cada mañana, por muy malo que esté el tiempo, repítete la sempiterna canción y lánzate a comerte la nieve, la lluvia, el frío o lo que te pongan por delante.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: caer en el trapichi. Vamos, en eso de empezar a rellenarnos con capas interminables. Busca ropa interior especial y un buen plumífero. Por muchos jerseys que te pongas ni vas a estar más abrigada ni mucho menos, más cómoda.
Sandalias. Vale que en NY haya aguerridas mujeres que se atreven, pero créeme que van del taxi al lugar en cuestión. Así cualquiera.
Nada de botas de esas con cuello vuelto de borreguillo. En el olvido, por favor.
Este tipo de calzado de goma con medias de plumeti o de cristal. Asesinato.
Ir en All Stars si no quieres que te amputen los dedos de los pies.
Hacer mezclas raras como las botas de montaña con el traje sastre o algo así. Si no te queda más remedio que ponértelas, en cuanto llegues a tu destino, te las cambias.
Si no te has comprado ya las Hunter, no lo hagas. Aunque se quedarán una temporada más, empiezan ya a ser demasiado populares, y aburren.

Lo encontrarás en: los zapatos son de Gadea. El look de la derecha, de Kina Fernández.

Noticias: nuestra adorada Maca ha sacado a El Jardín de Lulaila en el número de Hello Valencia, en la sección en la que ella colabora. Además de estar emocionadas por la mención, nos da grandes ideas para divertirse en plena cuesta de enero. Más, aquí.
¡Gracias, Maca!

lunes, 11 de enero de 2010

¿Cómo me lo pongo?: Blue velvet

Ha pasado mucho tiempo desde que el terciopelo se llevase. Allá por los años 90 fue un auténtico furor, pero como la moda es un boomerang, aquí está de nuevo. El terciopelo es uno de los grandes protagonistas de este invierno, lo que motiva a rescatar joyas pasadas que vuelven a estar de actualidad. Así le ha pasado a Arancha, que tiene un vestido de terciopelo esperando pacientemente desde 1994 y que ahora va a pasar a la acción.

El vestido es de color azul petróleo, largo sobre la rodilla, entallado y de tirantes. Una pieza magnífica para la noche, pero desea buscarle alternativas también para el día. Es cierto que para que pudiese ser aprovechado también durante el día sería más sencillo y apropiado que fuese de corte túnica o abullonado y con algo de manga, por ejemplo. Sin embargo, intentaremos encontrar alguna solución, como las siguientes:
  • La más fácil consiste en buscar una blusa de gasa con algún estampado floral en azul y beig. La blusa de manga corta va bajo el vestido para convertirlo en una especie de pichi. Por encima, una chaqueta de punto larga, pero de punto grueso y en color chocolate. Y unas botas de tacón cuadrado, alto, por la rodilla, también en chocolate. O con un bolero de punto grueso, dibujado acorde con los tonos, botas planas de media caña en crudo, y medias granates.
  • La experimental propone una camisa blanca de aire masculino colocada sobre el vestido y ceñida a la cintura con un maxicinturón. Medias efecto mojado en negro y bailarinas. O con una biker corta de cuello mao, cerrada, y medias de vinilo con zapato abotinado de tacón. Todo en negro ppara que destaque la falda del vestido.
  • La atrevida va más allá y exige que te olvides de que te miren. Busca un bolero de plumas, o de tachuelas. Media negra y sandalias altas de tiras.
Si una prenda tan clásica y evidente queremos que funcione fuera de contexto, tendremos que atrevernos y sobre todo, mirarnos mucho primero en el espejo.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: derrochar inspiración. Tanta, tanta, tanta que te puedan confundir con alguna suerte de desequilibrada extraña. Experimenta pero siempre mirándote al armario y con la seguridad de que te atreves. Nunca porque creas que debes ir así.
Combinarlo con más terciopelo. Nada de blazer de terciopelo, ni bufandas de terciopelo. No se trata de convertirse en el forrito de un joyero.
Nada de medias de rejilla. Pero nada.
Con botas over-the-knee. Demasiado largo.
Ponértelo con anorak, parka, plumífero o cualquier tipo de abrigo de esos que abrigan de verdad. Los abrigos sólo de paño o de punto. No hagas el mezclismo de Diógenes.

Lo encontrarás en: el vestido es una reliquia del añorado Don Algodón, que fue el símbolo de una década.


Noticias: por cierto, aprovechad bien las rebajas, que ya están aquí con todo el equipo. Ya sabéis que si queréis rentabilizarlas al máximo, lo ideal es un servicio de e-Style Assistant. Desde sólo 30 euros sabrás qué necesitas para sentirte guapa lo que queda de invierno y además, comprar adecuadamente para el verano que viene.
Escribe a pregunta@elestilario.com y te diremos cómo.

viernes, 8 de enero de 2010

Ya es realidad

Hace algunas entradas os comentaba que de un atelier siempre han salido grandes cosas. Y de las buenas ideas y el mejor hacer, también. Así es que se han juntado ambos temas y ya podemos disfrutar de un nuevo concepto de revista, diferente y muy especial. De la Revista Atelier.

Es diferente porque es una revista de moda y shopping, de temas de actualidad, de cocina, de noticias... pero de una manera cercana y muy real. Y es especial porque en la publicación colaboramos una generación de gente interesada en la moda y que trabajamos por ella con toda la seriedad y rigor que podemos ofrecer. Entre ellos, me encuentro, con mucha ilusión, yo misma.

El proyecto lo capitanea Beatriz Vera Poseck, y si concocéis su trabajo, os daréis cuenta de que el resultado de la Revista Atelier no es más que un producto cuidado, inteligente e interesante. Con una magnífica maquetación y que cuenta con profesionales como Maca, Ariadna o Mónica.

Comprobadlo vosotros mismos y me contáis. El Estilario contribuye con la sección "Entrevista con el armario", que en este primer número analiza los cuatro imprescindibles que todas deberíamos tener.

Si hacéis clic en la imagen la veréis más grande.



Si queréis tenerla en PDF, os la podéis bajar aquí. Sólo hay que pinchar en "bajar", que está junto a una flechita verde.

Todos los artículos son fabulosos, y el editorial de La Condesa, entrevistas, y los concursos...

Una buena manera de empezar el año. Gracias a Bea por dejarnos disfrutar de un nuevo modo de comunicar y ¡que sea por mucho tiempo!
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