lunes, 29 de septiembre de 2008

El espiario: El Jardín de Lulaila



No es nada nuevo si os digo que el pasado jueves 25 de septiembre tuvo lugar la presentación oficial y en sociedad en Sevilla de las creaciones de El Jardín de Lulaila. Tampoco os sorprendo diciéndoos que fue una fiesta muy divertida, a la que acudieron rostros conocidos que se quedaron maravillados por las piezas de Marta Ortiz de Zárate. A estas alturas me imagino que ya todo el mundo sabe de lo que estoy hablando.


Sin embargo, no podía resistirme a dedicar una de las últimas entradas de El Espiario (pronto habrá sección nueva...) a las fantásticas piezas que tuve la suerte de admirar en la fiesta de presentación de la nueva colección de El Jardín de Lulaila. Una colección que no deja de crecer y crecer y que cada vez gana más en originalidad, belleza, expresividad y estilo.


La fiesta, que se celebró en Loft of Beauty by Auro (c/ Álvarez Quintero 7, 1º), sorprendía nada más entrar por la fantástica decoración de sus salas, que albergaban a las Lulailas, los gemelos de caballero (auténticas maravillas incluso para mujer) y sobre todo, los tocados magníficos presentados en primicia. Plumas de avestruz, pato y oca; perlas y nácar; encaje, tules, tartán y tela de chaqué para componer auténticas joyas del vestir cabecil. Indispensables.

Por cierto, con las creaciones de Marta compartieron espacio las nuevas propuestas de los collares de PQ me lo merezco! fantásticos diseños en exclusiva sólo para El Jardín de Lulaila. Magníficos collares que recogen el espíritu de la firma.

¿Con qué me quedo? Difícil... me debato entre el tocado de pluma blanca y negra sobre base de rafia; o el de plumas de gallo adornado con piezas antiguas forradas de encaje (y esto es vintage del de verdad); sin olvidarme los increíbles sombreros de plumas de avestruz y pato con engarces de piedras. Y los gemelos... Y una Lulaila, pero prendida en el pelo como sólo Marta sabe hacer.

¿Dónde encontrarlos? Consulta sus puntos de venta en su blog, y pronto se podrán adquirir también a través de su página web. para eso sólo hay que esperar al 30 de octubre.

Más detalles de la fiesta en Fitniosis. O en boca de su protagonista, aquí. Y las crónicas paralelas aquí y aquí.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Sur


El comienzo de la estación otoñal es terriblemente complicado a la hora de seleccionar un estilismo para defender el día a día. Pero si además vivimos en el sur, la complicación crece porque la temperatura no acompaña a las exigencias de la estación, y le damos mil vueltas al armario. Sabemos que no es momentos de bermudas, que el blanco nuclear descansará hasta el verano que viene, que las sandalias no se llevan bien con la lluvia; pero que al mismo tiempo, tenemos demasiado calor para un trench, los vaqueros nos incomodan y no es momento de sueters de cuello alto. Por eso, por las complicaciones propias de días cálidos repletos de nubes que anuncian agua, esta entrada va dedicada a los interminables minutos ante el armario de las mujeres del sur para un estilismo otoñal.

La gran opción, la más socorrida, es la del vestido con botas. Vestidos de tirantes con camisetas de algodón debajo, vestidos de manga corta y cinturón ancho en la cintura, vestidos baby doll con pañuelos, vestidos túnica con largos collares. O faldas cortas con vuelo con chaqueta esmoquin corta y camisetas de algodón amplias, de manga corta remangada. Y botas. Botas de suela de piel fina y piel blanda.

Los complementos serán nuestros grandes aliados en momentos como éstos. Amplios foulard por si la temperatura nos juega una mala pasada, gorros de lluvia, originales paraguas y los de siempre: collares, pulseras, pendientes, cinturones... por supuesto los tocados.

Que hablando de tocados, no podía yo tampoco dejar de comentaros la fiesta de presentación de la nueva colección de El Jardín de Lulaila (que os puedo asegurar que es más increíble de lo que hasta ahora nos tiene acostumbradas). Así que iré y brindaré con cava por el comienzo de una historia a la que le quedan párrafos y párrafos de éxito. ¡Espero veros por allí!


Así que démosle un poquito de alegría al otoño que no acaba de cuajar en el sur. Mientras, brindemos por El Jardín de Lulaila.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: decir botas no significa que valgan todas. Totalmente prohibido ponerse aquéllas que tienen cremallera delantera, tacón fino y punta afilada. Y evitar las militares, a no ser que nuestro estilo sea el de Agyness Dean.
Seguir con shorts de color blanco, o vestidos de este mismo color. Sí, hace calor, pero el otoño está ya en el calendario. Lo ideal es combinar la temperatura con la estación del año.
Tampoco se trata de precipitarse y ponerse sombreros de fieltro y amplias bufandas.
Cuidado con las medias. En el sur todavía podemos permitirnos llevar las piernas al aire. Así que huye de las opacas y en fin... ya sabéis mi opinión sobre las transparentes...

Lo encontrarás en: las botas son de Massimo Dutti. El gorro de lluvia, de Bershka.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Vivo cantando

La entrada de hoy tiene mucho que ver con un meme al que indirectamente me ha nominado mi más que querida (y admirada) Maba. Hace meses me nominó a otro que por falta de tiempo no cumplí. Así que creo que se lo debo. El meme en cuestión va de canciones. Consiste en elegir un grupo y de ese grupo, los correspondientes títulos de sus temas que se adapten a modo de respuesta de un cuestionario que ella nos pasa. El grupo que yo elijo son Los Planetas, que se han mantenido siempre conmigo a lo largo del tiempo. Da igual los grupos de música que vengan o vayan por mi vida. Los Planetas siempre permanecen, con sus letras dolidas y sus melodías dejadas. Y como homenaje a ellos y a los muchos de sus conciertos por los que he pasado, dejo también una propuesta estilística para situaciones similares.

Si lo que nos toca es ir a un concierto indie y nos apetece meternos en el ambiente, lo mejor será:
  1. Una blusa de cuello claudine, abotonada a la espalda, en algún color brillante. La combinamos con unos pantalones pitillo y un zapato jazz.
  2. Un minivestido de dibujos naïf, como alguno de Routzou. Con bailarinas.
  3. Camisetas de algodón de rayas horizontales, complementos de plástico, chapas, trenzas, flequillos, broches, una Lulaila...
...y actitud, mucha actitud. Ganas de divertirse y escuchar buena música.

Vayamos pues, con el meme en cuestión, auténtico protagonista de hoy. Así responderían las canciones de Los Planetas:

¿Eres hombre o mujer?: Brigitte

Descríbete: Aeropuerto

¿Qué sienten las personas acerca de ti?: Ciencia ficción (por lo absurdo, no por lo extraordinario, que no haya malentendido)

¿Cómo te sientes?: Un buen día

¿Cómo describirías tu anterior relación sentimental?: Corrientes circulares en el tiempo / Y además es imposible

Describe tu actual relación con tu novio/a o pretendiente: Dulces sueños

¿Dónde quisieras estar ahora?: Flotando sobre loscos

¿Cómo eres respecto al amor?: Estos últimos días

¿Cómo es tu vida?: Experimentos con gaseosa

¿Qué pedirías si tuvieras sólo un deseo?: Laboratorio mágico

Escribe una cita o frase famosa: Sale el sol

Ahora despídete: Podría volver

Y como siempre, toca nominar. En este caso, a tres sobre las que tengo curiosidad y que sé que lo harán genialmente por ser tres grandes melómanas: a Di, a Nimenos y a María. Espero pacientemente vuestra respuesta.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: cantar a voz en grito si tienes un vecino de muy buen ver y que hayas incluido en la lista de posibles candidatos a padre de tus hijos. Sobre todo, si cantas especialmente mal.
Poner una misma canción alrededor de dos millones de veces a la hora. Si vives solo/a sí, nunca si vives acompañado/a. Después no entendemos el por qué de muchas de las noticias de los telediarios...
Dejar de escuchar un determinado grupo sólo porque se supone que no se lleva. A mí me encanta Rocío Dúrcal, ¿y qué?
Vestirte como tus ídolos musicales sólo porque son tus ídolos musicales. Ellos van así porque son artistas. Aún no he encontrado a nadie a quien le favorezca el look Tokio Hotel.
Creerte tanto las canciones de tus grupos de manera que provoques que tu vida vaya tal y como ellos cuentan. Por mucho que lloren que la vida es un asco, no tienes por qué sentir arrebatos de quitártela. O de rayar coches o vete tú a saber qué.

Lo encontrarás en: la blusita es de H&M. La cartera de mano, de Popland.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

El final del verano

Septiembre. Qué mes extraño. La vuelta al cole, la depresión postvacacional, los marrones oficiniles y el "no sé qué ponerme" más grande de la temporada. Pasa siempre que llegamos a esas fechas transición, en las que la temperatura ya no es de verano total pero tampoco se transluce el otoño. Fechas difíciles en cuanto a indumentaria, entre otras muchas cosas. Para estos pequeños tragos amargos que nos depara nuestro armario, veamos soluciones posibles en materia de vestimenta para un final de temporada.

No es aún momento de salir corriendo en pos de las últimas tendencias de otoño. Ni el clima ni la economía la permiten. Lo más inteligente es dotar de nuevas dimensiones a prendas que cuelgan en nuestro armario desde aquel tan lejano mes de junio. Por ejemplo:
  • Los minivestidos. Seguro que cuelga más de uno de nuestras perchas. Da igual si son corte túnica, camiseros o de tirantes. Podremos reaprovecharlos. El cómo es muy sencillo: con un vaquero pitillo bajo los mismos. Si es de tirantes, con una camiseta de algodón y manga corta. Sustituimos sandalias por zapatos jazz y si aún tenemos frío, un cardigan largo de punto fino.
  • Las blusas amplias. Funcionaban a la perfección con shorts, pero eso de llevar tanta pierna al aire ya no nos apetece tanto. Es la opción pluridisciplinar:
  1. Con pantalones vaqueros de cintura alta y pata ancha. Con maxipulseras y sandalias de cuña de esparto, muy altas. Sombrero de ala ancha y bolso de flecos, largo, estilo bandolera pero colocado sólo de un hombro.
  2. Con faldas de cintura alta. Con taconazo peep toe y bolso maletín de dos asas.
  3. Con pantalón pitillo y zapato jazz. Collares largos y chaquetas de punto de manga francesa y cuello redondo.
  • Las blazier. Magníficas para mañanas más fresquitas. Con camisetas de algodón largas, pitillos y All Stars. O en su defecto, bailarinas escotadas. Pañuelos largos, de seda, colocados asimétricamente o foulard alrededor del cuello. O sin nada al cuello y un borsalino.
La cosa está muy mala y peor que se pondrá. Así que agudicemos el ingenio, que seguro que nuestro armario puede sorprendernos mucho más de lo que pensamos.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: medias. Todavía es demasiado pronto para ponérselas. Y mucho menos transparentes... Si tienes frío, echa mano de los pantalones o de los vestidos largos.
Cualquier prenda de avance de temporada del tipo botas, abrigos, lanas... Te queda mucho invierno para cansarte de ellas, así que vete con el clima, no con tus ansias de estrenar.
El método cebolla. Superponer prendas no tiene nada que ver con colocárselas una encima de otra sin sentido. Intenta que guarden equilibrio y armonía entre sí.
Ir de shorts y microvestidos, miniminifaldas, barrigas al aire y demás. Es septiembre, y aunque haga calor (sobre todo en el sur) los días son más cortos y hay que ir cambiando el hábito veranil.
Tejidos y cortes playeros. O chanclas estilo Havaianas. Fuera de la playa NUNCA. Y menos en septiembre.
Sandalias planas estilo thong lloviendo. Agüíta que entra y que sale sin parar. Dedos mojaditos. Ufff, no, qué indecoroso, por favor...

Lo encontrarás en: el minivestido es de Paul&Joe Sisters para H.A.N.D. La blusa, de Bimba&Lola.

viernes, 5 de septiembre de 2008

El chollo

La fiebre del consumismo alcanza cotas insospechadas en los meses previos al verano. Pero sucede que tampoco desciende ni decae a lo largo del mismo. Nos perdemos sin remedio ante las tentaciones de los avances de temporada de verano, de la temporada misma, de sus rebajas, de los avances de la temporada otoñal. Y si decidimos dejar la ciudad, escapararnos de las tentaciones escaparatiles a rincones apartados de la geografía mundial, allí donde vayamos siempre acabamos encontrando dónde abandonar nuestros euros a cambio de un pedazo de algo que se pueda vestir. Los mercadillos cobran especial protagonismo en verano, aplacando nuestra sed de compra y de gangas, ya que venimos de unas rebajas que nos encienden la mecha en la búsqueda del chollo. Es extraño no encontrar un mercadillo. Vayamos a donde vayamos siempre hay uno. Varían su contenido en función del lugar en el que se encuentren (más o menos "glamouroso"), pero siempre hay uno.

Como para cualquier otra jornada de compras, se imponen ciertas reglas que es preciso respetar si no queremos llevarnos a casa tropecientos trapos inútiles. Veamos cómo acertar de compras en un mercadillo.


Si vamos con la cabeza amuebladita es posible que encontremos auténticas preciosidades. Fundamental (además de analizar el contenido de nuestro armario para no traer algo innecesario) es valorar la calidad del tejido, el corte, el estampado y el uso que le vamos a dar.
Compras probables y de las que es difícil arrepentirnos:
  1. En un mercadillo es fácil encontrar buen algodón, así que lánzate a por aquéllo que esté confeccionado en este material, sobre todo si son vestidos para la playa, para una puesta de sol o una barbacoa en casa. Tanto largos como cortos. Si nos decantamos por uno largo, encajará para una tarde-noche con invitados en casa. Podemos combinarlo con unas sandalias de tacón de madera (magníficas las de antifaz de piel de Pedro del Hierro), brazaletes combinados y una chaqueta de punto, larga, en color verde. Si hablamos de puesta de sol, cambiaremos las sandalias de tacón por unas romanas, y los brazaletes por unas criollas doradas con pañuelo al pelo.
  2. Accesorios, principalmente collares largos, pulseras o anillos en madera de coco. Cuidado: siempre dicen que están hechos en materiales naturales y diseños exclusivos y no sé qué más. Guíate por tu instinto y sé razonable.
  3. Pareos. Fácil encontrarlos, incluso originales.
  4. Foulard. De colores, estampados, grandes, pequeños...
  5. Diseños especiales en complementos. Algunos casos los mercadillos ocultan pequeñas sorpresas de artesanos que elaboran sus creaciones a muy pequeña escala, y podemos hacernos con algún broche, brazalete o collar diferente.
  6. Objetos extraños, descontextualizados a los que dar nueva vida. Como los cestos de mimbre para llevar a la playa, bustos como sujetalibros, camafeos, botones, cintas, cremalleras, botellas de cristal que se convierten en búcaros, raras ensaladeras en vacíabolsillos y mil opciones más.
Agárrate bien el bolso, pasea, diviérte y déjate llevar por la gente. Cuando uno no busca, cuando está relajado, siempre encuentra. Y con lo que se topa siempre es sorprendente.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: dejarte arrastrar por la fiebre del mercadillo y sus cincuenta calcetines por dos euros. Aunque con toldos y en la calle, las reglas de compra son las mismas que en las rebajas de Zara: por muy barato que esté algo, no lo compres si no te hace falta.

Acudir a comprarte ropa sin conocerte lo suficiente. Hay que controlar muy bien qué es lo que le queda bien a una y lo que no. Apenas hay espejos ni probadores. Se compra a prenda vista y es muy importante visualizarse mentalmente con la prenda puesta.

Llevarte a casa dos millones de camisetas de algodón. Sigo pensando que a no ser que las vayas a customizar formando parte de una colección, no te van a hacer falta en absoluto.

Gastar mucho. Es un mercadillo. Antes de preguntar el precio de algo, pónselo tú mentalmente, y si no se ajusta a lo pensado, no lo compres.
Lycras NO. Proliferan por esos terrenos, pero ni se te ocurra sucumbir. Esas camisetas de lycra brillante, en colores flúor, con sus tirantitos... escalofríos veraniegos que me entran. Por no hablar de los estampados animalísticos, con sus leoparditos, cebritas, cocodrilitos... brrrr...

Comprarte el modelito que se repite en todos los puestos. Como los leggings a la rodilla con lazo lateral, la camiseta corte halter, el vestido estampado de mil colores o los pantalones hindúes con estampado de flores. Si están en todos, es que los tendrá todo el mundo. Intenta encontrar la pieza que parezca más especial, diferente.

El calzado. Salvo excepciones suertudas, el calzado de mercadillo es malo. De pésima calidad. De plástico, polipiel y materiales cutres varios. Ahí incluyo todo tipo de zapatos corte salón con punta, en charol de colorines y con diferentes alturas de tacón (también en sus versiones peep toe). También las chanclas esclava de plastiquete brillador y las sandalias de tiras imposibles. Ésta es la regla general. Si te encuentras con restos de marcas o con saldos, entonces al ataque: estás de enhorabuena.

Maquillaje. Tu piel se merece más cuidado. Aunque sea de marca, de restos de almacén, yo no recomiendo comprar tratamientos faciales en un mercadillo. Estar bajo el sol no es lo más apropiado para este tipo de productos.

Dejarte llevar por la oleada mercadillil y comprarte la imitación de tu colonia. Si no nos llega el presupuesto para tener la de verdad, pues nos ponemos agua de baño, que es fresquita y maravillosa.

Y si va de imitaciones, lo mismo con los bolsos, cinturones, carteras y demás. Ahora imitan hasta las joyas de Tous. Lo de siempre: o el de verdad o el de Zara/H&M/Mango. No pasa nada por llevar un bolso de Trafaluc. En cambio es muy muy muy cutre llevar uno de Louis Truiton.

Comprarte unas gafas de sol. Salvo que tengamos la certeza de que son auténticas pero se trata de restos de colección, nunca nos compraremos unas de pega. Sin ojos no volveremos a sentir el placer de una tarde de compras... (entre otras cosas más importantes, claro).


Lo encontrarás en: el vestido es de un mercadillo en Conil de la Frontera (Cádiz). El brazalete dorado de Massimo Dutti, y el naranja de La caja de Pandora.


* Aunque no soy muy dada a este tipo de manifestaciones, hoy lo hago excepción por cortesía. Valeria y las luciérnagas ha querido compartirlo conmigo y no podría hacerle el feo. Un bonito detalle hacia mí.

Entre las reglas he de formular seis valores importantes para mí y otros tantos que no lo sean. Vaya por delante que aquello que no es importante, deja de ser un valor.
- Valores importantes: lealtad, honestidad, confianza, respeto, tesón y valentía.
- Lo que no tiene valor: cobardía, miedo, falsedad, cinismo, hipocresía y vanidad.

Por último, los nominados. Como va de esfuerzo personal, se lo entregaré a El Jardín de Lulaila, El escaparate del bazar, El blog de mis pequeñas historias, Miss 4 cosas, Baballa y la pequeña Namy.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

La vida sigue igual

Lo bien que se está de vacaciones... Aunque hubo pequeños intervalos de trabajo entremedias (lo malo de tener un portátil con conexión a internet), sí es cierto que en un mes es posible desconectar. Playas paradisíacas en lugares allende los mares, norte de España húmedo y lluvioso pero lleno de buenos momentos con los míos y playas gaditanas con noches largas de sal y azúcar para olvidar estrés, prisas y tráfico. Ahora pensar en que sólo hay que esperar once meses...

Aún en vacaciones siempre he encontrado un pequeñito hueco para seguir leyéndoos. Estoy al tanto de la boda del año, la de la gran Moon que estoy segura nos irá contando con toda su gracia, de las ilusiones de Maba (¡y quebraderos de cabeza!) construyendo su nuevo hogar, de las vacaciones con máximo estilo de Miss M, las idas y venidas de Sandra (y su hamaquero... ay!), del nuevo blog de Laetitia -cada vez con más fuerza y ganas de comerse el mundo-
y sus vacaciones en mi tierra, de las compras americanas de Yose (y su nueva sonrisa, ¡guapa!), del paréntesis de la gran Lady De, las reflexiones magníficas de Blaudemar, los pensamientos fashio-filosofales de Ölhate, el exquisito sentido del humor (y día a día) de Nimenos, la nueva vida de Cris en la costa oeste americana, Vogue y el Mediterráneo, las nuevas creaciones de Macarena, María y sus nuevas recomendaciones musicales, avances de temporada de Vistiendo a Candela, Baballa y el duro aterrizaje de las vacaciones, las nuevas (e inquietantes) propuestas de Mr. Bag, Miu (esperamos tu resumen vacacional), y como siempre, el genial estilo de Bea, Lu y Auro. También María. Nuevos descubrimientos como Una blogger más, Di por Dior o Una Yolandera en Suecia, que se suman a mi lista de paseos diarios. Y lo más importante, la mención especial a Namy, que está atravesando unos duros momentos en su no mejor verano. Todo mi cariño y mi apoyo para ti, reina.

Como véis, estáis en mi corazón. Y si me he dejado a alguien, disculpas mil. Son las cosas del directo. Como la vida sigue, es momento también de continuar saliendo a la calle a pasear, a recadear, a mirar escapartes y a comenzar a construirse un buen armario invernal. Para situaciones básicas, de día a día, de vuelta a una realidad sin trajes de baño ni pareos, veamos cómo solucionar nuestra probable lucha ante el armario.

Una solución fácil para un día a día puede ser un vestido ligero de algodón, corto, con una cinta a la cadera para que quede levemente ablusonado. Combinado con unas sandalias de ante y flecos en marrón chocolate. Bolsa grande, de doble asa corta y estampado (maravillosa la nueva colección de Prada y sus hadas...) y pañuelo de seda colocado a modo de diadema cubriendo levemente la frente y el nacimiento del pelo. Si hace frío, puedo llevar una camiseta blanca de corte nadadora, de algodón, bajo el vestido; o el vestido sobre un vaquero pitillo oscuro; o un foulard enroscado varias veces alrededor del cuello (eso sí, suprimiendo entonces el de la cabeza). En Benetton los hay maravillosos. Una chaqueta de punto, corta, en color crudo y listo. Así de fácil. Lo importante es ir aclimatándonos poco a poco a la vida real, que de los shocks no hay nada bueno escrito.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: aunque no tiene que ver con el estilismo de hoy, viene a colación con el tema veranil. Por favor, exfolíate e hidrata esa piel (y pelo) que tras el verano quedan profundamente doloridos. Y siempre: los pies (esos talones...) Si aún estás de playa, no te pongas cual conguito, que ni es sano ni estético. Volverán las pieles blancas, de eso estoy segura.
Ponerte un collarón, o pendientes estilo flamenca. No es el estilo.
Taconazos. Tampoco es lo suyo. Este vestido pide chancla, zapato raso.
Hipermaquillarte. Un look tan natural exige lo mismo en materia pinturil. No te extralimites, no es preciso ir siempre a lo cuadro de Pollock.
Olvidarte de la ropa interior. No me refiero a una emulación de Aída de Gran Hermano y sus idas y venidas por los platós defendiendo su libertad de vestimenta. Me refiero a que cuando elijamos la ropa interior hemos de hacerlo pensando en lo que exteriormente vamos a vestir. Por mucho que nos apasione un conjunto, éste ha de ser el apropiado. Horror que me da ver camisetas corte halter con tirantes paralelos, o cierres de sujetador demasiado altos en la espalda, asomando por las camisetas. Qué aberración, por favor...

Lo encontrarás en: el vestido es de American Vintage para Rosario. Las sandalias, de Mustang.

P.D. Alguien solicitaba más información sobre puntos de venta de Larrana. Para más datos sobre lugares en los que encontrar la marca, aquí os dejo dos números de teléfono en el que os pueden dar todo tipo de datos: 91 710 48 33 y 675 565 130.

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