viernes, 30 de octubre de 2009

¿Cómo me lo pongo?: Soldaditos de plomo

Entre tanta estantería llena de tacones imposibles, encontrar de repente una pieza que permita el descanso de nuestros maltratados pies, ya de por sí se agradece. Pero si además esta pieza es estupendamente bella, diferente y con tantas posibilidades, aún mejor. Como las botas de aire militar que ha encontrado Anabel.

Estas botas, en color claro, suponen para ella un problema principalmente a la hora de combinarlas con medias. El truco están en que las medias (siempre tupidas o de algodón) sean un punto más oscuras que las botas o que directamente contrasten. Por ejemplo, el color marrón es una buena opción. También los grises o los verdes. Sin embargo, vamos a evitar los negros que son demasiado radicales para ellas.

En cuanto a modos de llevarlas:
  • La menos arriesgada: con vaqueros. Un pitillo, un jersey de rayas horizontales o uno deshilachado, y un trench. Un bolso hobo y un gran foulard al cuello. Si me atrevo, el punto lo pondrá el borsalino de cuadros.
  • La andrógina: con boyfriend jeans o con shorts vaqueros, las botas sin abrochar y ligeramente bajadas para que queden como falsos botines. Camisa de cuadros o camiseta blanca de aire Abanderado y chaqueta de corte militar. Por cierto, ¿habéis visto las maravillas de La Condesa?
  • La señorita: con un vestido de seda en color piedra, o de estampado liberty y abrigo de solapa estrecha, recto. Media tupida y las botas también sin abrochar y en modo falso botín.
Para lucir como es debido este tipo de bota es fundamental osadía y actitud. Básicamente para que tengan el protagonismo que efectivamente tienen que tener.

No se te ocurra: con medias de cristal. Aunque sean de color. Lo ideal es llevarlas con la pierna desnuda, y si no es posible, pues con media tupida.
Con media de rejilla... ya ni te cuento el horror en mi ser.
Con leggings... no es un maridaje muy idílico, la verdad.
Tampoco con medias de encaje. Sólo si eres una lolita gótica japonesa.
Con una falda lápiz para ir al trabajo. En todo caso, si queremos experimentar, que la falda sea de cheviot + chaqueta de punto maxi.
Ceñirte a las normas. En realidad estas botas están para mezclar, para atreverse. Si ya tienes la clave, que es la seguridad, juega hasta llegar a combinarlas con un vestido de paillettes, por ejemplo.

Lo encontrarás en: las botas son de Zara. El conjunto de la derecha, de Comptoir des Cotonniers.

miércoles, 28 de octubre de 2009

¿Cómo me lo pongo?: Sobriedad

Existen prendas que nos enamoran. Prendas de las que nos quedamos literalmente enganchadas, con las que nos imaginamos todo tipo de posibles usos, a las que deseamos rendir pleitesía desde hoy hasta el fin de los tiempos. Y aunque esto sea una exageración, sabemos con seguridad que encontrar LA prenda nos libra de más de un quebradero de cabeza. Así lo ha visto Patricia el día que se hizo con esta maravillosa blusa blanca.

Esta blusa, de seda y que cierra a la espalda, se puede convertir en un básico maravilloso. Es blanca, lo cual suma puntos para la candidatura. Y además, tiene un corte muy especial que la convierte en apetecible. La llevaremos de múltiples maneras:
  1. Para una noche de fiesta. Para ello, con una falda de paillettes, sandalia-botín, cinturón ancho cubriendo la cinturilla de la falda, chaqueta esmoquin y cartera de mano en color rubí.
  2. Para un día de trabajo cómodo. Con un pantalón de corte masculino pero tobillero. Botines altos de cordones o unos oxford y abrigo de grandes solapas, sin cinturón y sin abotonar.
  3. Para un día de trabajo elegante. Con una falda lápiz de lana fría en gris, cuñas de cordones, un chaquetón de astracán o trench, y guantes mini en verde jade.
  4. Para un día de trabajo relajado. Con unos pantalones harem y botas por la rodilla.
  5. Para una noche divertida: con una minifalda de cintura y vuelo, en seda rígida + media de minidots y salón negro con plataforma delantera. Bolso de cadena al hombro.
  6. Para un evento muy formal. Con una falda larga, de seda, en color carmín. Guantes midi de piel en negro (o de ante) y mini cartera de mano también negra.
  7. Para un día a día cualquiera. Con un pantalón pitillo negro o con una minifalda negra (+ media tupida) y capa de paño. Con el pitillo, botines de tachuelas. Con la mini, botas over-the-knee planas.
Un suma y sigue de miles de opciones. Una magia de la multiplicidad que tan sólo las blusas y camisas blancas poseen.

No se te ocurra: no la macarrices. Es decir, no te la pongas con un legging de vinilo y unas deportivas.
Al estar confeccionada en seda, exige respeto y cuidado. Nada de chabacanadas de botas de hiperpunta afilada y hebillas.
Con botas moteras o Doc. Martens. No le veo el punto.
Tampoco la enñoñices y no te limites a llevarla únicamente con chaquetitas rollo Chanel y perlas en las orejas.
Con un pantalón chino... y jersey a los hombros ya de paso.
Nada de cuadros tartán. Este año son muy Amy: no no no.
Recargarla. Es una pieza tan bonita que no necesita más amiguitos. De lo contrario te la cargarás. Va mucho mejor simplemente con un pantalón y un trench que si la empiezas a llenar de foulard, chaqueta de punto, cazadoras varias y apliques por todos los rincones.
Si tienes mucho pecho, olvídate de este corte. Mejor algo más escotado, es más agradecido.

Lo encontrarás en: el conjunto de la derecha es de Bimba&Lola.

lunes, 26 de octubre de 2009

El Espiario: HAND


Existe un lugar en el que todas mis debilidades conviven en armonía. Un rincón lleno de belleza del que ya os he hablado en más de una ocasión. Una tienda llena de buenas vibraciones, grandes marcas y mejores prendas que nos da la bienvenida deseándonos lo mejor que se puede desear: que tengamos un buen día. Así en HAND-Have a Nice Day, que se puede disfrutar en Madrid, Sevilla y Lisboa.

El motivo de hoy es presentaros su nueva web. Un espacio concebido como un rincón más de sus tiendas en el que las bombillas son las protagonistas. En ella, podéis conocer las marcas que cuelgan de sus perchas, los emplazamientos de sus tiendas o saber un poco más de Stéphane y Thierry: la esencia de HAND.

Pero sin duda, el gran atractivo de la web reside en el apartado looks, en el que periódicamente podréis estar al tanto de las novedades. Y si véis algo que os encanta, siempre podéis contactar con ellos.

La gran sorpresa la constituye HAND-Have a Nice Day Food, Beverages and Bakery en París: un lugar maravilloso en el que degustar un cupcake y así, sin duda, tener un día maravilloso.

¿Con qué me quedo?: Tan difícil... desde los maravillosos bolsos de Karina Quiroga hasta el abrigo albornoz de Filippa K. O las maravillas de Isabel Marant.

¿Dónde encontrarlos?:
En Sevilla: Adriano, 22
En Madrid: Hortaleza, 26
En Lisboa: Rúa Ivens, 2
La versión para comer y beber, en París: 39, Rue Richelieu
Y todo, en la red: www.hand-haveaniceday.es

miércoles, 21 de octubre de 2009

¿Cómo me lo pongo?: Pies fríos

Hace algunas entradas Bea preguntaba ideas para llevar calcetines este invierno. Los calcetines son una alternativa maravillosa a las eternas medias, pero a los que hay que tratar con respeto para no caer en el payasismo extremo. Particularmente los adoro, aunque tienen un código propio.

Las opciones de calcetines son muchas y muy variadas. Vamos a dividirlos por categorías imaginando algún estilismo tipo para cada una de las tipologías:
  • El calcetín over-the-knee (en realidad, serían medias, pero vamos a generalizar). Lo popularizó Carrie Bradshaw en la archiconocida SATC. Son quizás los más arriesgados. Ideales con un short, sandalia de tacón y tiras anchas y blazer (gracias ;) masculina. Si los escogemos negros, con sandalia de tachuelas y minivestido negro, será un look perfecto para la noche.
  • El calcetín colegiala. Justo bajo la rodilla. En este caso, estilo Gossip Girl. No hace falta que nos disfracemos de colegialas. Puede resultar estupendo para dar un toque diferente a un LBD, y más si lo combinamos con un zapato de punta y tacón alto cuadrado, estilo mocasín.
  • El calcetín colegiala arrugado. Con botas, siempre. Sean unas botas por la rodilla, y que entonces sobresalga levemente por ese trozo de piel que queda entre la bota y la rodilla; sean unas botas de media caña de cordones. Fenomenal con vestidos corte túnica cortos o con vestidos de seda estampados. El trench será el accesorio ideal.
  • El calcetín bajito. El de toda la vida, vaya. Viene con mucha fuerza. El año pasado entró con zapatos de corte T y sandalias de tira, siempre en descoordinación (por ejemplo, calcetín gris y zapato de color cuero). Este año triunfa con zapato brogue, de cordones. Tanto una opción como la otra pueden alegrar extremos dispares como una falda abullonada de estampado floral o una camisa masculina + falda lápiz.
El calcetín en realidad no es un complemento complicado porque se mimetiza a la perfección con cualquier look. Lo complicado es sentirse segura con él. Si es así, ¡cabe toda la experimentación y juego del mundo!

Besísimos.

No se te ocurra: Cuidadín con los calcetines over-the-knee. No abuses, ni los lleves a trabajar o a una entrevista de trabajo. Salvo si eres estilista, claro. No los mezcles con botas de hiperpunta afilada o cosas raras del estilo. Se chabacanizan con facilidad.
Los calcetines con las piernas gorditas no se llevan muy bien. Mírate al espejo y valora hasta qué punto te incluyes en el grupo de "no me los puedo poner". Que no pasa nada por no llevarlos.
Calcetines de colegiala con faldas estilo lady o vestidos con vuelo. Mucho más favorecedores con prendas rectas arriba, aunque sean cortas. Pero mejor rectas.
Calcetines de colegiala u over-the-knee con bermudas. Un disfraz un poco de cortejo nupcial, ¿no?
Si quieres llevar calcetines de colegiala con prendas con más volumen, entonces llévalos en modo arrugado.
No te disfraces de colegiala pornográfica. Eso de minimini de cuadros, taconazo y calcetín, como que no. Al menos fuera de tu intimidad.

Lo encontrarás en: el look de la izquierda es de Bimba&Lola. El de la derecha, de Dolores Promesas.

lunes, 19 de octubre de 2009

El Espiario: Les Jumelles


Si reunimos a dos hermanas gemelas, el encanto adorable de París y los sueños de antaño tenemos la esencia de una firma de pequeñas joyitas vintage catalana con alma francesa: Les Jumelles.


Les Jumelles son efectivamente dos hermanas gemelas que tras su paso por París reúnen sus vivencias y las plasman en pequeñas piezas compuestas de charms originales
y piedras naturales con más de medio siglo de existencia que nos transmiten su historia.


Colgantes con cadenas de oro viejo y ahora también pulseras y brazaletes, componen una colección llena de encanto, muy coqueta, que nos hace soñar con cajas de música y macaroons en habitaciones de papel pintado.


Disponen de piezas únicas, ediciones limitadas, vintage collection o las líneas "C'est la vie" o "I love New York" (entre otras) que con sólo leerlas nos evocan tantos momentos y situaciones. Además, cada una de las piezas tiene nombre propio que le ha sido dado con tanta delicadeza que así el colgante o la pulsera disponen ya de personalidad propia. Como los brazaletes vintage "Coup de Coeur" o "Légende" (arriba). Sin olvidar colgantes como "Mon coeur reste toujours á Paris"... simplemente maravilloso.

El catálogo no deja de crecer. Están continuamente creando nuevos universos. Aquí tenéis todas y cada una de sus piezas, además de la manera de haceros con una de ellas. Yo ya tengo "Le petit oui" , el complemento ideal para llevar con vestido túnica y zapatos oxford de tacón. Es como llevar un trocito de París conmigo.

¿Con qué me quedo? Cualquiera de sus colgantes son maravillosos. Tanto los de charms como los de piedras como "Le voyager" (pieza única). O sus brazaletes, como el "Légende", una pieza vintage auténtica con piedra natural, perfectamente conservada. Piezas maravillosas que se convierten en protagonistas de cualquier look.

¿Dónde encontrarlas? Puedes conseguir sus creaciones a través de su propia web o consultarles los puntos de venta.

viernes, 16 de octubre de 2009

Jugada máster

Descubrir que hemos rentabilizado a máximo una de nuestras compras es una satisfacción. Saber que esa prenda que hemos adquirido nos saca de más de un aprieto es también un alivio, ya que nos libera la mente de preocupaciones en caso de imprevistos o para días de inspiración nula. Las camisas de cuadros pertenecen a esa categoría. Un imprescindible en la nueva temporada que es capaz de dar de sí hasta límites exagerados. Vamos a sacarle partido a nuestra camisa de cuadros.

Lo fundamental, como siempre, es imaginación y ponerse un rato ante el espejo a probar y mirarse de manera objetiva para saber que no metemos la pata. Con esto, probaremos:
  1. Un look informal: para un día a día, póntela sobre un vaquero. Si lo eliges pitillo, ponte entonces unas botas over-the-knee sin tacón. Si lo eliges estilo baggy, con tacón. Combínala con pulseras y por encima ponte un chaquetón estilo militar.
  2. Un look tranquilo: para un paseo o un cine, combínala con leggings negros y bailarinas estilo Mary Jane y una cazadora de aire Perfecto.
  3. Un look formal: para trabajar, con una falda lápiz de cintura alta y un salón negro, de ante, de tacón. Recógete el cabello, si lo tienes largo, y si llueve, ponte un trench.
  4. Un look divertido: para una noche de copas, con un pantalón pitillo negro, sandalias de tachuelas de tacón y blazier con hombreras.
Un maravilloso tres en uno, una jugada máster que además puede crecer tanto como nos apetezca. Dejar que nuestro estilo la absorba y la haga suya probando, por qué no, con medias de encaje o de minidots.

Besísimos.

No se te ocurra: las camisas de cuadros tienen un aire bastante vaquero, así que no te disfraces y lo pongas con aderezos propios del spaghetti western, al menos si no quieres que te canten "allá en el rancho grande".
Los leggings con camisas están bien siempre y cuando se trate de piernas delgaditas, estilizadas y sin caderas demasiado anchas.
Leggings de vinilo. Sí, estuvieron muy bien, pero es que de tanto verlos por todos lados y en ocasiones tan mal llevados, les tengo un poquitito de manía ya. No más Catwomen, por favor.
Inventarte looks pero llevarlos sin actitud. Es arriesgado llevarla con un traje de chaqueta, pero la clave para que funcione no es nada más que tu capacidad de defenderla.
Estropear el aire que le das por no elegir el bolso adecuado. Un Motorcycle de Balenciaga en negro puede ser un acierto.
Tampoco esportivizarte. Vamos, que no te vayas a lo básico y te la pongas con deportivas, jeans y listo.

Lo encontrarás en: la camisa de cuadros es de Lefties. El conjunto de la derecha, de Blanco.

miércoles, 14 de octubre de 2009

¿Cómo me lo pongo?: Ambigüedad

Cuando las cosas no van del todo bien, agudizar el ingenio es la mejor solución. Por eso, si damos con una prenda que nos saque de apuros varios y que se diversifique en sí misma para apañar todo tipo de coyunturas, pues mejor que mejor. Por eso, Ana no dudó en hacerse con este abrigo-vestido cuando lo vio en ebay. El problema es que no sale de las combinaciones: vaquero+camisa blanca o vestido negro. Así que vamos a buscar otras ideas para que esta prenda brille aún más si cabe.

El abrigo en sí es una pieza de manga francesa que combina el azul noche y el beig. Las opciones podrían ser:

Como abrigo:
  • Con una blusa blanca, sin cuellos y volantes frontales, falda lápiz y zapato brogue. Un bolso midi colgado al codo.
  • Con una falda plisada en azul marino, jersey de cuello vuelto rojo y oxford de cordones con tacón.
  • Con una blusa de seda en lila, pantalón vaquero ancho y plataformas en azul noche.
  • Con una camiseta de algodón orgánico, pantalón pitillo y botas de media caña.

Como vestido:
  • Con unas medias gris perla y botín de tacón, liso, de ante. Bolso grande y guantes de piel midi en color crudo, para cubrir la parte del brazo que queda al aire.
  • Con una media tupida azul noche y bailarina morada. Cartera de mano con apliques dorados, grande y plana.

La pieza de por sí misma tiene poder suficiente como para ser la protagonista del look, así que cualquier otra prenda o complemento con que lo aderecemos sólo lo acompañará, nunca le robará ese protagonismo suyo.

Besísimos.

No se te ocurra: ponértelo con un vestido de paillettes o con unos leggings ídem. El tejido del abrigo y su estampado no maridan en absoluto con la fiesta del brilli brilli.
Del mismo modo, olvídate de unas sandalias de tachuelas.
Unas botas cowboy. Sí, se siguen llevando, que preguntábais por ello. Pero no con el aire naïf de este vestido, ni siquiera servirán para informalizarlo. Tampoco unas moteras. Y con las Doc. Martens... precaución. Sólo para expertas.
En plan deportivo. Nada de deportivas con abrigo de visón. Te faltarán las gafas de sol y el perrito bajo el brazo. Lo siguiente es el síndrome de Diógenes.
Con estampado de cuadros: ni camisas ni faldas.
Nada de pantalones harem ni sarouel. Abrigo de manga francesa en la parte superior y pantalón baggy en la inferior... es un poco como si hubieran mezclados dos maniquíes.

martes, 13 de octubre de 2009

El Espiario: A Scent by Issey Miyake


Basta con decir Issey Miyake para que a nuestra cabeza acudan imágenes clave: materiales habituales que alcanzan dimensiones nuevas, pureza, simplicidad, un universo etéreo lleno de magia y tranquilidad. Sus creaciones son así, y sus perfumes no iban a ser menos.

Los aromas de Issey Miyake son fieles a una filosofía. Así, A Scent by Issey Miyake, su nueva creación, es el vacío lleno. Un perfume sencillo, fresco, verde, que parte de lo más elemental de la naturaleza pero que al mismo tiempo contiene en sí mismo toda la belleza femenina, un soplo de vida y de aire fresco, la sensualidad de un jardín de verbena y jazmín.


El protagonista es el maravilloso olor: verde, aire. De hecho, el frasco que lo contiene es un ejercicio de papel principal cedido: lo que vemos es el líquido fresco, transparente, sin nada que lo interrumpa ya que hasta el logotipo ha sido tallado en el vidrio. Sin adornos. Una respuesta más a la frase de cabecera de Miyake: “Siempre creo a partir de la idea más simple, de la idea esencial”.

Sólo queda que lo probéis. Yo lo he hecho y me ha cautivado. Si se busca a Issey Miyake en él, no defrauda. Oler A Scent by Issey Miyake es como un paseo por un jardín japonés de exhuberante belleza que termina con una cena en un loft maravillosamente bien decorado de Nueva York. La perfecta armonía entre simplicidad y tendencia. Funciona igualmente bien con vaqueros y camiseta de algodón como con un maravilloso vestido negro, medias de topos y taconazo. De cena o de paseo. Absolutamente camaleónico.

Parafraseando a Baballa, y para todas esas fechas de santos, cumpleaños y aniversarios, el perfume es una maravillosa salida cuando no se sabe qué regalar. Y más cuando lo que regalamos es además un concepto tan completo y elaborado en una auténtica obra de arte de cristal.

viernes, 9 de octubre de 2009

¿Cómo me lo pongo?: Alí Babá

Está claro que estos pantalones han venido para quedarse. Con todas sus raras formas, tan aparentemente difíciles, permanecen una temporada tras otra, sin distinciones de temperatura, con toda su garra. Ella Bella Vita ha apostado por uno, en color azul grisáceo. Quiere ideas para seguir sacándole partido, tanto con buen tiempo como con invierno. Veamos cómo rentabilizar al máximo un pantalón harem de similares caracterísricas.

Los pantalones harem piden principalmente tacón. Desde puntas y tacón cuadrado, hasta oxford de cordones que personalmente creo que son los más acertados. Con plano no quedan mal, pero con tacón ayuda a alargar las piernas, que el tiro bajo acorta. Así, podríamos:
  1. Lucirlo en plan estándar, con una camiseta blanca, amplia, de algodón orgánico; y con una cazadora de cuero estilo Perfecto.
  2. Llevarlo en plan nocturno. Entonces ponte una blusa de raso de seda, de cuello redondo y jareta delantera. Un abrigo masculino encima, sin abotonar y una cartera de mano de piel blanda.
  3. Ponértelo en plan cotidiano. Para ello, busca una camisa de cuadros remangada al codo y un foulard estrecho alrededor del cuello. Chaqueta de punto fina (no larga) y bolso largo colgado de un hombro.
  4. O para cambiar en un día de trabajo. Combínalo con una blazier entallada, sin abotonar, y una blusa con lazo al cuello. Bolso midi y guantes de piel mini.
Y aunque no estén hechos para dar grandes zancadas, lo que nadie puede negar es que no vamos a tener celulitis por llevar los pantalones ceñidos.

Besísimos.

No se te ocurra: ponértelos si eres bajita y ancha de caderas.
Con unas botas estilo militar o motero. Muy gótico... y no está el horno para tribus.
Combinarlo con unas deportivas. Aunque las deportivas que te vayas a poner sean las más in del mundo.
Utilizar los pantalones en modo Fama. Y mucho menos si nunca te vistes de ese modo.
Comprarte unos si crees que no van con tu estilo. Por mucho que se lleven, no hagas experimentos extraños.
Lucirlos con camisetas flúor, sudaderas de táctel, o cosas similares. MC Hammer sólo hubo uno.
Con botas de cowboy. Que una prenda sea versátil no significa que la podamos mezclar con todo lo que se nos pasa por la cabeza.

Lo encontrarás en: el look de la derecha es de Sita Murt.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Mis Mitos: Tita Cervera

La venero. Ante Tita Cervera o Tita Thyssen me quitaría el sombrero y me arrodillaría. Admiro su particular estilo personal que defiendo desde hace años, y admiro todo lo que ha conseguido. Entre otras cosas, ser la propietaria de una de las grandes colecciones privadas de arte, con museo incluido. Pero lo que más admiro de todo, es que viva tan paralelamente al mundo.

Si algo siempre la ha acompañado ha sido su sonrisa. Aunque la mayor parte de la gente conoce su lado más frívolo, de múltiples matrimonios, viuda de forrado alemán y con niño sin padre reconocido; Carmen Cervera es una mujer sumamente educada. Domina varios idiomas y tiene un alto nivel cultural, a pesar de que la gente la considere simplemente extravagante.

Yo en cambio creo que es adorable. Magnífica. Reina del brillo, de la joya grande, de las pieles y del look a medio camino entre Ibiza y Marbella la grande (no la de ahora, que ha caído un poquito en la horteridad supina), Tita sabe llevar como nadie el total white veraniego o el peinado "yo misma me lo hago y me queda muy natural". Su fondo de armario envidiable (que además puede lucir porque siempre tiene un montón de recepciones) se compone de extraordinarios vestidos de fiesta, trajes de chaqueta, abrigos de pieles, zapatos infinitos y bolsos. Claro está, que cada una lo combinaríamos de mil maneras diferentes... pero yo, qué queréis que os diga. En ella lo veo todo fenomenal.

lunes, 5 de octubre de 2009

Calma chicha

En algunos lugares de España parece que el verano se resiste a marcharse. Temperaturas maravillosas, más propias de agosto que de octubre, nos invitan a alargar las tardes sentadas en el jardín, conversando, leyendo o simplemente viendo cómo se van pasando los minutos. Como tantas de las que estáis leyendo esto y os sentís identificadas, Begoña quiere aprovechar estos momentos de otoño cálido al máximo. De las tardes de temperatura agradable, de porche.

Las tardes fresquitas exigen un atuendo que resulte cómodo y que nos proteja del frío. De otro modo no podremos sentirnos del todo bien. Las alternativas podrían ser:
  • Un blusón de algodón, con cinturón o ceñido bajo el pecho, con un legging de algodón y unas deportivas como el modelo Joc de Munich.
  • Un jersey tipo poncho, de punto, amplio con un vaquero recto y un zapato plano, de ante y suela de goma, como los del modelo Arigato de Vialis.
  • Una camiseta de algodón orgánico amplia, con un maxicardigan de punto y un baggy pant, también con deportivas.
  • Un vestido largo, con un maxicardigan y zuecos de madera.
Los complementos ideales... un zumo de tomate y un buen libro. O nuestra gente, con la que siempre se está bien.

Besísimos.

No se te ocurra: enjoyarte. A no ser que te vaya el estilo esposa-de-narco al estilo "Sin tetas no hay paraíso".
Está bien que aproveches ropa que no te pones... pero hasta cierto punto. Eso de estar con el minivestido lentejueli, como que no.
Tacones. Y menos en un área en la que hay césped.
El chándal. Y me da igual que os revolucionéis. El chándal es única y exclusivamente para hacer deporte. Lo que no entiendo es que siempre se revolucionan precisamente las que hacen deporte...
Sentarse en el jardín con el pijama. No me seáis marranillas... que luego se va una a la cama con el pulgón del rosal encima.

Lo encontrarás en: la imagen de arriba es de Day Birger et Mikkelsen.

Y no me podía despedir hoy sin daros las GRACIAS. Así, en mayúscula. Gracias por vuestras palabras de apoyo, de ánimo, de felicidad compartida. Gracias. Y en especial, gracias a María, por esto. ¡Eres un encanto!
Espero que este proyecto que Marta y yo comenzamos juntas crezca y sea la mitad de grande que vosotras. Que entonces, ya será mucho.

viernes, 2 de octubre de 2009

Un momento especial

Aunque aquí no me prodigue soltando historias de mi vida privada, hoy haré una excepción. La ocasión lo merece.

Muchos de los que leéis este post conocéis la historia de El Jardín de Lulaila desde el principio. A estas alturas ya sabéis que empezó casi como un juego, como un sueño que ni la misma Marta sabía que existía. Muchos presenciasteis como un día el sueño se empezó a hacer realidad: El Jardín de Lulaila tomaba peso y una nueva etapa estaba a punto de empezar al crear su propia firma de tocados y complementos. Todo esto pasó en muy poco tiempo, tan solo un año... En el transcurso de este tiempo nos cruzamos... Y descubrimos muchas cosas. No solo congeniábamos bien a nivel personal, lo cual era evidente, sino también a nivel profesional. Nuestros intereses coincidían demasiado... y nos fuimos dando cuenta de que a medida que colaborábamos ocasionalmente encajábamos muy bien. Mientras tanto, el jardín seguía creciendo, y ha llegado un punto que necesita más soporte, una estructura más cualificada, así que sólo quedaba una solución. Asociarnos en firme, y seguir haciendo para El Jardín de Lulaila lo que cada una verdaderamente sabe hacer. Por eso creemos que una nueva etapa debe comenzar otra vez y que estamos preparadas para seguir creciendo, pero esta vez juntas... Por ello El Jardín de Lulaila se va a convertir en El Jardín de Lulaila SL, o lo que es lo mismo: la unión de dos personas que estamos convencidas, tenemos mucho que ofrecer.


Es el momento de las presentaciones oficiales:

Marta Ortiz de Zárate · directora creativa
Bilbao, 1972
Es la diseñadora y creadora de las piezas de El Jardín de Lulaila. Ligada al mundo del diseño de complementos desde su infancia por tradición familiar, funda su propia firma en el año 2006. Desde que comienza a diseñar, sus tocados y complementos han salido en diversos medios de comunicación y ha participado en diferentes desfiles, siendo la cumbre de su trabajo la participación en la Cibeles Madrid Fashion Week de la mano de la diseñadora María Barros.


Rosa Iglesias · directora de marketing y comunicación
A Coruña, 1978
Licenciada en Publicidad y RRPP y con una dilatada experiencia profesional como freelance al frente de campañas para Pans&Company, Fresc Co u Orquesta Sinfónica de Galicia entre otras; además de experiencia docente en el ámbito del diseño gráfico y la publicidad. Conoce el mundo de la moda, en el que se desenvuelve como asesora de imagen y gestiona El Estilario.

Y sin más os agradecemos el apoyo recibido hasta ahora, pues somos conscientes de que este sueño que emprendemos no tendría sentido si no fuera gracias a todos vosotros
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