viernes, 28 de noviembre de 2008

Abriendo puertas

Ya hace 10 meses que escribo en este Estilario de mi alma. Y ya hace 10 meses que me léeis y comentáis. Aunque no lo parezca, cada visita y cada comentario me emociona profundamente. Principalmente porque siempre habéis sido agradables, y es algo que valoro en gran medida porque sé que soy sarcástica e irónica. Porque señalo con el dedo una y mil cosas, y aún así habéis entendido mi particular sentido del humor, un pelín difícil porque soy de las que me río hasta de mí misma en las situaciones más complicadas.

Que me esté poniendo tiernecita tan abiertamente tiene por supuesto un sentido. Creo que os mereciáis que en un momento de cambio como éste del que os voy hablar, un momento que cierra una etapa y abre otra nueva, necesita que ponga sobre la mesa mi lado más humano, menos irónico (bueno, al menos lo intentaré) para daros las gracias por haber estado ahí.

Os pediría que siguiérais estando. Sois la esencia, la base, el alma de todo esto. Escribo para vosotros. Y lo seguiré haciendo. Es más, lo haré incluso con más fuerza, por partida doble, diría yo. Ya que a partir del lunes, no sólo me leeréis en éste mi querido Estilario (que seguiré estando por aquí), sino que además escribiré en un nuevo espacio que nos ofrece el Grupo Joly a mi querido Auro y a mí.

Algunos ya conocéis a Auro. Un estilista y visagista especialista en total look. Un gran profesional. El mejor. Con él, trabajaré en Blog of Beauty: un espacio de estilo integral. Un nuevo proyecto con propuestas de estilo completo: moda, cabello, maquillaje, tratamientos, armarios, maletas, ocasiones... y en el que vosotros/as seréis siempre protagonistas, ya que existe la posibilidad de que nos enviéis vuestras preguntas y os haremos una asesoría personalizada. Id preparando las fotos y las dudas: estaremos encantados de recibirlas.

Estamos seguros de que os va a gustar. Será el complemento perfecto a este blog. Así que si pensábais que esto era una entrada de despedida... No. Os voy a dar guerra, y por partida doble.

Espero que os paséis por allí. Hoy nos presentamos, hoy abrimos. Y hoy, enseñamos las caras.

Besos, bellezas.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Como chorizos

No va de gastronomía. Aunque la visión lejana de una de estas manifestaciones sí nos pueda hacer pensar en este alimento tan típicamente español y olé.

Sabéis que soy una clara defensora a ultranza de la causa de las medias opacas o tupidas, como quiera que llamemos a esa gloria bendita en forma de 100 den que oculta nuestras piernas en invierno y las estiliza mágicamente aun cuando la naturaleza nos haya negado tamaño beneficio. También me gustan novedades del tipo de las medias con canalé, con dibujito en relieve, o con agujeritos. Este año (a pesar de que ya asomaron la cabeza tímidamente ya hace unos cuatro o cinco inviernos) vienen con mucha fuerza las medias con motivos que asemejan el encaje.

Las medias de encaje son maravillosas si las piernas de la portadora rozan la perfección en cuanto a longitud y torneamiento se refiere. Si tenemos las piernas algo torcidas, o rellenitas es mejor evitarlas. Ni siquiera soñar con ellas. A nadie se le ocurrirá pensar en lo hiperfashion que somos y cuánto sabemos de tendencias cuando nos las vean puestas. Lo más probable es que piensen que en nuestra casa no tenemos espejo, que nuestro amor propio está por las nubes y que carecemos de vergüenza propia por ir luciendo las morcillas de la tierra en fundas de blonda de nylon. Y mucho menos si además se nos ocurre ponerlas con faldas de vuelo más allá de la rodilla y botines... I can't live anymore.

Conste que cada cual puede hacer lo que desee. Eso sí, se requieren altas dosis de actitud para mudar el aspecto del terror en una oda a la valentía y saber llevar. Y eso, queridas mías, es aún más difícil que nacer con un cuerpo perfecto.

Con medias de encaje o no, seguid tan guapas.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Una buena oportunidad

Una de las tiendas más interesantes de Sevilla es Rosario. Hace ya algunas entradas le dedicábamos un Espiario destacando sus múltiples maravillas. Pero la gran maravilla comenzará el lunes 24 de noviembre y durará hasta el viernes 28 de noviembre. Una semana llena de oportunidades al 30% en toda la ropa de temporada de la tienda. Una oportunidad divina para darse un capricho o para adelantarse a las Navidades, ya que todas y cada una de las prendas de American Vintage, Jocomomola, Muka, Jordi Labanda, Caractère... son imprescindibles. Prendas muy ponibles, para el día a día (no os perdáis el algodón de American Vintage) o para una fiesta. Vestidos de Muka o Jocomomola que funcionan a la perfección con botas y chaquetas de punto o con tacones. Y los abrigos...

Si siempre es un espacio recomendable, con un 30% por delante mucho más. Razón por la que hago un hueco en mi terrorífica semana (por favor, perdonad mi abandono...) No podía dejar de avisaros de una oportunidad así.

Más que nunca, para que sigáis tan guapas.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Ponte caballero


Más de una vez he resaltado la versatilidad que nos ofrece el armario del varón con el que convivamos. Además de permitirnos un descanso frente al nuestro ya más que exprimido guardarropa, nos facilita un cambio de estilismo sin gastar ni un euro. Maravilloso, en los tiempos que corren.

Que el look masculino está a la orden del día no es ninguna novedad. Aquí y en mil lugares más se hablado de esta tendencia que permanece y aún con más fuerza que durante el otoño-invierno pasado. Además de las camisas y los pantalones masculinos, las corbatas y los cinturones, nuestro armario varonil puede dar todavía algo más de sí, y ofrecernos estilismos adecuados para un día a día o una jornada de trabajo si el código lo permite.

Veamos cómo sacarle partido a un jersey de lana, cuello pico, de padre-marido- novio-hermano-compañero de piso o lo que tercie.

Un jersey, tan anodino en principio, en gris, de talla superior a la nuestra tiene más opciones de las que pensamos:
  1. La primera pasa por combinarlo con una falda lápiz de cintura alta. El jersey dentro de la falda, con las mangas levemente subidas al codo. Tacones de ante, con plataforma delantera. Para las atrevidas, sin medias. Para las frioleras, con media tupida (siempre) en gris muy muy oscuro, casi negro.
  2. La segunda es algo más informal. Lo combinamos con un pantalón vaquero de talla superior a la nuestra tal y como ya os había explicado aquí. Con un zapato plano, oxford (para las bajitas o anchas de cadera, entonces con tacón). Una cazadora de piel corte Perfecto, pañuelo grande de estampado folk (o inspiración tartán), y si me atrevo, cierro con un borsalino o con una gorra de pana.
Dos looks completamente diferentes para un mismo jersey aparentemente tan aburrido. O lady, señorita buena y sensual; o canallita-en la barra de espero. Todo depende del pie con el que nos levantemos esa mañana.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: maneras de niña buena si vas vestida de canalla. O una cosa o la otra.
Tampoco el mezcladil de voy de mala y llevo lacitos. No me voy a vestir de canalla con dos coletas. Metámonos en el papel.
Medias dibujadas o con relieves si me pongo falda lápiz. Mejor siempre lisas.
Bolso bandolera y cruzado con cualquiera de ambos looks. Con el primero de ninguna de las maneras: ni cruzado ni sin cruzar. Con el segundo, sólo admisible si lo llevo de un único hombro.
Ponerte abalorios varios de corte infantil con una falda lápiz y taconazos cuando quieres ir de mujer sensual. Rompe el esquema totalmente y se lo carga. Eso de marcarte un broche de hello kitty no va con este estilismo en absoluto.
Si el jersey es muy grueso o muy grande, no te esfuerces en meterlo en la falda. El efecto será terrible para tu silueta. Y si lo haces, al menos procura que ese día no te hagan fotos.

Lo encontrarás en: el jersey en el armario de mi padre (nunca más lo encontrará). La gorra, en Massimo Dutti.



Y antes de que se me olvide, una gran noticia. Los maravillosos y siempre sorprendentes tocados de El Jardín de Lulaila ya están en Sevilla. A partir de mañana podéis encontrarlos en Mordisco de Mujer
(calle Cuna, 17). Por fin podremos probarnos las exclusivas creaciones de Marta. Así que rapidito, que vuelan...

lunes, 10 de noviembre de 2008

No se te ocurra: el souvenir del resort

Nueva sección. Sí, no nos vayamos a encallar. Hace tiempo que anuncio el fin de El espiario para dejar paso a un apasionante estudio antroposociológico sobre las costumbres modernas de ayer y de hoy, o un intento por encontrar la explicación a que la gente no se mire suficientemente y con visión crítica en un espejo.

En ningún caso, y vaya por delante, pretendo ofender a nadie. La libertad de expresión de cada uno es fundamental y respeto profundamente las elecciones personales de todos aquéllos cuyas costumbres se vean reflejadas en algún momento. Simplemente pido un poco de sentido del humor. No sanciono los hábitos de nadie ni quiero salvar el mundo. Es sólo un modesto tratado de lo que ven mis ojos. Nada más. Que el verse reflejado en mis descripciones no es motivo para que nadie se avergüence de nada ni se tenga que poner nadie a la defensiva. Quiero que todo el mundo se divierta haciendo, vistiendo y actuando como a cada uno le gusta. Igual que yo no gusto a todo el mundo. Y ahí está la gracia (y el punto enriquecedor) del asunto.

Con este tratado de las buenas maneras como presentación, abro una sección que tratará de manera particular todos aquellos aspectos estilísticos que no puedo comprender. Ampliar los conocidos "no se te ocurra" y profundizar en cada uno de ellos. Comencemos, pues.

Si te vas de viaje al Caribe o las Islas Canarias no se te ocurra venir con la cabeza llena de trenzas finitas con sus correspondientes gomitas de colores. Se ha convertido en el souvenir más habitual de estos viajes y es algo que no puedo entender. Si nuestro pelo es liso, no comprendo por qué tenemos que apelmazarlo en trencitas imposibles que dificultan la hidratación cuando más falta le hace al cabello (todo el día en sal y en cloro, con el sol) y que dejan nuestro cuero cabelludo al aire, indefenso, expuesto a las quemaduras de un sol abrasador y poco condescendiente con nuestra genial idea.

"No, es que es muy cómodo". ¿Qué es cómodo? ¿Que te pique la cabeza todo el día? ¿Que te tiren todos y cada uno de los pelos de tu cabeza? Y ya no es que sea o no cómodo, es que es terrible. No me imagino con la cabeza llena de trencitas tribales y un vestido de encaje de Prada (¿?). Además, no le favorece a nadie que no sea Bo Derek, y lo peor de todo es que nos clonifica. La diferencia entre un avión de ida y uno de vuelta de un viaje de esas características, es que el de vuelta viene lleno de cabezas femeninas con trenzas hasta en el bolso. Bueno, y si viene de México, también lleno de gorros de mariachi.

Y encima, el precio. Pagar lo que cuesta por ser un ente vacacional más no compensa. Las vacaciones pueden estar completas sin tener que hacer el borreguil y copiar lo que hacen todos los demás. Te aseguro que nos lo podemos pasar igualmente bien (o mejor, que no tendremos picores cabeciles...) Anda, cógete los euros y cómprate un pareo y un sombrero. Que será bastante más útil para adornar y proteger tu inocente cabeza.


Seguid tan guapas.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Nada como el hogar

Difícilmente podemos comparar con otras cosas el maravilloso placer de llegar a casa, quitarnos los tacones y ponernos cómodas. O el domingo de lluvia intensa, en casita, viendo llover a través de los cristales mientras ordenamos cajones o leemos tranquilamente. Esos momentos de absoluta tranquilidad nos provocan una felicidad automática. Por eso, es importante que nos sintamos igualmente bellas, para que al pasar delante del espejo no nos llevemos un susto de muerte al vernos con escandalosas pintas. Tanto para estar por casa como para dormir existen múltiples opciones asequibles y muy ponibles sin tener que llegar al extremo de "la Jessi" de "Sin tetas no hay paraíso" (¿por qué va siempre semisdesnuda por su casa?)

Dicho esto, veamos opciones tanto para estar en casa como para dormir:
  1. Para estar en casa se impone sin duda la comodidad. Las opciones son muchas, desde los pantalones de algodón anchos, con cordón para sujetar a la cintura, combinados con camisetas de algodón y cárdigan de punto; las camisas masculinas de algodón grueso con camiseta básica blanca y mallas de algodón; hasta opciones más divertidas y atrevidas (y para casas calurosas) de short de algodón con medias de rayas por debajo de la rodilla, camisetas de tirantes y cárdigans largos. O las más tradicionales de sudaderas con pantalones de algodón.
  2. Para dormir podemos optar entre la comodidad total y absoluta o la femineidad extrema. Si somos muy cómodas, un pantalón de batista, masculino, con camiseta de algodón ceñida. O pantalones coquetos de los múltiples que hay en el mercado con camisetas de tirantes, manga larga o corta en función de nuestro nivel de temperatura dormidil. O shorts y camisitas de tirantes, todo de algodón. O camisones naïf de estampados florales o aquéllos más que cortitos. Ahí ya entra la imaginación y la comodidad de cada una.
Eso sí, tanto para estar en casa como para dormir, lo fundamental es la compañía. Es el complemento esencial y a la vez, el más difícil de encontrar.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: el "esto lo dejo de andar por casa". Reciclaje está bien, pero el collage de prendas varias que cobran nueva vida fuera de su hábitat original es un poco cutrecillo. Vale para una camiseta, para un jersey... pero pantalones masculinos o chaquetas de punto con pelo en el cuello, pues no.
Estar en casa con la ropa de la calle. No es por nada, pero no lo recomiendo en aras a perpetuar el buen estado de nuestras prendas. La ropa en casa se estropea mucho, sobre todo si tenemos que estar en la cocina, con niños o atendiendo tareas domésticas varias. Incluso comiendo. Y ya no digo nada eso de tirarte al retortijismo de sofá. La ropa queda hecha un chicle.
Todo el día en pijama sin estar en cama. Es decir, comer en pijama, limpiar en pijama, etc. y después meterse con ese mismo pijama cochambri en la cama. Llamadme escrupulosa, pero es un pelín cochinín acostarse con la fritanguilla del cocinismo y los ácaros sofaciles, sudores varios, etc... A dormir mejor fresquitas.
Los pijamas de ositos, vaquitas, muñequitos varios... que sí, que a mí me encantan esos diseñitos. Para ver, no para usar. Más allá de una cierta edad no son muy recomendables. Aunque dejo esto para gustos, claro.
El skyjama. Y si es en un hombre ya no quiero ni decir nada. Terrible. Los skyjamas deberían de haber sido erradicados de la industria textil. Formaron parte de nuestra infancia (con sus osos amorosos) pero salvo para disfraces, no volvamos a usarlos.
Las zapatillas de cuadros al más puro estilo pantuflas. Son muy Fraguel Rock, pero poco favorecedoras, la verdad.

Lo encontrarás en: el pantalón de pijama es de Oysho. Las zapatillas de casa, de la colección de Bimba Bosé para Women's Secret.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Muchas flores


A lo largo del verano que ya se ha ido y que cada vez resulta más lejano, hemos ido viendo cómo las flores en sus diversas versiones se adueñaban de prendas y complementos. Cómo se fueron convirtiendo en tímidas protagonistas de nuestros estilismos playeros. Ahora que ha llegado el otoño y que ya estamos inmersas en él, vemos que se resisten a marcharse y que vuelven dispuestas a quedarse con el estilo folk o inspiración rusa que ya hace algunas temporadas había resultado tendencia fuerte.

De todas sus versiones, la más versátil (como sucede también con el tartán y estampado de cuadros) es la de los foulard. Cansa menos y resulta más rentable porque podemos reciclarlo una y otra vez sin hacernos demasiado vistas. Un pañuelo de estampado floral nos sacará más de un apuro. Veamos algunas de sus múltiples aplicaciones:
  1. Como complemento de estilismo cotidiano-laboral: magnífico sobre un vestido liso, de corte túnica, sencillo. O corte saco: flojo en cintura y ceñido en rodillas. Con unas botas o unas bailarinas. Si además llevo el pelo recogido con una coleta baja y raya al medio, todavía mejor.
  2. Como complemento de estilismo arregladito para eventos varios: con una blazier y una camiseta de estampado original, pitillos negros y zapato jazz plano. Con una blazier, camisa blanca masculina y falda abullonada y botas planas.
  3. Como complemento de estilismos invernales: con un abrigo de paño o un anorak acolchado para fríos y lluvias intensas. Botas de goma y vestido de lana. El pañuelo en la cabeza, anudado delante, bajo la barbilla.
Como resulta un acompañante silencioso de otras prendas no se verá repetitivo, pero al mismo tiempo nos dará un toque de distinción y de originalidad. Lo mejor de todo, es que se adaptará a nuestro estilo, sea el que sea, sin obligarnos a sentirnos incómodas ni disfrazadas de algún look visto en revistas de tendencia. De ésas que tanto nos gustan a todas.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: utilizar pashminas o foulard de esos de algodón con sus flequitos. Están muy bien como recurso armarístico para fríos varios, pero no les des un uso que no tienen. Es decir, no las conviertas en protegonista porque no tienen nada de especial. Además, este año hay múltiples variedades sin tener que caer siempre en el mismo objeto.
El mezcladillo. En las revistas queda muy bien eso de rombos + flores + cuadros. Pero seamos realistas y críticas con el espejo. Es muy difícil conseguir la armonía y el equilibrio. Hace falta un estilo propio muy marcado y eso sólo lo tienen algunas.
Las botas de agua para ir a trabajar. Está claro que depende de a qué te dediques y en dónde trabajes. Pero no te pases con informalismos si no vienen a cuento.
Las botas de agua con dibujitos varios. El día que aparecieron en el mercado tuvieron su gracia, pero es que ya están muy vistas. Donde estén unas Hunter lisitas, que se quiten los estampaditos de goma. Siempre y cuando tengas más de 16 años, claro.

Lo encontrarás en: la blazier es de Zara. El pañuelo, de Massimo Dutti.

P.D. Queridas/os siento mucho no poder contestaros a vuestros comentarios, lo que no quiere decir que no los lea. Los leo y los tengo muy en cuenta, pero el tiempo últimamente no está siendo muy condescendiente conmigo. Espero que me comprendáis. Mil besos, hermosas/os.
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