viernes, 31 de julio de 2009

De buena esperanza

El estado que pone a las mujeres guapísimas (aunque la protagonista siempre se vea fatal) es el del embarazo. Una renovación total que sienta fenomenal para la piel y que además tiene uno de los finales más felices: el de dar vida. En este maravilloso momento se encuentra Maya, que pregunta ideas para vestir ahora que su cuerpo ha cambiado y la ropa habitual ya no le sienta bien. Le preocupa sobre todo vestirse para ir a trabajar estando embarazada.

En la actualidad un embarazo no es un problema estilístico en absoluto. Antes había que disponer de un altísimo presupuesto para vestirse porque las opciones eran limitadas. Ahora, las grandes firmas como Zara, proponen prendas para futuras mamás en sus primeros meses de embarazo; otras como Mit Mat Mamá, Prénatal o Benetton disponen de una sección especializada para este estado. Sin contar que las tendencias facilitan las grandes barrigas con sus blusones, chaquetas amplias, vestidos túnica y demás. Es más, con un vaquero y un pantalón sastre adaptado combinado con blusones y maxicardigan ya tenemos el armario solucionado.

No es necesario renunciar a nada. Por ejemplo:
  1. Para ir a trabajar: un vestido es siempre la opción sencilla. Si nuestro trabajo exige un código sobrio, lo elegiremos en tonos neutros, sin estampar. Con un maxicardigan para los aires acondicionados y una bailarina para las largas jornadas. Otra opción puede ser la de un pantalón sastre con un blusón amplio y un foulard estrecho alrededor del cuello. Hasta que no tengamos una barriga más grande, podemos ponernos incluso blazier abierta.
  2. Para una tarde de paseo: una falda, tanto estampada como vaquera, con una camiseta de algodón larga en estampado navy y un broche.
  3. Para una noche de cena: un pitillo tobillero con un blusón estampado de manga francesa o corta, de seda y collares largos. Una sandalia de cuña y un bolso de mano con cinta a la muñeca.
En realidad, la mejor actitud es no cambiar de ídem. Tenemos que seguir pensando con estilo aunque nuestro cuerpo no sea el mismo. Cambiamos de talla, no de personalidad. Y se nos seguirá viendo bellas siempre y cuando nosotras nos veamos así.

Besísimos.

No se te ocurra: barrigas al aire. No la engroserices.
El ombligo siempre tapadito.
Camisetas apretadas cinco tallas menos. No aproveches la ropa cuando veas que no es de tu talla. Y mucho menos si además las combinas con leggings rodilleros y chanclas. La moda Callejeros no mola.
Estar en chándal todo el día porque no te ves vestida de otro modo. Eso es impensable.
Descuidarte. Estás embarazada, algún día dejarás de estarlo. Y con eso de que "total voy a engordar" no te pongas a comer hasta los 50 kilos de más, ni echarte cremas ni nada de eso. Todo pasa factura, y después del parto te verás mejor si te has cuidado.
Ponerte ropa gigante modelo saco. No tienes por qué ocultarte si ese estado es de los más bonitos y de los que mejor sientan. Mira sino a María, lo guapísima que estaba.
Entaconarte. Cuidar tus piernas es fundamental, así que no las castigues con tacones infinitos.

Lo encontrarás en: ambos conjuntos son de la colección Mamma de United Colors of Benetton.

miércoles, 29 de julio de 2009

Bendita locura

El tiempo está loco. Veranos que no parecen veranos e inviernos con temperaturas revolucionadas. Esta situación rebelde nos desequilibra, nos hace perder la paciencia. Pero la gota que colma el vaso es viajar. Principalmente si el destino es una de esas ciudades a las que el verano parece que no va a llegar, y que nos hace pensar que nuestra maleta se parecerá más al baúl de la Piquer que a lo que las compañías aéreas nos piden. Así que si vamos a hacer turismo de ciudad, pero de ciudad fresquita en las que la playa es una utopía y prima más el paraguas y las botas, veamos la maleta ideal para no sobrepasar esos 10 kilos demandados. En una situación similar se encuentra Eva, que pasará un tiempo por Londres.

Hay dos imprescindibles que no pueden faltar en la maleta: uno es un trench, una gabardina que puede ser del corte que deseemos, siempre y cuando sea lo suficiente polivalente como para poder llevarlo tanto de sport como en estilismos más arreglados. Y otro es un paraguas pequeñito, plegable. Más cómodo aún es decantarse por un gorro de lluvia, pero ya lo dejo para gustos personales. El resto de normas a seguir son siempre las mismas: polivalencia y sentido común. Mirar las previsiones meteorológicas en internet es obligado, así no nos vamos a llevar sorpresas de última hora. Teniendo en cuenta un tiempo regular, sin posibilidad de playa, la maleta ideal para cinco días fuera, será:
  • Dos pantalones. Puede ser un vaquero pitillo y uno blanco o negro. Tanto uno como otro serán imprescindibles para el día y la noche.
  • Tres camisetas. Dos de ellas, lisas. De este modo, las puedo poner tanto de día como de repente, de cena. De día con un foulard; de noche, con un collar.
  • Dos tank top. Si el fresco ya es frío, me servirán para mitigarlo bajo los blusones o las camisetas.
  • Dos blusones. Exactamente igual que con las camisas.
  • Una camisa masculina.
  • Un vestido. Y si el vestido me permite ser llevado con el pantalón, todavía mejor. Por si la noche se pone rebelde.
  • Un par de botas planas de media caña, o moteras. Si vivo en el sur me parecerá una locura, pero a 15º y lloviendo, se agradecen. En el caso de que no me gusten las botas o no tenga, pues unas deportivas estilo Converse o Gola pueden servir.
  • Unas bailarinas por si de repente para de llover o el día es más agradable.
  • Un único par de tacones. Cuando el tiempo es demasiado fresco no te va a apetecer arreglarte hasta ese extremo.
  • Dos chaquetas de punto largo. Tanto para ir a cuerpo como para llevar bajo el trench.
  • Si no puedo vivir sin verme muy arreglada en algún momento de la semana, entonces un blazier, que con camiseta+vaquero+tacones me soluciona el día.
  • Un foulard. Si es de algodón orgánico en color liso, me permite ponérmelo para todo.
  • Un cinturón. Y si me vale para los blusones y los vaqueros, perfecto.
Así de simple. Meter cosas adicionales será engordar innecesariamente la maleta. Una vez que salga del hotel, difícilmente volveré a cambiarme (máxime si mi viaje es a alguna ciudad europea, en las que cenan tan temprano). Además, todo será cambiar ligeramente el chip: estilo es una actitud, no cambiarse de ropa cientos de veces al día.

Besísimos.

No se te ocurra: mil bolsos. Con el que lleves será suficiente. Y si crees que para salir te hará falta otro, entonces con una carterita de mano estará bien.
Un paraguas tamaño golf. Sí señor, muy útil y sobre todo, cómodo para moverse en muchedumbre.
Chanclas. Si has visto que va a llover, ¿para qué las llevas? ¿para no tener que lavarte los pies en el hotel?
Ocho mil collares. Y mucho menos si vas a coger un avión y te los llevas puestos de casa. El tiempo que perderás en el arco de seguridad despojándote de todos tus adornos te enojará. ¡Y acabas de empezar el viaje!
Miles de pares de tacones. Por mucho que seas de las que dicen que en tacones está de maravilla y que no le duelen los pies, y que está acostumbradísima, pasear una ciudad adoquinada con los mismos, es matador.
Llevarte el libro más gordo y grande que tengas. Por mucho que estés enganchada a la trilogía Millenium, es pelín pesado y molesto viajar con tal tomo.

Lo encontrarás en: el trench es de Zara. La camiseta en algodón orgánico, de Massimo Dutti.

lunes, 27 de julio de 2009

El Espiario: Color Mandarina



Palabras como mandarina nos transportan a la frescura, a un mundo de color, de diversión, de juego, como en verano. Con este nombre, con este color, surge recientemente la firma ColorMandarina de la mano de Paulina López, que confecciona de este modo todo un universo de belleza artesanal en el que la originalidad destaca sobre todas las cosas.

El punto de partida de ColorMandarina es el reciclaje de retales de tela y otros materiales para diseñar bolsos, complementos y objetos de decoración que se pueden encontrar en su tienda on-line. Todos se realizan de manera artesanal utilizando una técnica portuguesa denominada Trapilho, que perfeccionan hasta conseguir bolsos, sombreros, collares, alfombras, e incluso bikinis para componer un catálogo lleno de colorido en el que no hay límite. Ya que en ColorMandarina existe la posibilidad de que sea el usuario el que elija cómo será lo que encarga: imagina tu bolso ideal, tu collar perfecto y los mandarinas lo harán para ti.




Todo se hace con las manos, todo es artesanal, todo es cercano. Por eso, si necesitamos información adicional sobre cualquiera de los productos, del sistema de pago, de la disponibilidad, etc. sólo hay que contactar con ColorMandarina a través de su página web.


¿Con qué me quedo?: con sus collares, tan coloridos y ponibles, que mezclan multitud de materiales y son ideales para el verano como cierre ideal para cualquier conjunto.

Lo encontrarás en: por el momento, la venta de sus productos es on-line, a través de su página web.

viernes, 24 de julio de 2009

¿Cómo me lo pongo?: Caprichosa

Poco a poco las rebajas van perdiendo fuelle y dejando espacio a lo que viene. Pero entremedias, la paciencia nos puede premiar con estupendas sorpresas en forma de buenos precios + buenas prendas. Eso sí, en ocasiones nos cegamos tanto por el capricho al fin encontrado, que olvidamos lo fundamental: con qué y cómo me lo voy a poner; y fundamentalmente la pregunta estrella: ¿está hecho para mí? Montse sucumbió al ver este vestido y ahora la asaltan dudas, ya que por su estatura y la talla del mismo, algo mayor que la suya habitual, le dificultan un poco sacarle el máximo rendimiento. Vamos a ayudarla a minimizar este problema de tallaje.

El vestido es de seda, estampado y con el escote redondo amplio y las mangas estilo globo. Con este corte podemos darle un aire bohemio que permitirá que el hecho de que sea una talla mayor no sea un problema. Para ello lo más importante será colocar el escote de manera asimétrica, ya que al ser más grande va a ser incómodo que se mantenga siempre en el mismo sitio. Así que si ya dejamos un hombro al aire este contratiempo desaparece. Si sigue siendo demasiado grande y corremos el peligro de que se vea más de lo deseado, lo solventamos con una camiseta de tirante fino bajo el vestido. Opciones de uso:
  • Si quiero un versión nocturna: con las sandalias de tacón que propone y el cinturón a la cintura. Si lleva un maxicardigan de punto fino, potenciará ese punto bohemio y quedará justificado el hecho de que nos quede algo más largo de lo habitual. El pelo recogido ayuda a estilizar.
  • Si quiero una versión diurna: atacaré por el lado más bohemio. Lo ablusonaré todo lo que pueda y colocaré un cinturón a la cadera. Para que no se me vea muy ancha con tanto vestido abullonado, puedo colocar un chaleco de largo a la cintura, que vaya en sintonía con la estética hippy que quiero meter al vestido. En los pies me calzaré unas botas de media caña. Y cierro con un borsalino.
Finalmente, cabe la posibilidad de acortarle el largo si nos seguimos viendo poco estilizadas. Todo con el objetivo de que nos sintamos cómodas con nuestra compra.

Besísimos.

No se te ocurra: comprar de manera irracional. Ni en rebajas ni fuera de ellas. Es esencial mantener la cabeza fría en el probador y no dejarnos llevar por arrebatos. Lo que dentro nos parece impresionante, en casa seguro que lo vemos más normal. Es el poder asesino de carteras de los probadores.
Es tan malo para nuestra figura comprarse una talla más como una talla menos. Aunque si hay que elegir, siempre una más. Eso de "me compro una menos que así me pongo a dieta". ¿A quién queremos engañar? Y tampoco es plan de ir embutida con lucimiento de lozanas lorzas.
Aprovechar las rebajas para soltarnos con cosas que nunca nos pondríamos: como un chaleco, tacones si siempre vamos de plano, sombreros...
Comprar por comprar. No pasa nada si un día salimos de compras y volvemos con las bolsas vacías.

Lo encontrarás en: el vestido de Montse es de Alain Manoukian. Las sandalias, de Gloria Ortíz.

miércoles, 22 de julio de 2009

Sobre mí

La grandes Lu de El Jardín de Lulaila y Yose me nominan a un cuestionario de lo más cotilla. Así que ya que tengo que ponerme tan en el escaparate, lo voy a hacer de la manera más fresca posible: con un vestido de algodón y color blanco. Que además se puede lucir de mil maneras según qué ocasión:
  • Para ir a la playa: con un borsalino de paja, unas romanas planas y el bikini. El cesto, la toalla y el bronceador. Sin más.
  • Para una tarde de terraza: con unas sandalias altas en el tobillo, collar babero y un bolso Hobo.
  • Para una noche de copas: con una blazier nude y unas sandalias de plataforma delantera de tiras anchas, muy altas.
Sea como fuere, me toca responder al cuestionario:

1.¿Tienes un diario? No. De pequeña tuve un par de ellos. Lo máximo que hago ahora es escribir lo que en un momento dado se me ocurre. Pero eso de "Querido diario" se quedó en mi infancia.

2.¿Crees en el amor? Ahora sí. Pero conste que tuve mi momento escéptico.

3.¿Sabes cocinar? Comencé tarde (antes tenía mi aversión conocida al mundo comestible) pero una vez que lo descubrí me encantó. Lo hago bastante bien y me gusta aprender cosas nuevas, comprarme libros, que me enseñen.

4.¿Te quieres casar? ......

5.¿Te gustan las tormentas? Me gustan y mucho. Nunca tuve traumas con respecto a ellas, por eso a lo mejor me encantan.

6.¿Podrías comer un gusano? Si está crudo y mirándome a los ojos, no, ni de broma. En plan Supervivientes, tampoco. Sólo lo haría si es en un restaurante y forma parte de la carta.

7.¿Te consideras pijo/a? En el puro significado de la palabra "pija", en plan Tamara Falcó, pues no. Soy todo lo contrario. Ahora, si le llaman pija a preocuparse de ir vestida, arreglada y todo eso, pues entonces lo soy.

8.¿Perdonarías una infidelidad? Eso no se puede decir. Hay que verse en la situación.

9.¿Aprendiste a andar en bicicleta? Sí, en una bici amarilla muy mona que tenía de pequeñísima. Luego ya pasé a la GAC roja que molaba más, para acabar en la super BH que ya significaba que controlabas un montón.

10.¿Te has quedado dormido en público? Sí, en la carrera. Es que las clases de Historia económica de ayer y de hoy a las cuatro de la tarde eran soporíferas.

11.¿Te atreves a cantar en un karaoke? Por supuesto, por supuestísimo. No me puedo resistir ante un micrófono. Y eso que canto fatal de los fatales, pero me fascina la farándula, no lo puedo evitar.

12.¿Podrías ser vegetariano? No, por favor.

13.¿Te has pasado una noche bailando sin parar? Por supuesto. Ya he dicho que me encanta la farándula y eso incluye el baile.

14.¿Has perdido alguna vez tus llaves? No, las llaves nunca las he perdido. Llevarme el susto por no encontrarlas en el mega bolso: unas cuantas veces.

15.¿Eres de los que les gusta la coca-cola? Sí, y muchas veces la necesito. Siempre tengo en casa. Si tuviera espacio, la metería incluso en el botiquín.

16.¿Tienes carné de conducir? Sí. Tarde en sacármelo. Esperé a acabar la carrera porque me daba pereza, pero al final me decidí. Y ahora no podría vivir sin él.

17.¿Te gustaría saber el día de tu muerte? No. ¿Para qué? ¿Para vivir amargada lo que me quede?

18.¿Has subido a un helicóptero? No. Pero me encantaría probar, la verdad. Otro asunto es hacer el helicóptero, que alguna vez sí lo he hecho.

19.¿Podrías matar a alguien? Así a sangre fría, no. Pero estoy convencida de que para defenderme o algo parecido no me lo pensaría.

20.¿Aprendiste a nadar? Sí, siempre me gustó mucho el agua. Y nado muy bien, la verdad.

21.¿Te gustaría tener un pene/unos pechos más grande/s? No. Me encantan, son muy elegantes como los tengo. Además, ¿para qué los quiero más grandes? ¿para tener que tirar toda la ropa interior y volver a comprar otra? Quita, quita, qué gasto innecesario.

22.¿Roncas? No, nunca. Antes de operarme de amígdalas era una pequeña camionera (con mis respetos, claro)

23. ¿Lloraste con Titanic? Pues sí, la vi en una época ñoñísima y me tiré toda la peli y el equivalente posterior sin parar. En cambio ahora esucho la B.S.O. y me entran naúseas.

24.¿Te has emborrachado alguna vez? Hombre, pues sí.

25.¿Olvidaste el cumpleaños de alguien querido? Nunca se me habían olvidado, pero últimamente casi no me acuerdo ni del mío.

26.¿Te has quedado en blanco en un examen? En alguno de esos de estudiar la noche anterior. Pero la inventiva siempre me funcionó muy bien y pude salir siempre del paso.

27.¿Has viajado en barco? Sí.

28.¿Has dado o recibido una patada en los huevos? De broma he dado un millón de ellas. Bueno, a mí me parecían de broma, al interfecto en cuestión no tanto. A mí también me las han dado, en el sentido figurado, claro.

29.¿Te han robado la cartera? Sí, una vez. En una cafetería y en mi propia cara.

30.¿Has pasado una noche en un calabozo? No. Soy una santa.

31.¿Te has desmayado alguna vez? Sí, en la adolescencia, en los pasillos del colegio.

32.¿Te fuiste sin pagar en algún bar o restaurante? Sí. Si no vienen a cobrar pues una se levanta y se va. Que conste que sólo me pasó dos veces.

33.¿Has escrito cartas de amor? De amor en plan telenovelesco, pues no. De amor adolescente, sí, unas cuantas.

34.¿Pagarías por sexo? Nunca se dice de este agua no beberé, pero en principio me pido no.

35.¿Morirías por amor? En el sentido de languidecer, no. Otra cosa es que me haga viejita, se muera mi chatín y me consuma de la pena. Eso nunca se sabe.

Y ahora toca nomineitor:

Nomino a Maba, que no sé si lo ha hecho ya.

A Baballa que dijo que le había gustado.

A Maca para saber un poquito más de ella.

A Di, que no sé si en este tipo de acciones se prodiga o no, pero me da curiosidad.

Besísimos

Lo encontrarás en: el vestido de la izquierda es de Zara. El de la derecha, de By Malene Birger.

lunes, 20 de julio de 2009

Media vida

La temática de este blog se centra principalmente en la mujer. Pero rara vez hablamos de alguna edad en concreto, ya que suelen ser recomendaciones genéricas que cada cual adapta a su estilo y vida. Hoy sin embargo, por petición de Hirlonde, la entrada está dedicada a todas aquellas mujeres que hayan superado los 50 años. A todas las bellezas que se encuentran en una de las edades más bellas.

En la actualidad, tener 50 años no es en absoluto sinónimo de ser mayor. Nos cuidamos más y al llegar a esa edad nos encontramos en un momento de total plenitud que es preciso explotar y disfrutar. La vida es más sencilla con experiencia, y eso se transmite en cada movimiento, en cada gesto. No podemos dejar que nuestro estilo limite esa nueva belleza, o que la entierre. Por eso, no hay fronteras en materia de looks a la hora de vestirse. Una mujer de 30 y una de 50 podrán comprar en las mismas tiendas y vestirse de manera similar, manteniendo ciertas diferencias y precauciones.

El estilo ideal es el chic relajado. Vestidos entallados a la rodilla, las mangas francesas, pantalones rectos con un zapato con algo de tacón o cuña, camisas remangadas al codo, el trench, chaquetas de punto largas, faldas lady... y un millón de complementos nos pueden ayudar a conseguir el look ideal. Por ejemplo:
  • Para ir a trabajar: un pantalón sastre recto, con un cinturón fino y una camisa blanca remangada en el antebrazo. Una gargantilla y si mi cuello está estropeado, un pañuelo. Cierro con un trench y un bolso midi, en la mano.
  • Para una tarde de paseo: un vaquero recto o una falda vaquera recta, con una camiseta de manga francesa de estampado navy. Un mocasín bajo y un bolso de rafia. Si hace fresco, una chaqueta recta, a la cintura, de manga francesa.
  • Para un evento: un vestido sin mangas o con manga francesa si los brazos no son mi fuerte, entallado, de largo a la rodilla. Marcaré la cintura con un fajín. Para el frío, una chaqueta de punto fino a la cintura y cartera de mano pequeña. Si la cintura no es mi fuerte, elegiré un tejido más vaporoso, como la gasa de seda.
  • Para una cena en casa de amigos: una falda lady con una blusa de gasa de seda y un pañuelo foulard, que si la barriga o el cuello no son mi fuerte, me ayudarán a disimularlos.
El calzado no es problema. Un tacón bajito o una cuña son ideales. Saber mirarnos en el espejo con la serenidad que da la edad es la clave para acertar con nuestro nuevo estilo.

Besísimos.

No se te ocurra: ni vestirte como si fueras tu abuela, ni tampoco como si fueras tu nieta. Aceptar la edad que una tiene, sin más, es lo perfecto. Así, podrás sacarte partido.
Descuidarte. Tienes una edad pero no eres una vieja. Acomodarse y dejarse llevar es lo peor que hay. No se puede dar tregua a las cremas, al ejercicio, a la buena alimentación y a la vida sana en general. Tu cuerpo y tu salud lo necesitan.
Entaconarte. No te pases. Con la edad todo necesita mesura.
Minifaldas, minishorts, ni barbaridades del estilo. Por mucho que una se cuide y esté estupenda, las rodillas no perdonan.
Fijarte en Ana Obregón. No, jamás. Antes Isabel Preysler que Anita.
Las lycras. Siempre algodón antes que este tejido terrorífico.
Tejidos malos en general. Ni en la ropa ni en el calzado. Elige siempre materiales naturales, de buena calidad. Invierte en buenas piezas antes que llenar el armario de baratijas. Ya no eres una adolescente para medir tu estilo en función de lo lleno que tengas el armario.

Lo encontrarás en: ambos conjuntos son de Purificación García.

viernes, 17 de julio de 2009

La falsa moneda

Más que nunca el dinero nos duele. Nos duele porque tan pronto como viene (si viene) se está yendo. Con todo, julio es el mes de las rebajas, lo que supone un esfuerzo extraordinario si no queremos gastar. Las tiendas están repletas de carteles incitadores al consumo con ese gigante 70% llamándonos a gritos. Así que, ya que vamos a sucumbir irremediablemente, lo mejor será hacerlo con cabeza. Llanis pide una entrada sobre las 5 mejores inversiones en rebajas. Allá va mi humilde opinión:
  1. Calzado: buen momento para hacerse con un buen par de zapatos. Utiliza las rebajas para comprarte todas aquellas marcas de precios prohibitivos que al fin se ponen a la altura de Inditex & Co. En materia de calzado recomiendo unos botines. Si tienen cierre tipo saco y abiertos delante, mejor. Si te enamoran, tachuelas y flecos aún sobrevivirán algún tiempo. Y si quieres una inversión de futuro, ya lo auguro de hace tiempo pero parecen que su llegada es inminente: los zuecos en cualquiera de sus versiones. No te olvides de unas botas rollo motero: en invierno serán imprescindibles.
  2. Bolsos: con fuerza los bolsos de colgar, largos y mejor si son de piel en color natural. Cualquier bolso en tamaño pequeño lo verás también para el invierno. Lo mismo que las carteras de mano: pequeñas.
  3. Chaquetas con hombreras: Balmain ha acertado y su idea seguirá adelante. También las cazadoras cortas, y si son en piel, mejor.
  4. Ropa: para el invierno que viene seguirán los leggings con paillettes. Busca vestidos entallados porque la túnica comenzará a pasar a mejor historia. La blazier permanecerá algún tiempo más, pero mejor elígela sin remangar y preferiblemente amplia. Los tonos nude serán el gran acierto para combinar con negro. Para el verano próximo: vestidos camiseros y pichis; seguirán los monos y las bermudas pegarán aún más fuerte, sobre todo si son de tiro alto y amplias.
  5. Complementos: las pulseras finas y los cinturones estrechos como novedad. Las gafas de sol de tamaño algo menos desmesurado que de costumbre.
Si sabemos que la vida de lo que adquirimos va a ser más larga que corta, compensa mucho más la inversión. Principalmente porque si las cosas se tuercen, siempre podremos disponer de un armario aún polivalente.

No se te ocurra: gastarte el dineral de la historia en camisetas básicas, chaquetas de punto y chanclas planas. La rebaja de estas prendas es de solamente un par de euros. ¿Compensa?
Arrasar en Bershka y similar. Repito, no compensa. Que no te asusten las tiendas que habitualmente ves como caras. En rebajas sorprenden.
El plastiquismo. No es necesario que te hagas con unos Louboutin, pero decántate por piel y tejidos naturales. Una vez al año no hace daño.
Sombreros si no usas. Cualquier cosa que no vayas a usar. Aunque te cueste un único euro.
Peep toe. Mejor no. Su vida cada vez es más breve.
Vaqueros rotos o deshilachados. Si los haces tú, genial. Si no, olvídalo porque es un modernismo de hoy.
Tribalismo o pijamas para la calle. Una tendencia muy de temporada que pronto desaparecerá.
Noveleríos como los leggings vaqueros o blazier de algodón gris.

Lo encontrarás en: el vestido es de la línea 2 de Josep Font para H.A.N.D. y el bolso de Massimo Dutti.

miércoles, 15 de julio de 2009

¿Cómo me lo pongo?: Blanca y radiante

Así, así de blanca y radiante lucirá Bea el día de su boda. Parece que el tema sigue dando de sí. En este caso, para prestarle atención a la protagonista del evento: a la novia.

Bea cuenta que quiere una boda divertida. Para sintonizar con el ambiente que desea crear, ha elegido este vestido de inspiración bohemia. Lucirá el cabello suelto, largo. Sin embargo, el problema reside en los pendientes que elegir. Para situaciones similares, en las que la novia luzca un vestido palabra de honor con el cabello suelto y largo, los pendientes recomendados serían siempre alargados. Es decir, pendientes largos para estilizar el cuello y al mismo tiempo vestir el espacio libre entre cuello y escote (que al ser palabra de honor es muy amplio). Con todo, las posibilidades son variadas:
  1. La opción habitual: unos pendientes largos de oro blanco con brillantes. También es corriente ver la plata vieja con brillantes.
  2. La opción clásica: la perla. Es por excelencia la joya de la novia junto a los diamantes. Siempre en pendiente largo. Para hacerlo más original, podemos elegir unos pendientes que combinen perla blanca con perla rosa o negra. Montadas en oro blanco con diamantes harán el juego perfecto.
  3. La opción diferente: es la más atrevida. Si queremos marcar un punto de distinción, entonces nos podemos atrever con color en los pendientes o materiales diferentes, como las piedras semipreciosas, por ejemplo. PQ me lo merezco! diseñará una pieza en exclusiva para tu vestido en el que se mezclen cadenas de plata vieja, piedras facetadas y otras piezas tan sorprendentes como elegantes.
Aún con todo lo pequeñitos que son, es sumamente importante no olvidar la presencia de este complemento capaz de cerrar con armonía la belleza absoluta de una novia.

Besísimos.

No se te ocurra: pendientes cutrecillos de pacotilla y mercadillo. No te pases, no te pases que con lo que cuesta el vestido no importará euro más o menos en los complementos.
Pendientes aflamencados rollo Ferias de Andalucía. Nonono. Para este vestido definitivamente no.
Aros. En ninguna de sus versiones. Que no es la Juani la que se casa.
Oro amarillo. Oh-my-God.
Con ese peinado, nada de gargantillas y pulseras y varias. El pendiente es el único complemento permitido.
Pendientes demasiado grandes y aparatosos. Al llevar el velo tan pegado, corres el peligro de destrozarlo.
Guantes... no veo yo a Gilda muy bohemia.

Lo encontrarás en: el vestido de Bea es de Yolan Cris. Los pendientes de la derecha, de la colección Attrape moi... si tu m'aimes de Chaumet

martes, 14 de julio de 2009

El Espiario: Marie Poupée



Mi querida Nimenos: no me he ido (todavía) de vacaciones (que por cierto, quien haya estado en Dublín, que aporte, que aporte). Aunque haya volado de mi nido habitual, sigo con los teclados pegados a mis dedos. Sin embargo, la culpa del abandono de ayer la tiene Vueling, que me mantuvo nada menos que diez horas alejada del mundo. Por eso estoy aquí, con vosotros. Y no lo puedo hacer de mejor manera que con esta entrega de El Espiario dedicada a una marca española, muy joven, que he descubierto y me ha dejado absolutamente fascinada: Marie Poupée.


La firma Marie Poupée nace de espíritus jóvenes con alma de niña. El vestido, estrella de su nueva colección, es una pieza delicada, absolutamente femenina, que transporta a quien lo lleve a un mundo de belleza y elegancia gracias a la sabia combinación de tejidos y colores naturales.


No en vano, una poupée no es más que una dulce muñequita francesa. No sólo hay belleza a través de sus vestidos y sus blusones. Los bolsos son cautivadores. También con la enseña de la puntilla, tan definitoria de la marca, que nos transporta al mundo mágico de las cajas de música, de las muñecas de los años 20... sin dejar de ser mujeres del siglo XXI.

Aunque su web se encuentra en construcción, podéis ver sus creaciones aquí. La colección del próximo otoño os espera. Y sentirse princesa por un día, de cara empolvada y tirabuzones, no es una mala idea.

¿Con qué me quedo?: Con el bolsito verde de puntilla en beig, para lucir con el maravilloso blusón de la fotografía de arriba.

Besísimos.

viernes, 10 de julio de 2009

¿Cómo me lo pongo?: A contracorriente

Y de bodas seguimos. Parece que por goleada es el tema que gana, que más quebraderos de cabeza da. Patricia tenía el tema prácticamente controlado, con el estilismo completo en su cabeza, hasta que llegó al tema del bolso... Su look será completamente diferente al habitual, muy tendencia con aires hippies en la tónica de la boda, como comenta en su blog. Sin embargo, a pesar de tener ya el vestido, el peinado y las sandalias; el tema bolso se le escapa. Vamos a ver qué bolso elegir si nuestro look de invitada de boda es de inspiración bohemia.

El estilismo se compone de un vestido largo, ceñido a la cadera con un cinturón en cuero. Las sandalias serán planas, de flecos de ante. En la cabeza lucirá una cinta alrededor de la frente. Con esto, el recurso ideal será una cartera de mano de tamaño medio confeccionada en algún tejido natural. Por ejemplo, la rafia, como la propuesta de TopShop en BolsoBlog. Tampoco está mal el croché o el lamé, como la de Stella McCartney en Yoox.com. Otra opción puede ser el ante.

En cuanto al color, no es necesario en absoluto llevar conjuntado el bolso ni con los zapatos ni coon el cinturón. Sí es recomendable decantarse por un tono que armonice con el conjunto, como los cuero natural, el crudo o las gamas de verdes/azules.

Sería recomendable que además de la cinta en la cabeza eligiera algún complemento más, como un brazalete en el antebrazo, en tonalidades acordes con el cinturón. O un anillo grande en el dedo índice. Para los fríos tardíos, una chaqueta de punto en crudo con brillos en dorado, de largo a la cadera. Que por mucho que vayamos informales, sigue siendo una boda, un evento festivo.

Besísimos.

No se te ocurra: pasarte de informal y que parezca que te has acercado desde el chiringuito dejando un tinto de verano a medias. Piensa también en quién te invita. En el fondo, es su día. Lo ideal es un equilibrio entre lo que ambas deseáis.
Bolso grande, hobo, de colgar, de tela, de cruzar... ninguna opción es válida más que la cartera de mano. Como mucho, con un colgante para llevar en la muñeca.
Cuidado con las cintas en el cabello. Que la frontera entre invitada bohemia y "una moneditaaaa" es muy delicada.
Boleros o toreras. Demasiados cortes: la torera, el cinturón, el largo del vestido...
Pendientes grandes. Ni de bromita. En general los pendientes extraexagerados deberían de ser enterrados por una temporada.
Descuidar pies y manos. Ser hippy es una cosa; parecerlo, otra. Me quedo con parecerlo.
Joyas habituales. Vamos, eso de gran anillo de Galería del Coleccionista no pega nada, pero nada, con este look.

Lo encontrarás en: la cartera azul de rafia es de TopShop y aparece en Bolso Blog. La de lamé en crudo, de Stella McCartney y está en Yoox.com

miércoles, 8 de julio de 2009

Working summer

Vestirse para ir a trabajar es un terror. El trabajo es en realidad el terror en sí mismo. Y en verano es un horror terrible. No sólo porque el verano es para las vacaciones, sino también porque los más de 25 grados habituales provocan que deseemos perder la compostura y pasarnos el día en chanclas y bikini. Pero el sudor de nuestra frente obliga y no queda más remedio que rendirse a los designios del despertador.

Con todo, existen muchos recursos que nos permiten ir harto monas y además que nos salen rentables, porque son polivalentes. Por ejemplo, una chaqueta de punto abierto. Vamos a ver cómo llevarla para saltar de la terraza a la oficina y que cobre vida nueva en cada uno de los ambientes:
  1. Para la terraza: lo más sencillo es combinarla con un vestido de algodón. Como la chaqueta es abierta y tiene bastante vuelo, elige un vestido sin vuelo. Combínalo con una sandalia plana anudada al tobillo y un bolso grande, de tejido. Para días más frescos, sustituye el vestido por un pitillo de color blanco + blusa denim con vuelo y un bolso de mano, midi.
  2. Para la oficina: ideal con el gran básico del mundo laboral en verano. La bermuda. Tanto con blusas de manga corta y sandalias de cuña con tira al tobillo, como con tacón y camiseta amplia de punto de seda. Ideal con bolso Hobo (que no es más que un bolso grande, de piel blanda). Otra buena idea de cómo llevar una chaqueta de este estilo a trabajar, nos la daba Baballa aquí.
Unos buenos básicos, bien elegidos, son capaces de sacarnos de más de un apuro. Y de lo mejor, de convertirse en el "vale para todo" de nuestros sueños.

Besísimos.

No se te ocurra: llevar un gran capazo de paja a trabajar o bajarte ese pedazo de bolso de piel a la playa.
Comprarte ocho millones de cutrebolsos de plastiquete fino. Para mayores de 25 años está ya casi prohibido llenar el armario de plastiquismos.
Abusar del vaquero. Vale que es un salvavidas y que es el gran recurso, pero no te centres únicamente en él. Hay mil opciones más: faldas, bermudas, pantalones de otro tejido, vestidos...
Havaianas. Para trabajar son un no se te ocurra en toda regla.
Renunciar a los tacones en verano. Los tacones son también para el verano. Hay vida más allá de las bailarinas, chanclas y demás.
Llevar sandalias joya para nada más que las fiestas nocturnas. Aunque he de reconocer que las sandalias joya no son mi devoción.
Los shorts para el trabajo. No confundas shorts con bermudas. Ni las minifaldas, ni los minivestidos... que luego nos quejamos de que no nos valoran el intelecto.

Lo encontrarás en: la chaqueta es de Zara. El vestido del centro, de Masscob. El conjunto de la derecha, de Dries van Noten.

lunes, 6 de julio de 2009

¿Cómo me lo pongo?: Nueva vida

Parece que el tema sigue de bodas. No en vano estamos en temporada alta. La de hoy es una consulta de Lavinia, que envía este vestido que lució hace dos temporadas en una boda, y quiere darle nueva vida o al menos, seguir sacándole partido. Que todas sabemos y estamos de acuerdo en que lo que más rabia nos da en eso de las bodas es comprarnos algo condenado al más absoluto y cruel ostracismo del trastero. Así que vamos a imaginar un futuro más próspero para este vestidito de encaje sin mangas.

Lo esencial es convertirlo en una pieza especial. El vestido por sí mismo no puede brillar, necesita estar bien acompañado. Para ello, tenemos dos opciones: dejarlo como está o modificarlo levemente. Veamos, pues:
  1. Dejarlo como está: entonces el esfuerzo residirá en los complementos adecuados. Lo combinaremos con azul turquesa o con rosa en el calzado. El bolso será de mano, una cartera de mano de madera con cierre en oro viejo como la que propone Hazel. Buscaremos una pulsera muy ceñida a la muñeca (como un brazalete) también en oro viejo. Si no me gustan las pulseras, entonces atacaré por los pendientes.
  2. Modificarlo levemente: si quiero cambiarlo puedo empezar por cortarlo a la altura de la rodilla ya que es un largo que favorece considerablemente más que el largo a media pierna. También un bolso de mano y un zapato alto, en tonos turquesa o rosa. Eliminaré la tira de la cintura y la sustituiré por otra de raso de seda o shantung que bajo el pecho quede como una lazada cerrada, plana. En turquesa o rosa, según haya elegido los complementos.
Con dos arreglillos lo actualizaré y sobre todo le daré un aire más fresco y juvenil. Que con los años ganamos mucho más de lo que pensamos.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: complementos en marrón. Más no, el vestido tiene suficiente. Pide un contrapunto en alguno de los tonos que hace el tejido. En todo caso, la cartera de mano en madera.
Complementos en encaje. Ya tiene suficiente el vestido, deja que sea protagonista así, no te lo cargues con más amiguitos.
Collares. Este escote y más con una cinturilla orlada los elimina por completo.
Un bolso de colgar. Es un vestido muy recto, si le meto un bolso de colgar le restaré movimiento.
Si quiero llevar zapatos de pulsera al tobillo, el vestido ha de ser más corto. De lo contrario, me acortará la pierna.
Descuidar el maquillaje y el peinado. Son fundamentales y capaces de realzar un estilismo o... cargárselo.

viernes, 3 de julio de 2009

De ayer

Una boda es una lata. Sí, nos lo pasamos muy bien, es emocionante ver a gente que queremos o apreciamos en un día tan especial y volver a encontrarnos con personas que hacía tiempo que no veíamos. Muy interesante todo. Pero también están las partes negativas (sí, las económicas) pero además las estilísticas. Un aburrimiento decidir qué llevar. Pero si el asunto se complica y la boda exige un código de vestimenta inspirado en los años 40... Así se encuentra Anae. Con una boda de estas características este verano. Vamos a intentar encontrar un look adecuado estilo años 40 y de boda.

Tanto si nos invitan con esta premisa como si nos apetece simplemente inspirarnos en esta época, vamos a ver en primer lugar las pautas esenciales para conseguirlo:
  • Los años 40 se caracterizan por la sensualidad de la mujer. Tanto contenida como manifestada de manera abierta como hacían las pin-up. Con ello, el maquillaje y el peinado han de cuidarse en extremo para lograr el efecto deseado. El maquillaje dejará una tez muy limpia y luminosa, resaltando las pestañas, los pómulos sonrosados y labios en rojos o cerezas. El cabello por su parte irá o recogido en moños altos o en ondas. Diademas de lazo, grandes horquillas de bisutería y tocados son indispensables para cerrar con éxito.
  • En cuanto a la ropa, las prendas destacan por ser estructuradas, marcando la cintura. Bien largas o cortas serán sumamente femeninas. El calzado exige zapato de talonera abierta o peep toe con lazada y plataforma delantera. La opción que presenta Vistiendo a Candela de Chie Mihara es maravillosa. Además, disponen de venta on-line. Por si sucumbís al capricho.
Con esto, veamos opciones:
  1. La boda es de tarde: un vestido largo, de escote pico con los hombros poco marcados. Eso sí, cinturón a la cintura, y valga la redundancia. El zapato alto y una cartera de mano, con anillo en el índice. Cabello recogido en ondas.
  2. La boda es de mañana o no me apetece el largo: un vestido corto, de corte lady y cintura igualmente marcada. Bien con una diadema o un tocado con la melena suelta, bien con una horquilla de bisutería grande con el cabello recogido.
  3. Quiero ser el centro de todas las miradas: un vestido entallado, de falda tubo, con el escote barco, de hombros ligeramente cubiertos. En la parte frontal a la altura del escote la tela compondrá formas, pliegues, que enriquezcan la pieza. En tonos topo, piedra, verdes. Sin olvidar la melena de ondas marcadas y los labios en cereza. Y unos guantes mini de red. Si es de mañana, un casquete será la clave. Si es de noche, las maravillosas horquillas de fiesta de El Jardín de Lulaila.
Un estilo muy favorecedor del que ya han echado mano actrices como Scarlett Johansson en más de una ocasión. No está mal eso de sentirse diva por un día.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: confundir años 40 y pin-ups con un estilo más que poco púdico. Vamos, que no te pases de guarrilla y te plantes un mono de vichy hipershort con escote corazón. Es una boda.
Descontextualizarte y de repente plantarte unos pendientazos rollo flamenca. Que alguien me lo explique.
Desdeñar el vintage. Pasear por una buena tienda de segunda mano o un anticuario puede darte agradables sorpresas.
Unas romanas o unas gladiadoras. ¿De qué años 40 crees que están hablando?
Trencitas alrededor de la cabeza, flores en el pelo o cualquier reminiscencia 60. Que no, que es 40.
Túnicas. Esta década abogaba por una mujer exageradamente femenina. Siempre la cintura marcada.
Corsés. No. Repito: es una boda.

Lo encontrarás en: el primer vestido es de Hoss Intropia. El segundo, de Josep Font y también disponible en Vistiendo a Candela.

miércoles, 1 de julio de 2009

Party night

Empieza el mes de julio. Seguramente, también días de vacaciones y si no, fiesta. Muchas fiesta. Fiesta en casa de amigos, fiesta de noche. Terrazas, discotecas al aire libre, cenas largas con copa... muchos momentos de risa y relajación. Que dejar el estrés aparcado por unas horas nunca viene mal. Así que veamos alguna idea para una noche de fiesta.

La idea perfecta es la que se pueda reutilizar. Es decir, un vestido que tanto podamos llevar en noches locas como en un día a día tranquilo, de paseo. Por ejemplo, un vestido corte túnica, de seda. Manga francesa, amplia. El punto lo pondrá un maxianillo y una cinta en el cabello según el estilo que nos apetezca:
  1. Aire hippy, entonces con unas sandalias planas, en corte T y la cinta alrededor de la frente. Estrecha y trenzada, con el cabello suelto.
  2. Aire romántico, con unas sandalias altas con cordones en el empeine. La cinta con una flor lateral o con una cascasa de flores a los lados.
  3. Aire francés, entonces con un peep toe y la cinta con una lazada.
Un vestido y mil opciones para jugar con el humor con el que nos levantemos.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: chanclas de playa. Eso de vengo de la playa y de repente tengo una copa en la mano y bailo en el pub con la bolsa y la toalla, pues no.
Un bolso grande de paja, por la noche. No es lo mismo una cartera de rafia (ideal) que un capazo de playa.
Piernas descuidadas. Son el punto fuerte. Por muy bronceadas que vayan si no están bien depiladas, bien exfoliadas y perfectamente hidrtadas, no habrá nada que hacer.
Collares. Si el vestido es estampado no le pegan los collares.
Un sombrero. Para la noche ni pensarlo. Los focos de los locales pueden deslumbrar... ¿pero tanto?

Lo encontrarás en: el vestido estampado de la izquierda es de Cortefiel. El de la derecha, de Diane von Furstenberg.
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