viernes, 31 de octubre de 2008

Peliculeras

Es viernes. Qué palabra tan bella. Día de hacer planes tranquilos, de salir del trabajo con ganas de tomarse algo o de aprovechar e ir al cine. Que si algo bueno tiene el invierno es que la cartelera al menos deja opción abierta de selección, sin reducirse solamente a comedias facilonas de salidos en colegios mayores o héroes animados en busca de la hormiga olvidada. Conste que estas últimas me gustan, pero seamos críticos.

Para una tarde-noche de tapeo y cine sin pasar antes por casa, es decir, de las de salir automáticamente del trabajo y al lío, podemos optar por un vestido. Son muy cómodos (no aprietan, no cansan nuestro cuerpo) y son aptos para ambas situaciones: trabajo y ocio. Un vestido en tonos marrones, manga larga abullonada, cuello redondo, y bolsillos delanteros que combinaremos con medias tupidas bien marrones bien gris muy oscuro (opciones más informales con media canalé). Bota plana, bailarina u oxford de tacón, en ante. Maxibolso de piel, de doble asa; y abrigo corte capa, sin solapas, doble abotonadura frontal. También válida una chaqueta de pelo. Personalizamos con los accesorios, entre los que ponernos unos pendientes grandes, dorados; o más discretos con pulseras llamativas. Y si en donde vives ya toca, no dejes de ponerte una bufanda larga, larga, en color crudo.

Por supuesto que al ser viernes has de cambiar el complemento ratón por el complemento palomitas. Sin duda, me quedo con las últimas. Son más gratificantes.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: cinturón. Ni a la cintura ni para ablusonar. Dejemos en paz su corte túnica.
Combinarlo con botas de flecos estilo Minnetonka. No es el punto. Serás una muñeca con pies de indio.
Blazier. Tampoco la veo con este tipo de vestidos. Tienen un corte más naïf que conviene no cargarse. Al contrario, debemos resaltar con chaquetas de pelo, bufandas, collares largos, trenzas en el pelo...
Calzas. Con este look no las acabo de ver... Quizás no son adecuadas con estampados tan marcados.
Leggings. Ese rollo pantaloncillo choricero con tobillo al aire no me convence en absoluto. Y si además son por la rodilla ya me dan todo tipo de males. No te carges el vestido, que cuesta lo suyo comprarlo.

Lo encontrarás en: el vestido es de Muka para Rosario (c/Rosario, 14. Sevilla). La pulsera de latón es de Olga Prieto.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Grace Kelly

¿Cómo convertir un anodino vestido de cheviot fantasía, manga corta, cuello redondo y largo a la rodilla en un estilismo fabuloso, lleno de glamour y elegancia? Si una mañana de domingo soleado queremos tomar el aperitivo con un look Côte d'Azur, entonces la solución está en nuestra imaginación y capacidad de juego.

Un vestido como éste, con bolsillos frontales y apenas entallado recuerda mucho a la elegancia años 50. Con este referente en la cabeza, comenzaremos la transformación. En primer lugar, las medias. Sin lugar a dudas, unas medias tupidas, gris muy oscuro, sin ningún tipo de brillos ni canalés. Con zapatos de ante, peep toe preferiblemente, con plataforma delantera. En verde oscuro o en marrón, por ejemplo. Aunque son igualmente válidos en gris. Una cartera de mano muy fina, en piel, color gris perla o crudo, con cierre dorado. Las tienes en Zara y en Bimba&Lola. Para el frío, un abrigo-capa de lana en color gris, de manga francesa muy amplia. Con guantes de piel en crudo, a medio brazo. Alrededor del cuello, una estola de conejo, de zorro o de visón. O sintética con el mismo buen acabado. Si no me gustan las bufandas, sustituyo la capa de lana por una de visón, y así no me hace falta nada al cuello.

El cierre perfecto lo ponen nuestros labios rojos y un peinado de lo más Grace Kelly. Y si me atrevo con el casquete, todavía mejor. Acuérdate de caminar con pasitos cortos. La actitud será el coomplemento ideal de cierre.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: pendientes, collares y anillos. Pendientes y anillos muy muy muy discretos es lo único que se permite. El conjuntito en sí ya lleva bastantes accesorios.
Olvidarte de la cabeza. Más que nunca, peinado y maquillaje son fundamentales. Y han de ir acordes al estilismo.
Botas por la rodilla. De ningún tipo de los existentes ni de los olvidados. Ningunas.
Cartera de mano con relieve tipo cocodrilo. Entre el estampado y los complementos ya vamos servidas de florituras varias. Lo mismo para las medias ornamentadas o zapatos con estampados.
Cuidado con las pieles. Si no las queremos auténticas por respeto a la ecología, existen versiones sintéticas muy buenas. Si no tenemos presupuesto para ni unas ni otras, pues las sustituimos por un pañuelo de seda, por ejemplo, pero nunca por cutreríos peluchiles. Dan miedo y se ven guarrísimos.
Lo mismo para los guantes: si no los tengo de piel, pues entonces me pongo una pulsera ancha y me olvido de llevar guantes.

Lo encontrarás en: el vestido es de Purificación García Sport. La estola, de zorro plateado rescatada del armario familiar.

lunes, 27 de octubre de 2008

El espiario: Ciudad de ladrones

La presente es la última entrada correspondiente a la sección El Espiario. Vienen cosas nuevas a las que hay que ir dejándoles espacio.

Esta sección en su momento nació para mostrar lugares o cosas interesantes. Hablaba del "qué leer" y en realidad nunca se había tocado antes en ella. Por lo que no está mal como cierre.

"Ciudad de ladrones" de David Benioff es el libro elegido. En un momento en el que la Segunda Guerra Mundial vuelve a estar de moda tanto en literatura como en cine, Benioff nos ofrece una visión amable y diferente de la contienda, desde el punto de vista de un adolescente ruso. Una lectura entretenida, rápida, y a la vez muy bien documentada que se convierte en una película en nuestras manos. Influye el hecho de que su autor ha sido escritor de guiones de cine. Una historia de guerra sin caer en estereotipos trillados que sirve como contexto para la aventura de Lev y Kolya en una gélida y asediada Unión Soviética.

¿Con qué me quedo? Con las maravillosas descripciones que hacen que uno pueda imaginar y recrear en su mente lo que va leyendo. Con los perfiles de los dos protagonistas y su historia de amistad forzada. Con la guerra presente sin ser la protagonista. Con que no hay buenos ni malos, sino personas. Con la ironía del escritor que a la vez pinta la belleza de la blanca Unión Soviética.

Ciudad de ladrones, del neoyorkino David Benioff. Editorial Seix Barral. 349 páginas.

viernes, 24 de octubre de 2008

Celebration

El invierno viene cargado de fines de semana de compromisos sociales. Mientras que en verano un compromiso de este tipo se arreglaba con chanclas y pareo, en invierno es inevitable arreglarse.

Las situaciones son de muy variada índole: desde la invitación a un cóctel de inauguración, presentación, exposición; hasta un cumpleaños especial, un bautizo, una cena de trabajo y mil más. Como vengo insistiendo desde hace algunas entradas, el horno económico no está para bollos en forma de visa, así que intentaremos que lo que nos compremos siempre tenga más de una aplicación. En este caso, que tengamos el compromiso de comprarnos algo para tener que arreglarnos puede ser excusa para hacernos con un fondo más de uso cotidiano.

El elemento más versátil es sin duda el vestido. Fundamental que el tejido sea bueno. Las sedas son las más utilizadas. Aunque existe la variedad de seda combinaada con algodón que lo convierte en apto para todo tipo de situaciones. De corte sencillo pero con algún detalle que lo haga diferente, como los bolsillos o grandes botones en la espalda. Si quiero sacarle mucho más partido, mejor que sea liso y lo voy personalizando con los complementos. Lo combino con media tupida siempre.

Si el evento es muy formal, lo combino con tacones. La colección de Pura López de este año es de auténtico pecado. Mejor si los zapatos son de ante y si medias y zapatos están en la misma gama de color. Si el evento es más informal, puedo ponerme unos mocasines o unos oxford planos de cordones. También con media tupida.


La segunda parte de ese mismo vestido es el día a día, el momento rentabilización de la inversión hecha. Por ejemplo, un maxicardigan muy grueso, largo, en color gris. Unas medias tupidas de color, en este caso, por ejemplo, rojo; con zapato de ante rojo de Chie Mihara. O con bota a media pierna, plana. Le darán un aire menos estricto al conjunto.

Y mucho glamour. Afectación máxima por los cuatro costados. Que la primera que se tiene que decir "guapa" antes de salir de casa, eres tú misma.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: en el caso de los eventos es fundamental acudir muy muy cómoda. No sólo en cuanto al calzado, que nos puede hacer infernal las horas de cóctel de pie, sino también por la cartera de mano. Servilleta, canapé, copa de cava y bolso de mano no se llevan muy bien. Así que evita aquéllos que no te resulten cómodos.
De nuevo mi otra cruzada: anti-lycras y anti-medias-de-rejilla. El terror del invierno. Qué fatalidad esa visión cutre-cotton-club...
Ponerte medias de canalé o con dibujitos para un evento. Déjalas para el día a día.
Medias tipo encajito. En general no me gustan (tienen un punto visillo que no me acaba de convencer), pero con un vestido estampado, menos aún.
Descuidar tu peinado o tu maquillaje. Es más del 50% de tu estilismo. Así que no te olvides de ello.
Los zapatos de raso. Es que no los veo. Sé que están mucho de moda, que los llevó Carla Goyanes (tampoco es que sea un ejemplo, pero bueno) a la boda de su hermana y todo
lo que queráis... pero no me gustan en absoluto. Además, tienen dos o tres ocasiones de ser puestos. Son carne de armario aburrido.
Con un vestido de largo a la rodilla, ponerte botines de tacón. Afearán tus piernas.

Lo encontrarás en: el vestido es de Stella Forest para H.A.N.D. Los zapatos, de Zara.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Felicidad

No es que me vaya a poner a hacer dúo con Albano para rememorar aquéllos tiempos con Romina. Ni mi voz ni mi escasa melena me lo permitirían. Ni mis vecinos, dicho sea de paso. El asunto es cuestión es que Nimenos me ha nominado (esto cada vez se parece más a la casa de Gran Hermano o a un anuncio de ING Direct) a un meme de la felicidad y el bienestar. A mí esto de ser feliz me gusta bastante, la verdad.

Para ser felices despacio, de paseo, mirando escaparates y tomando un café en una terraza mirando los zapatos de la gente para imaginar sus vidas, recomiendo un look muy cómodo, compuesto de una camiseta amplia, de algodón orgánico (muy calentito y con un tacto peculiar, confortable) combinada con un pantalón pitillo de color blanco, para ponerle un poquito de luz al otoño que se nos invierniza por momentos. Cierro con maxicardigan de punto grueso en color negro o con un chaquetón capa, si hace más frío. Además de un sombrero tipo borsalino, en fieltro. En los pies, oxford planos de cordones o unos zapato-botín de ante y color negro. El bolso, cómodo: por ejemplo, uno de colgar al hombro, largo, estilo zurrón. En Misako y H&M hay auténticas gangas. Y si lo queréis bueno, los de Malababa son siempre un acierto.

Así vestida, me lanzo a desnudaros las seis cosas sin importancia que me hacen feliz:
  1. La felicidad en sí misma, y valga la redundancia. Ya sé que no se debe poner la palabra a definir en la definición, pero es la mejor manera de expresarlo. Me gustan esos momentos sentada en el sofá en los que me siento plenamente bien con mi vida. Por mucho que las cosas se puedan complicar, o haya problemas, siempre hay algo que me hace pensar que soy feliz con la vida que llevo. Como acariciarle el pelo a mi chatín. Y no, no es mi gato.
  2. Las mañanas de domingo soleado en invierno, metida en cama después de desayunar. Leyendo, con la luz del sur entrando por la ventana y mis sábanas blancas, de algodón.
  3. Mi gente. Que las personas a las que quiero estén bien y me lo cuenten. Compartir su alegría y su felicidad hace que me contagie de la belleza de esos momentos.
  4. De repente un olor que me transporte a otro momento, a otra persona, así de manera inesperada. Y es que me hace viajar al pasado, por un instante revivo situaciones antiguas y eso me encanta.
  5. Saber que he vivido. Y sobre todo, que me queda mucho por vivir. Me he equivocado, he acertado, hay cosas que si volviera a nacer haría de otra manera o aprovecharía más... pero he vivido, he viajado, he conocido gente, he aprendido a atreverme a hacer lo que soñaba. Me ha costado lo suyo, por eso que creo que me hace feliz, porque ha sido un proceso con todas sus partes. Buenas, malas y horribles. Que la vida nunca es un camino de rosas.
  6. Muchas más, como los proyectos acabados, regalar y que me regalen, cantar todas las canciones que salen en la radio (ya conocéis mi facilidad para aprenderme rápido las letras) y sobre todo, los tres lugares que han marcado mi existencia, en los que viví/vivo y en los que he aprendido a ser lo que soy ahora: Galicia, París y Sevilla. Estar/volver a ellos siempre me hace feliz.
Ya está. Así de sencillo.

Me olvidaba de algo que también me hace feliz. Que sigáis tan guapas.

No se te ocurra: lamentarte, amargarte, compadecerte porque tu vida es un asco y un horror y fulanito de tal te trata como una basura. Salvo excepciones, somos dueñas de nuestra vida y decidimos cuál es el rumbo que queremos tomar. Plántate cara a ti misma para poder plantársela a los demás.
Deprimirte por tonterías. Si tienes celulitis no te empeñes en mirarte al espejo una y otra vez para verla. Sí, desgraciadamente sigue ahí, pero no puede condicionar tu vida. Déjala tranquila, que se expanda. A lo mejor algún día se cansa y desaparece (por desear, que no quede).
Los sombreros de paja, tipo panamá. Estamos más cerca del invierno que del verano, así que déjalos reposar hasta el año que viene.
Poner un cinturón ancho, a la cintura, con este tipo de camisetas. El truco es aprovecharse de que son grandes, no ceñirlas. Que se lleven los cinturones estilo fajín, está bien. Pero no para ponerlos hasta con el pijama.
Los calentadores. Vale, no vienen a cuento con esto, pero ni se te ocurran. La única utilidad que tienen es en una clase de danza. Para nada más.
Pendientes de aro, o estilo flamenca. No pegan en absoluto con este look. Con los pendientes tipo flamenca pasa como con los fajines. No van con todo, déjalos para estilismos de fiesta o para lo que son: la feria.
Camisetas mega-amplias con pantalones harem. Cuidado: no creo que tu intención sea simular sacos de patatas o camas sin hacer. Cuando ya hay pliegues y volúmenes, tenemos que contrarrestarlos de alguna manera para lograr un equilibrio.

Lo encontrarás en: la camiseta de algodón orgánico es de Zara. El pitillo blanco de algodón elástico, de Bershka.

lunes, 20 de octubre de 2008

El espiario: Atipika Aflamenkada


Bajo un nombre tan sonoro se esconden los originales diseños de Beatriz Fito, el alma de Atipika Aflamenkada. Ilustraciones llenas de alegría que nos acercan una visión más glamourosa del flamenco, de la fiesta, de la feria. Un tablao de hermosas mujeres dispuestas a contagiar de su gran estilo a toda aquélla que las lleve.

La colección de Atipika Aflamenkada crece alrededor de un amplio catálogo de ilustraciones entre las que elegir a la Atipika que más nos guste. Además de seleccionar el diseño con el que más nos identifiquemos podemos decidir sobre qué soporte estamparlo. El textil es protagonista, con camisetas de todo tipo de cortes. Pero también agujitas, espejitos redondos o bolsos.

Conocidos rostros como Marta Sánchez, Nieves Álvarez o Laura Sánchez ya tienen su Atipika Aflamenkada. La versatilidad de sus camisetas hacen que se adapten a cualquier estilismo: tanto para llevarlas con vaqueros y zapatillas como para lucirlas con pitillo, botines y blazier, un look más que actual. Sin olvidar las ideas para mamás con niñas, de manera que ambas luzcan el mismo diseño.

Sus agujitas y espejos de bolso se convierten en regalos perfectos para cualquier celebración. Incluso se pueden convertir en detalles diferentes para una fiesta de despedida de soltera, sin tener que caer en estereotipos.

¿Con qué me quedo? Muy difícil. Cualquiera de sus diseños son magníficos: bellas mujeres a medio camino entre un descapotable por la costa azul francesa y un coche de caballos entrando en la Feria de Abril. Difícil decantarse entre una de sus camisetas de manga larga o una agujita para alguna de las chaquetas de punto larga; o un espejito para regalar...

Atipika Aflamenkada es una marca de Beatriz Fito. El catálogo aquí y más información de sus diseños, aquí. Para solicitar más información en beatrizfito@gmail.com y 647 969 576

viernes, 17 de octubre de 2008

La vuelta a la tortilla

No quiero decir que esta entrada sea gastronómica, ni siquiera tenga tintes de ello. En absoluto. Pero la expresión queda estupenda con la esencia de lo que hoy quiero hablar. Más de crisis, por supuesto. No por fatalismo, sino por realidad. Es lo que nos toca, no queda otra. Por esta razón, veremos cómo montar más de un look con las mismas prendas, de manera que nos sirvan para salir de tapas, para ir a trabajar, para salir de copas o para un día a día de lo más normal.

Lo haremos todo con un blusón-vestido de algodón, estampado. En marrón y tonos piedra, manga larga ligeramente abullonada en el puño y escotado. Lo que hayamos invertido en una pieza como ésta tendremos que amortizarlo al máximo. Veamos ejemplos:
  1. Para ir a trabajar. Como blusón con pantalones pitillo y peep toe con plataforma delantera de color gris, de ante. O sandalia-botín como las que propone Pedro García. Maxibolso de piel blanda y un abrigo en tonos grises. Geniales los de Massimo Dutti y magníficos los de Masscob en La Pitusa (c/Chicarreros, Sevilla). Cierro con pulseras anchas, colocadas sobre la manga y un collar largo, de cuentas. Si hace mucho frío, es también posible un jersey de cuello alto y punto fino en marrón, bajo el blusón.
  2. Para tomarme unas tapas o unas copas tranquilas. O cena informal en casa de amigos. Como vestido con medias de algodón o legging largo en marrón oscuro. Botas planas de piel blanda; y para las versiones más cañeras, de corte cowboy. La que tenga una visión más bohemia de la vida, estilo Minnetonka, planas, de ante y con flecos. Bufanda de lana en crudo, larga y estrecha. Trench y cartera de mano blanda en gris (o bolso de ante largo, en un solo hombro si me decanto por las Minnetonka).
  3. Para salir de copas o de cena en restaurante algo más arreglada. Si me atrevo, me lo pongo como vestido y lo combino con unas calzas de color gris y botín-sandalia en piedra. Trench o chaqueta de punto fino, larga y collar largo, muy largo. También con botas de piel natural y tacón cuadrado.
  4. Para un día cualquiera. Bien como vestido o blusón (entonces, con legging largo o con pitillo), bailarina o bota plana (si lo llevo como vestido, también vale mocasín con media gris opaca). Si es vestido, cinturón ancho, de piel blanda, en la cintura. Si lo llevo como blusón con pitillo, cinturón a la cadera, abullonándolo. Cierro con una chaqueta de punto larga y gruesa y un collar largo.
No me olvido, por supuesto, de los pendientes y los anillos, que si son muy grandes quedan divinos en el dedo índice.

Con tantas opciones (y seguro que hay más) no duele tanto una inversión. Todo es cuestión de pensar en estampados, cortes y tejidos que nos resulten agradables, cómodos y combinables. Es tan fácil como parece.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: el capricho última hora. Y mucho menos si es sólo porque es muy barato. Porque 10 € + 10 € + 10 € y así sucesivamente, hacen muchos euros. Y a veces inutilizados.
Vivir esclava del consumismo. Eso de cada vez que sales a la calle tienes que comprar algo, aunque sólo sean unas medias, hay que remediarlo. Es el momento de actuar de manera racional.
Blusones o vestidos de este corte con medias transparentes. No lo defino porque me resulta dañino imaginármelo.
Blazier con un corte como éste. No acabo de verlo.
Guantes. Con este tipo de manga, estampado y tejido, no me encajan.
Miles de pulseras plateadas, con montones de ositos de Tous y etc. No es que estén mal, es que a mí personalmente me parecen excesivamente... formales. Y muy estandarizadas.
Si quieres ponerte algo en la cabeza, lo más adecuado será una boina, de fieltro o punto. Para nada un Dobbs o un Indiana Jones. Si quieres sombrero de fieltro, entonces una pamela ancha, de ala redondeada.
Ponerlo con botas de punta, taconcito fino y cremallera lateral. Son terribles, terribles. Me dan más miedo que las medias transparentes.
Cuidado con las botas planas. Cuando hablo de botas planas me refiero a algo tipo esto. Nunca a esas que empiezan a proliferar de todos los colores, con su punta marcada y su cierre trasero con cordones de ante o serraje. Ese mix de bota plana flecosa, mejor no. Las medias tintas en cuanto a materiales y tendencias son siempre un churro.

Lo encontrarás en: el blusón-vestido es de Taboo para Rosario (c/Rosario, Sevilla). El bolso, de Uterqüe.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Cambio de chaqueta

Ésta es la temporada de las chaquetas. El año pasado nos miraban tímidamente pero ahora copan la atención de todas las compradoras, que buscan blazier y maxicardigans para complementar los estilismos. Se han convertido más que en una prenda, en un accesorio que cierra a la perfección cualquier look. Sin embargo, hay vida más allá de estas dos propuestas. Nunca podemos dejar agotar nuestra capacidad de experimentación ni de investigación y sucumbir al ataque de los clones, a las masas borregas todas vestidas igual. Tampoco hablo de volverse locas y jugar a "mis trapitos" sin mesura. Simplemente, dotar del toque personal de cada una para que un estilismo nos defina. Para hablar de estilo propio. Hoy lo vamos a probar con las chaquetas.

Como alternativa al blazier y al maxicardigan están las chaquetas de corte capa, con grandes botones, que quedan maravillosamente bien con botas y pitillos. O las cazadoras de ante en tonos tostados, con bufandas gruesas de lana. Pero si lo que buscamos es seguir la misma línea de las propuestas de estilo de blazier/maxicardigan podemos entonces sustituirlo por una chaqueta esmoquin o por una chaqueta inspiración frac.

Las chaquetas esmoquin son fantásticas, con sus cuellos en raso de seda, sus botones forrados y el tejido. Quedan ideales con un maxipañuelo de seda, anudado solamente una vez al cuello y hacia el frente, dejando caer los dos extremos dentro de la chaqueta abotonada. Si las combino con una camiseta de algodón estampada amplia les doy un toque más informal. Cierro el conjunto con pitillos y con zapato oxford plano (si es de charol, mucho mejor).

Las chaquetas de inspiración frac (cortas por delante pero sin los faldones traseros) o incluso las frac, son la opción más atrevida. Dan un juego más informal a vestidos túnica + botas. También con camisetas estampadas y botines de ante en gris o incluso en rojo. Permiten más licencias y podemos deconstruirlas totalmente, incluyendo largas bufandas de lana.

La diferencia entre este look para un día a día y este mismo look para un evento en clave "arreglada pero informal" lo ponen los complementos, como el bolso. De un maxibolso en piel blanda para lo cotidiano a una cartera de mano, grande, que llevarás en un evento.

Sea cual sea nuestra elección, el truco está en el espejo. Mirarnos con paciencia y espíritu crítico nos dará la clave que diferencia el atrevimiento del ridículo espantoso.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: si la chaqueta tiene dos botones te abrochas uno solo. Eso de ir empaquetada no queda nada bien.
Chaqueta esmoquin con jersey de lana. Informalizar no significa estropear. Mantén un punto elegante, no se trata de ponerse el chándal. Ya sabéis lo que pienso de jugar al mezcladillo sin pensar.
Camisetas estampadas entalladitas, con su licryta y sus cositas. Busca una camiseta con algún estampado interesante, y sobre todo, alguna talla por encima de la tuya habitual.
Ponerte al Che Guevara o a Los Ramones sin saber quiénes son, sólo porque "molan". Primero infórmate de a quién llevas encima, y si te convence o va contigo, entonces póntelo.
Zapatos corte salón de charolito y punta afilada estilo Mustang o Blanco. En general, son un mal que han hecho a la industria zapatera y a las mujeres del siglo XXI, pero por favor, no te empeñes en seguir propagándolo. Y menos con este estilo de chaqueta informalizada.
Chaquetas de corte con mucho pecho. Evita abrocharlas.
Chaqueta inspiración frac con pantalones de talle alto y pata ancha. No los acabo de ver.

Lo encontrarás en: la chaqueta es de Zara. La camiseta, es un diseño de Daniel Egnéus para H&M.


Por cierto, no dejéis de echar un vistazo aquí. Una pequeña ayuda para rentabilizar nuestro potencial armaril, disponer de más tiempo libre o decidirnos por las mejores compras. Y ahora, con precios especiales de cambio de temporada.

lunes, 13 de octubre de 2008

El espiario: Tela Magazine


La trasgresión es el recurso más frecuentemente utilizado para solapar una evidente falta de creatividad. Intentar sorprender con lo evidente, con lo cotidiano y con lo común es lo que personalmente a mí más me sorprende. Provoca mi asombro que alguna mente privilegiada consiga convertir algo que pasa una y mil veces por nuestras manos en un objeto nuevo, llamativo. Un objeto sobre el que más de uno piensa el tópico de "eso podría haberlo hecho yo". Y ahí es donde creo que reside la clave de la novedad de estas creaciones: en que resultan cercanas pero a la vez sorprendentes. Despiertan nuestras emociones y las consideramos cercanas y agradables. Eso para mí es creatividad.

Esta declaración de intenciones por supuesto viene a colación de algo. Y es de una publicación diferente. Tela Magazine. Es una "revista" (o un nuevo concepto de revista, si intentamos catalogar lo incatalogable) en formato experimental con contenidos altamente interesantes, siempre de actualidad y de moda. Una publicación que desde febrero de 2005 trabaja por ponernos en contacto con todo lo que se gesta en diseño experimental, jóvenes diseñadores, festivales de moda alternativos, noticias culturales... y todo en un formato reinterpretado: una bolsa ejerce de continente y de portadas. Un objeto único que dota de un nuevo significado al denim, al kraft, al impermeable.


Seguir hablando sobre Tela Magazine es definirla más allá de lo necesario. No podemos caer en convencionalismos porque todo cabe en un número de Tela Magazine.

¿Con qué me quedo? Con el vídeo de presentación del nuevo número. Pura esencia de su filosofía.

Para conseguirla, infórmate en www.telamagazine.com

miércoles, 1 de octubre de 2008

La bola de cristal

Entre las novedades que harán furor en escaparates, anuncios y revistas a lo largo de esta temporada, asoman tímidamente los básicos. Ésos que siempre nos salvan la vida (principalmente, al llegar esos últimos meses en los que estamos agotadas de ver una y otra vez las mismas prendas colgando de las perchas; o en las mañanas invernales, perezosas de ganas de pensar estilismo nuevo), que van con todo y que al ponerlos día tras día nos damos cuenta de lo mucho que los estamos amortizando. Sin que ello signifique que vayamos siempre vestidas igual. Porque tienen ese don del camuflaje, de la discreción. Algo que los encajes y los chalecos de pieles no podrán nunca conseguir.

Es octubre y toca cambio de armarios. Con ello, el concienzudo análisis de qué hace falta y que no para una cómoda temporada. Y con la crisis que tenemos más encima que lejos, mucho más cuidadín que tendremos que tener. Veamos cuáles son las prendas más versátiles para esta temporada otoño-invierno que nos aguarda.

No sólo es importante ser críticas con el contenido de nuestros amarios. También que lo seamos con nuestros hábitos de vida, para poder rentabilizar al máximo las compras. Con ello, (y a grandes rasgos) propongo un armario básico que cada uno aderezará en función del estilo que le caracterice. A saber:
  1. Un pantalón ancho, masculino (como dicen algunos, baggy). Con pinzas delanteras y de cintura muy alta. En lana y mejor en tonos grisáceos, aunque se aceptan las gamas de los verdes. Si mi manera de vestir no es nada seria, me lo puedo poner con zapatillas tipo All Stars (sí, lo sé, pero que alguien me avise cuando aparezcan algunas que me permitan desbancarlas).
  2. Un abrigo. Si mi estilo es informal, uno corte militar de doble abotonadura delantera, como los de Springfield. Si voy más chic, uno de corte globo, por la cadera. Por delante con cuello chimenea y por detrás, abullonado y ceñido en la parte inferior. O de doble abotonadura y sin cuello. Geniales las coloristas propuestas de Masscob. Tampoco está mal la versión gris de Massimo Dutti. El abrigo que elijas no tiene por qué ser negro-azul-marino-marrón. Atrévete y este año cómpratelo de color azul tinta, fucsia, morado, verde...
  3. Un bolso. Para gustos. O bien uno midi de piel guateada, en crudo, como los de Marc Jacobs. O una bolsa grande, de piel blanda.
  4. Unos guantes. Fundamentales de piel. Y de colores. Gran variedad en Uterqüe.
  5. Unas medias. De punto de algodón y caladitas como cuando éramos pequeñas. En gris son fantásticas. Y si te atreves, cómpratelas estilo calcetín alto bajo la rodilla y póntelas con vestidos y botas planas de piel blanda.
  6. Unos zapatos. Pueden ser unos oxford de cordones y tacón. O unos mocasines masculinos. Ambos son fantásticos con pantalones, pero con un vestido de seda, medias opacas y rouge muy rouge, pues fantásticas para una fiesta.
  7. Una chaqueta de lana. O punto muy grueso, pero que sea gordita y larga, muy polivalente. Vale tanto con un vaquero y mocasín + camisa blanca como con un vestido de seda y botas para informalizarlo.
  8. Unas botas. Y mejor si son planas y no son amazonas. Y si va más con tu estilo, pues unas de ante con flecos. Pero planas.
  9. Vestidos. Al menos un par de ellos. Elige los que sean más multidisciplinares posibles. Que te sirvan para ir a trabajar, como para ir a un cóctel como para salir de cena. Uno en corte túnica, no demasiado corto, con manga francesa y estampado. Maravillosos los de Stella Forest, Routzou o las propuestas de H&M. Y otro, liso, sin mangas (para que funcione también como pichi cuando no queramos ir arregladas). Si es de algún color, como el naranja, mejor. Me encantan los de Comptoir des Cotonniers.
  10. Las novedades del momento. Pienso que las más aprovechables serán el estilo folk, que lo puedes llevar en vestido (echad un vistazo a Manoush). O el tejido de cuadros y el tartán. Pull&Bear y H&M tienen propuestas muy buenas en camisas y vestidos de este estampado y tejido.
Y mucha fuerza de voluntad para no dejarse tentar por cosas que no llevemos en nuestra lista de necesidades. Principalmente porque nos obligarán a tener que comprar más para intentar combinarlas (si no están en nuestra lista es por algo). Tampoco lo que sepamos que no nos favorece.

No hagáis sufrir a la Visa ni a la Mastercard. Que al final, la que paga es siempre la misma...

Seguid tan guapas.

No se te ocurra:
El baggy con tacones. No lo veo. Si es de inspiración masculina, que alguien me diga que hombre que no sea Miguel Bosé se viste con tacones.
Los oxford de tacón son de tacón. Sin medias tintas. Nada de taconcillos de abuela. Sino, planos. Además, han de ser estéticamente originales, bien por el material, bien por el acabado o por el color. No compremos aquéllos que parecen recién salidos de los almacenes oscuros de la zapatería número 4.
Invertir en unas amazonas. Han tenido su momento. Sí, lo sé, vienen mucho, pero sólo úsalas si las tienes de otro año. Si te vas a comprar unas, piénsatelo antes. Están por todos los rincones.
Botas de taconazo y flecos. Las botas de ante con flecos son magníficas planas, incluso de corte botín. O con un taconcito pequeño. Pero ese rollo Raquel Mosquera recargado de taconazo y flecazo y antazo y todo lo más. Pues no.
Un abrigo beig, simplón, sin nada especial. O marrón... brrrrr... No por ser más liso y terrorífico inspiración Rotermeyer le vamos a sacar más partido.
Llamarle tartán a todos los cuadros. Hay estampados de cuadros y tartán. El tartán es un tejido escocés que se caracteriza por su estampado de cuadros que se entrecruzan entre sí y por ser de lana. Es decir: lana+cuadros. Como las falditas del cole, vaya.
No voy a ponerme otra vez pesada con las medias y los gastos inútiles... pero ya sabéis mi parecer al respecto.
Comprar cosas que no se adaptan a nuestro estilo de vida. Quiero decir que de nada sirve saber que hay que tener un vestido negro de cóctel en el armario si nunca hemos ido ni tenemos perspectivas de ir a ninguno. O comprarnos un plumífero si nuestro invierno dura apenas un mes y nunca vamos a ciudades con frío o a la nieve. Nunca te comprarías un taladro si no supieras usarlo por mucho que el Bricomanía nos digan que hay que tener uno porque son muy útiles.
Jugar al mezcladillo. Vale que la cosa está muy mala, pero combina con acierto. Los tejidos también dicen algo, y hay cosas que no se deben de hacer. Como ponerse unos stilettos (que vuelven con fuerza) con un vestido de corte túnica y estampado muy pop. Si ya tienes los stilettos en casa y los quieres amortizar, invierte entonces en una falda lápiz de cintura alta.
Y cuidado con los vaqueros, que no se lo tragan todo. Seamos consideradas.

Lo encontrarás en:
el pantalón es de Stella Forest para H.A.N.D. Los mocasines, de Uterqüe.

A modo de post data, debo recoger los premios que amablemente me han otorgado Nona, Yose, Mrs. Fruticienta y A*. Sois un amor. Tan guapas por dentro como por fuera. Reotorgaría el galardón, pero he tardado tanto que creo que ya está más que repartido. En cualquier caso, es para ti que ahora me lees. Un beso, flor.



También estoy en Twitter · Ésta es la página en Facebook de El Estilario · Y aquí, me verás en Bloglovin