jueves, 30 de abril de 2009

De lecturis

Como si hablásemos de un tratado en latín, hoy, pocas horas antes de cerrar mi temporada de feria 2009 (esta noche me despediré del Real hasta la que viene. El cuerpo humano tiene un límite) recojo un meme apasionante que me pasa Maca desde su laboratorio. Un poco de cultura no viene mal entre tanta fiesta.

El asunto va de libros: de los que nos gustan, los que odiamos, los que repetimos, los que recomendamos... De gustos tan personales y por tanto, tan dispares. Soy una apasionada lectora capaz de engullir cualquier cosa que cae en mis manos. Lo leo, siempre hasta el final, y después lo juzgo. He aquí los míos:

Un libro que nunca terminaré: ninguno. Siempre termino todo aquéllo que empiezo a leer. Aunque me cueste, siempre lo termino.

Un libro que tengo pendiente por terminar: "La hermenéutica del sujeto" de Foucault. Denso, muy denso. Para leer con los sentidos absolutamente despiertos. Pero a la vez maravilloso. Poco a poco lo leo, lo mastico lentamente. Así que lo terminaré, pero no todavía.

Un libro que me decepcionó: "La casa de los espíritus" de Isabel Allende. No está mal, pero me dolía tanta evidente inspiración en el realismo mágico de García Márquez y sus "Cien años de soledad". También me decepcionó "Rayuela" de Cortázar. Lo cogí con mucho ahínco pero me pareció demasiado oscuro.

Un "best seller" que no tengo el más mínimo interés de leer: "El señor de las moscas" o "Gomorra" de Roberto Saviano. El primero, porque aunque mis diversos gustos literarios hace que caiga ante toda la narrativa que ven mis ojos; el estilo de novela épica, medieval o como se llame no me atrae en absoluto. El segundo, porque aunque lo está leyendo mi chatín y me lo cuenta (y le apasiona) a mí las historias de mafia y violencia me dan algo de repelús. Es que luego tengo pesadillas y todo.

Un libro que me gustaría volver a leer: "1984" de Orwell y "La montaña mágica" de Thomas Mann, que leí con 15 años y me gustaría recordar.

Un libro que me emocionó: "Cien años de soledad", "Ana Karenina" de Leon Tolstoi, "La elegancia del erizo" de Muriel Barbery (en la que además hablan tanto de Ana Karenina), "Al sur de la frontera, al oeste del sur" de Haruki Murakami, "El principito" de Saint-Exupery, "La familia de Pascual Duarte" de Cela... tantos, tantos...

Un libro pendiente que seguro que leeré algún día: "Ulises" de Joyce. Me muero de ganas de leerlo, y sé que lo haré no muy tarde.

Un libro que me gusta leer siempre: Uno es "Charlie y la fábrica de chocolate" de Roald Dahl, que me apasiona. Otro es "Cien años de soledad" de Gabriel García Márquez (en realidad, cualquiera de los de este genio los leería una y otra vez).

Un libro que me gustaría que me regalaran: cualquiera que haya convencido y emocionado a quien me lo regale. Es como leer entonces con una parte de su alma.

Un libro que recomendaría: difícil... depende mucho de a quien. Si es alguien con un sentido del humor especial, "El pelo de Van't Hoff" de Unai Elorriaga. Si es alguien muy reflexivo, "Verónica decide morir" de Paulo Coelho. Para lectores en general (incluso poco aficionados a la lectura), "El perfume" de Patrick Süskind.

Un libro que me sorprendió: "Beatriz y los cuerpos celestes" de Lucía Etxebarría. No esperaba que me gustase tanto.

Después de este rollo enorme y largo y denso modelo novela; sólo me queda pasarlo. Lo dejo para tres lectoras apasionadas:
Maba
Elle
Sandra

Volveré con ganas la semana que viene. Mientras, seguid tan guapas.

Fe de erratas: cierto, metedura de pata. Esto de escribir cosas serias en Feria pasa factura... Gracias a las que os habéis dado cuenta. No hablaba de "El señor de las moscas" (que por otro lado, leeré porque es muy interesante y que de medieval no tiene nada), sino de "El señor de los anillos".

viernes, 24 de abril de 2009

No se te ocurra: el remendito

Por mucho que la nueva ministra nos dé un resquicio de esperanza, lo cierto es que las cifras dicen cosas malas y el paro es la espada de Damocles del año 2009. Por mucho que esta situación nos mantenga en vilo y con la cartera agarradita para no hacer excesivos gastos ni desembolsos, no significa que tengamos que llevar la ropa interior hecha un verdadero asco.

Estamos de acuerdo en que es ropa interior: ergo, no se ve. Pero que no se vea no es justificación para mantenerla descuidada. Llevar las prenditas íntimas más cercanas a unos trapos viejos que a lo que sería adecuado para cubrir con armonía y elegancia nuestras vergüenzas secretas, no está permitido en absoluto.

La única justificación está en que nos toque vivir una temporada en Supervivientes. No existe escaqueo posible que no sea éste. No hay disculpa alguna, ni siquiera decir que una es grunge y que le mola la dejadez. Para ir bien no es necesario gastarse un dineral comprándose preciosas joyas de La Perla. Podemos renovar nuestros cajones gracias a gigantes accesibles como Oysho con los que ir a la moda, divinas y por un módico precio.

Lo del tanga al aire es otra historia. Pero ya la contaremos con más calma.

Mientras, miremos con objetividad nuestras prenditas y analicemos cuántas debemos reponer. Dejemos entonces los agujeritos para la sevillana (sin palabras) o para el queso.

Seguid tan guapas.

miércoles, 22 de abril de 2009

Los peces en el río

A ella, con su maravilloso y admirable sentido del humor e inteligencia (de lo mejorcito de estos lares) no le puedo decir que no. Me pide una idea de estilismo para este próximo lunes de Pescaíto, en el que cruzaremos el río en Sevilla para acercarnos al Real de la Feria y conocer la portada del año 2009.

Teniendo en cuenta ese sentido del humor del que he hablado, le voy a proponer dos looks para los que tendrá que concienciarse y viajar incluso en el tiempo.
  1. La primera opción: un vestido de lejana inspiración años 20. En seda, casi sin cortes, con un cinturón a la cintura. En color maquillaje, con aires de dama recatada que va ideal con su nuevo corte de pelo. Taconazo de plataforma delantera y preferiblemente abierto por detrás y completamente cerrado por delante. Unos pendientes decó y un bolso pequeño, de cadena y cierre boquilla.
  2. La segunda opción: pantalón ancho, negro, con caída. Combinado con una blusa en algún tono empolvado con algún detalle, como el ligero lazo bajo el pecho. El toque lo pondrá un bolero en red que nos convierte en una especie de maja. Pendientes exagerados y un bolso del que sería ideal que colgaran unos madroñitos. Este look permite un zapato más bajo, que tampoco está mal para una noche larga como ésta.
Con actitud de diva, a comerse la feria. Eso sí, con una mano libre: el fino que no falte.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: el lunes de Pescaíto es una noche grande, festiva. Nada de vaqueros ni sandalias planas con moños despeinados y gafas en la cabeza, o parecerá que te acabas de escapar de un chiringuito de Tarifa.
Vestirte como si tuvieras el triple de tu edad. Se trata de arreglarse no de estropearse. Que haya que ir guapas y elegantes no significa que tengas que parecer tu abuela.
Hiperremaquillarse con todos sus brillos y sus pelos levantados a lo Isabel Tocino. Dejémoslo en los ochenta, por favor.
Colores chillones y tejidos muy ligeros. Seguramente hará calor, pero aún no es verano. Y la noche exige algo de sobria elegancia. No te disfraces de un concursante de Fama.
Calzado deportivo. Yo no he oído nada de maratón en el Real...

Lo encontrarás en: ambos conjuntos son Hoss Intropia. Que sé que te gusta.

lunes, 20 de abril de 2009

Me pongo cómoda

Los lunes son esos días asquerosos en los que añoramos el fin de semana que ya pasó y deseamos con locura que llegue el siguiente. Con lo bien que se está cómoda en casa, leyendo, vagueando u observando las primeras moscas de la temporada. Pero para repetirlo habrá que esperar aún esta larga semana. Mientras, conformémonos con recordar aquel ayer.

De la mano de esta entrada sobre cómo estar cómodas en casa sin parecer piojosas, viene un meme que me pasa mi queridísima Maba. Pero vayamos por partes.

Para estar en casa, dos opciones:
  1. Puedo hacerme con unos leggings de algodón sobre los que colocar un jersey de punto, suave, largo, pegado al cuerpo. Bajo el jersey, una camiseta también de algodón, que es un tejido que se amolda con facilidad al cuerpo, muy confortable. Con unos calcetines altos, encogidos en el tobillo, cierro para perderme en el sofá con una buena peli o un buen libro.
  2. O con unos pantalones de algodón largos, más un jersey de punto fino y camiseta de manga larga, de algodón. Si hace menos frío, sustituyo los pantalones largos por unos short de algodón y unos calcetines de rayas de colores a la rodilla. Ideal para jugar con nuestro gato. Y si no tenemos, con nuestro chico. Y si tampoco es el caso, hablar horas por teléfono con una amiga. Y si tampoco... pues pensar en la vida, que nunca viene mal.
Así de relajada entonces, me dedico al meme, para el que pido paciencia porque es largo:

Antes de nada, las condiciones:
1. Responder a las preguntas en tu blog
2. Cambiar una pregunta que no te guste por otra inventada por ti.
3. Añadir una pregunta creada por ti.
4. Pasarlo a otras 8 personas.

¿Un buen lugar para relajarse?
Más que lugares son momentos. Siempre y cuando tenga tiempo para ello, me relajo en donde sea. Pero si lo que hay es que elegir un lugar, pues en la orilla del mar, a última hora.


¿Te echas la siesta?
No, no me gusta. Tengo que estar agotada para caer dormida.


¿Quién ha sido la última persona a la que has abrazado?
A mi chatín.

¿Tu plato preferido para la cena?
Un sandwich de pavo en pan integral. Así de sencillo.

¿La última cosa que te has comprado?
Un vestido azul marino de Filippa K y una maravillosa pulsera de PQ me lo merezco! Una cosa pedía la otra.


¿Qué escuchas ahora mismo?
Una paloma haciendo huhu-hu (bis).

¿Tu estación del año preferida?
En Sevilla, la primavera. En Galicia, el verano. Cosas del friolerismo.

¿Qué tienes en tu armario del baño?
Nivea de la lata azul, que no falte.

Dí algo de la persona que te pasó este meme.
De Maba son millones de cosas buenas las que podría decir. Hace poco le escribí un mail que creo que nunca llegó, en un día de inspiración. En resumen: una grandísima persona. De las mejores.

Si pudieras tener una casa totalmente amueblada gratis en cualquier parte del mundo, ¿dónde te gustaría que estuviera?

Tendría tres: una en el mar Caribe, otra en Saint Germain des Prés en París; y la tercera en el Greenwich Village, a poder ser en el Meat Packing District de Nueva York.

¿Lugar favorito de vacaciones?
Las vacaciones siempre son maravillosas. Me adapto a todo.

¿Cómo tomas el café?
No tomo café.

¿De qué te gustaría librarte?
Del trabajo y del despertador. Me encantaría poder tener tiempo para vivir mis aficiones.

¿Qué querías ser de pequeña?
Pediatra. De ello arrastro un excesivo gusto por todo tipo de series de médicos y enfermedades.

¿Qué echas de menos?
A mi familia, que no la tengo físicamente cerca aunque estemos siempre en continuo contacto. También echo de menos más educación en la gente. Me repele que se hayan perdido los valores de una manera tan exagerada.

¿Qué estás leyendo ahora mismo?
"La elegancia del erizo" de Muriel Barbery.


¿Cuál es tu marca preferida de vaqueros?
La que me quede bien.

¿Qué pieza de diseñador de ropa te gustaría tener (nueva o vintage)?

Cualquier vintage con historia de algún diseñador mítico.


¿Vivirías tu vida de otra manera a como la vives ahora?
No, porque siempre la vivo como la quiero vivir.

¿Volverías a crear el blog?
Sí. De lo contrario lo habría cerrado ya. Y como en los concursos: aprovecho para agradecer las visitas y los comentarios de quienes os pasáis por aquí.

La pregunta de Nameji es: NO podrías vivir sin...
agua. Sin cariño. Sin sol.

La pregunta de María es: ¿Con qué celebridad te identificas?
Con ninguna, en realidad. Si mi madre fuera famosa, con ella.

La pregunta de Adegea es: Físicamente, ¿quién es tu hombre ideal?
Mi chatín es ideal. De no ser él, pues Robbie Williams que es todo lo contrario.

La pregunta de Xocolat es: ¿Qué prenda (ropa, calzado o complemento) tienes en casa que tenga mucho valor sentimental para ti y explica por qué?
Le tengo mucho apego a las cosas. Y si metemos el valor sentimental pues mucho más: un conjunto de oro blanco y diamantes que me regaló mi abuela cuando acabé la carrera, por ejemplo. O el Señor Potato, porque después de pedirlo en mi infancia y no recibirlo, el año pasado me lo trajeron los Reyes. Y así una lista infinita.

La pregunta de La Ratona Presumida: ¿en el armario de qué famosa te gustaría perderte?
En el de Grace Kelly. Me lo quedaría para mí solita. Y el Principado, también.

La pregunta de Montoyica: ¿Cual es la combinación de colores que más usas?
Gris con todo. Sobre todo, las gamas de los neutros.

La pregunta de Madame de Chevreuse: Tres cosas de las que te sientas orgullosa:

Mi familia, mi educación y mi vida.

La pregunta de Maba: ¿cambiarías algo de ti misma?

Que no me costase madrugar. Me encantaría disfrutar las mañanas desde temprano, que son maravillosas, sin tener el ojo semipegado.

Mi pregunta: ¿qué es lo que jamás perdonarías?

La traición. No la perdono jamás.

Finalmente, toca nominar, como en los realitys. En este caso, a ocho (¡!¡!) Yo se lo voy a pasar, para que se entretengan un ratito, a las incondicionales (salvo Miu y Sandra que ya nominó Maba):

Nimenos

Lu de El Jardín de Lulaila

Bea PQ

Yose

ModaElle

Piluka

Macarena

Que siempre pasan y comentan. Gracias, hermosas.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: ya sabéis lo que pienso de la guarrada de hacer el cochinil todo el día con el pijama, rebozándose por los sofales para luego arrastrar la mugre a la cama. Ni con Zotal, se va eso.

Dejar los trapitos rotos, gastados y mega viejos para estar en casa. Una cosa es aprovechar camisetas y otra muy distinta, estar en casa en pitillos con camiseta de lentejuelas porque ambas cosas ya no te las pones en la calle.Alineación a la izquierda

Desdeñar la ropa de tu chico. Para nada. Estar en casa con un jersey o camisa de tu varón acompañante es cómodo y además muy sugerente.

Ropa sucia. Los lamparones no tienen cabida ni entre las discretas paredes de nuestro hogar.

Lo encontrarás es: el primer jersey es de Tex by Max Azria. El segundo, de Massimo Dutti.


viernes, 17 de abril de 2009

Mil caras

Seguimos con las ideas para sacarle el máximo partido a nuestro armario con esto de la crisis. O visto de otro modo: ahora que está el veranito casi a la vuelta de la esquina y en cambio no deja de llover, nuestra ropa habitual nos resulta aburridísima. La prenda de hoy será una falda corte lápiz, de color negro y talle ultra alto, justo casi bajo el pecho. Intentaremos mirarla con muchos ojos diferentes de modo que en estos días de agonía pre-primaveral podamos entretenernos al jugar con ella.

Una prenda tan femenina como esta falda tendrá las siguientes posibles lecturas:
  1. En plan Melanie Griffith: con camisa blanca, marcando cintura y taconazo de aguja. Labios rojos, pelo recogido y toda la actitud de Armas de Mujer.
  2. En plan Audrey Hepburn: con blusa de manga corta, cuellos claudine, una chaqueta de manga francesa y bailarina con pulsera, que pueden ser bicolores (pero no en blanco y negro). El complemento ideal serán unos guantes mini y un bolso de mano. Ideales para protagonizar nuestro propio Desayuno con diamantes.
  3. En plan Kirsten Dunst: con toda la candidez de la novia de Spiderman. En este caso, la cintura de la falda queda cubierta por un jersey de punto fino, de cuellos claudine y manga corta. Si el estampado es de inspiración 70's, mejor. Un cinturón fino a la cintura, media tupida y sandalias con plataforma. Con un abrigo tres cuartos sin cortes, sin forma ni entallar, cerraremos un look muy dulce pero con mucho carácter.
  4. En plan Grace Kelly: empápate del glamour de la Princesa de Mónaco para los días más lluviosos, poniéndotela con una blusa de seda y botas Hunter. Por encima, un trench muy sencillo, con cinturón, y un borsalino.
Y miles de opciones más, resultado de una tarde delante del espejo. Como podría ser cualquiera de las de este fin de semana que se adivina lluvioso.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: si te decantas por un look agresivo de mujer fatal, cuidadín con las uñas. Ni de broma dejártelas largas, en punta (y menos de posticín-posticín) y con manicura francesa. Que no, que no.
Medias de ositos, gominolas o infantiladas varias. Ni siquiera para el look cándido.
Si eres muy bajita, olvídate de llevar la falda más abajo de la rodilla. Colócala justo en donde ésta empieza.
Si llevas jersey y es algo gordito, jamás dentro de la falda. Por favor, que te puedes parecer más a un rollito de primavera que a una mujer curvilínea.
Las botas estilo katiuskas de colorines variados. Una falda tan entallada exige, que aunque la informalices, mantengas un punto de cordura.
Los bolsos estilo bandolera. O las mochilas o cualquier barrabasada en forma de colgajo al hombro.
Camisas masculinas. Que sí, que me encantan y tienen mucho estilo, pero en este caso no vienen a cuento en absoluto.

Lo encontrarás en: la falda es de Roberto Navazo. Y el conjunto de la derecha, de Orla Kiely.



miércoles, 15 de abril de 2009

¿Cómo me lo pongo?: los felices 20

Este vestido de inspiración años 20 no es mío, es de ModaElle. Hace dos temporadas que cuelga en su armario, pero aún en modo museo: con la etiqueta. En su momento cayó rendida a sus pies pero no ve la ocasión ni la manera de sacarle partido. Veamos cómo podemos ayudarla.

El vestido en cuestión es una pieza complicada en color champagne con una gasa color topo que lo recubre. Los botones delanteros son perlitas y cierran con una tira de terciopelo. Además, el escote está adornado con encaje marrón y gasa, así como las mangas; y la cadera se marca con una tira marrón chocolate. Muy completo.
El problema de elementos como éste está en que al tener tanta variedad de detalles, nos parecen excasivamente arreglados para un día a día. Difíciles de combinar y sacar partido, debemos encontrarle la óptica adecuada. Sin embargo, nos podría solucionar:
  1. Una boda o evento similar en primavera-verano. Para ello, lo combinaremos con un zapato de tacón verde caqui o tostado, con pulsera, estilo años 20 (que es el que destila el vestido). Un peinado muy sencillo, estilo coleta baja con el cabello muy pegado a la cabeza y un bolso de cadenita vintage. Los complementos serán muy discretos, ya que el protagonista ha de ser el vestido. Por eso, unos pendientes pequeños, de perla, serán suficiente.
  2. Una cena o evento similar en invierno. Un día especial en el que nos apetece arreglarnos más. Para ello, le pondremos media tupida color topo con una bailarina de pulsera, también válida con algo de tacón. Un abrigo manga amplia, francesa, de gran solapa o cuello chimenea y el cierre ideal lo pondrá un sombrero tipo casquete en verde caqui o marrón chocolate. Lo mismo con los accesorios: con medida.
  3. Para un día a día más atrevido en invierno. Una manera de socializarlo puede ser con media tupida, botín de cordones con poco tacón y gruesa chaqueta de punto, lisa, sin ni siquiera botones, larga.
  4. Para un día a día. La mejor manera de rentabilizarlo será con un jersey de punto y cuello algo pico, color marrón chocolate y largo a la cadera. Se pondrá sobre el vestido de manera que se vea la lazada, el cuello y el incio de los botones y que el vestido funcione bajo el jersey como una especie de blusa con falda. Para cerrar este aire bohemio, le coloco unas botas de caña alta con cordones delanteros.
La gran rentabilidad de este vestido viene de la mano de su uso para eventos en primavera-verano-otoño-invierno, ya que con sólo una media y un zapato se adapta a los cambios de temperatura sin problema. Eso sí, cuidado con las piezas demasiado ornamentadas: se nos vuelven repetitivas a la lavista y son difíciles de combinar.

Seguid tan guapas.


No se te ocurra:
llevarlo con las tiras de terciopelo colgando y los botones abiertos. Ha de ir cerrado y con la lazada hecha, ya que ahí está parte de gracia del vestido.
Recargarte en exceso. El vestido por sí mismo ya tienen todos los aderezos necesarios.

Tachuelas. Hacerlo más ponible no significa mezclar peras con manzanas.

Lo mismo con deportivas. Ni loca.
Con pitillos. ¿Habráse visto tamaña mezcla?

Ponerte un jersey de cuello vuelto bajo el mismo. Si hace mucho frío, ponte un buen abrigo o espera al calor. Pero que no se te vaya la cabeza con experimentos.

Cubrirte con una torera. Al tener el corte a la cadera, no tiene sentido que vayas haciendo fronteritas corporales.

El cuero. Nada de Perfecto ni demás cosas similares. Lo mismo para chaquetas chaneleras, botas amazona o demás pegotes. Sé buena: no lo castigues.

Lo encontrarás en:
el vestido es de BDBA.

lunes, 13 de abril de 2009

Primavera loca

Dicen que la primavera la sangre altera. No me extraña, ya que la primera de la lista en alterarse es ella misma, que nos vuelve locos con sus cambios de temperatura: ahora llueve, ahora no, ahora nieva, ahora no, ahora hace sol, ahora no. Como para mantenerse cuerdos, vamos. Con todos estos altibajos térmicos tenemos todas las papeletas para sufrir un maravilloso catarro,ya que nos morimos de ganas de salir a la calle sin chaqueta o de ponernos nuestras últimos adquisiciones primaveriles. Para solucionarlo existe un remedio infalible en forma de básico: el jersey de cuello cisne confeccionado en algodón orgánico, ultrafino, que no abriga pero protege. Veamos cómo adaptarlo a nuestros incipientes estilismos de primavera.

El punto de partida es pues un jersey de color negro, cuello cisne, manga larga, punto de algodón muy fino, casi transparente. Su función está en protegernos del frío sin llegar a agobiarnos, sin abrigar en exceso, y que además lo podamos llevar con prendas más ligeras sin que abulte ni deforme los cortes. Las opciones de combinación podrían ser:
  1. Bajo un vestido corte túnica. Si el vestido es muy escotado, será la opción perfecta. Al ser tan fino no se notará apenas. Puedo ponerlo con un vestido estampado y media tupida negra con sandalia de tacón o botín peep-toe negro.
  2. Bajo un blusón. Un blusón de algodón muy ligero nos hará pasar frío si queremos lucirlo ya sin chaqueta. Podemos ponernos el jersey, sobre él el blusón que irá ceñido a la cadera con un cinturón fino, trenzado; y un pantalón pitillo al tobillo. Cierro con unas bailarinas de pulsera.
  3. Bajo un jersey de manga corta o una camiseta de manga corta. Un pantalón de pata de elefante y todo metido a la cintura. Botín de plataforma y punta redonda.
  4. Bajo un chaleco. El chaleco de algodón o de pelo. Con un jodphur y botas altas, sin tacón.
  5. Bajo una blazier de color. El jersey entonces llevará una ligera camiseta de tirantes debajo para evitar las transparencias. Remango la blazier de color (por ejemplo, rojo) y dejo la manga larga del jersey en su posición habitual: a la muñeca.
  6. Bajo una camisa de cuadros mal abrochada. Para lucirla sin abrigo, el jersey es la opción perfecta. Con vaquero y botas de motero será un estilismo muy cómodo para cualquier tarde de paseo.
Sin impaciencia. Que el buen tiempo existe, está a la vuelta de la esquina. Sólo hay que esperarlo, y mejor que sea en plena forma y rebosando salud.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: por mucho frío que haga y muy fresquita que quieras ir tú, no renuncies al abrigo en pos del jersey-bajo vestido para un evento formal. Nada de cenas, bodas y demás con jerseycito bajo la ropa. Todo lo que no se vea está permitido, pero nunca un cuello vuelto a la vista.
Acumular capas cebolliles hasta parecer un culturista. Cuidado con los grosores de los jerseys y restos de prendas.
Lucir transparencia así libremente, a lo loco, ala-ala. La delgada línea entre lo sugerente y lo chabacano pues es eso, muy delgada.
Por mucho que ese vestido playero que nos acabamos de comprar nos esté mirando con ojitos de "estréname" desde el armario, ni se te pase por la imaginación y el entendimiento ponértelo con un jersey de cuello vuelto debajo. Ni muerta. No hagas experimentos raros.
Comprártelo ombligero y ponerlo con un vaquero como tal. La época del ombligo al aire en invierno está un poco olvidada ya. Gracias al señor.

Lo encontrarás en: el jersey es de American Vintage. La fotografía de la derecha, de Isabel Marant.

lunes, 6 de abril de 2009

Para todos los gustos

Desde ayer estamos oficialmente en Semana Santa. Aquí en Sevilla se vive de una manera especialmente intensa, con esa mezcla de festividad y recogimiento tan característicos de estos días. Y por fortuna, mucho sol. Al menos por ahora.

La Semana Santa es para gustos: los hay más devotos que la viven con fervor y la disfrutan plenamente; y los hay menos creyentes que la ven como unos maravillosos días de vacaciones, de cenas, de playa o nieve. Sea como fuere, nos esperan unos días sin madrugones ni marrones (qué bonito pareado). Y sea cual sea el plan que tengamos para estos días de vacaciones, siempre habrá una disculpa para ponerse guapas.

Si lo que nos apetece es arreglarnos un poco, la sugerencia de un vestido bajo la rodilla, abullonado y de manga corta puede ser la solución a los problemas de calores repentinos y los fríos en cuanto se pone el sol. Ideal para salir a tomar el aperitivo y volver tras las copas de la noche tardía. Al menos, ésta fue mi elección para un largo Domingo de Ramos.

Un vestido de color neutro, como el gris o cualquiera de los tonos nude, es una inversión rentable porque podrá permanecer largamente en nuestro armario ya que no nos cansaremos de él y porque su versatilidad es infinita, porque el poder de cambiarlo lo tienen los complementos con que lo acompañemos. Con uno como el de la fotografía, podremos llevarlo:
  1. Ceñido con un cinturón en la cintura. Un cinturón ancho. Si hace frío, con media tupida negra y zapato de ante también negro para que la pierna y el pie queden uniformes y no generen otros puntos de atención.
  2. Suelto, sin ceñir. Si hace buen tiempo, con la pierna desnuda y un zapato color maquillaje, cerrado y de taconazo.
  3. Si mi estilo es más informal, lo puedo combinar con unas botas planas, por la rodilla, de piel negra; y una chaqueta de punto grueso.
En cuanto a la prenda de abrigo para una prenda de este corte, casi a media pierna, ha de ser o bien un abrigo o gabardina entallada y levemente por encima del bajo del vestido; o bien entallada igualmente y a la altura de la cadera.

Sea cual sea vuestro plan, lo fundamental es que lo paséis bien, que descanséis y que disfrutéis con quien elijáis.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: medias transparentes... y menos con sandalias con los dedos al aire. Bueno, y sin palabras con alpargatas. Sin palabras.
Un cinturón ancho con apliques de moneditas, en plan playero. Así, una cosa informalilla, que no venga al caso.
Medias de rejilla...
Si eres bajita o tienes las piernas muy delgadas, evita ponerte este vestido con bailarinas o con zapato plano. Te romperá la línea.
Mocasines, Dr. Martens o All Stars. Y no vale la disculpa de que lo quieres socializar. No hagas mezclas raras que puedan llegar a ser dañinas para la salud humana.
Chaquetones tres cuartos. Este vestido abullonado y con largo bajo la rodilla no se puede acompañar con prendas tan sueltas de largos indefinidos, porque el efecto botijo puede ser devastador.

Lo encontrarás en: el vestido es de María Barros.

viernes, 3 de abril de 2009

¿Cómo me lo pongo?: Blade Runner

Hace tiempo recibí un correo de Ela, que me mostraba esta reciente adquisición de Latitude Femme y me preguntaba posibles combinaciones para sacarle el máximo partido a sus nuevas sandalias de tachuelas. Para empezar el fin de semana con buen pie y muchas ganas de fiesta, vamos a ver opciones de estilismos con unas sandalias de tachuelas y tacón alto.
  1. Con pantalones vaqueros rotos, gastados y descosidos, muy muy pitillo; camiseta negra y blazier negra.
  2. Con un vestido corte túnica, un montón de brazaletes y una chaqueta corte esmoquin.
  3. Con leggings de vinilo, camiseta blanca y una de las maravillosas chaquetas de Balmain con las únicas hombreras de la historia que podrían ser calificadas de maravillosas.
  4. Con un pantalón de corte harem y color negro y una camiseta de amplio escote para llevarla colocada en los hombros de manera asimétrica.
  5. Con una blusa de seda, de manga larga ceñida al puño, estampada; y una minifalda.
Cinco ejemplos que se puede multiplicar por mil más explorando las posibilidades del armario. Mil opciones para decidirse a salir a la calle pisando fuerte y con muchas ganas de comerse el mundo. Que para eso es primavera.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: tachuelizarte. Si ya llevas las sandalias, no te pongas cinturones, pulseritas ni bolsos. Que corres el peligro de parecer una máquina de tortura de la Inquisición.
Llevarlas a trabajar. Es un complemento arriesgado, dado el diseño y sobre todo, la altura. Déjalas sólo para momentos más glamourosos.
Lucirlas a lo mini-mini en el más puro estilo atacando la ciudad. Ten cuidado con pasarte enseñando muslismo que con las tachuelas darás una imagen un tanto inapropiada.
Con un traje de chaqueta o unos pantalones de corte masculino. No es el estilo en absoluto.
Llevarlas a la playa. Vamos, que no.
Acompañarlas de animal print. No, rotundamente. Demasiado recargado, muy Anita Obregón vestida de Dolce&Gabbana.
Mezclas extrañas, como vestiditos de algodón playero, shorts de estampado marinero o chandal. No dañes retinas, que la cosa está muy mala como para tener que pasar por un recomponimiento de pupila, iris, córnea y cosas oculares varias.

miércoles, 1 de abril de 2009

¿Cómo me lo pongo?: con miriñaque

Los corsés y el estampado Paisley no son un descubrimiento de esta temporada otoño-invierno pasada. Vienen de mucho más atrás y se han ido repitiendo una y otra vez en los vaivenes de la moda. De finales de los 90 es este corsé de estampado Paisley de la fotografía de la derecha. Y desde finales de los 90 vivía tranquilito en el fondo del armario esperando tiempos mejores que por fin, han llegado.

Para revivirlo existen diferentes opciones. Algunas de ellas pasan por lo tan habitual de colocarlo sobre una camisa blanca o una camiseta de igual color. Pero si ya estamos cansadas de este recurso sobreexplotado el verano pasado, otra opción consiste en colocarlo sobre un vestido de punto muy fino. La idea es desanodinizar un aburrido vestido de punto negro, de corte pegado al cuerpo, escote redondo y largo a la rodilla. Al ser de punto muy fino, permitirá que nos pongamos el corsé sobre él con comodidad.

El estilo final decidirá una misma cuál es: bien con leotardo y bota plana hasta la rodilla, de piel blanda; bien con media tupida y sandalia de tacón y plataforma, con las tiras frontales en x.

De este modo, permitiré que mi corsé viva más tiempo (aún, si cabe) y que un aburrido vestido de punto y color negro tenga muchas más vidas.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: ponerte el corsé sobre un vestido de punto confeccionado a mano con todos sus ochos y su lana del calibre mil. Así parecerás una hermosa morcillita.
Si tienes las caderas muy anchas y poco pecho, olvídate de esta prenda: las resaltarás aún más.
Si tienes mucho pecho, olvídate igualmente de llevarla sola, sin camisa o algo similar debajo. A no ser que te vaya el look mesonera quijotesca.
Si el chalequito brilla, no te lo pongas sobre/con nada que también brille. Elige telas que le aporten matices como las lanas o el algodón. Pero no hagas el juego satén+lentejuelas. Marujita Díaz sólo hay una y sólo ella sabe ser así de maravillosa. Conste que yo la adoro.
Lo de arriba va también para los zapatos forrados de satén. Sólo sacar de las cajas en caso de evento. Si no, a dormitar en ellas, que al trabajo no se va de etiqueta. Claro, dependerá de qué trabajo.

Lo encontrarás en: el vestido es de H.A.N.D.-Have a Nice Day. El corsé, de Zara.

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