lunes, 31 de agosto de 2009

Con el sudor de tu frente

Así es como tenemos que ganarnos el pan y lo que no es pan. Porque si únicamente tuviéramos que pagar por este bien, pues sería llevadero el asunto. Pero los euros son indispensables y no queda más remedio que madrugar y trabajar.

El verano va tocando su fin y poco a poco las vacaciones resultarán un pequeño sueño lejano. Volveremos a los tacones, la Blackberry, los agobios, las reuniones, el despertador rompe... sueños. En fin, la cotidianeidad. Para sobrellevar de nuevo el día a día laboral, vamos a ver alguna idea de estilo postvacacional.


El tema básico está en no romper de manera radical con nuestros hábitos de vestir en vacaciones para que resulte más transitoria esa incorporación al mundo del trabajo, máxime cuando no tenemos ningún tipo de código de vestimenta. Con esto, dos ideas:
  • Un poco original: Una falda con pliegues delanteros, de largo a la rodilla. Combinada con una camiseta de algodón de manga corta (estampada o con mensaje) y unos zapatos con tacón, como las gladiadoras tribales que tanto han dado que hablar este verano.
  • Un poco habitual: Unas bermudas con un polo o camisa de manga corta, con unos zapatos peep toe de tacón ligeramente ancho para aguantar la jornada.
Los complementos van a estar muy claros: carpetas, llamadas, fax, correo, dossiers, informes... Sobran las palabras.

No se te ocurra: minimismos. Es decir, una cosa es una bermuda y otra muy distinta un short modelo braguita. Nada de enseñar más carne de la reglamentaria. Lo mismo para las faldas y los vestidos.
Camisetas de I love lo que sea. Tuvieron su gracia pero ya estamos pelín quemaditas de I love my boyfriend, my girlfriend, my friend o my veciniend. De tanto ir el cántaro a la fuente, se acaba cansando una.
Encasillarte de nuevo en vaqueros y camiseta porque tienes que madrugar y estás harta y te aburre ir a trabajar. A nadie le gusta, pero hay que esforzarse. Verse bien ayuda a hacer más llevadero el día.
Empulserarte. Tontería máxima, ya que si estás todo el día en una mesa escribiendo, lo más probable es que te las tengas que acabar quitando: no son cómodas.
Acudir rollo playa. Una cosa es que te vayas habituando al régimen laboral y otra muy distinta que te creas que te van a traer un mojito a la mesa de trabajo.

Lo encontrarás en: la falda es de Bimba & Lola. El conjunto de la derecha, de Purificación García.

viernes, 28 de agosto de 2009

Compra aquí, compra allá

Aunque en la mayor parte de la península quede verano para rato, ya tenemos la mirada puesta en la próxima temporada. Las revistas, los especiales de moda, las páginas web y blogs de temática relacionada; nos bombardean con lo que viene, con lo que se va a llevar, con lo que será tendencia. Y comienzan a ponérsenos los dientes larguitos larguitos y empezamos a ver nuestro armario aburrido. Así que la necesidad de salir a la calle a comprar se vuelve imperiosa. Para pasar pues una jornada de compras cómodamente, vamos a ver alguna que otra opción.

La prenda estrella sin duda para ir de compras cómodamente es un vestido con unas sandalias planas. Ventajas del verano, con un vestido y un calzado sin apenas ataduras podremos vestirnos y desvestirnos tantas veces como queramos. Sin embargo, no debemos ser perezosas y ponernos todo lo guapas que deseemos para entrar en todo tipo de tiendas. También en aquéllas a las que creemos que el acceso está vetado para mortales como nosotras. Si nos sentimos divinas, no nos dará reparo entrar a curiosear.

Un conjunto estrella puede ser el compuesto por un pantalón de cintura alta y pata de elefante combinado con un jersey de punto fino, escote pronunciado y manga japonesa. Con un bolso en bandolera larga, al hombro para estar cómodas y mirar entre las perchas sin problemas. En los pies, bien unas sandalias planas, bien unas cuñas que nos resulten confortables. Llevar algo de tacón siempre estiliza más con este tipo de pantalones.

Y lo más importante: la lección bien aprendida. Saber qué es lo que buscamos o lo que nos hace falta nos ayudará a ser más selectivas y optimizar el gasto. Si no lo encontramos: no pasa nada. Volvemos otro día, que con paciencia, siempre se encuentra. Y cuando lo hallemos, lo saborearemos y apreciaremos más.

Besísimos.

No se te ocurra: llevar un bolso grande. Tus hombros acabarán machacados, ya que queramos o no, cuanto mayor es el espacio del bolso, más tendemos a llenarlo.
Taconazos infinitos. Da igual si los aguantas o no. Sé un poco sensata y cuida de tus pies. Cuando vuelva el verano, lo agradecerás.
Doscientos millones de accesorios en forma de cinturones, collares, pendientes, pulseras, brazaletes, pañuelos, sombreros... y demás. Además de eternizarte en el vestuario, lo más probable es que acabes perdiendo algo.
Ropa interior cutre y oxidada. Ese momento en el que el vestido te queda levemente grande y la dependienta te coloca alfileres, la dejará al descubierto. Y por muy mona que vayas por fuera, si tus vergüenzas son para esconderlas o mejor, deshecharlas, olvídate de tu imagen para siempre.
Ir a las tiendas de siempre. Infórmate y amplía tus circuitos. Seguro que hay otros establecimiento fuera de los habituales que te pueden sorprender. Beatriz de Con dos bolsas en cada mano siempre tiene sugerencias fantásticas.
Comprar una triste camiseta básica más sólo por el hecho de no volver a casa con las manos vacías. No pasa nada. Lo interesante del asunto es comprar bien, no sólo comprar.

Lo encontrarás en: las cuñas son de Zara. El conjunto de la derecha, de Antik Batik.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Saca el whisky cheli

No tener que madrugar al día siguiente tiene la ventaja de alargar las noches tanto como nos apetezca. Noches que comienzan tranquilas en casa de alguien, en una cena en la terraza con amigos y que puede terminar de conversación y copas hasta altas horas de la madrugada. Y nosotros tan felices: al día siguiente el despertador no dará la lata. Así que si el plan en una cena con amigos en su casa, en su azotea o su jardín, veamos alguna idea fresquita.

El estilismo que elijamos dependerá del tipo de plan, ya que no todas las fiestas con amigos son iguales:
  • Si el plan es para comer: nuestros amigos nos invitan a una comida al mediodía que seguramente se alargue hasta la noche, pero que originalmente comienza de mañana. Entonces acertaremos con un vestido a la rodilla y unas cuñas de cierre al tobillo. Una horquilla en el cabello y un bolso de mano. También es válido un short con cuñas de esparto y blusa amplia, de seda.
  • Si el plan es una cena en una azotea: un vestido largo, de seda, estampado o en tye-dye, con un chaleco corto sin abotonadura, un pañuelo en el cabello y un brazalete ancho. Un maxicardigan de punto finito por si refresca y unas sandalias planas. Ideal tanto para una cena informal como para que si de repente la música sube y los mojitos caldean el ambiente.
  • Si el plan es una cena barbacoa, con jardín alrededor: una falda larga y un tank top. Sandalias planas y maxicollares, con un maxicardigan para el fresquito. También es válido un pantalón de cintura alta y pata de elefante con una blusa de manga corta, bolso bandolera y el cabello recogido con algún prendedor original.
Al fin y al cabo, compartir esos momentos especiales con nuestros amigos o familiares son los mejores recuerdos que podemos conservar.

No se te ocurra: si la cena es en un lugar en el que hay césped, entaconarte en exceso y mucho menos si es con tacones afiladitos, de aguja. Destrozarás césped y tacón. Al menos le dejarás a tu amigo el jardín preparado para sembrar las flores de la próxima temporada.
Si te invitan a comer en casa de amigos y es algo organizado en un plan en el que no entra ni playa ni la piscina, no se te ocurra aparecer en bikini y pareo. Un poco fuera de lugar, la verdad.
Desabrigarte. Los jardines suelen ser fresquitos a altas horas de la noche, así que cuenta con ello y llévate una chaquetita para que no se te agüe la fiesta.
Las lentejuelas o las sedas extremas, las blazier... cualquier prenda ideal para un fiestón en toda regla. Pero totalmente fuera de lugar en eventos de caracter informal.
Un traje de chaqueta. Vale que te encante, que sea lo más elegante que tienes... pero lo que no tiene es sentido alguno. Vamos, que es una tontería. Antes es preferible un vaquero con camiseta.

Lo encontrarás en: el vestido es de Orla Kiely para Hameväki.

lunes, 24 de agosto de 2009

No se te ocurra: fosforito

No es que os vaya a prohibir escuchar el cante flamenco de boca de este intérprete. Ni tampoco tiene nada que ver con los rotuladores de colores estridentes que se utilizan para subrayar. Pero sí con estos tonos un tanto subidos, casi brillantes en la oscuridad que según se utilicen pueden elevar o arruinar un look.

Los colores flúor están siemrpe ahí. Esta próxima temporada vuelven con fuerza y serán protagonistas
de innumerables estanterías en tiendas varias durante el otoño. Sin embargo, como todo, tienen su manual de uso y no puede lucirse a lo loco. Poder, se puede. Pero las consecuencias a la vista llegarán a ser terroríficas.

La norma número uno para llevar los colores flúor es básica y elemental: sólo un color y combinado con un total look negro. Es decir: unos pantalones pitillo negro, botines peep toe negros, jersey negro y un abrigo en verde manzana, ultrabrillante, por ejemplo.

Lo que no es en absoluto admisible es convertirse en una réplica de caseta de feria y combinar a la vez todos y cada uno de los colores en su versión más estridente posible. Aunque no te lo creas, nadie pensará que te has leído el Vogue. Es más, pensarán que te lo habrás ojeado, pero que no te has parado con la letra pequeña. Y que además de hortera la traen a una de analfabeta, ya es el colmo de los colmos.

Besísimos.

viernes, 21 de agosto de 2009

¿Un Martini?

No se conciben los veranos sin terrazas. El terraceo es una actividad divina, y más cuando lo podemos disfrutar en ambientes maravillosos como los múltiples que comienzan a proliferar en nuestra ciudades. Entornos divinos, normalmente en las azoteas de los grandes hoteles, en los que tomar un aperitivo rodeados de gente guapa y en un ambiente maravilloso. Así que tanto si nos invitan a una terraza de verano, como si nos decidimos a ir, veamos alguna idea de estilismo.

Lo que nunca falla es un vestido. Mejor si elegimos uno sin mangas, recto o ligeramente entallado con algún detalle en el pecho como unas jaretas o unos pequeños volantes que lo hagan especial. Combinado con unas sandalias no demasiado altas que atraigan las miradas. Tanto desde algo más comedido como en ante con flecos, como unas gladiadoras más atrevidas. Un bolso estilo 2.55 de Chanel al hombro y un par de pulseras en la muñeca. Si no nos van las pulseras, podemos sustituirlas por un pañuelo en la cabeza o por qué no, un tocado pequeño. No te olvides de las gafas de sol: bien elegidas, de acuerdo a nuestro óvalo facial, contribuyen a cerrar un estilismo ideal. La idea es divertirse, pasarlo muy bien, disfrutar del ambiente y del aperitivo. Que es el ejercicio de verano más apetecible que se me ocurre.

Besísimos.

No se te ocurra: llevar unas sandalias altísimas, con tacones infinitos. Normalmente en los aperitivos pasamos mucho tiempo de pie. No contribuyas al deformamiento de tus pobres juanetillos.
Las carteras de mano. Es difícil beber algo, saludar, etc. con las dos manos ocupadas.
Si hace fresco, nada de chales ni ideas extrañas parecidas. Echa mano de las cazadoras vaqueras, de las blazier, las chaquetas de punto... pero nada de chales, por favor.
Ponerte ropa nocturna. Es decir, aparecer como si te hubieras ido de fiesta el día anterior y aún no hubieras regresado.
Aparecer en bikini. Si no hay playa ni piscina cerca, qué alguien me lo explique, por favor.
Ir en caftan... ya sabéis que les he declarado la muerte.
Elegir las gafas de sol sólo por qué se llevan. No a todo el mundo le van bien las Wayfarer. Y por mucho que estén de moda, si a tu cara no le van bien, deshéchalas automáticamente.
Los legging de vinilo para estar al sol. Si quieres perder kilos, utiliza mejor una Vulcan.

Lo encontrarás en: las sandalias son de Zara. El vestido de la derecha, de Tintoretto.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Cubo y pala

Cuando llevamos un mes entero yendo a la playa cada día, llega un momento en el que estamos más que aburridas de los vestidos de siempre, de los pareos, las camisetas... y necesitamos un nuevo aliciente estilístico. Algo que se puede solucionar con una simple vuelta al armario. Una mirada diferente a alguna de las prendas que tenemos colgadas en él, puede terminar con este hastío. Vamos a ver cómo vestir para ir a la playa saliéndonos de los cánones diarios.

Nuestra salvación puede estar en forma de un vestido de algodón, de tirantes, que no es más que ese recurso de marcas como American Vintage sacaron para solucionar el problema de las prendas transparentes, y que pronto las grandes cadenas de moda rápida, copiaron. Bien, esta prenda puede funcionar como vestido. Sobre todo, si lo tenemos en algún color pálido como el gris piedra o el nude. Y es más, nos puede sacar de más de un apuro. Por ejemplo:
  • Para la playa. El vestidito así, con unas sandalias planas de tiras de tejido anudadas al tobillo. Un cesto de paja y un borsalino con cinta de color. Sin más aderezos.
  • Para la noche. También es apto como vestido nocturno. Con unas sandalias gladiadoras de tacón, un mini bolso y una blazer nude, maxi. Si el vestido transparenta mucho, pues con un maxicardigan.
Y así hasta mil vidas. Porque de camisón tampoco funciona nada mal...

Besísimos.

No se te ocurra: los caftanes para la playa. Ya más propios de Sara Montiel que de cualquier otra persona, su vida está acabada. Quiero decir, la del caftan... Bastante han durado ya. Y mucho menos, si son esos de brillantitos variados en el escote: muerte súbita y repentita ya.
Los vestidos (y si son caftanes, peor aún) ultra cortísimos, con dos aberturas laterales que dejan nuestra celulitis al descubierto. Por favor, ¿a quién se le ha ocurrido semejante cosa?
Pantalones vaqueros a la playa. Y ya de paso, échate un plástico por encima y luego me cuentas qué tal la experiencia saunística.
Bolsos de piel. Vamos, que entiendo que tu Downtown te encante. Pero no te lo lleves a la playa.
Llevar logos hasta en el carnet de identidad. Bikini, gorra, carterita, bolsa de playa, vestido, chanclas... llenos de logos son más propios de mujer con cara brillante y enormes uñas de gel que de una señorita elegante.
Pulseras, collares, pendientes y todo tipo de abalorios para la playa. Ya no.
La pulserita del tobillo. Tuvo su momento. Pero yo ya la veo hasta pelín vulgar.

Lo encontrarás en: el vestido-remedio es de Zara. El conjunto de la derecha, de Masscob.

lunes, 17 de agosto de 2009

El Espiario: The K Club


En pleno mes de agosto en el que la mayoría sueña con playa y arena y mucho sol, existe otro turismo que nada tiene que ver con estos tres elementos que el terrible Luis Miguel cantaba sin parar con esos dientes tan blancos suyos... Lo dicho, que me pierdo. Viajes aptos para cansados de calor o para los que lo detestan o no toleran. Viajes al fresquito, a la lluvia, al otoño. Irlanda es uno de esos destinos. Un país maravilloso, de vegetación exuberante y con una población extraordinariamente amable que nos hace sentir como en casa. Dublín es un imprescindible del país: un ambiente estupendo en una ciudad pequeña, muy fácil de conocer. Pero cerca de la ciudad existen además rincones maravillosos y sorprendentes, como Kildare, a algo menos de 30 kilómetros de la ciudad. Un pueblo pequeño que alberga un hotel de 5 estrellas más que sorprendente y recomendable para descansar, pasear, disfrutar del deporte y volver renovado. Es The K Club.


The K Club es una enorme casa que recuerda a un palacio francés con mucha historia por detrás, de excelente decoración y mejor servicio. Posee suites y apartamentos para una intimidad mayor en los que se pueden alojar cómodamente cuatro personas con todas las comodidades de atención y servicio de las habitaciones.

Los exteriores son maravillosos e invitan al descanso: una inmensidad de campo perfectamente cortado, un lago... Ideal para un paseo o para practicar o aprender golf. No en vano en sus instalaciones se celebran competiciones de este deporte, tales como la Ryder Cup.

Y si el golf no es lo nuestro, entonces descansaremos en el K Spa. Una jornada de agua y una copa de vino en la terraza del hotel, observando cómo se mueven los árboles no es tampoco un mal plan.

Sin olvidar sus desayunos. Un excelente desayuno buffet apto para ingestas sanas, golosas o completas. En el salón River Room con vistas inmejorables a los jardines floridos y al lago.

Y si necesitamos una excusa más que no sea el deporte, el descanso o la buena mesa, entonces organicemos nuestra boda allí. O elijámoslo como destino de luna de miel: no todo va a ser Caribe y playa.

¿Con qué me quedo?: con la chimenea encendida en pleno mes de julio. Con los paseos sobre la hierba mojada. Con los maravillosos desayunos. Con el tiempo detenido.

Lo encontrarás en: The K Club, Straffan, Co. Kildare, Irlanda. Tel: +353 (0)1 6017 200 Correo electrónico: resortsales@kclub.ie O aquí más información.

viernes, 14 de agosto de 2009

¿Cómo me lo pongo?: Dos caras

Ya estamos casi en el epicentro de agosto. Con la mirada puesta a medias entre las vacaciones vividas y el tiempo de verano que nos queda antes del frío, pasamos los días entre playa, chiringuito, piscina, paseo o aprovechando las rebajas finales. Hace algunas semanas, Esther consiguió este vestido de volantes a un precio estupendo. Le resulta algo corto, pero quiere ideas para rentabilizar al máximo su ya de por sí buenísima compra. Vamos a ver cómo combinar este coqueto vestido crudo, con volantes y un leve hilo dorado que no se aprecia en la fotografía.

La vida de esta prenda promete ser larga, o al menos, bastante larga. Si nos lo ponemos ahora en verano, podremos combinarlo:
  • Con una sandalia plana, romana y un bolso largo, de colgar de un hombro.
  • Con un zapato oxford, plano, de cordones, y un bolso mini, de mano para un look más french.
  • Con una sandalia en T y un cesto de paja, además de un pañuelo en la cabeza que caiga largo en la nuca.
  • Con unas botas de media caña o moteras para darle un aire más cañero y brazaletes.
  • Con un pantalón ultra slim y sandalias de taconazo para una noche de fiesta.
Si decíamos que la vida de este vestido prometía ser larga, era porque además podríamos ponérnoslo en otoño, en el incipiente invierno y darle así una nueva cara:
  • Con leggings de vinilo y botín peep toe de cierre saco, en la onda de la vuelta de los 80's.
  • Con una bota super over the knee, muy pegadas a las piernas, casi como una media, en color marrón, de ante (que será un it de la nueva temporada).
  • Con un trench en dorado (otro de los it de lo que viene).
Con imaginación y jugando con la delicada frontera entre lo naïf y lo cañero, a este vestido le daremos el aire que más nos apetezca. Según nos parezca.

Besísimos.

No se te ocurra: hiper taconazos en verano. No por nada, sino porque al no llevar medias y ser tan corto, se hara pelín enseñativo de más.
Si te decides por combinarlo con oro, hazlo con mesurita. Tampoco es cuestión de disfrazarse de Ferrero Rocher.
Si estás pensando en botas super over the knee para el invierno, analízate previamente ante el espejo: sólo son aptas para chicas muy delgadas y estilizadas. Olvídate si tienes las piernas regorditas o eres bajita.
Ponerte el vestido con pantalones de pata ancha. Si eres alta, puede funcionar. Pero para estaturas medias y bajas, el efecto es más parecido a un arbolito de Navidad que a un perfil atractivo.
Si lo quieres socializar pues ponle calzado bajo, bailarinas... pero no hagas juegos extraños como ponértelo con deportivas.
No atreverte. Siempre y cuando lo hagas con seguridad y no por imitar lo que has visto en una revista, experimentar siempre es una buena actitud. Por ejemplo, con unas sandalias de cuña, con tira al tobillo y calcetines. Pero repito: siempre y cuando vaya con tu caracter.

Lo encontrarás en: el vestido de Esther es de La Casita de Wendy.

miércoles, 12 de agosto de 2009

¿Cómo me lo pongo?: Días de vino y rosas

Sí, sigue de bodas. Y bodas peculiares. En este caso, una alcoyana-alicantina tendrá boda en septiembre. Una boda de mañana que sin ocasión de descanso y pasar por casa, se convertirá en una fiesta de noche, en el mes de septiembre. Llevará un vestido de color rosa similar al de la fotografía. Vamos a ver cómo ayudarla a personalizarlo.

El vestido en sí es sencillo, lo que nos permitirá apostar por complementos para personalizarlo en función de nuestro estilo. Por ejemplo:
  • Más clásico. Con una cinturilla bajo el pecho que termine en la pequeña lazada plana, frontal. El color será dos tonos por encima del vestido, como un fucsia, por ejemplo. El cabello recogido bajo, con un tocado de pluma larga, en tonos también fucsias. El bolso será una cartera de mano, rígida, pequeña. El calzado, la cartera y los tonos que acompañen al fucsia del tocado serán en verde para efectuar un contraste interesante.
  • Más arriesgado. Para ello, colocaremos en un lateral del tirante una flor de dimensiones extraordinarias que tendremos que encargar porque será difícil de encontrar. Un efecto estilo SJP en el inicio de la película Sex and the City. También vale un broche con una pluma larga que sobresalga sobre el hombre. El cabello suelto, con una onda natural, y la cartera de mano, midi y plana. Los colores que acompañen al rosa palo pueden ser de la gama de los grises, de los tostados o los azules pálidos.
Tanto en una opción como en la otra se trata de que a través de los colores de acompañamiento del vestido como de los complementos se logre un efecto que convierta al estilismo final en espectacular.

Besísimos.

No se te ocurra: si eliges combinarlo con verde, siempre tonos poco brillantes. Nada de verdes pistacho ni eléctricos. La intención es que contrasten con el vestido.
Combinaciones anodinas y demasiado habituales como rosa + negro o blanco o plateado o similares. Están ya demasiado vistas.
Meter complementos cotidianos, como cinturones de piel o botines.
Montar un combinación plana. Si te decantas por un vestido tan básico, tienes que arriesgar en los complementos para no pasar desapercibida. Si no te vas a atrever con complementos o peinado, es mejor que el vestido entonces esté estampado o tenga un corte más rico.
Meter tocado + flor en el tirante + zapatos de tiras anchas + bolso de lentejuelas. Se trata de vestirse, no de decorarse.
Con eso de que menos es más, ir con un vestido liso y punto. Menos es más consiste en elegir algo que destaque en el conjunto, que llame la atención. No en ir como si te faltara terminar de arreglarte.
Microfaldas para una boda. Cuidadín con el decoro, por favor.

lunes, 10 de agosto de 2009

¿Cómo me lo pongo?: Chocolate

Parece que no, pero el tema bodas sigue dando qué hablar. Beatriz le está dando vueltas a la que tendrá en octubre. Para ello llevará un vestido como el de la fotografía pero en color chocolate. El mismo corte palabra de honor con tablitas pero en marrón chocolate. Le preocupa cómo lucirlo en esa boda de principios de otoño, cómo combinarlo. Vamos a darle alguna idea:

Este vestido permite arriesgar con tocados. En cuanto a color, al ser marrón chocolate yo apostaría por una combinación más arriesgada con lila. Con ello, haría un recogido en un moño alto con algun tocado espectacular de pluma natural con elementos vintage como el hilo de oro. El zapato también marrón, alto. La cartera de mano, pequeña, en lila o en oro viejo. Unos pendientes pequeños, discretos y una pulsera ancha en la muñeca con alguna piedra en lila. Para el fresquito, una torera en croché del mismo tono que el vestido. O la opción perfecta: un abrigo de largo tres cuartos con los cuellos redondos y la manga francesa.

Si no nos gustan los tocados, exageraremos más el moño y entonces vestiremos el cuello con una gargantilla vistosa, de piedras grandes. Si la encargas, mucho mejor.

El marrón permite combinaciones estupendas con rojo, azul e incluso con gris. Así que elegir la que más nos guste sólo dependerá de nosotras, de nuestra fisonomía y gusto personal.

Besísimos.

No se te ocurra: chales de organza y organdí. Déjalos mejor para las damas de honor de una boda americana.
El dorado. Sólo vale el dorado viejo, nada de oros brillantes. Muy telenovelesco.
Combinar marrón y verde. Y de paso lleva un hacha y tala el bosque.
Con fucsia. No por nada, simplemente porque es una combinación demasiado manida.
Llevar complementos en madera. Un toque muy informal como para llevar a una boda.
Meterle brillantitos en el calzado, gargantilla, pulsera y moño con sus bolitas varias. No lo vulgarices, por favor.
Los botines. Uy, qué pavor.
Dejarlo anodino. Esto es, llevar el vestido sin más. Por muy bonita que sea una prenda es preciso resaltarla. Para eso está la peluquería y los complementos. Úsalos bien.

Lo encontrarás en: el vestido es de BCBG Max Azria. Los tocados, de El Jardín de Lulaila.

viernes, 7 de agosto de 2009

¿Cómo me lo pongo?: Niña buena

Así de guapa estaba Alba Lago, presentadora del programa de la televisión autonómica gallega "Acompáñenos" con un vestido de Paul & Joe Sisters para Vistiendo a Candela para la próxima temporada otoño-invierno. Y este mismo vestido de seda rosa empolvado con el forro de algodón, se lo ha comprado Isabel. Y quiere sacarle partido, así que vamos a darle ideas.

El vestido es una pieza delicada, muy hermosa, que tiene la ventaja de ser de un color uniforme nos permite jugar mucho más. Tres posibles opciones:
  1. El lado elegante: con unas medias tupidas de color negro (para atrevidas y con piernas que lo puedan permitir, atrévete con alguna estampada), que es una combinación ideal con los tonos nude y empolvados. Unos zapatos de corte en T cuyo color se decidirá en función de la silueta de nuestras piernas. Para el frío, un abrigo de corte capa con la manga corta, algo abullonada para llevar con guantes. El punto ideal lo pondrán unas tachuelas en el final de los guantes, que serán el contrapunto del vestido. Y si no, en el bolso.
  2. El lado radical: con medias negras tupidas, sandalias con tachuelas y una cazadora perfecto o blazier masculina como punto rupturista.
  3. El lado cotidiano: para socializarlo, con unas botas moteras o Dr. Martens y una chaqueta de punto grueso, con cinturón. El bolso grande y una boina lateral cerrará el estilismo más cómodo.
El gran valor añadido de esta prenda es que es tan válida para la próxima temporada como para momentos más cálidos, gracias a su tejido y su color. Así Alba Lago está bellísima con él.

Besísimos.

No se te ocurra: botas por la rodilla. Y mucho menos esas de tacón finito y puntera. Que te cargas el vestido.
Con chaqueta de inspiración Chanel... no lo veo, demasiado evidente. Lo mismo que los collares de perlas.
Un abrigo de tartán... surrealista. Aunque peores cosas se ven en la calle.
Mantones de lana. ¿Cómo? Terrorífico.
Zapatos de cuña. Que sean cómodos no significa que valgan para todo.
Medias estampadas, con sandalias de tachuelas, bolso de tachuelas, abriego de piel, guantes de encaje y mejor métete en una bolsa para salir a la calle. Demostrar que se está al tanto de las tendencias no significa hacer una Thermomix del vestir.
Pantys de lana. Si hace tanto frío como para llevarlo, ponte un vaquero.
Combinarlo con calzado deportivo. Socializar la ropa no quiere decir convertirla en trapitos.
Los leggings. Con el largo del vestido y el lazo al cuello, no va en absoluto.

Lo encontrarás en: el vestido es de Paul & Joe Sister para Vistiendo a Candela.

P.D. Queridas, me voy de vacaciones, al fin. Pero esto no cierra. Tendréis entradas programadas de manera que esto mantenga el ritmo habitual. Seguiré leyendo vuestros comentarios y correos. Nos vemos por aquí.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Mis Mitos: Alaska

Hace unos quince días me reencontré con una compañera de la facultad de la que siempre admiré su extraordinario y afinado sentido del humor, además de su capacidad creativa. Hace quince días, entre copas, se confesaba seguidora de este espacio y me proponía ideas para el mismo. Esta nueva sección va a existir gracias a ella. Así que Eva: para que veas que efectivamente te estaba haciendo caso. Por eso, esta primera entrada va por ti.

Mis Mitos nace con el interés puesto en analizar las claves estilísticas de gente que normalmente no se erige como adalid del buen llevar, que no aparece en webs y blogs como idea a copiar, que no responde a ningún canon establecido. Y sin embargo, las considero interesantes porque cumplen la premisa número uno del estilo: son fieles a sí mismos, a su manera de entender la vida, y así lo reflejan con la ropa y demás. Así que con esta nueva sección, dedicaré un pequeño y particular homenaje a seres seguros de sí mismos, de los que también podremos copiar alguna idea para adaptar a nuestro estilo particular.

Para inaugurar espacio no podría hacerlo de otro modo que dedicándoselo a la gran Alaska. Imperecedera, se mantiene en el star system desde hace décadas. Ya desde muy jovencita demostró tener un estilo propio, diferente y revolucionario que se mantiene intacto con el tiempo. En realidad, vigila todas las claves básicas de construcción de estilo, adapta las modas a sí misma y así construye su propio perfil. Por ejemplo:
  1. El cabello y maquillaje: Son sus señas identificativas. Jamás lo descuida. Va marcando épocas en función de su color de pelo, y ahora lo lleva negro. El maquillaje siempre excesivo: sus ojos marcados y los labios rojos acompañan a una piel blanquísima que la vampiriza. En realidad son las auténticas claves de su identidad. Sin este cabello y maquillaje no tendría tanto poder su estilo personal.
  2. La ropa: orgullosa de su cuerpo, siempre lo lleva ultraceñido. Minivestidos y escotazos son sus habituales, normalmente con lentejuelas y paillettes. Ha acomplado los leggings de vinilo a casi todos sus looks. Nunca prescinde de taconazos: bien altísimas botas over the knee (aunque no tiene una silueta apta para lucirlas, sí las lleva y las defiende muy bien), bien zapatos de tiras anchas. El color negro y el blanco extremo son sus juegos habituales. Es complicado verla de otro color diferente.
  3. Los complementos: aparte de sus innumerables tatuajes y de sus uñas siempre pintadas de color oscuro, se decanta por grandes anillos, por hebillas y tachuelas y pendientes también grandes.
Lo que me encanta de ella: ante todo, su saber estar y su educación. Tiene una corrección envidiable que mucha otra gente que presume de ser un icono fashion debería tener. Es una mujer inteligente que lo demuestra con esa seguridad en sí misma, aunque como todo el mundo, tenga sus cosas cuando se acueste o se levante. Su osadía con tacones infinitos.

En general, Alaska compone en sí misma un conjunto armonioso. Todo lo que elije para vestir o complementarse mantiene la misma línea. Además, responde a su personalidad, a su estilo de vida, a su carácter, al ámbito en el que se mueve y a su música. Por eso a nadie le llama la atención, a nadie le choca y a todo el mundo le parece lo más natural del mundo. Por eso es un mito: porque es capaz de desafiar el tiempo adaptando las modas a sí misma.

lunes, 3 de agosto de 2009

¿Cómo me lo pongo?: Faralaes

Aún nos encontramos en pleno verano. Sin embargo, determinados eventos nos obligan ya a pensar en el otoño, como le sucede a Charo, que tendrá una boda en noviembre. Lucirá este vestido de volantes y escote halter con largo a la rodilla, de color gris. Vamos a ver cómo llevarlo para una boda de otoño.

El gris es un color muy fácilmente combinable, que funciona muy bien con beig, con rojo, con fucsia, con turquesa, con marrón, con violeta, con verde... una larga lista de colores ya que es un tono neutro. Sin embargo, en este caso, por el estilismo que le propondré, lo combinaremos con coral. De este modo:
  • El vestido, que ya tiene riqueza suficiente con los volantes, tendrá que potenciarse con el peinado y complementos que elijamos. Por eso, unos pendientes de lágrimas grandes, en color coral con plata u oro blanco, son perfectos porque además el corte del cuello de vestido lo pide. El cabello lo podremos llevar bien largo recogido simulando una media melena, como en esta imagen de Marta Sánchez. Bien decidirme a recoger el cabello de manera informal con una cinta fina alrededor de la cabeza.
  • Con un maquillaje que marcará los ojos y dejará una piel suave e iluminada.
  • Un anillo grande a juego con los pendientes y una cartera de mano también grande y plana.
  • Los zapatos, un salón de color negro a juego con la media tupida. Al tener que ir ésta en negro, el efecto es más bonito si queda todo uniforme.
  • Un abrigo negro, ligero, del mismo largo que el vestido, de manga francesa, para lucir un guante de piel en gris, midi. De este modo, cartera de mano y pendientes destacarán sobre el conjunto.
Así, al comenzar el banquete, me despojaré del abrigo y los guantes; y pendientes y anillo concentrarán toda la atención.

Besísimos.

No se te ocurra: colorines como el amarillo o el naranja. No van nada por mucho que se lleven los flúor.
Joyas en oro amarillo. Demasiado radical con el gris. Opta mejor por dorado mate: es una opción atrevida que puede funcionar muy bien.
Disfrazarte de años 20 con bandeaux y similares. Es mejor inspirarse, hacerlo de forma sutil que calcar un look Cotton Club.
Zapatos de charol. Si no vas a llevar más complementos y el zapato es de un charol maravilloso, sí. Si es del plastiquismo supino, olvídalo.
Medias de colores. Si es un evento formal que no se te pasen por la cabeza estos experimentos un tanto horterillas.
Bolso de cadenas colgado al hombro. Todo lo que simule un bolso, olvídalo de cabeza.

Lo encontrarás en: el vestido de Charo es de Zara.
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