miércoles, 30 de julio de 2008

Adiós con el corazón

En realidad es un hasta luego. Tanto por mi parte (que, al fin, me voy de vacaciones) como por parte de las colecciones de verano que nos han mirado desde los escaparates. Tanto ellas como yo volveremos. Eso sí, renovadas. En mi caso, en septiembre. En el caso de las de verano, en el 2009, ya desde febrero dejándose observar y desear.

Como en todo fin de temporada están las maravillosas rebajas, las que anhelamos para seguir rellenando los rincones de nuestro armario. Rebajas que nos hacen perder la cabeza y la cartera, cometer errores y dar con buenos aciertos. Personalmente, las detesto. Sin embargo, adoro las segundas rebajas, los remates finales, todo aquéllo que sucede a partir de la última semana de julio y que se alarga hasta agosto. En este momento encontramos la mayor parte de las buenas joyas de nuestra corona a precios insuperables (por maravillosos, claro). Veamos cómo hacernos con un armario previsor para el verano que viene (incluso para el otoño) a base de inversiones en segundas rebajas.

Recomiendo buscar:
  • un trench. Apuesta por alguno de corte original que normalmente no te comprarías. Te resultará muy útil para el final del verano (si vives en el norte) y para el otoño. Además, estos cortes son ideales tanto para el día a día como para arreglarte algo más.
  • punto largo. Los cardigan largos seguirán ahí. De colores claros si lo quieres para el verano (y para el siguiente) y tira por los grises, piedras, tostados o verdes oscuros si lo quieres de cara ya al otoño.
  • minivestidos y corte túnica. Les queda todavía mucho que decir. Si lo eliges gris en seda, verde metalizado o tostado en algodón, probablemente lo reutilices con medias para el otoño.
  • vaqueros. Seguirá la coexistencia entre pitillos y anchos. Si todavía no te habías atrevido y te encuentras con unos anchos, no te cortes. Te encantarán en invierno con cazadora de ante.
  • calzado. Las plataformas delanteras seguirán con fuerza. Si te compras un peep toe te será útil en otoño también, y más si es de la gama de los violetas o del azul tinta. Los oxford de cordones y tacón vendrán en otoño de nuevo. Los zapatos jazz seguirán dando que hablar el verano que viene, así como los de ante con flecos estilo minnetonka.
  • bolsos. Grandes y de pieles acharoladas. Grandes y de piel blanda. En marrones y verdes.
  • cinturones. Los vas a necesitar para ceñirte los vestidos túnica a lo largo del otoño.
  • ropa interior. Aprovecha para renovar tus cajones. Si es de corte romántico y color maquillaje, mucho mejor.
La idea es repoblar el armario de manera práctica y pensando en el otoño o en el verano siguiente. Siempre pensando primero y mirando el precio después. Mostrémonos estrechas y no nos dejemos seducir tan fácilmente por el poder de una prenda.

Seguid tan guapas. Y disfrutad al máximo de este mes de agosto.

No se te ocurra: dejarte cegar por gangas. Lógicamente, hay que pensar siempre en frío, analizando con qué combinará y con qué no, si se adapta a nuestro cuerpo y a nuestro estilo o si realmente nos atreveremos a ponerlo. De lo contrario nunca será una buena inversión. Será un trasto más.
Ir sólo en busca de básicos. Las rebajas están hechas para las sorpresas. Si de camino nos encontramos con unos buenos vaqueros, un sastre maravilloso o una camisa blanca de ensueño: enhorabuena. Formará parte de la sorpresa. Pero no podemos pasarnos la temporada esperando a las rebajas para comprarnos un buen fondo de armario. Puede suceder que no lo encontremos.
No te compres el último grito del verano. Te vas a arrepentir, porque puede suceder que el verano que viene no vuelva (que es lo más lógico).
Ir a imperios varios de la compra accesible. Por algo están ya ordenados y no hay sorpresas más allá de las camisetas de algodón de 2,90 euros. Si había algún chollo, desapareció al segundo uno de abrir las puertas el primer día de las rebajas. No pierdas el tiempo y vete directa a las marcas, a las tiendas a las que no sueles ir. Ya que tienen el 70%, mejor ir a por aquellas cosas que normalmente no están a nuestro alcance o que nos parecen demasiado caras para lo que realmente son.
Comprarte tallas que no te corresponden pensando eso de "ya lo arreglaré" o "le pongo una plantilla". Craso error. Suelen morir de inanición al fondo del armario.

Lo encontrarás en: el trench es de Bimba&Lola (de 130€ a 35€). La chaqueta, de Adolfo Domínguez (de 125€ a 29€).

viernes, 25 de julio de 2008

De viaje por el sol


Si viajar en invierno es engorroso y pesado por tener que intentar cerrar una maleta repleta de jerseys de lana gruesos y enormes, el verano no es más benevolente. Estamos de acuerdo en que la ropa de verano es más liviana, pero tendremos que meter dos maletas en una: la de la ropa del día a día y la noche, y la de la playa. Con sus trajes de baño, toalla, bolsa, chanclas, protectores solares, pamelas, etc. Y como ansiamos las maravillosas vacaciones de verano desde que las anteriores han terminado, veamos cómo sufrir lo menos posible al hacer nuestra maleta de vacaciones de playa y sol.

Como siempre, no olvidar lo fundamental: el clima del lugar que vamos a visitar, el tipo de turismo que vamos a hacer (no es lo mismo interior que playa, turismo de ver que de pasear, o turismo nocturno de local en local) y el número de días y noches que pasaremos en el destino. Con esto delante, simularemos una maleta para unas vacaciones de sol y playa con salidas noturnas. Así, nuestra maleta llevará:
  1. Para la playa: los trajes de baño (más de cuatro ya me parece excesivo. Tres es un buen número). Un par de calzado de playa (las ya clásicas Havaianas, aunque recomiendo las bailarinas de plástico Melissa como alternativa, que además también podemos llevar cada día por la calle). Un short + camiseta de algodón (me encantan con una camisa masculina remangada). Un minivestido de algodón de tirantes, con algún motivo estampado o un vestido largo, en algodón de bambula y color crudo + cinturón a la cadera. Sombrerito para proteger nuestro pelo y cara (en función del estilo, pero mejor si es de algodón y flexible, para que no dé problemas en la maleta). Las cremas solares y el protector labial. La bolsa de la playa (mejor si no es rígida. Las cestas son estupendas pero para viajar un poco molestas, a no ser que funcionen también como nuestro bolso de día a día). La toalla (pensaremos en alguna pequeña y fina, por la misma razón).
  2. Para el día a día: podremos aprovechar los shorts de la playa con alguna blusita de corte babydoll y manga corta. Pantalones de seda o algodón, estampados, estilo hindú + camiseta de espalda nadadora (que también podremos llevar a la playa). Minivestido de algodón como los de American Vintage (ídem con la playa). Un vaquero. Unas deportivas. Un par de chaquetas de punto. Un bolso de piel blanda (bandolera será más cómodo. Lo llevaremos ya desde el avión). Unas sandalias planas de corte romanas o estilo Minnetonka, de ante con flecos. Geniales las de tacón y abotinadas de Paul&Joe. Y planas, en Cortefiel. Para viajar en el avión llevaremos los vaqueros y las deportivas, que es lo que más ocupa en la maleta.
  3. Para la noche: un blusón de seda, asimétrico o que deje un hombro al aire + pantalones pitillo + shorts. Un vestido largo floreado + maxicinturón a la cadera. Un vestido corto de corte túnica y/o un mono-pantalón. Los mismos pantalones de corte hindú. El vaquero con una de las blusitas babydoll. Un par de tacones con plataforma delantera, peep toe o unas cuñas de esparto. Un bolso pequeño, bandolera.
  4. Complementos: un par de collares largos, de corte étnico. Un maxianillo. Pulseras finas y abundantes. Un par de pareos que pueden hacer las veces de foulard (me gustan los de Benetton). Tres pares de pendientes.
Es una maleta más que completa, para pasar más de una semana con tranquilidad. Si no queremos facturar, entonces reduciremos las prendas de la noche a un blusón y un vestido largo y floreado; y las del día a día a los pantalones de corte hindú (con el resto de prendas que también llevaremos a la playa) y ya habremos ganado más espacio. Lo fundamental es no cegarse con el calzado y los bolsos, que es lo que más ocupa. Si conseguimos meter sólo tres pares (sandalias planas, tacón y chanclas de la playa) ya habremos ganado la batalla a nuestra maleta.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: ya sabéis lo que pienso de las colecciones de zapatos, bolsos, accesorios, camisetas varias, cincuenta vaqueros, mil potingues y demás... Al final, nuestra ropa se queda reducida a los short, los minivestidos y poco más. Nos vamos a pasar casi todo el día en la playa y en el chiringuito...
Cuidado con desmelenarse y empezar a decir "me da pena dejar esto, con lo mono que me queda.." Si no estaba en tu lista, y no lleva parejita para ser combinado, sólo lo llevarás de turismo a conocer el armario del hotel.
Llevarte la biblioteca de casa. Llévate sólo lo que te vayas a leer.
Todas tus gafas de sol. Un par es suficiente, uno que valga para todos los estilismos como las Wayfarer (aunque para mí ya han perdido la novedad) o las Aviator de Rayban.
Ojo con la ropa interior y los pijamas. Acorde al número de días y a la ropa que llevarás.

Lo encontrarás en: el blusón es de Zara. La bolsa de la playa en algodón y con un corte (salvando las lejanas distancias) similar al modelo Aire de Loewe, es de Women'secret. El maxianillo, de Bimba&Lola. Y las toallas más finas, pequeñas y estupendamente bien de precio, están en Blanco.

miércoles, 23 de julio de 2008

El chacachá del tren

Conocer otras ciudades, países o culturas es sumamente enriquecedor. Entrar en contacto con otras maneras de ver (y de entender) la vida supone un ejercicio mental muy útil que nos sirve para entender a los demás y para autocomprendernos. Y además, al viajar desconectamos y nos relajamos.

Existen infinitas maneras de viajar. El interraíl es una de ellas. Permite conocer varias ciudades de un tour previamente definido, utilizando el tren como medio de transporte. Apto para intrépidos, comporta una combinación de turismo y aventura que provoca que los días de vacaciones se vivan de una manera intensa. Quizás la falta de horas de sueño, la incomodidad de los trenes, los mosquitos o el calor puedan ser un problema. Pero no la maleta. Veamos entonces, cómo organizar la maleta adecuada para un viaje de interraíl.

Antes de nada es fundamental saber cuántos días estaremos fuera de casa y la climatología del lugar que vamos a visitar. Si es habitualmente lluvioso (como Centroeuropa), no puedo olvidarme un trench deportivo para la lluvia, ni tampoco un par de zapatos cerrados (sean deportivas, sean bailarinas). Si suele hacer calor (como en el Mediterráneo) y además humedad, mejor tejidos naturales, pantalones cortos y alguna chaqueta de punto. Siempre calibrando días y lugar, barajemos opciones genéricas:
  1. La maleta. Será nuestra compañera incansable de viaje. Serán muchas las veces que tengamos que hacerla, deshacerla, subirla y bajarla. Por lo que recomiendo no llenarla demasiado (por operatividad) y sobre todo, que nos resulte cómodo cargar (y movernos) con ella. Si nos decantamos por una mochila a la espalda, cuida que no sea excesivamente grande porque se convertirá en una pesadilla. Mejor una maleta troley pequeña, de las que cabrían en el cajetín de un avión.
  2. El contenido. La ropa mejor de tejidos naturales y sobre todo, transformable y combinable. Para ello recomiendo:
  • camisetas de algodón
  • pantalón vaquero
  • bermudas o corsarios (short para quien le guste)
  • una falda de algodón como las de Skunk Funk
  • un par de vestidos cortos de corte informal
  • sandalias romanas o en corte T
  • deportivas estilo All Stars o Gola
  • un par de chaquetas de punto (una larga y otra corta)
  • un trench deportivo
  • un paraguas plegable
  • un bolso bandolera no demasiado grande
  • un bolso bandolera pequeñito por si salimos a cenar o a tomar una copa
  • un par de maxipulseras
  • un par de pendientes bonitos, grandes
  • un maxicinturón
  • un foulard o pashmina grande
  • si no puedo vivir sin ellos... un par de tacones
  • un colgante de cadena, largo, como los de Malababa
Con esto, tenemos multitud de opciones. Por ejemplo:
  1. Para tomar el avión rumbo a nuestro destino, podemos llevar los vaqueros (que ocupan bastante en la maleta), deportivas (ídem), camiseta de algodón, cardigan y pashmina (para mitigar los asesinos aires acondicionados de los aviones). Y el bolso bandolera.
  2. Para el día a día jugaré con las camisetas de algodón combinadas con las bermudas o con la falda. O con los vaqueros y el trench, en función del clima. El minivestido con vaqueros o bermudas y el cinturón a la cadera, puede ser otra alternativa.
  3. Si me quiero arreglar, el vestido. Con los vaqueros y tacones, o solo con las sandalias en T y el cardigan largo. El bolsito pequeño que he metido, maxipulseras y pendientes grandes.
Fundamental simplificar la maleta al máximo. Las horas de las que dispongamos es mejor dedicárselas a la ciudad en cuestión, no a la réplica de nuestro armario que nos hemos llevado con nosostras.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: pasarte con la maleta. De nada va a servir, en un viaje de este tipo, llenarla hasta los topes. Lo habitual es pasarse la mayor parte del tiempo en la calle y los albergues tampoco son el mejor sitio para relajarse después de un día agotador visitando monumentos. Y lo más probable es que te pases el día de un sitio a otro enlazando visitas con comidas y cenas, sin tiempo a cambiarte tanto como esperas. Así que mejor poquitas cosas, cómodas e informales, que seguro te pondrás. Y ni pensarlo más de una maleta... que Piquer sólo hubo una.
Colección de tacones. Pienso que es bastante improbable que te pongas un par como para meter más de uno. Caminar bajo el sol o la lluvia, con una maleta por compañera, durmiendo en trenes o en albergues compartiendo habitación con 8 personas más no te dejará demasiadas ganas de encaramarte todas las noches.
Todos tus bolsos, ni siquiera un maxibolso ideal que te compraste esta temporada. Lo vas a maltratar bastante. El truco en estos casos es mantener un informal chic. Así que busca un bolso cómodo, mejor en bandolera para que te deje las manos libres y no castigue tu espalda.
El maletín de la Señorita Pepis. Mete el maquillaje que vayas a usar. Nada de mega estuche Dior con todas las sombras del mercado. Con un corrector, polvos de sol, blush, máscara de pestañas, khol, una sombra y un gloss será suficiente. Lo mismo con el resto de potingues varios. Gel, champú y crema hidratante. Si no te has puesto el anticelulítico el resto del año, estos días te aseguro que tampoco te lo pondrás.
Prendas delicadas. No hay plancha. Así que mete prendas todoterreno que no sufran por estar tiempo en una maleta, sentarte en el suelo, dormir en un tren, etc.

Lo encontrarás en: la camiseta-minivestido de algodón es de American Vintage. Las bermudas-corsaire son de Zara.

lunes, 21 de julio de 2008

El espiario: Recdi8

El diseño está por todas partes. Hasta los objetos de tan sólo un euro cuidan su aspecto exterior. Sin embargo, el diseño de verdad comporta más que la mera apariencia exterior. El buen diseño es agradable a la vista, ergonómico, útil, duradero y de calidad y diferente. Un objeto único, especial que al poseerlo nos transmite sus cualidades. Hace que nos sintamos privilegiados por tenerlo.

Apreciar estas premisas hará que sepamos distinguir un objeto de diseño de otro que no lo es. El diseño está dentro y fuera del mismo, y además lo dota de personalidad. De esto saben mucho en Recdi8.


En una de las calles magníficas y siempre llenas de sorpresas del barrio barcelonés del Born encontramos este rinconcito lleno de objetos únicos. En sus vitrinas y estanterías hay belleza y diversión a partes iguales. Bolsas bandolera de la marca alemana Canvasco manufacturadas por mujeres de la cárcel, piezas de diseño escandinavo y neoyorkino, prendas peruanas de comercio justo por Misericordia o los conocidos Barbapapá. Una tienda en la que el tiempo se detiene mientras nos sorprendemos a cada instante por lo que nos vamos encontrando. En la que nos sentimos como en el desván de nuestra casa tan bien acompañados y asesorados por Sasha.

Además de la pequeña tienda del Born, poseen un showroom más completo con lo mejor en iluminación, mobiliario contemporáneo, arte y objetos. Sin olvidar decir que son interioristas capaces de materializar sueños.


Acudir en busca de un regalo para alguien puede ser la disculpa perfecta. Eso sí, recomiendo no olvidar los autocaprichos...


¿Con qué me quedo? Con los muñecos blandos para colorear. Una vaquita y un dinosaurio acompañados de rotuladores para darles el aspecto que nos apetezca. Un regalo ideal sin ningún límite de edad.

Recdi8 tiene una tienda en la calle Espasería, 7 (tel 932 680 257). El showroom y el estudio de interiores, en la calle Flor del Lliri, 4 (tel. 933 106 939). Ambos en Barcelona. Todos los detalles en www.recdi8.com y en www.recdi8-shop.com

viernes, 18 de julio de 2008

Por partida doble

La dulzura y la picardía. Dos caras de una misma moneda. Dos modos diferentes de expresarse pero igualmente maravillosos y atrayentes. Así son las dos chicas que me han nominado para este meme: Baballa y Moon. Viniendo de ellas no podía negarme. Además, este meme es divertido. Me ha hecho reflexionar sobre cuestiones de mi propio estilo, analizarme a mí misma. Soy muy autocrítica, más aún que con los demás (imaginaos entonces cuanto...) La verdad es que ha resultado divertido.

El meme en cuestión pide que enumere cinco cuestiones de estilo. Algo así como los cinco mandamientos de mi propio estilo. O lo que siempre siempre sigo a rajatabla. Lo complicado ha sido elegir sólo cinco de mi lista. Pero allá van:
  1. Nunca uso medias transparentes. Para mí han muerto. U opacas o piernas desnudas. Y si no puede ser, pues pantalones. Antes que las medias transparentes. Sólo faltaría, con la lata que os he dado a lo largo de todo el invierno...
  2. Nunca me compro el último grito pasarelil (como la moda de las estrellas, los chalecos, las kefiyas, las romanas...) Se popularizan demasiado y me cansan. Además, suelen morir pronto. No los considero una inversión acertada.
  3. Nunca, jamás, llevo reloj. Un día decidí quitármelo y nunca más. No me gustan en absoluto.
  4. Me encantan las prendas de líneas limpias, sencillas, de colores neutros (en verano arriesgo más, pero en invierno es difícil sacarme del gris, blanco, negro, piedras). Para mí son esenciales, son la base de mi vestuario. Me gusta combinarlas con algún complemento o zapato original. Me parecen mucho más importantes unos zapatos, bolso, broche, tocado, collar acertados que un vestido despampanante y espectacular que te obligue a no poder llevar nada más. Ah! y no suelo ir bicolor. Voy casando las prendas al vérmelas puestas, no las premedito.
  5. Siempre utilizo la misma fragancia. Sea para ir a la compra como para salir de noche. Siempre la misma. Y siempre salgo de casa con ella, no soy capaz de salir sin perfume (aunque salga dieciséis millones de veces al día, dieciséis millones de veces me la echo). Tampoco salgo sin matizar mis terribles ojeras congénitas potenciadas por esta vida frenética que me toca vivir.
Y una última curiosa: sólo tengo un bolso (salvo carteras de mano, bolsos de playa, bandoleras... que no cuentan) que uso cada día. No me gusta tener que cambiar de bolso (siempre lo llevo llenísimo), así que siempre utilizo el mismo (salvo si el tema estilístico obliga, claro: a una boda, cena o paseo por el campo no lo llevaría) hasta que es sustituido por otro nuevo.

No nominaré porque lo habéis hecho todas... Eso sí, os nomino a un buen fin de semana, tranquilo, relajado y muy divertido.

Seguid tan guapas.

miércoles, 16 de julio de 2008

La aldea del arce

Al oir la palabra verano pensamos automáticamente en playas y chiringuitos. Sin embargo, existen otras opciones de ocio que nada tienen que ver con lugares con arena y puestas de sol al son de chill-out del bueno. El interior de España posee una oferta de relax de lo más interesante. Pueblos magníficos que en muchas ocasiones nos permiten disfrutar de temperaturas más suaves, de noches frescas y de calma absoluta. Alguna de mis más fieles lectoras ha hecho la propuesta, y desde aquí vamos a intentar encontrar soluciones estilísticas para unas vacaciones de verano en un pueblo de interior.

En cuanto a las prendas de vestir, de poco se diferencia a las que llevamos en la ciudad. Pantalones vaqueros, vestidos floreados largos, faldas de corte evasé o bermudas resultarán muy útiles. Eso sí, las opciones de calzado quedan limitadas a bailarinas y sandalias rasas, calzado deportivo específico por si nos apetece disfrutar del campo; o cuñas de esparto o madera por si nos apetece arreglarnos algo más.

Dos opciones como ejemplo:
  1. Para una cena con amigos: un vestido largo, de estampado geométrico. De corte imperio, fruncido. Con unas cuñas de esparto y cardigan largo de punto fino para las noches frescas. Pulseras de madera anchas y un maxi anillo.
  2. Para un paseo por el pueblo: una falda corte evasé, anudada al frente, como las que propone Jocomomola. Combinada con una camisa de manga corta con nudo en la manga y cuellos redondos. Pañuelo en el pelo y sandalias rasas en los pies. Magníficas las de Bimba&Lola y las de Musgo.
Los estilismos a elegir han de ser funcionales y cómodos. Nos escapamos a un pueblo a descansar, y eso incluye también olvidar el estrés armaril. El campo tiene muchas cosas que ofrecer como para malgastar el tiempo.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: tacones de manera habitual. Lo normal es que los pueblos estén adoquinados. Es difícil (y peligroso) pasearse con tacones muy altos. Déjalos para una ocasión especial o en caso de que el pueblo esté asfaltado y no pertenezca a la lista de pueblos a los que nos referimos en esta entrada.
Glamour exagerado. La alfombra roja nunca llegará (por fortuna) a rincones perdidos de nuestra geografía.
Chanclas estilo Havaianas. Si no hay playa, no tienen sentido.
Pareos y caftanes de seda. Si no vamos en traje de baño... ídem.
Descuidar nuestra depilación o el cuidado de nuestros pies. Por mucho que estemos en una aldea perdida no hay disculpa para olvidar nuestro aspecto personal.
Extrarrecargarse. El campo pide naturalidad.
Disfrazarse de campestre. No hace falta convertirse en la gentil niñera del varón Von Trapp.

Lo encontrarás en: las sandalias son de Neopunk. Las cuñas de esparto, de Marypaz.

lunes, 14 de julio de 2008

El espiario: Etxart&Panno


Han pasado ya veinte años desde que la firma Etxart&Panno naciera en Cataluña. Sin embargo, conservan esa misma frescura y siguen siendo fieles a los valores de la marca: prendas naturales, de líneas elaboradas, para una mujer femenina, seductora y sensual.

Presente en ciudades de toda España, además de en Arabia, Portugal y México, es la tienda de la sevillana calle Cuna la que nos ocupa. Un espacio perfectamente ordenado en el que resulta sencillo elegir y encontrar la prenda que buscamos. Mesas y estanterías con camisetas y complementos. Percheros con vestidos, blusas vaporosas, faldas de talle alto o pantalones pitillo. Y colorido, mucho colorido. Desde los estampados florales y los lunares hasta colores planos como el rojo, el gris plata o el magenta.

Sin duda, la prenda estrella es el vestido. Una prenda salvación para una magnífica fiesta de verano o para una boda. Vestidos largos, de espaldas descubiertas, que dibujan una silueta espléndida capaz de atraer miradas en cualquier evento. Confeccionados además con materiales de altísima calidad, de los que las sedas y los rasos plisados son absolutos protagonistas.

¿Con qué me quedo? Con el vestido de seda de raso plisado, en color gris plata. Corte halter y espalda descubierta. Largo. Ideal con un cinturón en la cadera, levemente abullonado en la cintura. Con un brazalete en el bíceps, pendientes grandes y cabello recogido. Sandalias de tiras altas y la actitud de Helena de Troya.

Etxart&Panno está presente en toda España, además de en Arabia, Portugal y México. En Sevilla, está en la calle Cuna, 17. Teléfono: 954 225 809. Consulta los puntos de venta en www.etxartpanno.com

viernes, 11 de julio de 2008

Uno para todo

El día en el que por fin nos decidimos a realizar una inversión superior a lo habitual en materia de trapitos, rezamos para que lo que acabamos de adquirir no esté condenado al más absoluto ostracismo en el fondo de nuestro armario. Si ya de por sí es doloroso tener prendas que no utilizamos, lo es aún más cuando nos han supuesto un esfuerzo económico mayor. Por eso, lo recomendable es invertir en algo polivalente. Bien porque sea atemporal, bien porque lo podamos lucir en una gran variedad de ocasiones, completamente distintas entre sí.

Sin duda, el vestido es la gran referencia en estos casos. Por supuesto, hay excepciones (como el calzado), pero en general, suele ser el más aprovechado. Así que veamos alguna idea para sacarle más partido a un vestido especial.

Esta temporada asistimos al furor de los cortes túnica e imperio. El beneficio de estos cortes reside en que se informalizan tan rápido como se convierten en un look ideal para cualquier ocasión que exija un punto más de formalidad. Básicamente, dos opciones:
  1. La primera es la cotidiana, la del día a día: el paseo, un día de compras, la terraza. Un aire infantil es el acertado. Para ello, lucimos el corte túnica en todo su esplendor, libre. Lo combinamos con unas bailarinas planas, de pulsera al tobillo (magníficas unas verdes, de ante, en Zara). Si no me apetece ir de plano, en la colección de Chie Mihara encontramos unas sandalias no demasiado altas, con pulsera al tobillo, en colores naturales. Complemento con un cesto de mano como los de Gazel, en algún color flúor que puede ejercer de contraste con el vestido. En el pelo, un par de horquillas, como unas florecitas de H&M, Accesorize; o algo más especial de la Maison Bisoux.
  2. La segunda es la más formal: cenas, fiestas en casa de amigos, inauguraciones de verano. En este caso, el look lady es el acertado. Si el corte es túnica, la solución más rápida es ceñir el vestido a la cintura con un cinturón ancho, para aprovechar toda la tela del vestido y que provoque un efecto vuelo. Si el corte es imperio, entonces un fajín justo bajo el pecho. Para los zapatos, el tacón obliga. Mejor unos taconazos con plataforma delantera, peep toe, en algún color maquillaje. O con pulsera y tiras, de raso, como los de Pedro García. Tampoco están mal las propuestas de suela de madera de Pura López. Si el evento es de día, un bolso midi de piel trenzada, en beig, de Bottega Veneta. Si es de noche, la cartera de mano del mismo acabado, material y marca. Píntate esos maravillosos labios de rojo y pon tu mejor cara de pícara inocencia años 50.
Visto así, será mejor comenzar a fijarnos en la versatilidad de las prendas y no sólo en su precio. Que si nos ponemos a sumar todas esas camisetas y chanclas y bermudas que no nos ponemos pero que eran baratisísisimas, nos alcanza para un vestido estupendo que nos libra de todos los males. Y si no funciona, siempre nos quedará el Desembalaje Vintage.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: si tienes mucho pecho, evita los cortes túnica. Al ser tan holgados creará una figura que no tienes, aportándote más volumen. En todo caso, decántate por los imperio.
Si eres muy ancha de cadera, cuidado con los vestidos con demasiado vuelo (o lo que es lo mismo, ponerte un cinturón en un vestido túnica, que hará el mismo efecto). Los cortes imperio tampoco son demasiado favorecedores para las caderas muy anchas. Mejor entallados y si no, las túnicas sin forma, sueltas desde arriba.
Cuidado con los tirantes del sujetador. Nada de transparentes. Si no te queda más remedio, es preferible que se vean los tirantes de un sujetador normal. Y en alguna ocasión que habéis preguntado (y me he olvidado de responder: mea culpa), las conchas de silicona que se adhieren a la piel: funcionan. Eso sí, en tallas moderadas.
Aunque el bolso vaya por libre, el cinturón ha de ir coordinado con los zapatos. Al menos, en cuanto al color.
Si el vestido tiene un escote dibujado, adornado, demasiado subido o con muchos bordados, no se te ocurra comenzar a cargarlo de collares. Parecerás una ofrenda maya.
Horquillas + pendientes exagerados. O una cosa, o la otra.

Lo encontrarás en: el vestido es de La Bella Lola, para Rosario. El cinturón, de Cortefiel.

miércoles, 9 de julio de 2008

Piratas del Caribe

Para mucha gente la palabra barco es sinónimo de Biodramina y mareos insoportables. Pero para otros muchos, es en cambio el equivalente a una jornada de verano y relax, sin tráfico rodado. La mejor manera de disfrutar del mar sin pasar por el suplicio de la arena, el niño con el balón y la siesta interrumpida. Si somos unas afortunadas invitadas a pasar un día de verano a bordo de un barco, veamos cómo disfrutar divinamente allende los mares.

La mejor opción y la más cómoda que nos evita cualquier quebradero de cabeza, es la de un caftán (o camisa larga), de color blanco. Cuello camisero y manga remangada. Combinado con un cinturón de cordones, anudado en la cadera. Pamela grande, de algodón, con la solapa delantera recogida para darle un aire pirata. Como cierre, unas sandalias de suela de madera, con aire marinero.

Tampoco está nada mal el recurso del vestido largo, floreado, con tirantes finos. Collares largos y unas sandalias planas, de enganche en el empeine. El complemento de juego puede ser un sombrero de paja.

Por último, el bolso. En este caso, adecuado para llevar la toalla y la protección solar. Decántate por una cesta, como las que presenta Lolita Flores en su nueva colección. Aunque en mercadillos varios de pueblos escondidos se pueden encontrar unas cestas maravillosas de corte clásico que me parecen fantásticas, con sus asas cortas de cuero natural.

A disfrutar de las olas y del mar, de los mojitos, de la música, del ambiente...

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: los tacones. O tendrás que ingerir una caja al completo de Biodramina.
Disfrazarte de marinerito. En barco sí, pero de Gaultier de los pies a la cabeza, no. No caigas en tópicos.
Ir sin depilar. Por mucho que vayas a estar en alta mar y no te vaya a ver nadie, no salgas con esos pelos. Nunca se sabe. Y si en algo tenía razón María Isabel era en aquello de Antes muerta que sencilla.
Ponerte un modelito a lo Ana Obregón. No es que tenga nada en contra de esta mujer, pero no recomiendo copiar sus estilismos. Prefiero, en caso de ponernos extremistas, los de la Baronesa Thyssen.
Y demás consejos varios en materia de pies, trajes de baño y demás...

Lo encontrarás en: el caftán es de Zara. Las sandalias, de Tex para Carrefour.

martes, 8 de julio de 2008

El espiario: Magemta


El centro histórico de Sevilla es un entramado de calles estrechas que nos facilitan el paseo en estos días de verano excesivo. La calle Francos conecta dos de los puntos más emblemáticos de la ciudad: la Catedral y la Plaza del Salvador. Una calle tranquila en la que si te quedas callado no escuchas más que el silencio. Aquí, en plena calle Francos, encontramos un rinconcito, una tienda pequeña, maravillosa. Magemta, se llama. Un espacio multimarca plagado de grandes sorpresas, maravillosas todas.


Entrar en Magemta soluciona cualquier problema de estilo. Perchas de madera perfectamente ordenadas de las que cuelgan vestidos, camisas, camisetas, blusas... de Raasta, Sita Murt, Twenty8Twelve, Étoile du monde o Muka. Cortes fantásticos, de máximo verano. Que podemos combinar con los bolsos o las cestas de Gazel, llenos de colorido. O adornar con los broches de juego como los de AmamaPaca. Y para un evento especial, no te pierdas los tocados de Monic.

Un motivo más para perderse por el centro sevillano, para hacer una parada entre tapas y visitas turísticas y llevarnos un look ideal para una noche de cena en una terraza, bajo la luna. Que pongan el vino y el champagne, tú ya llevas el estilo.

¿Con qué me quedo? Con el vestido de seda, asimétrico, con volantes abajo y corte túnica. Estampado en rayas verticales. Ligero y favorecedor para el verano. Con una cesta en fucsia, de Gazel. El pelo recogido con una diadema, maxipulseras y sandalias planas.

Magemta está en Sevilla, en la c/ Francos, 61. Teléfono: 954 227 599

miércoles, 2 de julio de 2008

Invitada por sorpresa

La mayor parte de las veces que recibimos una invitación de boda es algo esperado. Solemos contar con ello por lo que nos ponemos con tiempo a pensar el estilismo adecuado para tras ello, comenzar a buscarlo. Ardua tarea, por otra parte. Sin embargo, hay otra categoría a la que pertenecen esas invitaciones de boda que se reciben a escasos días del evento (el protocolo obliga a que una invitación de boda se envíe como mucho dos meses antes de la fecha), cuando no contábamos con acudir. Es un trastorno comenzar a buscar el qué ponernos. Así que es el momento de sacar partido a nuestros recursos de armario.

El truco en estos casos reside en no complicarse demasiado. Las prisas no son buenas compañeras de las compras, y al final acabaremos haciéndonos con una prenda condenada a morirse de aburrimiento por los siglos de los siglos. Por lo tanto, fundamental buscar un vestido no muy difícil, mejor algo plano, y muy polivalente. Es decir, que tanto funcione con unas sandalias altas como con unas planas. Además, con él no importa que la boda sea de mañana o de tarde.

Si el vestido es muy sencillo, entonces el juego se lo darán los complementos. Para ello:
  1. el tocado es la sensación de la temporada. Viene con fuerza, y más que tendrá. Recién salido del lado oscuro de las ceremonias, se apunta tantos a cualquier hora del día. En este caso, elegiremos un tocado de fiesta. Es muy importante que se adecúe a la ropa que vayamos a lucir. También observar con frialdad nuestra cara. El conjunto tiene que resultar armonioso. Y por último, que no nos exija un peinado que no nos favorezca o nos resulte incómodo.
  2. la cartera de mano. De mil maneras posibles. Desde las limosneras, hasta insulsas carteras de mano a las que podemos colocar un enorme broche de pedrería (siempre genial Suárez). Eso sí, si llevamos tocado, yo aconsejo elegir una cartera de mano pequeña y discreta.
  3. los zapatos. Si el vestido es muy sencillo, recomiendo una apuesta por los zapatos. Una buena combinación entre zapatos y tocado puede resultar magnífica. Además, este año tenemos la suerte de poder encaramarnos a las alturas con plataformas delanteras y coquetos peep toe.
  4. una chaquetilla de punto abierto. Un sustituto estupendo del chal que te servirá para cubrirte los hombros en la Iglesias (si la boda es por la misma).
  5. collares y pendientes. Si lo mío no son los tocados ni las carteras de mano llamativas, puedo atacar con un buen par de pendientes, sobre todo si tengo el cabello largo. Otra versión es la de pendientes pequeñitos y discretos y un collar largo, especial. Ya sabéis quién es la especialista en este tipo de retos.
Lo mejor de todo es que tanto el vestido como cada uno de los elementos que componen este look se podrán reutilizar en ocasiones futuras, por lo que el evento de última hora habrá valido la pena. Al menos, en términos de armario.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: los sujetadores de tirantes transparentes. Si con el vestido se te ven los tirantes del sujetador, hazte con uno que no los tenga. Si es inevitable llevarlo con tirantes, es preferible llevar uno de tirantes muy finos.
Medias transparentes... y peor aún si van con sandalias. Esos dedos de los pies enmascarados no merecen comentarios.
Un tocado no apropiado ni a tu cara, ni a tu atuendo ni a tu estilo. Dejará de ser un complemento para ser un pegote.
Ya sabéis mi opinión sobre los chales. La organza, mejor para los vestidos de novia.
Las gafas de sol. En cambio es admisible (y si se lleva bien, maravilloso) un abanico.
Pegatinas en los zapatos. Que los estés estrenando sólo lo tienen que saber tú y tus pies.
Pendientes muy grandes y exagerados con el cuello corto. Si tienes el cuello corto, evita exagerar el efecto.

Lo encontrarás en: el vestido es de Bimba&Lola. El tocado, una maravilla de El jardín de Lulaila.
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