lunes, 30 de noviembre de 2009

¿Cómo me lo pongo?: Fuente de calor

Los inviernos son menos duros gracias a ellos. Una prenda fundamental a la que prestar mucha atención porque de lo contrario nos cargaremos un estilismo por muy estudiado que estuviera. Por eso, es recomendable tener siempre uno. María lo tiene, ya desde hace algún tiempo, y sin embargo no acaba de encontrar el modo de sacarle partido. Una pieza de aire masculino, de abotonadura cruzada, manga larga y recto. Vamos a intentar que este abrigo tenga una nueva vida.

Lo más importante a tener en cuenta al elegir el abrigo ideal será su largo y corte. Si no somos muy altas, evitaremos prendas demasiado largas. O si nuestra cadera es muy ancha y tenemos poco pecho es mejor olvidarnos de los que llevan cinturón. Lo siguiente es buscar un estilo que vaya con nuestro modo habitual de vestir. Si la prenda es como ésta, habrá dos opciones básicas muy extremas. Por ejemplo:
  1. De un modo muy radical: para que no tenga un aspecto demasiado serio que nos haga parecer mayor, lo mejor será combinarlo con prendas más informales. Como por ejemplo, con un pantalón pitillo, sandalias romanas y camisa denim. También camiseta de algodón maxi con alguna ilustración, shorts y botas moteras. O con leggings de lentejuelas, maxicamisa masculina y bailarinas. E incluso con baggy pants, botines de cuña de goma y jersey de cuello vuelto muy pegado al cuerpo. Eso sí, las solapas levantadas.
  2. De un modo muy elegante: con un vestido cocktail, medias de plumeti y stilettos. O con media negra tupida, salones y un cuello de pelo. El cabello recogido, estirado, y los labios rojos. Las solapas en este caso, bajas. Y los guantes como complemento indispensable.
Y experimenta mucho. Aunque lo veas tan formal, es una prenda que en realidad da mucho más juego para looks atrevidos. Que tenga este aire masculino es precisamente su gran valor añadido.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: comprarte una prenda que por muy básica que consideres que sea, no te resulta cómoda. Si no te ves con algo, da igual que se suponga que la tienes que tener. Nunca te la pondrás porque siempre te acabarás viendo disfrazada.
Comprarte un abrigo de talla mayor que la tuya. Es vital que tanto los hombros como el largo de las mangas se adapten a ti.
Llevarlo sosamente. Este abrigo exige personalidad y actitud para lucirlo en amplitud. Arriesgar para que no se vea un estándar o que nos hace mayor: ponle unas botas estilo cowboy con un vestido túnica tanto como un vaquero y camisa blanca. Eso sí, cambiarán detalles, como levantarle las solapas o remangarlo al codo.
Ponerle cinturones de piel. Con ese detalle en la espalda es totalmente no ni de broma.
No renovar tu abrigo. Eso de las pelotillas, los botones colgando y otros desaparecidos, los brillos en los codos y demás... pues para el Sr. Barragán.

viernes, 27 de noviembre de 2009

¿Cómo me lo pongo?: De botas


Una entrada sobre botas es realmente complicado. Es un complemento muy versátil y que es necesario adaptar a las condiciones físicas y estilo de cada una. Así que generalizar puede resultar de escasa ayuda. Sin embargo, Arabesque me plantea un problema concreto al que creo que podremos darle solución.

Arabesque es una chica alta pero no demasiado contenta con su gemelo, que considera demasiado grueso. Quiere llevar botas pero le resulta complicado porque no encuentra aquéllas con las que sentirse cómoda. Para problemas similares a los que tiene Arabesque, de gemelo ancho, habrá dos opciones básicas:
  1. Las más adecuadas y más sencillas serán las de piel blanda que quedan arrugadas en la pierna. Al no quedar pegadas al músculo, lo disimulan. Tanto de tacón como planas. Tanto de ante como de piel. La clave es que el tejido no se pegue al gemelo.
  2. Otra opción son las botas que no llegan ni a media caña. Ese alto intermedio, parecido a las botas moteras, que queda justo en donde empieza el gemelo. Al cortar en ese punto, visualmente no recarga, no da volumen.
El truco es muy sencillo, del mismo modo que pasaría con la ropa: si queremos ocultar algo, bastará con no resaltarlo. Simplemente pasándolo a un segundo plano dejará de ser un problema para convertirse en un aliado.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: botas de tacón finito, punta larga y de caña muy ceñida. Si apretamos al problema, se le verá más aún.
Over-the-knee. Completamente vetadas.
Panties muy gruesos. Evita las medias de lana o de algodón muy grueso porque si recubres algo de un tejido muy gordo pues parecerá más grande. Tampoco los estampados exagerados.
Leggings de lentejuelas. Lo mismo que lo anterior. Si no quieres que algo se vea, no le pongas luces para que todo el mundo mire hacia él.
Acomplejarte. Tener un gemelo grueso no es nada malo. Es estupendo tener unas piernas torneadas a las que sacar partido con una sandalia de tacón. Simplemente, es saber cómo resaltar la parte bonita. Existen muy pocos cuerpos perfectos. La mayor parte de ellos simplemente lo parecen. Y a ello tenemos que aspirar.

Lo encontrarás en: ambos son de Adolfo Domínguez; el conjunto de la izquierda es de la e-Collection y el de la derecha, de la línea U.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

En estas Navidades

En estas Navidades, ni turrón de chocolate ni nada de eso. Estas Navidades lo que toca es El Jardín de Lulaila. La razón es que estrena una nueva tienda on-line en la que hacerse con todas las piezas de su colección de complementos de una manera muy sencilla e intuitiva.

La Boutique de El Jardín de Lulaila es un espacio en el que curiosear y adquirir tanto las colecciones Les Petites para bolsillos apretados o pequeños detalles; Denise, con auténticas joyas de inspiración romántica con camafeos y cerámica; Ünique, o la elegancia en cristal ahumado; las horquillas de fiesta; las emblemáticas Lulailas con la edición 1 de La Mytique Lu Naty; y por supuesto, también algo para ellos: nuestros originales gemelos. Así, más de 100 referencias para satisfacer todo tipo de gustos, y hasta una pequeña sección de outlet.

Navegar por ella es muy sencillo. Encontraréis información y disponibilidad de cada una de las piezas, descripciones de los sistemas de pago, podréis contactar con nosotras, realizar encargos a medida o conocernos un poco más. Como si hubiésemos desplegado la tienda en vuestra casa pero a tan sólo un clic.

Vosotros que la estáis conociendo casi casi en primicia... ¿qué os ha parecido?

Seguid tan guapas.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Calentando motores

Con esta semana expira el mes de noviembre. El calendario anuncia la llegada de un diciembre en el que la Navidad es la protagonista indiscutible, y que ya se empieza a notar en las calles y en las tiendas, tanto unas como otras, saturadas de adorno navideño.

Desde luego, este año seremos mucho más comedidos. Miraremos el fondo de nuestro bolsillo mucho más que otros años porque ya se sabe que no va la cosa de gastar. Así que habrá que agudizar el ingenio mucho más e intentar dar con soluciones asequibles pero que no dejen de sorprender al agasajado. Y la tendencia desde luego, será la personalización. El siempre funcional "lo he hecho pensando en ti". El Estilario quiere contribuir a eso para que la crisis no afecte a nuestra ilusión y que los nuestros sigan sorprendiéndose aunque la cosa esté muy mala.

Por eso, está el servicio Cupón Regalo.

Clic para verlo más grande

¿En qué consiste?
El servicio Cupón regalo es un nuevo sistema de regalar, valga la redundancia. Consiste en obsequiar a quien deseemos (madres, amigas, hermanas, tías, primas... o lo mismo, pero en masculino. También para hombres!) con una asesoría on-line: un servicio de e-Style Assistance.

¿Cómo se hace?
Es muy sencillo. Si tú quieres regalar una asesoría de imagen a alguien, con la comodidad de internet, sólo tienes que enviar un mail a pregunta@elestilario.com indicando en el asunto "Cupón regalo". De este modo, nos indicarás a quién lo quieres regalar y cuándo. Una vez realizada la transferencia bancaria, te enviaremos un cupón personalizado válido para que se lo entregues a quién deseas. Así, esa persona dispondrá ya de su regalo y podrá contactar con nosotros para empezar el proceso de asesoría, tal y como se le indicará en el cupón personalizado.

¿Cuánto cuesta?
El servicio de e-Style Assistant estándar (es decir, una asesoría de imagen individualizada, personalizada) tiene un precio de 30 euros que se ingresan mediante transferencia bancaria.

¿Es sólo para Navidad?
No, es un servicio nuevo que se puede utilizar también en cumpleaños, San Valentín, amigos invisibles, santos, aniversarios...

No me ha quedado muy claro...
Bien, envía un mal a pregunta@elestilario.com. Cuéntanos tus dudas al respecto.



Y por supuesto, ya que viene a colación, agradecer a las muchas que confiáis y habéis confiado en el servicio de e-Style Assistant de El Estilario: ¡vosotras sois el éxito de esta iniciativa! [Lágrimas cayendo de emoción]

Seguid tan guapas.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Con luz propia

Miremos la parte positiva de las cosas. Que en invierno anochezca antes es positivo. Porque de este modo, antes nos podremos ir de fiesta. Si nos invitan a un cóctel o a una inauguración sabemos que podremos ir de allí a disfrutar la noche. Así que con ese ánimo positivo lo único que nos falta es brillar con luz propia. Y las paillettes o lentejuelas nos pueden ayudar a conseguirlo.

Lo ideal es atreverse con una falda de lentejuelas. Ceñida, mini (pero no mínima, que es diferente), y que estiliza y resalta las curvas con mucha sensualidad. Para llevarla con gracia podemos:
  • Encanallizarla con unos minibotines de tachuelas (o sandalias), top de algodón orgánico blanco, foulard estrecho alrededor del cuello y una cazadora biker.
  • Suavizarla con botín peep toe de taconazo o salón con plataforma delantera hiperalto, camisa blanca de manga farol o con lazada al cuello, cinturón joya sobre la cinturilla de la falda y blazer entalladísima con hombreras. (Todavía tengo en mi retina la maravilla que luce Michael Jackson en el "This is it". Lloro recordándola).
  • Cotidianizarla con un top negro y un maxicardigan de punto fino remangado, con guantes de piel extralarge. Un botín negro con hebilla lateral y tacón y una bufanda de punto.
Si el frío no permite llevar las piernas desnudas (que es maravillosamente sexy), entonces las medias ideales son las de cristal en negro (máximo 20 denier). Y si te atreves, prueba con las de encaje o con las novísimas de plumeti. Tienes más ideas aquí, en una entrada de Carmeron sobre el tema.

El bolso... cuidado con las barbaridades. Lo ideal es la discreción: un bolso pequeño, al hombro o en modo cartera de mano. Que la idea es que las lentejuelas brillen, no que tu estilismo se convierta en una pelea de vedettes.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: se trata de brillar, sí. Pero que brille la ropa. Vigila el maquillaje que eliges.
Nada de medias transparentes. He dicho que las piernas desnudas son sexys, pero eso significa que van sin que nada las tape. Las medias transparentes no valen.
No confundas lentejuelas con abalorios. Las lentejuelas brillan, los abalorios no tienen por qué.
No vayas llena de prendas lentejuélicas. Si llevas una falda, olvídate de chaquetas, tops, bolsos o lo que sea. Solamente en una de las prendas.
Nada de llevar esta falda con leggings. Ni siquiera con medias tan gruesas que parecen de punto. Ni siquiera con medias tupidas y mucho menos de colores. Si hace tanto frío (aunque en un local cerrado es de dudar...) no te pongas la faldita y listo.
Si la vas a llevar con una cazadora de piel, que sea de piel. Cuidado con esos plastiquetes que además huelen a petróleo mal destilado desde lejos. ¿Que no te da el presupuesto para una buena o al menos, aparente? Pues cómprate una de punto.
Cuidado con las medias dibujadas. Ya sabes que exigen unas piernas medianamente rectas y torneadas. Así que no te arriesgues con los encajes si no es el caso.

Lo encontrarás en: la falda es de Zara. El look de la derecha, de Isabel Marant.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Mis Mitos: Naty Abascal


Ella se merece un puesto de honor en esta sección. Una mujer de vida apasionante y elegancia innata, que siempre destaca vaya donde vaya. Nadie como ella sabe lucir excelsas joyas ni llevar con naturalidad un vestido de Alta Costura. Si esto fuera una adivinanza, sin duda la respuesta sería una única: Naty Abascal.

Reina del ¡Hola! y madre de dos hijos que han heredado su maravilloso porte, es una mujer que destaca más allá de su belleza: su estilo convierte en cómodo y natural cualquier cosa que se ponga. Tanto con un Balmain de noche como con una camisa blanca y unos vaqueros siempre sorprende por su suma elegancia.

Una vida compuesta de episodios tan apasionantes como participar en una película de Woody Allen o desfilar vestida de Alta Costura en los años sesenta componen la esencia de esta mujer que representa una de las claves del estilo de nuestro país.

Por esta razón, El Jardín de Lulaila le dedica la primera edición de La Mytique Lu. La Mytique Lu es una línea inspirada en los iconos de estilo de nuestro país, en mitos que por su estilo natural captan las miradas de todo mundo. Así que la primera edición no podía ser otra que Naty Abascal, de la que nos declaramos absolutas admiradoras.
La Mytique Lu Naty es una Lulaila especial, una edición exclusiva realizada con un tocado de rafia, madera y plumas. Si tú quieres llevar a tu Naty en la solapa, sólo tienes que enviar un mail a ventas@eljardindelulaila.es y te explicaremos cómo conseguirla. La propia Naty Abascal ya tiene la suya.

Pronto, más ediciones. Esto acaba de empezar, señoras.

Seguid tan guapas.

lunes, 16 de noviembre de 2009

¿Cómo me lo pongo?: El triángulo de las bermudas

Como en esto de las modas las tendencias vienen y van, y casi siempre acaban volviendo; cualquiera se atreve a tirar una prenda que nos encanta pero que ya no se lleva. Después está el pensamiento del "todo vale", que permite que nos vistamos como nos dé la gana independientemente de que sea un it de temporada o no. En realidad, el "todo vale" funciona y existe, pero siempre y cuando se lleve con actitud.

En esta tesitura se encuentra Petazeta, que tiene varias bermudas que quiere seguir usando, independientemente de si se lleven o no. Y me parece muy bien. Si se las quiere poner, que se las ponga. Así que vamos a darle algunas ideas para renovarlas o adaptarlas a las tendencias de este año.

Lo ideal sería que fuesen de cintura alta y no demasiado largas. A medio muslo estaría muy bien. Aún con todo, ideas, ideas:
  • Si las tienes de cintura alta, póntelas con una blusa o camisa. Un chaquetón o abrigo de corte capa, botas over-the-knee planas y una maxibufanda.
  • Para momentos de comodidad extrema, con una bota plana de media caña o zapato abotinado con cordones delanteros y cuña, blusón con fajín a la cintura y un chaquetón de aire marinero.
  • De manera más radical, con unas botas de aire motero o Doc. Martens, camisa de cuadros y cazadora biker negra.
  • O con un aire francés: bailarinas con strass, medias opacas de color + blusa de corte túnica, trench y una boina. El punto lo pondrá un colgante de Les Jumelles.
Estén o no en los editoriales de moda, las auténticas protagonistas de la revista de nuestra vida somos nosotras. Así que a desfilar se ha dicho.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: Con botas estilo amazona. No me convencen demasiado.
Ponértelas con un minivestido. A no ser que tu inspiración sea un estilismo jardín de infancia.
Nada de medias de rejilla con ellas. Ese look de bermudas + medias de rejilla + salón de taconcito comedido tuvo su época, pero ya no. Renovación, por favor.
Cuando digo cintura alta me refiero a un aire baggy. Nada de extraños pantalones encorsetados. Que luego hay raras interpretaciones y
comentarios más extraños aún.
Con leggings. Si hace tanto frío que no me llegan unas medias de 70 den, pues no me las pongo. Pero no hagas el rellenismo prendil.
Si tus bermudas son de paño grueso o de cheviot, entonces atrévete a disfrazarte. No las lleves de manera habitual e inspírate en mi adoraba Reina de Inglaterra.
Y si tienes el estilo suficiente, atrévete a romper con todo. Póntelas con calcetines altos de los que llevan pompones en los laterales (como los de los niños) y creéte que acabas de salir al recreo de un rancio college inglés.

Lo encontrarás en: el colgante de la izquierda es de Les Jumelles. El conjuto de la derecha, de la línea U de Adolfo Domínguez.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Pequeños caprichos

Mil veces hemos hablado de la importancia de los complementos. Si son los adecuados, convierten un estilismo anodino en algo especial. Pueden captar miradas y nos distinguen. Lo que sí es importante es que estos accesorios sean de buena calidad, nunca baratijas de plástico.

Pero también está claro que tal y como están las cosas, cada vez resulta más complicado hacerse con pequeñas joyas. Pequeños tesoros que atraigan miradas y que nos diferencien. Pequeños caprichos que cierren un look y lo conviertan en especial. Con este afán nace la línea Les Petites de El Jardín de Lulaila: pequeños lujos exclusivos asequibles para todos los bolsillos. El regalo ideal en Navidad, el detalle genial para una amiga, la sorpresa de amigo invisible y por qué no, el autodetalle sorpresa. Que una también lo vale.
La colección se compone de siete colgantes diferentes con cadena de oro viejo más una pulsera de plumas naturales. Como siempre, veamos cómo llevarlos.

click en la imagen para verla más grande.
Los días de lluvia son los peores. Nos limitan a la hora de vestirnos y nos obligan a tener que llevar siempre un trench y unas botas. Así que, para alegrar ese look tan grisáceo, el colgante de tres brazos con lacito. Un poco de coquetería comedida para un día serio.
Colgante: Ref. Pet03. Precio: 23 euros.



click en la imagen para verla más grande.
Este año conviven los vestidos entallados con los túnica. En cualquier caso, piezas de inspiración romántica, muy femeninas. Para llevarlas con un abrigo y mucha alegría, estos colgantes de ensoñación, con su margarita negra.
Colgante de la izquierda: Ref. Pet05. Precio: 19 euros.
Colgante de la derecha: Ref. Pet04. Precio: 18 euros.



click en la imagen para verla más grande.
Los estilismos de trabajo son los más complicados. Acabamos cansadas del eterno jersey de cuello vuelto + pantalón sastre. Así que nada como un colgante con cuentas para darle un aire nuevo a ese jersey de siempre.
Colgante de la izquierda: Ref. Pet02. Precio: 21 euros.
Colgante de la derecha: Ref. Pet01. Precio: 21 euros.



click en la imagen para verla más grande.
En absoluto Les Petites de El Jardín de Lulaila se olvida de las noches, de las fiestas, de los bautizos y comuniones, de las cenas de Navidad... por eso, alegra tu vestido negro de siempre con el colgante estrella o la llave.
Colgante de la izquierda: Ref. Pet07. Precio: 19 euros. (Unidades limitadas)
Colgante de la derecha: Ref. Pet06. Precio: 18 euros. (Unidades limitadas)



click en la imagen para verla más grande.
Y por último, la estrella de la colección. La reina de las bodas, de los looks sorprendentes. Que tanto funciona con un vestido cocktail, como con un vestido largo de seda o unos simples vaqueros con botas de media caña. Es la pulsera de plumas naturales con colgantes de piedras y oro viejo. Una auténtica joya... pero a precio de capricho.
Pulsera de plumas: Ref. Pet08. Precio: 33 euros.



Así son los pequeños lujos de Les Petites de El Jardín de Lulaila: detalles con clase, con estilo, exclusivos y de diseño pero a precio de crisis. Nuestro pequeño granito de arena para que la cuesta de enero no vaya a ser tan dura.

Si quieres hacerte con alguna de estas piezas, envía un mail a ventas@eljardindelulaila.es o llama al 676 064 879.

Y si eres un punto de venta interesado en distribuirlas, envía un mail a ventas@eljardindelulaila.es o llama al 670 420 447.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

¿Cómo me lo pongo?: Esbeltez

Los leggings son de esas prendas que triunfaban en los 80 cuando todo el mundo los llamaba "mallas" y que se reinventaron en el siglo XXI con tantas ganas que se resisten a abandonarnos. Tanto, que cada año se rediseñan e incorporan nuevos tejidos y materiales.

Son una prenda complicada a la que hay que prestar atención extra para no caer en un look chabacano y hortera terrible. Son necesarias horas de espejo y mucho autoconocimiento para no caer en el ridículo. O tener estilo natural y mucha actitud. Beatriz no termina de verse con ellos, así que quiere algo de orientación.

Para elegir el look que más nos va, podremos decantarnos por propuestas más clásicas frente a otras más atrevidas:
  • Los leggings de algodón más clásicos: ideales en gris marengo con unas botas de piel blanda, altas. Maxijersey y chaqueta esmoquin. También con camiseta de algodón XL y chaqueta de lana, otro de los imprescindibles de la temporada. Prueba con unas botas over-the-knee planas y un minivestido túnica. O asímismo válidos con un chaleco de pelo, camisa de cuadros amplia y botines.
  • Los leggings de cuero que se resisten a irse: maravillosos para conseguir looks rockeros. Combínalos con botines de super tacón. Evita que se vea el tobillo. Ponte o una camiseta-vestido de estampado original y una capa de paño. O un minivestido recto, sin entallar, con guantes también de cuero en negro. Los zapatos elígelos en otro color de contraste.
  • Los leggings de paillettes que son los nuevos de la temporada: maravillosos e ideales para la noche, combínalos con blazer de hombreras y top de algodón. O en versiones más elegantes como con tops abullonados en la cadera y sandalias romanas de tacón.
Una prenda que para aquéllas poseedoras de firmes y largas piernas actuará como una varita mágica maravillosa.

No se te ocurra: llevarlos si tus piernas son gruesas. Piensa que van marcándolo todo y no perdonan absolutamente nada. Así que no te enchorices.
Si estás abonada a la piel de naranja. Nada de nada, olvídalos.
Si eres de muslo ancho y pantorrilla fina: aumentarán ópticamente las diferencias.
Ponértelos en modo ñoño: con una camisa XL, bailarinas y un jersey de punto. Genial para estar en casa, pero ya no para salir a la calle.
Si eliges los de cuero o los de algodón, jamás deberá verse el empeine del pie. Lo suyo es que el botín lo cubra. Si se te ve el pie, prohibido con vestidos.
Nunca te los pongas si no te ves con ellos. No hay ninguna regla divina que obligue a que todo el mundo tenga que verse favorecida con esta prenda.
Busca el calzado del mismo color que los leggings si tienes las piernas cortas o eres bajita.

Lo encontrarás en: el conjunto de la izquierda es de Zara. El de la derecha, de Rützou.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Los lunes

Y no me importaría que todos fueran al sol. Claro que con una cuenta corriente llena de euros y un Martini en la mano. Como así no es la cosa, pues a trabajar toca. Como cada lunes de cada semana.

La gran tortura de las mañanas temprano es tener que elegir ropita delante del armario cuando aún nuestras pestañas permanecen férreamente unidas unas a otras. Por eso, no hay nada como esas prendas que con su sola visión nos sugieren ya el estilismo completo. Que nos ahorran tiempo y nos dan ideas. El ejemplo es el pantalón sastre tobillero, una de las prendas protagonistas de la temporada.

Este tipo de pantalón es una alternativa maravillosa a los trajes de chaqueta estándar de siempre. Nos permiten mantener el código exigido pero metiendo un pequeño punto original. O del mismo modo, para las que siempre vayan más informales, poder arreglarse algo más sin llamar excesivamente la atención. Veamos cómo:
  1. Con una blusa de seda, de lazada al cuello. El pantalón con cinturón; blazer corta, de terciopelo y zapatos oxford de tacón. Como complemento, un broche en la solapa de la chaqueta.
  2. Con un jersey de punto de cuello chimenea, sin mangas; el pantalón y unos botines de tacón. El complemento serán unos guantes midi de piel.
  3. Con un jersey de punto de cuello muy amplio, con rombos grandes; el pantalón y sandalias. Los calcetines serán el complemento sorprendente.
  4. Con un corsé en los mismo tonos que el pantalón, para una noche diferente. Será una pulsera ancha la que ponga el punto sofisticado.
  5. Con una chaqueta de cheviot, camisa esmoquin o jersey de cuello vuelto pegado al cuerpo, pantalón y los oxford de cordones, en ante y color caramelo. En este caso, esta gorra de caza será lo más apropiado.
Y así una lista interminable de opciones. Un pantalón que se puede adaptar sea cual sea tu estilo.

No se te ocurra: si tienes cadera ancha, siempre con tacones y chaquetas que cubran al menos la mitad de tu cadera.
El calzado plano sólo es apto para chicas muy altas y con poca cadera.
Con blusones o blusas muy amplias por encima del pantalón. La cintura del pantalón siempre tiene que quedar despejada.
Nada de botas por la rodilla. La gracia es que el tobillo del pantalón quede libre, que se vea.
Con camisa de cuadros. No lo veo.
Las camisetas siempre por dentro del pantalón.
Jerseys de cuello vuelto si tienes mucho pecho.
Desdeñar los complementos. Si le ponemos a una simple camisa blanca un pañuelo de seda grande, le daremos un punto diferente y más atractivo.

Lo encontrarás en: el pantalón es de Zara. El conjunto de la derecha, de Kina Fernández.

viernes, 6 de noviembre de 2009

¿Cómo me lo pongo?: Arlequín

De lo que siempre nos quejamos al llegar al invierno es de la ausencia de color. Venimos de un verano explosivo, lleno de cromatismo y nos cuesta asumir que lo que nos queda por delante es negro y gris. Sin embargo, nuestros complementos están ahí para darle algo de luz a los días nublados. María lo hará con este bolso. Un bolso polícromo donde los haya que quiere combinar más allá de la camisa blanca + jean o un siempre útil total black.

Es cierto que las opciones en invierno con un bolso tan colorista son bastante limitadas. Este complemento funcionaría mejor en verano, pero no por ello vamos a cerrarle las puertas:
  • Podemos probar combinaciones diferentes con marrón chocolate. Los marrones oscuros neutralizan la diversidad de color y dejan que el complemento sea el protagonista. Un vestido túnica en este color, con las medias en ídem y unas botas planas en color cuero + un trench. Y en la solapa del trench, un broche con más color. ¿Qué tal una Lulaila?
  • El jean es el Mitch Buchannon del armario. No iba a ser menos en este caso. Para ello, eligo un pantalón de pata ancha con un maxijersey en azul petróleo. En los pies, unos oxford de cordones y tacón en ocre.
  • Del mismo modo, el vestido negro. Pero para huir del total black, llévalo con una media tupida en color mostaza. Con un abrigo negro corte capa (si el vestido es entallado), será ideal.
  • Otras opciones pasan por arriesgarse mucho más. Como con un vestido fucsia y una media azul noche. Pero esto ya exige mucha actitud.
Estos casos de excesivo color son especiales y hay que tratarlos con cuidado. Exigen mesura para no caer en el desorden visual y que nuestro estilismo quede literalmente arruinado.

No se te ocurra: el juego del colorín. No te pongas a mezclar como una posesa todos y cada uno de los colores del bolso. Existe una delgada línea entre ser un personaje de Barrio Sésamo o una chica fashion y atrevida.
Ponértelo para una boda o un acto serio. Es un bolso demasiado informal. Y grande.
Con medias de rejilla o medias estampadas. Nada de nada. Creerán que te han dilatado las pupilas antes de salir de casa.
Comprarte unso zapatos fucsias para combinar con el bolso. El bolso siempre protagonizará el look. Da igual lo que te pongas en los pies, él siempre tendrá el papel principal.
Con una chaqueta rollo Chanel o Perfecto. Gran choque.
Y mucho menos con camisa de cuadros. Muerte.
Si quieres mezclar estampados, mételo entonces con un vestido de estampado liberty. Y una blazer de hombreras.
Nunca con un vestido o falda de cuero, ni paillettes.

Lo encontrarás en: el bolso es de Lupo. El conjunto de la derecha, de la E-Collection de Adolfo Domínguez.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

¿Cómo me lo pongo?: Por piernas

Si hace algunos días hablábamos de los calcetines, las medias son sin duda las grandes protagonistas de la temporada invernal a la hora de abrigar nuestras piernecitas cuando de llevarlas al aire se trata. Tienen su propio código y en ocasiones es importante conocerlo y sobre todo, respetarlo. Carmen lo sabe y por eso pregunta las diferentes opciones que existen.

Este año más que nunca se disparan las posibilidades sobre medias. Se han ido sumando las antiguas a las nuevas y a las habituales, de manera que disponemos de mil y una variedades. A saber:
  • Las últimas: que no quiere decir las nuevas. En realidad, se han reincorporado, ya que son medias que se llevaron hace años pero que vuelven a protagonizar los looks más originales y sofisticados. Por ejemplo:
  1. Las medias de plumeti. O minidots. Son delicadas medias de cristal con puntitos del mismo color que la media. Muy sofisticadas y elegantes, delicadas, maravillosas. Permiten looks clásicos, combinadas con vestidos negros u otros más atrevidos de aire rockero con vestido de piel y botines.
  2. Las medias de cristal. Las de 15 dens., muy finas. Estilizan las piernas y aunque son las más delicadas de todas porque se estropean con facilidad, mantienen esa belleza de la insinuación. Además de con looks clásicos, atrévete a llevarlas con un vestido de terciopelo negro. O con una falda de paillettes y minibotín.
  3. Las medias estampadas. Son las más complicadas y las que ponen más limitaciones para lucirlas de manera correcta. Tanto las de encaje como las de estampado animal o floral. Si las combinas con otros estampados exigen mucha maestría y actitud. Así que para que no haya fallos, mejor con algo liso. Las de encaje van fenomenal con un vestido de corte túnica y salones de plataforma delantera o de cuña de madera.
  • Las que no fallan: sin duda, las medias tupidas son las más socorridas de todas. Valen tanto para ir con aire informal como para lucir más vestidas en una boda o una cena. Son mágicas: son difíciles de romper, estilizan, disimulan defectos, son fundamentales con prendas muy cortas... y además las hay de todos los colores. Las negras son las más elegantes y usadas. Pero no reniegues de las de colores: si además las combinas con un zapato de idéntico color, alargarás las piernas y podrás llevarlas a una boda, por ejemplo.
  • Las más difíciles: las medias transparentes son complejas. Personalmente, las detesto. Pero es cierto que a partir de una edad son fundamentales para ocasiones en las que se exige cierto código, como bodas o cocktails en primavera. Para elegir las adecuadas siempre habrá que tener en mente que la media sea similar a nuestro tono de piel: nunca más oscuro ni más claro. Tampoco habrán de brillar. La idea es que sirvan para disimular defectos, unificar el tono de piel o para proteger del fresco.
Otro asunto importante a tener en cuenta y no olvidar es el tipo de media: bien pantys, bien de medio muslo. La única limitación la pone el tipo de ropa que vayamos a ponernos y el largo de la misma.

Conocer y aprovechar las ventajas de esta prenda tan femenina es fundamental para explotar toda nuestra sensualidad ya que ayudan a ocultar y resaltar lo que nos interesa.

No se te ocurra: medias de muslo con faldas o vestidos hipercortos. Tan sólo si vas a protagonizar una película de tono subidito.
Las medias transparentes con sandalias. Nada de puntera. Ya sabéis lo que pienso de dedos atracadores. Si te pones sandalias entonces es que no hace frío como para no poder llevar las piernas descubiertas.
Tampoco medias estampadas en invierno. Únicamente en primavera u otoño.
Medias estampadas de cualquier tipo si tus piernas no cortas y/o gorditas. Potenciarán tus defectos.
Medias estampadas para bodas. Nada de eso. Ni hablar.
Las medias de cristal o las de plumeti arañadas y enganchadas. Cámbialas tantas veces como sea posible, pero nada de llevarlas ajadas. Otra cosa es llevarlas rotas. Eso ya es otra idea diferente.
Si quieres llevar medias tupidas de colores pero las piernas no son tu fuerte, entonces intenta que siempre sean del mismo color que tus zapatos.

Lo encontrarás en: el look de la izquierda es de la colección Music Collection de Adolfo Domínguez. El de la derecha, de Hoss Intropia.
También estoy en Twitter · Ésta es la página en Facebook de El Estilario · Y aquí, me verás en Bloglovin