lunes, 29 de junio de 2009

A medias

Cuando las cosas no son ni de una manera ni de otra, sino que son de un poquito de cada se vuelven realmente complicadas. Si lo primero es difícil, lo segundo es una odisea. Así se quedó Paloma cuando recibió una invitación en la que aparecían los términos "media etiqueta". Para situaciones en las que el código de vestimenta exija media etiqueta, va esta entrada de principio de semanita.

La definición de media etiqueta en realidad es adecuada para los hombres. En nuestro caso, es un término que no tiene apenas sentido. Se podría catalogar como una especie de arregladita pero sin pasarse, con algunos elementos de más día a día. Las opciones son muy variadas y van siempre de la mano del estilo de cada uno. Veamos ejemplos:
  1. No quiero riesgos: el estilo cóctel entonces es el adecuado. Es decir, cualquier vestido de largo a la rodilla, entallado, sin mangas, en colores sobrios y combinado con unas sandalias altas. Si el vestido es negro, arriesga con un calzado de colores, muy vistoso y original.
  2. No quiero riesgos pero paso de vestidos: pues entonces un pantalón ancho, masculino, con una blusa de manga corta, en seda, y una gran lazada al cuello. Una cartera de mano y el cabello recogido.
  3. Me aburre lo de siempre: juega. Si la media etiqueta es un concepto que parte de la mezcla de lo habitual con lo arreglado, pues métele un top de lentejuelas a un pantalón pitillo con sandalias altas. O una camisa blanca con una falda de punto de oro, larga, muy entallada.
  4. Quiero algo completamente diferente: entonces, elige un vestido largo, en tejido rico, festivo y combínalo con unas sandalias planas y un collar babero. Una cartera de mano maxi y el cabello recogido sin estridencias.
Si no queremos dar la nota por inseguridad o por ser éste nuestro primer evento de similares características, el truco estará en la mesura: con un vestido sencillo de complementos espectaculares (o en su defecto pantalón + top) siempre acertaremos.

No se te ocurra: mini. En ninguna de sus versiones, ni siquiera en un vestido muy mono y caro. Nunca lleves descubiertos más de tres dedos sobre las rodillas. Así que no me quiero imaginar esos short vaqueros de medio culetillo al aire.
Descartar la blazier. Si hace fresco es una opción excelente para abrigarse.
Los chales. Ayyyyyy... que el siguiente paso es hacer el Massiel en medio de los canapés.
Ponerte algo con lo que no te sientas identificada. De este modo, te sentirás ridícula y lo pasarás fatal. Siempre sé fiel a tu estilo.
Un bolso grande. ¿En qué piensas? ¿En mangar canapés? Sí, la cosa está muy mala, pero para tanto...
Moño maravilloso, de tres a diez pisos, con todos sus apliques brillantosos y demás. Te van a confundir con la ensaladera.
Ropa reaprovechada que se vea rozada o con bolitas, brillos y todo lo que manifieste a la legua que es viejita. El imperio Inditex es siempre una solución más que aceptable.

Lo encontrarás en: el primer conjunto es de Dries van Noten; el segundo, de By Malene Birger y el último de Carolina Herrera.

viernes, 26 de junio de 2009

De entre las aguas

A finales de año (en noviembre y después en diciembre) llegarán dos nuevas incorporaciones a mi familia: dos sobrinos. De uno de ellos, que ya tiene incluso nombre, seré la orgullosa madrina. Perdonad que me limpie la babita. En este mismo momento de amor de tía se encuentra una visitante anónima de este blog, que la semana pasada dejaba un comentario pidiendo ayuda para el bautizo de su sobrino, que se celebraría casi de inmediato. No conozco ni su edad ni el lugar de celebración, así que centraremos esta entrada en propuestas varias para acudir de invitada a un bautizo.

Una celebración de este tipo es esencialmente familiar, con lo que elegir el vestuario con mesura será la clave. Las opciones son tan variadas como los estilos, entre ellas:
  1. La clásica: una falda lady, en color crudo; con una blusa de seda amplia o un twin set si el tiempo está más rebelde; y un salón de punta redonda, alto (como la maravilla en color maquillaje de Uterqüe). Una cartera de mano y si tengo el cabello largo, en una coleta alta.
  2. La sencilla: no porque vayamos a ir menos arregladas, sino porque es la más fácil de elegir, la más rápida pero no por ello menos eficiente. Se trata de un vestido. Si es en verano, un vestido sin mangas o de tirantes con una chaquetilla fina, entallado y de largo bajo la rodilla con unos zapatos muy altos y labios rojos. Un bonito peinado en ondas para enriquecer el estilismo.
  3. La cómoda: un pantalón ancho, de seda con una blusa halter con lazada al cuello y un brazalete.
  4. La diferente: un mono de raso de seda anudado al cuello, también corte halter, con unas sandalias de tiras anchas y plataforma delantera. El cabello suelto, ligeramente ondulado; y una gran anillo en el dedo índice.
Con la alegría que supone participar de estos momentos, resulta más que sencillo vestirse: nuestra cara estará radiante, y ése es el mejor complemento.

No se te ocurra: unos pantalones harem. Que sí, que ya hemos visto que son muy ponibles, pero no confundamos momentos.
Acudir en shorts o minifaldas. Pero pero pero ¿qué tipo de broma es ésa?
Extraarreglarse como si estuvieras en una fiesta de Gunilla von Bismarck en la época dorada de Marbella. Nada de lúrex, lentejuelas brilladoras, charoles en movimiento, gasas excesivas y metalizados varios.
Maquillaje brillante o moreno extremo. No te pongas como una mujertizón porque está absolutamente demodé. Las pieles tienden a ser cada vez más claras.
Acudir hiperinformal. A no ser que el bautizo sea muy extrafamiliar, en petit comité o algo muy de puertas para adentro, es una ocasión para celebrar que hay que acompañar con la vestimenta. Ni por exceso ni por defecto.
Ir en vaqueros. Que sí, que son muy cómodos. Pero no valen para todo. A ver si te vas a creer que son el Cillit Bang.
Una blazier. No es el momento. Son ideales de look diario, para sofisticar un estilismo, para el trabajo, para la noche... pero no les metas también los eventos formalitos.

Lo encontrarás en: el conjunto de la izquierda es de Pink Soda. El vestido de la derecha, de Trucco.

miércoles, 24 de junio de 2009

¿Cómo me lo pongo?: Arábica

Empezaron con toda su timidez, propia de una prenda complicada y completamente diferente a lo que estaba en aquel momento de moda; y ahora copan estanterías, percheros e incluso puestos callejeros y playeros. Son la prenda demandada del momento y se encuentran en su plena madurez, por lo que habrá que comenzar a usarlos antes de que se queden obsoletos. De todos modos, tranquilas, una temporada más aguantarán seguro. Hablo de los pantalones harem. Blaudemar sugería una entrada dedicada a ellos, y allá vamos.

Ya estamos más que habituadas a escuchar y leer diferentes denominaciones para pantalones muy similares pero con pequeñas peculiaridades que los diferencian. El mundo de los baggy pants o pantalones amplios de tiro bajo, se compone (grosso modo) de:
  • Harem: son pantalones generalmente de cintura alta, talle muy bajo y que ciñen la pierna a partir de la rodilla.
  • Jodphur: similares a los anteriores pero amplios en la zona de la cadera.
  • Sarouel: también de tiro bajo pero totalmente sueltos hasta los tobillos en donde se ciñen con elástico, quedando abombados. Herencia de los pantalones que llevaba el ejército turco, se han hecho más que habituales en los puestos de mercadillo y en los vendedores de playa con todo tipo de estampados florales.
Con esto delante, nos dedicaremos exclusivamente a los de tipo harem. Los pantalones harem son una prenda más que versátil (aunque desde mi punto de vista, ya demasiado generalizada, con lo que se ha perdido ese factor originalidad. Así que es apto para tímidas: pueden ponérselo con tranquilidad, no llamarán la atención por extravagantes) que admiten múltiples combinaciones. Entre las cuales:
  1. Para una tarde de paseo: después de una playita, un terraceo al atardecer sienta de maravilla. Con tank top de algodón, pegado el cuerpo; sandalias romanas planas, un brazalete al antebrazo, y un pañuelo como este pareo Cami de Antik Batik.
  2. Para una inauguración con cocktail: con un top de rayas, blazier, sandalias jaula y maxicartera de mano.
  3. Para una noche de fiesta: con un top de punto de seda y torera de paillettes. Podemos sustituir la torera paillettes por otra de corte esmoquin. Con cuñas de madera con plataforma o sandalias de inspiración tribal.
  4. Para una cena informal en casa de amigos: con tank top amplio, con estampado de inspiración rock y torera de piel o biker. Sandalias en T o corte oxford con cordones y tacón.
  5. Para trabajar: en nude con top con lazada o jersey de cuello pico en punto de seda, blazier en nude también y sandalias altas. Maxibolso.
Que luego nadie se atreva a decir que no sacamos partido a la cantidad de trapitos que inundan nuestro armario.

No se te ocurra: el sarouel florecítico, que están super vistos. A los chicos no les gustan. Yo debo de ser un poco chico, porque me horroriza.
Con alpargatas de cuña con cintas alrededor del tobillo: no mezcles más folclore.
Los zapatos corte salón con punta, taconcito medio y charolíticos. ¿Se puede ser más anodino?
Ponértelo con botines. Si los pantalones son ceñidos a la rodilla, no se te ocurra dejar pantorrillita al aire. Horror.
Combinarlo con fajines o cinturones a la cadera.
Llevarlo con deportivas o zapatillas Victoria. Ser moderno no significa mezclar todas y cada una de las tendencias del mercado de ayer y de hoy.
Con blusas con vuelo. La parte superior no tiene por qué ir exclusivamente pegada al cuerpo, pero tampoco hace falta que parezca un vestido.
Lucirlo en plan perroflauta con esos pies sin arreglar metidos en unas chanclas de goma desastradas. Por favor, no nos carguemos el estilo y el decoro. Que no por ir más aseaditas y decentitas vamos a dejar de ir a la moda.

Lo encontrarás en: la camiseta es de Mango. El conjunto de la derecha, de Zadig&Voltaire.

lunes, 22 de junio de 2009

Rianxeira

Por fin. Ya es verano. Con todo lo positivo que con ello viene: como las tardes de playa. Los paseos descalzas por la arena (como unha Rianxeira: aprovecho para saludar a miña xente galega), las tardes de chiringuito, los viajes y también, la piscina. Sea en casa de alguien, en nuestra urbanización o en la que tiene el hotel en el que nos alojamos, una piscina con su solarium es un lugar ideal para relajarse, leer, darse un baño, tomarse algo y todo sin mancharse de arena. Como alternativa veraniega en el interior o como elección personal de cada uno, vamos a ver algún posible estilismo para lucir hermosas en la piscina este verano sin tener que caer en el siempre socorrido recurso de camiseta de algodón y pareo:
  1. Lo más cómodo es un vestido. Por ejemplo, uno en bambula ligeramente transparente para ceñir con un fajín en la cintura. Unas sandalias planas y alguna pulsera grande de madera.
  2. Otras opciones de vestido son de algodón, muy ligero y color blanco. Con sandalia plana atada al tobillo y un panamá o borsalino de paja.
  3. Tampoco se descarta un pantalón de lino, largo, amplio y muy muy ligero. Con una blusa de algodón de manga corta y muy escotada, que cierre con un cordón en el escote. El calzado: unas chanclas.
Al no haber arena podemos permitirnos más licencias, sobre todo en cuanto al calzado. Además, es habitual que una tarde en piscina termine con una cena entre amigos, con un cocktail en el bar del hotel o con un paseo por los alrededores.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: si vas a salir a la calle, elegir el vestido transparente. Ése look está muy bien para hoteles o piscinas en casa/urbanización. Pero olvídate de ir paseando tus intimidades por el medio de Madrid, por ejemplo.
Ropa cutre porque así no la tienes que tirar y le das una segunda oportunidad. Hacer trapos con ella también es una segunda oportunidad.
Zapatillas de deporte. ¿Vas a correr bajo el agua, o algo similar?
Caftanes. Ya un poco bastante mucho del todo fuera de órbita. Se ha pasado ya su momento.
Pantalones vaqueros. ¿No te llega el invierno para no desprenderte de ellos ni en verano? Por favor, que me entran los horrores de las mil muertes.
Pies sin arreglar. PROHIBIDO. Es mejor que sacrifiques alguna compra y que te hagas una buena pedicura. Pero cuida con esmero tus pies, por favor.
Tostarte como un lagarto humano. El sol como los caftanes: totalmente pasados de moda. Trátalo con respeto y ponte protección.
El sarouel de colores y flores profusas que el año pasado arrasó en todos los chiringuitos de playa, mercadillos y puestos ambulantes varios. Olvídate ya de él, está más que visto.

Lo encontrarás en: el vestido de la izquierda es de Zara Home. El look de la derecha, de By Malene Birger.

sábado, 20 de junio de 2009

¿Cómo me lo pongo?: A las chapas

No estaba nada mal aquéllo de ser infante y no tener más preocupación que jugar. Esto de ser mayor no es lo mejor del mundo, la verdad. En fin, al menos tiene sus recompensas, como la de disponer de capital que invertir en tiendas de ropa variadas. Sabrina por ejemplo, se ha comprado hace poco este chaleco de tachuelas y quiere sacarle el máximo partido posible. Vamos a jugar a darle ideas.

El chaleco en cuestión es una pieza corta, pesada porque está recubierta de tachuelas y en color topo. Con esto, lo combinaremos:
  • Con un vestido corte túnica, de escote redondo amplio y manga abullonada de corte francesa, en algodón, y unas sandalias en corte T.
  • Con un blusón amplio, de escote ceñido con un cordón (como las túnicas de mesonera), short y sandalias gladiadoras sin brillos.
  • Con un vestido largo, de tirantes, y maxipulseras.
  • Con una blusa de corte recto y unos pantalones harem, con cuñas altas.
  • Con una blusa de corte recto y baggy pants, ambos blancos; y sandalias planas.
Y de bolso... algo como el Somerset Small Pouch de Mulberry.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: con una túnica de seda. Este chaleco es una prenda demasiado informal como para combinarla con este tejido y unos taconazos. Vamos, que te cargas el estilismo.
Más tachuelas. Nada de cinturones a los SJP, ni bolsos tachuelizados, ni sandalias Balmain. Demasiada metralla junta.
Con cualquier prenda que requiera un cinturón a la cadera. Este chaleco con esas mini dimensiones y con ese peso necesita vuelos, prendas etéreas que quedarán ya acopladas al cuerpo por el peso de dicho chaleco.
Con una camisa blanca normalita y unos vaqueritos. Así en plan voy normalita pero me siento moderna porque llevo una prenda moderna encima. Sí, moderna y desubicada.
Con zapatillas Victoria y con cualquier zapatilla de deporte en general.
Llevarlo con estampados extremos. Desde lejos puedes parecer un borrón.
Combinarlo con falda lady. Antes prefiero bata de casa y chándal.
Ponértelo con un traje sastre para informalizarlo. Bueno, si quieres informalizarlo más brutamente, ponte unas gafas de bucear.
Con lentejuelitas. Lo mismo que con los estampados: mata la vista.

Lo encontrarás en: el chaleco de Sabrina es de Cortefiel.

Por cierto: no os perdáis el rediseño de la nueva web de Chicísimo, más chic que nunca. Centrada en los estilismos diarios de blogueras de todo el mundo (tú también puedes protagonizarla, visita la web e infórmate sobre cómo hacerlo) y con una nueva sección interesantísima: Chicísimo novias. Vais y me lo contáis.
Negrita

miércoles, 17 de junio de 2009

Chicas malas

Vale. No van a ser malas, pero estoy segura de que irán con muchas ganas de pasárselo bien. Ésta es la intención de Tania, que el sábado se irá de despedida de soltera por el norte de España. Un plan más que apetecible: con cena, playa y club termal. Y un único problema: preparar una maleta con cabeza, sin dimensiones exageradas. Vamos a ver algunas ideas para que deje de ser un problema y planificarla de la manera más rápida posible.

Desglosaremos el plan por momentos y con ellos su correspondiente lista de viaje:
  1. El desplazamiento y la cena de bienvenida: lo más cómodo y rápido es elegir un conjunto para el viaje que se pueda transformar rápidamente en estilismo de cena tranquila. Con esto: pantalón vaquero pitillo + camiseta de algodón y manga corta + sandalias planas + foulard + chaqueta de corte militar. El bolso: mejor una bolsa de algodón que sirva posteriormente para bajar a la playa. Al llegar sustituyo las sandalias por zapato de tacón (sandalias, cuñas... lo que más me guste) y la camiseta básica por un tank top.
  2. Mañana en el club termal: un bikini que no falte, además de unas chanclas. Como se aloja en el mismo hotel en el que se encuentra el balneario, con un vestido de algodón y un maxicardigan (que puede valer para el estilismo de la noche) por si hace fresco, será suficiente. Las mismas sandalias planas para moverme por el hotel hasta llegar al club termal. Otra opción pueden ser unas bermudas/short con blusa de manga corta, de algodón o vaquera (con vuelo sería estupenda) y las sandalias planas.
  3. Tarde de playa: un bikini más y si me he decantado por el vestido de algodón, no hay más que hablar. Un pareo que también hará las veces de foulard si la tarde refresca.
  4. El único por si acaso: si los planes se tuercen y no se puede ir a la playa, un blusón ceñido a la cadera, con el pitillo y la chaqueta militar. Un cinturón para ceñirlo y perfecto para pasear. Si crees que va a llover, en lugar de las sandalias planas, puedes meter un zapato plano de cordones o unas botas estilo motero.
  5. Noche de fiesta: aquí ya se puede jugar con todas las opciones que me apetezcan. Por ejemplo: un vestido de seda, con los tacones de la cena del primer día. O un blusón también de seda, ceñido a la cadera con los short y sandalias planas. O un vestido de pailletes con tacón (si tengo pensado ésto, los tacones que elija tienen que ir acordes: o bien unas sandalias de tiras anchas o un peep toe en nude). Una carterita de mano, un maxianillo y un brazalete.
  6. Para la vuelta: el look de la llegada pero variando la camiseta.
La maletita, a la que hemos de añadir un pijama y ropa interior, ya está lista. Más que sencilla. Son pocos días y no tenemos por qué comernos demasiado la cabeza. Lo importante es pasárselo muy bien, entre amigas. Y guardar el mejor de los recuerdos.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: no voy a repetir todos esos porsiacasos que detesto, ni lo de los botes de producto gigantes, ni tampoco el muestrario de zapatería variada o los cinco mil millones de piezas de ropa interior: ya los conocéis.
Treinta pares de vaqueros. ¿Para qué? Si finalmente te pasarás el día en el agua...
Montones y kilos de ropa para salir de noche. Sólo hay dos noches posibles: no te pases.
Lo mismo con la playa... sólo irás una tarde...
Un maletón gigante. No por llevar una maleta de gran calibre vas a solucionar mejor y más rápido tus problemas estilísticos.
Salir a la calle a comprar ropa como una posesa. Seguro que tienes más recursos en el armario de lo que piensas. Sácales todo el rendimiento posible.
La colección de bolsos. Si crees que hará bueno, elige una bolsa en tejido para poder meter una toalla y salir a la playa. Si preguntas en el hotel y no te prestan toallas para la playa, no se te ocurra llevarte la más gruesa que tengas. Hazte con una fina, como las de Blanco o si no, con un pareo se soluciona de igual modo el problema.

Lo encontrarás en: el vaquero es de Zara. El conjunto de la derecha, de Purificación García.

lunes, 15 de junio de 2009

Qué mono

Sin duda, la prenda estrella de la temporada es el mono. Asomaba el pasado verano, pero este año resulta más que sencillo hacerse con uno. Los hay para todos los gustos, situaciones y de todo tipo de cortes y tejidos. Por lo que el sentido común lo vamos a tener que poner nosotros.

Para una de las muchas tardes de paseo o incluso como estilismo a incorporar en una maleta de viaje, el mono short es una opción apetecible y muy socorrida. Nos ofrece la comodidad de que al ser de una sola pieza, no tenemos que combinarlo con otras prendas superiores o inferiores y además con la ventaja de que es un pantalón (frente a la otra alternativa de comodidad, que es el vestido).

El mono short ideal ha de tener un punto camisero. Es una prenda informal que requiere este tipo de cortes, además de tejidos de algodón, denim o similares. Los estampados estrella son en vichy; y los colores, preferiblemente en la gama de los pastel. Lo combinamos con un cinturón y un borsalino con cinta de color, y un bolso como éste de Stella McCartney. Si hace fresquito, me abrigo con un cardigan largo de punto fino.

El estilismo es más que sencillo y muy apropiado para auténticas maniacas del calzado, ya que nos permite variar infinitamente en cuanto a las posibilidades de combinación. Por ejemplo:
  • Con unas alpargatas de cuña de esparto, como el modelo Dara en azul y blanco de Castañer.
  • Con una sandalia plana en T y un bolso de rafia con un pañuelo anudado en una de sus asas.
  • Con una sandalia estilo romana hasta el tobillo. Estupendas en Uterqüe.
  • Con unas botas estilo Frye o con aire motero. Este rollo le va estupendamente al mono short. Incluir pequeños detalles para radicalizarlo le viene perfecto.
  • Con unos zapatos planos de cordones en cualquiera de sus variantes. Entonces elegiré un bolso como los de Marni, para llevar preferentemente al codo.
Así de monas para pasar el día, la tarde, sin preocuparnos en si acabamos haciendo picnic en un parque o comiendo en una terraza maravillosamente. El mono puede con todo.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: un mono short en tejidos como éste (y en general, un mono short) no es una prenda para partir la pana en la noche. Déjalo para estilismos de día más informales.
Con botas por la rodilla, de punta afilada y tacón mega fino. Y si también tienen tachuelas ya no puedo decir nada. Básicamente porque me habré muerto del susto.
En general con taconazo estilo peep toe o similar. Si quieres llevar tacones, mejor unas cuñas o el esparto.
Con un trench. Si llueve y te apetecía ponértelo no hagas experimentos extraños. Coge otra cosa y listo. Y si tienes frío, mejor con una cazadora de piel.
Elegirlo de tejido de algodón estilo camiseta de ídem. Si lo quieres en este tejido, entonces cógelo largo, nunca short.
Si tienes mucha celulitis no lo elijas demasiado corto, que te hará un flaco favor. Bueno, en realidad todo lo contrario de flaco...
Si tienes las piernas cortas, póntelo con cuñas. Nunca con zapato de cordones.
Si tienes las piernas largas, explótalas con calzado plano. Cuidado con los tacones, puede exagerar el efecto óptico de tus piernas, sobre todo si éstas son muy delgadas.

Lo encontrarás en: las sandalias son de Zara. El mono, de Pink Soda.

Edito: auqnue con un poquito de retraso, todas las dudas de esta entrada y de esta otra, las he respondido aquí. Más vale tarde... no? Besísimos.

viernes, 12 de junio de 2009

¿Cómo me lo pongo?: Costa azul

Roxana estaba pensando en hacerse con unos capri. Pasó por aquí y preguntó un "cómo llevarlos". Vuestros deseos son órdenes.

El pantalón capri es una pieza complicada que exige tiempo para encontrar el que más se adapta a nuestro estilo y principalmente a nuestro cuerpo. Si lo elegimos sin cuidado nos hará un flaco favor a nuestra figura.

Suele está especialmente indicado para mujeres altas y esbeltas. Incluso a figuras muy alargadas con escasas curvas, ya que ayuda a romper las líneas rectas del cuerpo. No obstante, para el resto de siluetas existen opciones también posibles:

  • Es recomendable elegir uno en tonos claros y tejidos naturales como el algodón. Combínalo con calzado del mismo color: si el pantalón es beig, el zapato será igualmente beig. El corte del pantalón preferiblemente recto (otros modelos, como el de la fotografía, sólo son aptos para mujeres con caderas pequeñas).
  • Si tu silueta es ancha arriba y estrecha abajo: enfatiza en la parte superior. Es decir, elige un pantalón muy recto y apuesta por una blusa amplia, de gasa y manga corta (evita en este caso, las sisas y los tirantes ya que te harán aún más ancha).
  • Si tu silueta es ancha abajo y pequeñita arriba: igualmente un pantalón recto, ya que si eliges modelos amplios de harán aún más voluminosa. Alivia el look con partes superiores más escuetas, como los tirantes. Eso sí, no dejes el ombligo al aire ni tampoco que la camiseta sea muy ceñida en la parte inferior porque de este modo, la cadera hará su entrada triunfal y eso no interesa. El corte más favorecedor es el ablusonado.
  • El calzado más adecuado es la bailarina o el mocasín, pero sólo adecuados para caderas estrechas. Si tu cadera es ancha, elige una sandalia con tacón en cuña. Siempre algo elevado para estilizar tu figura.
  • Los bolsos ideales son de paja o de tela. No escojas bolsos grandes si tu figura es voluminosa.
  • Este tipo de pantalón exige igualmente un estilo muy femenino. Decántate por él y acompáñalo de unas grandes gafas de sol, de una pamela (apta para caderas estrechas), de un borsalino de paja o un pañuelo en la cabeza (para caderas más anchas), maxipulseras...
Existen otros recursos para poder llevarlo sin que nos dé una imagen distorsionado de nuestra figura, como el de colocarnos un foulard amplio caído, de algodón, a ambos lados del cuello; o los maravillosos maxicardigan que todo lo disimulan. Aunque el mejor de todo es del analizar la imagen del espejo como si no fuera la nuestra: como si fuera la de alguien de la calle. Siempre somos más objetivas cuando la silueta no es la de una misma.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: llevar este tipo de pantalón si eres muy bajita, si tienes la pierna corta, si eres muy caderona o tienes los tobillos gruesos: todo ello se elevará a la enésima potencia.
Elegir unos que tenga campana abajo. Son un terror. Es como disfrazarse de Tony Manero pero con un traje de cuando teníamos ocho años.
Los que tienen cordoncitos abajo. Y menos ya con las Cayman de Crocs. Por favor, es un daño ocular que puede llegar a dejar secuelas cerebrales. Esto es sólo apto en los niños pequeños, que además están muy simpáticos.
Con deportivas y calcetines. Y luego nos reímos de los guiris que llevan las sandalias con ídem.
Estilo cargo chandalero. Bien, genial para el gimnasio pero NO para la calle.
De algodón, en algún color estridente y con chanclas de playa. Y talones horrorosos. Es que eso ya no es ni un "no se te ocurra" es un "ni se te pase por el entendimiento en los días de tu vida".
De cintura alta. Bueno, la única disculpa es que Chayanne te contrate para hacerle los bailes a su "si hay que ser torero, poner el alma en el ruedo..."

Lo encontrarás en: el pañuelo de la izquierda es de Dayaday. El look de la derecha, de Ailanto.

miércoles, 10 de junio de 2009

¿Cómo me lo pongo?: la boda de mi mejor amigo

Principalmente en el norte (aprovechando los rayos solares) comienzan ya a proliferar las bodas varias. HollyGo pronto tendrá una, de un amigo, y para ello ha elegido este vestido palabra de honor. Su duda gira en torno al calzado. Vamos a divertirnos un rato buscando ideas en forma de color para lucir al máximo este vestido en una boda:
  1. Con plata: el color azul es en general un tono frío. Si queremos una opción más uniforme nos podemos decantar por los plateados y así quedarnos en las mismas gamas. Con unas sandalias altas, de pulsera al tobillo y un recogido con una gran horquilla en similares tonos. El resto de elementos (una chaquetilla corta, de manga francesa para cubrir los hombros y una cartera de mano) un tono por debajo del color del vestido pero en la misma gama.
  2. Con blanco roto: siempre es un acierto. Es la combinación menos arriesgada, pero funciona. Decántate por alguna sandalia de tiras anchas, de tacón grueso y que cubran el tobillo de alguna manera. O bien de corte oxford con tacón y cerrados con lazos, como los que propone Gloria Ortiz.
  3. Con verde: es la opción contraste. Un peep toe en verde, alto. Como los que ha traído Zara esta temporada. Un bolero muy ligero para cubrir los hombros y una diadema con un recogido despeinado. Si no te gustan los tocados, entonces busca un collar babero, grande, exagerado. En Bimba y Lola suelen ser habituales. El bolsito, mejor de mano, con una cadenita.
  4. Con nude: la posibilidad más elegante y tendencia. Un zapato corte salón, con plataforma delantera en este color y una chaqueta esmoquin, corta, también en nude.
  5. Con una sandalia especial: un zapato con una gran flor, con un lazo, en el que incluso haya mezclas de colores puede ser la solución ideal a un vestido liso.
Y la cámara de fotos. Que da mucha rabia tener que cargar con ella pero luego nos encanta recordar el momento.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: hacer mezclas extrañas con colores estridentes. El turquesa es un color peligroso, con demasiada fuerza que es preciso neutralizar. Pronto se convierte en algo informal si lo mezclamos con fucsias, naranjas o amarillos. Y se trata de una boda.
Los brillantitos a lo swarovski
en el calzado. Esas sandalias plateadas con brillantitos aplicados son la muerte en vida.
Alpargatas o cuñas. Y más si le metes una camisa de cuadros encima al vestido. Así ideal, pero nunca para una boda.
Los charoles. El charolein en el calzado de verano no me va nada. Y mucho menos si es de dudosa calidad y plastiquetón. Menos todavía para una boda.
Descuidar la ropa interior para vestidos tan cortos. Los culottes se han inventado para algo.
Tirantes transparentes. Ya un día lo apuntaba Pakithor y no puede tener más razón.
Chales. Muerte muerte muerte.
Blazier maxi. No la veo, ya que el corte abullonado del vestido chocaría demasiado con la amplitud de la chaqueta y te daría una silueta poco definida.
Flecos. Ni en los zapatos ni en la chaqueta.
Mantón de manila. ¿Con este vestido? Ni soñarlo.
Botines. Si vas a aprovechar el vestido para salir de noche, están genial. Pero para llevar a una boda, que no se te pasen ni por el entendimiento.
Si eres muy alta y el vestido es muy corto, evita cortes salón o que el empeine del pie vaya demasiado desnudo, ya que acentuará el efecto cortito del vestido. Del mismo modo, si eres bajita, decántate por este corte de zapato y evita los oxford y las sandalias jaula, que acortarán tus piernas.
Los zapatos de rasito. El tejido del vestido brilla, si también brillan los zapatos corres el peligro de parecer un faro.

Lo encontrarás en: el vestido es de Kling.

lunes, 8 de junio de 2009

Desuniforme

Trabajar es un mal de la vida moderna. El que decía que el trabajo dignificaba podía haberse quedado en su casa haciendo de todo menos pensar. Entre los muchos horrores que nos aporta eso de tener que pasarnos más de media vida de mal humor, está el de tener que elegir qué ponerse cada mañana con el ojo semipegado. Además, siempre es un problema, vayamos de uniforme o no. Pero más aún cuando nos pasa como a Lissa: no va de uniforme pero sí debe acoplar a sus estilismos diarios una prenda obligatoria. En este caso, un chaleco.

Su problema reside en encontrar prendas que no desentonen con el obligado chaleco y que además le permitan apartar ligeramente el uso de vaquero+camiseta. Es cierto que no conozco el corte y hechura de dicho chaleco. Pero aún con todo, vamos a hacer un intento.
  1. Con una falda de ligero corte lady y blusón de algodón, ceñido en la cadera con un cinturón.
  2. Con un vaquero ancho, sandalias de cuña y blusa amplia.
  3. Con pantalón pitillo y camisa XXL ceñida en la cintura con un fajín. Sandalias de suela de madera.
  4. Con un vestido largo, de aire hippy y sandalia plana.
  5. Con un vestido corte caftán, túnica, y sandalias planas en T.
El truco está en tratar al chaleco como un elemento más de nuestro estilismo. Y como esta temporada sigue con su presencia más que evidente, puede resultar de lo más sencillo.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: llevar pulseras grandes. Puede resultar más que incómodo para pasarse el día trabajando.
Pañuelos o foulard que se interpongan en tu libertad de movimiento.
Calzado incómodo o calzado demasiado alto que por ende no resulte cómodo. La cara de amargura que se te puede quedar no considero que sea apta como imagen ante el público.
Elegir prendas con volúmen y que vayan sin ceñir. Si el chaleco es pequeño no pasa nada, pero si es un chaleco amplio puede hacerte parecer un saco. Usa para ello fajines y cinturones.
Minifaldas, volantes, chanclas, lentejuelas... y todo aquéllo que llevarías a una fiesta en la noche. Pero no al trabajo. Por mucho que haya libertad de expresión ropística, no te pases con las confianzas y mantén la compostura.

Lo encontrarás en: el look de la izquierda es de Noa-Noa. El de la derecha, de Stella Forest.

viernes, 5 de junio de 2009

El espiario: Segunda parte


Luanova lo adivinó antes de que os lo presentase. No es necesario vivir en Sevilla, tener tiempo o atreverse. Con las asesorías on-line se puede hacer un estudio y cambio de estilo simplemente a través del correo electrónico. El proceso es muy sencillo y muy rápido. Y el resultado, siempre satisfactorio.


Por sólo 30 euros
comienza un proceso a través del correo electrónico y fotografías digitales para analizar y estudiar el estilo a distancia. Finalmente, se elabora un informe que es enviado por mail para que lo podáis conservar y recurrir a los consejos emitidos.

Si lo que queréis es un análisis más pormenorizado, sólo tenéis que escribir un mail explicando en qué consiste vuestra necesidad y a partir de ahí determinaremos un precio. Siempre asequible. Estilo para todos los bolsillos.

¿Más dudas? Envíalas todas a elestilario@gmail.com Y si te animas, igualmente.

Seguid tan guapas.

miércoles, 3 de junio de 2009

El espiario: un poco de autopromo



Hoy va de narcisismo. Hoy hablaré de mí, de El Estilario. Lo haré porque con la llegada ya casi oficial del verano, con los calores ya presentes en toda la Península, El Estilario presenta sus nuevas tarifas. Unos precios para todos los públicos y para todos los bolsillos, principalmente. Que estemos en crisis no tiene que significar que haya que renunciar al estilo, a la belleza y a la reconciliación con la imagen de una misma.

Por esta razón, las nuevas tarifas son por horas, desde 25 euros. Cada paquete de hora adicional supone un pequeño ahorro (por ejemplo, dos horas: 48 euros). Y puedes utilizar este tiempo para lo que necesites:
  • Una revisión de armario: lo colocaremos de nuevo de manera correcta, analizaremos las prendas que lo componen e idearemos un fondo de armario ideal y adecuado a tu estilo.
  • Una asesoría de imagen: quieres cambiar y no sabes cómo. No te gusta cómo vistes, no se corresponde con la imagen que quieres dar... eso también lo podemos arreglar.
  • Un servicio de personal shopping: te acompañamos de compras. Sólo necesitamos saber cuál es tu presupuesto y haremos una ruta por las tiendas que se te adapten: desde Zara a Gucci. Tú decides lo que quieres gastar.
  • Una asesoría concreta: vas a acudir a una fiesta, a una boda o a cualquier tipo de evento y no sabes cómo vestirte. En El Estilario dejará de ser un problema.

¿Te apetece?

Si tienes preguntas, no dudes en contactar.
670 420 447
elestilario@gmail.com

Seguid tan guapas.

lunes, 1 de junio de 2009

El baile de la rosa

Para los estudiantes junio es un mes terrorífico. Plagado de momentos interminables en la biblioteca, nervios y exámenes. Pero también es cierto que para aquéllos que terminan tiene el aliciente de prepararse para la gran fiesta final: la graduación.

Por muy diferentes que sean los estudios, la graduación es un acto semiformal y al mismo tiempo solemne que requiere que cuidemos nuestro vestuario. Eugenia se encuentra en una situación como ésta: a principios de julio y en Madrid se celebrará su acto de graduación. Necesita ideas. Vamos darle alguna para que su acto de graduación sea para recordar.

Teniendo en cuenta el calor que hará y que quiere un estilismo fresco, chic sin caer en lo formal, esto es lo que proponemos:
  1. Un mono. Ya que está tan en boga podemos aprovechar para ponernos uno largo, con tacón alto de tiras anchas. Maxipulseras y el cabello recogido para contribuir a estilizar nuestra figura.
  2. Un vestido largo. Sí, de aire bohemio con manga al codo. Como una túnica larga, estampada en colores vivos y con calzado plano. El cabello en este caso, suelto, ligeramente ondulado. Con grandes pendientes.
  3. Un vestido corto. Bien lady, bien túnica. Puedo adornarlo con un collar babero o si me atrevo, con un pañuelo ancho colocado en el cabello suelto. Si el vestido es liso, el pañuelo será estampado. Un look muy fresco pero con un punto. Unas sandalias altas o unos peep toe con plataforma y un maxianillo en el dedo índice.
  4. Un pantalón ancho. Con una blusa de gasa de seda de manga corta. El punto lo pondrá un collar largo.
No es necesario recargarse, ya que el complemento ideal lo aporta la frescura de la juventud. Aprovéchate de ella y sácale todo el partido posible. Es irremplazable.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: tejidos como las organzas, las taffetas y demás: sólo son aptos para los trajes de novias y para las chicas testigo de las bodas americanas.
Lentejuelas y vestidos variados con pluribrillos. Si la fiesta es en Studio 54 lo puedo entender, pero no me imagino al decano amenizando la velada desde la cabina de DJ.
Vestidos largos rollo boda. Además, contribuye a las probabilidades de caída por escaleras con consiguiente bochorno + vídeo en YouTube en ese momento recoge-diploma.
Botas. Es un evento, nos guste o no. Y nada de comodidades extrañas. Si no nos gustan los tacones o no podemos llevarlos, echemos manos de las sandalias planas, los jazz, los brogue, las bailarinas... todo menos botas.
Cualquier prenda informal, como las minis vaqueras o los vestidos playa. En la actualidad hay millones de opciones adaptadas a todos los estilos sin tener que caer en la guarripose, todo porque uno cree que así va contra el sistema. Ay, ay, ay.
Palabras de honor. Que sí, que jures lo que quieras. Pero evita este corte. Demasiado arreglado.

Lo encontrarás en: el vestido de la izquierda es de Filippa K para H.A.N.D. El de la derecha, de Tintoretto.
También estoy en Twitter · Ésta es la página en Facebook de El Estilario · Y aquí, me verás en Bloglovin