miércoles, 28 de mayo de 2008

La vida es una tómbola

Podemos pensar en términos filosóficos y adivinar el porqué de esta afirmación. Ponernos metafísicos, reflexivos, melancólicos y mil adjetivos más mientras pasan millones de situaciones fruto de esta máxima que tan bien interpretaba Marisol. Sin embargo, fiel a mis principios frívolos, me centraré en esa tómbola que es la genética, que nos dota de un código que debemos conocer no sólo para vestirnos adecuadamente a nuestras características físicas, sino también para hacernos con ciertos productos apropiados a las peculiaridades del envase de nuestro cuerpo. Así que, siguiendo esos memes cremosos que circulan por ahí y que dan buenas ideas, me atrevo con mis propuestas. En este caso, para una piel seca y extremadamente sensible como la mía.

Está claro que los milagros no existen y que los tratamientos maravilla tampoco. Pero sí existen determinados productos (nunca importa el precio, no hace de mejor calidad un tratamiento porque su precio sea el más elevado) que pueden hacernos sentir mejor, más confortablemente. Así que, la primera máxima será buscar aquel que se adapte a las necesidades de nuestra piel o de nuestro cabello, sin pensar ni en marcas, ni en precios.

Vayamos por partes:
  1. La cara y el cuello: una piel sensible y seca en la cara todavía lo será más. Está continuamente expuesta a las agresiones del ambiente y del sol. En un caso como el mío recomiendo evitar el agua. El contacto con el agua la agrede. Por lo tanto, cada vez que sintamos la necesidad de "lavarnos la cara", mejor utilizar el Agua Termal de Avène en spray. Es recomendable desmaquillarla con el fluido de Toleriane. Masajeando la piel y retirándo los restos con un disco desmaquillador. Suavemente, sin arrastrar. Para los ojos, el Clean Sensitive para ojos sensibles de Garnier es maravilloso (no pica ni escuece) y muy barato. Si hay prisa, las toallitas desmaquillantes para pieles sensibles de Garnier son muy suaves. Para eliminar bien lo que queda, el Agua Termal de Avène es magnífica (también en la playa, para retirar la salitre, que es más que agresiva). Por último, hidratarla bien. Yo lo hago con la Nivea de la lata azul de toda la vida. No tiene perfumes, es muy cremosa y grasa. Justo lo que mi piel necesita. Si me he mojado la cara con agua del grifo, entonces la Crema para Pieles Intolerantes de Avène. Veo en la fotografía que me he olvidado de algunas cosas. Como el contorno de ojos, de Ystheal +, también de Avène, o el exfoliante. Un gommage de Clarins. Exfoliar la piel es fundamental para que absorba la crema hidratante. Eso sí, con cuidado. Las pieles sensibles no deben hacerlo nunca más de una vez al mes. De los labios no podemos olvidarnos. Un hidratante labial con protector solar es fundamental. Enydrial de Roc es mi preferido. Actúa como un gloss pero sin resecarlos ni dejarles color blanco horrible.
  2. El cabello: en mi caso, mi pelo es normal. No se engrasa. También es muy fino. Como lo llevo corto, para darle volumen utilizo un champú de Kanebo especializado en aportar volumen. Nunca utilizo el secador, así que si quiero jugar con mis "caracoles" naturales, le aplico la espuma Moulding & Treatment Foam de Ginzakami. En general, recomiendo que el cabello lo lleve un especialista. No se trata de tener solamente el pelo limpio. Hay que nutrirlo, cuidarlo. Yo dejo que me traten en el Loft of Beauty by Auro. Auro y su equipo se encargan no sólo de cortármelo. También me recomiendan nuevos tratamientos, me aplican baños de proteínas o acentúan mi color natural con la henna. Además es un espacio que es puro vicio y bienestar. Yo lo adoro.
  3. El cuerpo: mi piel sigue siendo seca. Así que siempre, todos los días (y cada vez que toco el agua) me aplico hidratante de Isdin Ureadin 10. Es una loción bastante espesa. Pero para pieles muy secas elimina todo tipo de grietas y manchas por deshidratación. Una vez al mes, exfolío el cuerpo con Lipidiose de Vichy. Por la misma razón que con la cara: las células muertas acumuladas impiden una buena absorción de los tratamientos. La celulitis es otra de mis herencias. He probado de todo, pero el Body Creator de Sisheido se acerca bastante a lo que consideramos como milagroso. Las manos también forman parte del cuerpo. Las hidrato cada noche con el concentrado reparador de Body Repair de Garnier. También las exfolío una vez cada dos semanas. Los pies jamás han de olvidarse. Siempre han de llevarse arreglados, aunque sea invierno. Sufren todos los maltratos posibles, así que una vez a la semana es recomendable dejarlos descansar con sales (no están nada mal las sales para pies de Ikea), en agua caliente. Exfoliarlos, hidratarlos y arreglarlos. El toque final lo pone la laca de uñas. No me suelo pintar las de las manos, pero siempre las de los pies. Mis preferidos son el Rouge Diva y el Cerise Noir de Bourjois; y el magnífico Blue Satin de Chanel que queda ideal con sólo una pasada.
  4. El maquillaje: las pieles delicadas han de prestar especial atención al maquillaje y también a los útiles para aplicarlo. Los pinceles han de ser suaves, que no rasquen. Los de MAC son una buena opción calidad-precio. Aunque las borlas de Chanel son una maravilla... Siempre me aplico mi querida Nivea; y en verano, además, la protección solar. No suelo usar base. Muy raramente me la aplico. Si lo hago, utilizo el Mate Cashmere de L'óreal. Siempre en un tono por debajo del de mi piel. Sobre ella, aplico los polvos sueltos, el Prisme Libre de Givenchy. El mejor acabado que he probado nunca. También un tono por debajo del de mi piel para huir del efecto máscara. El descubrimiento de esta maravilla se lo debo a Paupe (espero que vuelvas pronto). Si hay algo sin lo que no puedo vivir, es el corrector de ojeras. Mi legado familiar consiste en unas más que oscuras que nunca se van con ningún tipo de tratamiento. Por eso, ya no me gasto los euros en ellos. Así que me aplico el Effacernes Longue Tenue de Lancôme para cada día, o el de MAC si me voy a aplicar base. El blush también es fundamental. En un tono dorado (soy morena) para el día a día, de Bourjois, aplicado en las mejillas y en el párpado móvil; y rosado para maquillajes más nocturnos con rouge. Para los ojos, utilizo la máscara de Dior Show. También son maravillosas las de Lancôme. Y siempre, Belcils antes de maquillármelas. Las refuerza y protege. Si me voy a maquillar más intensamente, entonces utilizo sombras de ojos. Desde la carbón de MAC para ojos ahumados, hasta los tres tonos dorados de L'óreal, en función del estilo. Con los labios, igual. O bien un gloss de Clarins para el día a día, un brillo de Helena Rubinstein para maquillajes más suaves, o el maravilloso rouge de Guerlain, si voy pisando fuerte.
Y nunca, nunca, nunca sin perfume. El perfume nos define, comunica nuestra esencia y personalidad al resto de la gente. Cuando elijo uno, siempre soy fiel a él. Y si opto por una nueva fragancia curiosamente suele coincidir con cambios en mi vida. Hace poco me he pasado a Armani Code. Y estoy encantada.

¿Otros consejos? Comprar botes pequeños, para poder viajar con ellos sin necesidad de facturar o de ocupar media maleta (sobre todo si eres de las que viajan mucho). No elegir tratamientos demasiado perfumados (lo que incluye a los geles de ducha) si tienes la piel seca y sensible. O comprarte un buen quitaesmaltes sin acetona. Pintarse las uñas implica también desmaquillarlas.

Está claro que la cosmética es un gasto más, en ocasiones hasta puede ser desorbitado. Y que los milagros no existen. Ningún producto nos va a cambiar la vida, por lo que yo recomiendo sentido común con las necesidades de nuestro cuerpo, y con nuestro bolsillo. No es cuestión sólo de suerte genética ni de adquirir productos caros. También es cuestión de constancia y de buenos hábitos. Además de dormir y de beber 2 litros de agua, es importante no fumar, beber con moderación, no trasnochar y hacer ejercicio. Y no olvidarnos de cuidar nuestra alimentación: somos lo que comemos, y a la larga, se nota. Recomiendo reforzar una alimentación sana, sin grasas saturadas y con horario de comidas, con cápsulas de levadura de cerveza para nuestra piel, pelo y uñas; germen de trigo como antioxidante o beta-caroteno para preparar nuestra piel para el sol. Sólo tenemos una piel, y debemos mimarla.

No se te ocurra: gastarte una barbaridad en cremas si no eres constante. Primero tienes que adquirir la costumbre, luego comprarte las cremas. De nada sirve que te las compres pensando en que así te vas a obligar a usarlas.
Presumir de que no te cuidas, sobre todo si tienes 20 años. Lógico, la juventud tiene ese tipo de privilegios. Pero a la larga, que te cuides por dentro y por fuera (que no significa abusar de cremas), tiene recompensa.
Presumir de que tienes un armario lleno de cremas. No por aplicarnos más cosas vamos a estar más divinas. La maravilla física es el resultado de la suma de cremas+buenos hábitos+herencia.
Comprarte miles de tratamientos pero comer a deshora, picotear todo el día, abusar de las grasas y de la bollería, fumar descontroladamente, beber miles de bebidas carbonatadas, no tomar fruta ni verdura, no hacer ejercicio, estar todo el día de copas y dormir poco y mal. No servirán de nada.
Pintarte las uñas de los pies o de las manos sólo por no tener que arreglártelas. Sin comentarios...
Irte a la cama sin desmaquillarte. Es ultraperjudicial. Imagina los poros de tu piel llenos de tapones de bañera, sin poder respirar. Así los dejarás toda la noche.
No limpiarte la cara antes de dormir si no te has maquillado. Aunque no te maquilles, has de limpiártela. A lo largo del día es mucha la suciedad que se acumula en ella.
Utilizar cremas que no son para tu edad. Pueden resultar agresivas para tu tipo del piel. Vete dándole siempre sólo lo que necesita.
Inundarte en perfume. Conseguirás que todo el mundo caiga rendido a tus pies... pero sin respiración, claro.
No respetar las fechas de caducidad. Las cremas también caducan, y pueden hacer pupita si no lo respetas...
Tomar infusiones descontroladamente. Aunque no lo parezca, las hierbas también tienen efectos secundarios y contraindicaciones. Déjate asesorar por un especialista.
Tratar de encontrarte a ti misma a través de la cosmética. Los tratamientos ayudan a hacernos sentir mejor, pero no son el elixir de la felicidad. Mejor buscarla en nuestro interior, en nuestro equilibrio emocional. Es la única manera de que siempre, con más o menos arrugas o kilos, siempre nos guste la imagen que nos devuelve el espejo.

lunes, 26 de mayo de 2008

El espiario: Mordisco de Mujer

Si Marilyn Monroe bajase a la tierra por un día, estoy segura de que elegiría pasarlo en Mordisco de Mujer. Esta tienda, situada en una de las calles más bellas de Sevilla, es un lugar de perdición y exquisitez absoluta. Marilyn estaría encantada entre tantas prendas y complementos ultrafemeninos y se maravillaría en su rincón pícaro.

Mordisco de Mujer es más que una tienda de ropa y complementos. Es un entorno decorado con gusto del que siempre salimos contentas. Entre sus perchas, prendas sublimes de Sinéquanone, Fornarina o la magnífica colección de los casi recién llegados Yobordo, con prendas exclusivas estampadas con mucha creatividad; entre otras marcas interesantes. Es fácil encontrar lo que buscamos. No sólo porque las prendas se encuentran ordenadas por gamas de color, sino también por la inestimable ayuda de Marta y su equipo.

Si nuestra intención es adquirir complementos originales, estamos en el lugar indicado. Broches, tocados, monederos, bolsos, collares, pendientes... fuera de lo común, de los que no se encuentran tan fácilmente. Aquéllos que convierten un estilismo normal en otro especial, individual. Para no perderse la bisutería de Paca Peca y de Dolce Luna.


Pero esta tienda de la calle Cuna aún puede sorprendernos más. Sobre una cómoda de color rojo se encuentra el rincón de la tentación. Juguetes eróticos, sales, masajeadores y todo tipo de objetos para sentirnos divinamente bien... solas o en compañía.


Una tienda de visita obligada si lo que queremos es empaparnos de estilo, de diversión, de osadía y sucumbir sin resistencia a la tentación de sus perchas.

¿Con qué me quedo? Con el vestido túnica palabra de honor, largo, en tie-dye amarillo, de Sinéquanone. Para llevar con sandalias de tiras al tobillo y plataforma delantera, cartera de rafia y maxipulseras.

Mordisco de Mujer está en Sevilla, en la calle Cuna, 17. Más información en el teléfono 954 225 809.

viernes, 23 de mayo de 2008

Las de la discusión

La eterna discusión de medias transparentes sí o no cobra especial protagonismo en los momentos en los que la climatología se puede calificar de muchas maneras salvo estable. Al llegar la primavera se convierte un tema de discusión y reflexión, ya que las siempre favorecedoras medias opacas se convierten en excesivas. Y los fríos mañaneros persistentes nos disuaden de lucir ambos apéndices libres de tejido. Polémicas aparte, veremos cómo solucionar el problema de las medias en primavera-verano.

Existen tres opciones:
  1. para las que se atreven con todo. Para eso, se pueden lucir las piernas desafiando el frío, sin ningún tipo de medias. Si vemos que nuestras piernas están blanquitas, existen maquillajes para las mismas que no manchan y dan un tono muy favorecedor a la piel. Recomiendo especialmente el de MAC. Si todavía eres más atrevida, entonces es el mejor momento para lucir las calzas. Si son grises y de punto canalé muy fino, todavía mejor. Son la mejor opción para lucir piernas pero todavía abrigaditas. Llévalas con un minivestido o con un short combinado con una camisa en shantung, manga sisa y lazada al cuello y una chaqueta de punto larga. Las calzas van estupendas con zapatos oxford de tacón o con peep toe.
  2. para las más comedidas pero que reniegan de las medias transparentes. Para ellas, los leggings-fuseau (que van metidos en el talón y dejan medio empeine al aire) puede ser la solución al frío. Con bailarinas o con tacones quedan estupendamente bien. Combínalos con vestidos o faldas. Y si no, aprovecha el boom de las faldas y vestidos largos. Mientras no suban los calores, terminan con todas las discusiones sobre cómo abrigar las piernas, sin necesidad de caer en el uso de los pantalones, de los que, a lo mejor, estamos ya más que aburridas.
  3. para las más tradicionales o que no quieren complicarse la vida. Las medias transparentes, las de la discusión. Eso sí, siempre de no más de 10 DEN (como muchísimo, 20 DEN), en un tono totalmente igual al de nuestra piel. Si te las vas a poner con sandalias, elige las medias que lleven la puntera abierta.
De todos modos, la mejor solución a este tipo de problemas es siempre el uso del sentido común. Analizar el clima con el que se nos presenta el día y ser realistas. Si ganamos a nuestros caprichos y a nuestras ganas de estrenar la ropa, es más fácil prevenir resfriados, lucir piernas maravillosas y sentirnos cómodas a la vez.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: ponerte unas calzas si tienes las piernas rellenitas. Lo acentuarán. Además, queda bastante antiestético que el elástico marque demasiado el muslo.
Combinar calzas con bailarinas. No se trata de convertirse en una morbosa colegiala japonesa.
Llevar medias transparentes con puntera y sandalias. Muy feo eso de los dedos de los pies envasados al vacío.
Lucir medias opacas con un día tremendo de sol. Ya no sólo por cuestiones de temperatura corporal, que puede llegar a dispararse. También por estética.
Pensar que es mejor llevar medias transparentes que ir con las piernas al aire porque tapan defectos. Como mucho, "sujetan" la piel de naranja. Pero esos defectillos de las piernas se pueden igualmente camuflar con los maquillajes de pierna. Y para la piel de naranja que se empeña en salir a la superficie, también hay recursillos...
Elegir unas medias transparentes de color muy oscuro porque parecen más favorecedoras. Al revés. Es bastante extraño ver unos brazos blancos y unas piernas marrones. Tampoco las escojas muy gruesas. Tus piernas parecerán las de la Nancy.
Olvidarte de la depilación. Nunca. Y mucho menos con las medias transparentes.
Guardar una y otra vez tus viejas medias trasnparentes. Es bastante horrible eso de llevarlas enganchadas y con bolitas.
Lucir un legging-fuseau con pantalones o bermudas. Demasiadas alturas y cortes extraños.
Short y medias transparentes. En general, los short no deberían ir nunca con medias, aunque se haya generalizado su uso con medias. Pero con medias transparentes (y tacones corte salón) no, nunca.
Las medias de rejilla. Dejémoslas en paz unas temporadas, que ya han disfrutado lo suyo.

Lo encontrarás en: la camisa es de D-Due. Las calzas, de H&M.

miércoles, 21 de mayo de 2008

Yo no sé si sí o si no

Una de las chicas con más estilo que pululan por estas tierras es María. Al parecer este próximo fin de semana se va de escapada a la capital, y me pide un pelín de ayuda. Lo realmente complicado del asunto no es hacer una maleta reducida apta para dos días sin "por si acasos" ocupones. Lo verdaderamente difícil es lidiar con el tiempo extraño que estamos viviendo esta primavera. Sol que sale a ratos, frío intenso y lluvias ocasionales. Con estos parámetros en mente, prepararemos una maleta para una escapada de fin de semana primaveral.

No nos vamos a exceder en prendas que luego no nos vayamos a poner. Además, lo más normal es que en un fin de semana acabemos siempre picando en alguna que otra tienda. Dicho esto, nuestra maleta tendrá:
  • un trench. Tal y como está el tiempo nos vale si llueve o si no. Si hace frío o hace más calorcito. También nos sirve para ir sport o para cuando nos arreglemos un poco más.
  • unos zapatos cerrados. Recomiendo unos estilo jazz o en su defecto, uno abotinado. Tampoco se descartan las All Stars.
  • un shopping bag. Es más cómodo para viajar en el avión y para movernos por la ciudad a lo largo del día.
En cuanto a los posibles estilismos:
  1. para viajar en el avión, podemos decantarnos por el trench, una camiseta de algodón de manga corta y color blanco y una pashmina para mitigar los aires acondicionados. Podemos llevar también una chaqueta de punto y cuello redondo, en algún color flúor. Unos pantalones estilo chino de algodón, son cómodos para volar. Si me animo, puedo aprovechar y llevarme mi borsalino.
  2. para pasear por la ciudad, una camisa como la de la fotografía de la izquierda. Si hace frío, la acompañamos de un jersey de cuello vuelto y punto fino que pondremos bajo la misma. Si el tiempo está templado, con una chaqueta de punto y manga francesa será suficiente. Otro de los días puedo optar por llevarme un minivestido que me pondré sobre un pantalón vaquero pitillo. Para el minivestido, un collar como complemento.
  3. para salir de noche, un vestido túnica es la opción más cómoda. De ejemplo, el de la fotografía de la derecha, que lo podemos vestir tanto si hace frío (con media opaca) como si hace mejor tiempo (sin medias). Con el trench quedará estupendamente. Para él, meteré un bolso pequeño y unos zapatos con plataforma delantera o peep toe. Los pendientes y las maxipulseras con que lo voy a combinar, y listo.
Como complementos a nuestra ya lista maleta, puedo meter una camiseta de algodón más (de las de espalda de nadadora, por si el tiempo de repente apretase) y una camisa de algodón y manga corta, por la misma razón. Todo lo que meta de más, no tendrá sentido y ocupará espacio posiblemente destinado a esos caprichos que nos esperan por ahí, sin aún saberlo.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: llevarte una colección de abrigos y cazadoras y parkas y de todo. Son dos días nada más, no tiene mucho sentido.
Meter ciento cincuenta pares de medias. Con un par (o dos, si eres de las muy previsoras) es suficiente. Las medias opacas es complicado que se rompan. Si lo hacen, tampoco se acaba el mundo, siempre hay un Calzedonia para salvarnos.
Si es un fin de semana en el que tenemos previsto pasear y ver tiendas, olvídate de zapatos muy incómodos o demasiado altos. Puede ser terrorífico terminar el día. Eso no significa que te puedas poner tus Reebok del gimnasio. Solamente se admiten unas All Stars, Gola, unas Fred Perry o algo por el estilo.
Tampoco zapatos abiertos estilo sandalia. El tiempo está bastante loco, y mojarse los pies nos puede amargar el fin de semana.
Transportar un enorme bolso. Grande sí, pero no gigante. Cargar todo el día con doscientos kilos de peso es terrible para nuestra salud postural.
Ojo con accesorios de más. Dispón la ropa sobre la cama y analiza qué pendientes, collares, pulseras y foulard coordinan con las prendas que vas a llevar. El resto, ya irá de viaje en otra ocasión.
Las minidosis son vida. No transportes esos botes de litro que tienes en tu cuarto de baño. El neceser estará compuesto de lo que realmente vas a usar. Igualmente con el maquillaje: sólo las sombras que te vas a poner. No viajes hasta con el set de manicura: no creo que te dé tiempo.

Lo encontrarás en: la camisa es de Springfield Woman. El vestido, de Marimekko para H&M.

lunes, 19 de mayo de 2008

El espiario: Menchén Tomàs

Cada una de las entradas que conforman este blog están dedicadas a nuestro armario. Lo cuidamos, lo ordenamos, nos preocupamos por no sobrecargarlo en exceso y lo optimizamos. Otro tema también tratado es el de vigilar nuestras inversiones. Una defensa de la adquisición pensada y meditada, coordinada con el resto del armario. Un ataque frontal al comprar por comprar que siempre trae como resultado un "me arrepiento tanto... nunca he llegado a ponérmelo". Por último, las cuestiones de estilo, que se manifiestan una y otra vez a lo largo del día y mucho más completos que los meros asuntos del vestir. Para todos y cada uno de estos temas nació la sección semanal de la columna de la derecha, información que a partir de ahora se completa con este subapartado. El Espiario acercará cada lunes espacios interesantes, no importan de dónde sean ni a lo que se dediquen. Interesa que tengan estilo, que destilen estilo.

Tras esta pequeña declaración de intenciones a modo de presentación, nos metemos de lleno en materia. El protagonista de esta primera entrega será Menchén Tomàs.


Menchén Tomàs es el alter ego de Olga Menchén y Francesc Tomàs, dos diseñadores catalanes magos del algodón. La originalidad al servicio de la cotidianeidad, de manera que surgen colecciones hermosas, diferentes y muy ponibles. Tejidos naturales como el algodón, muy agradables y frescos, con estampados y cortes maravillosos. Prendas estrella como el mono-mini, el vestido de tirantes o la falda larga que puede ser vestido; y estampados magníficos como las rayas y las flores en un espacio lleno de magia y movimiento. Una tienda en la que huele a verano, a campo, a playa y a fiesta.

El juego lo cerramos con una estupenda colección de complementos de entre los que destacaría sus bolsos y sus impresionantes maxianillos. La colección de Menchén Tomàs es, en definitiva, cómoda y diferente.

¿Con qué me quedo? Con el vestido de tirantes y estampado de flores, en algodón. Lo cierro con un bonito cinturón ancho en cuero natural y unas botas de cowboy.

Menchén Tomàs tiene tiendas en Barcelona (Riera Sant Miquel, 37 y Rec, 46) y en Sevilla. Las fotografías son de la tienda de Sevilla, en la c/Cuna, 22. Más información: 955 063 484

viernes, 16 de mayo de 2008

Gorilas en la niebla

Además de la lluvia, los días nublados en verano resultan bastante descorazonadores. Ver de repente el cielo gris amenazando lluvia, y además sentir que la temperatura ha bajado y tenemos que olvidarnos de los vestiditos y los tirantes, desanima. Se convierte en una pesadilla que aumenta el tiempo de búsqueda de inspiración frente al armario.

Así que intentemos encontrar una solución a esos días en los que el clima no parece lo más lógico en verano. Cómo sentirnos igualmente guapas por mucho que el tiempo se rebele.

[En cuanto el título: no es que estemos gordas. No. Es que podemos ir más que monas por mucho mal tiempo que haya. Que no dé lugar a confusión.]

Probablemente el trench siga siendo nuestra solución. O una chaqueta de corte blazier en pana fina, muy entallada. O si eres más atrevida, en una torera de corte esmoquin. Solucionado el aspecto relacionado con la temperatura, intentaremos ir preciosas. Para ello, una blusita gris de cuello claudine, manga corta, corte túnica, muy floja, compuesta de tablitas. Una blusa muy coqueta y con mucho movimiento. Combinada con un pantalón pitillo que puede ser blanco o negro, según nuestro estado de ánimo o nuestra elección. Cerramos con unos zapatos jazz, de cordones.

Lo que intentaremos será conseguir un look ingenuo, simpático. Así que los complementos ideales serán un bolso midi de color, como el Mabel de Mulberry, para romper la monotonía cromática. En la solapa de la chaqueta o trench, un broche. Tampoco está mal elegir un bolso más discreto y darle protagonismo a un pañuelo de seda que nos colocaremos en la cabeza a modo de diadema despeinada. Es decir, semicolocada, no perfectamente encajada.

Con este conjunto sobrellevaremos el mal humor de un día gris en el que podemos aprovechar para comer con amigos, pasear o improvisar. Nunca viene mal recuperar la capacidad de sorprenderse.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: caer en el uniforme. Es decir, adoptar un par de prendas que repetimos una y otra vez cada vez que el tiempo no es el que nos apetece. Creatividad, un poquito de juego, que eso también es estilo.
Llevar el pañuelo a modo de diadema colegiala. Con el flequillito colocado, la tira detrás de las orejitas y la melenita estratégicamente puesta. Seamos un poquito canallas.
Ponerte una blusa corte túnica con un pantalón capri. Ese rollo descontrolado de alturas-anchos hará que parezcas más bajita de lo que eres, y además, de dará un look muy premamá.
Tampoco admitimos falda lápiz con blusas túnica. La única manera de llevarlas es metiéndolas dentro de la falda, jamás fuera de ella. La lista sigue creciendo y le añadimos a los noes: los pantalones de pata ancha y cintura alta. La únicas opciones válidas son los pitillo, las minis y los shorts.

Lo encontrarás en: la blusa es de Paul&Joe Sister para H.A.N.D. Los zapatos, de Repetto para La Pitusa.

miércoles, 14 de mayo de 2008

Under my umbrella

Una de las situaciones más engorrosas que podemos vivir en verano es la de un día de lluvia. Es incómoda porque en esta estación la lluvia no suele ser sinónimo de frío, por lo que el esquema habitual de botas+plumífero no funciona. Durante la época estival acostumbramos a lucir sandalias y tirantes, así que una mañana de lluvia puede ser motivo de una larga reflexión ante el armario buscando la inspiración adecuada. Veamos, pues, una propuesta con la que sobrellevar los incómodos días de lluvia veraniega sin perder el estilo.

Lo fundamental es averiguar qué temperatura hace fuera. Con este dato presente será más fácil determinar el número de capas que nos iremos colocando. Cuando hablo de capas, hago referencia a chaquetitas de punto o camisetas de algodón y tirante fino.

Sin duda, el gran imprescindible en un día de lluvia es el trench. Si elegimos uno de corte clásico, en beig, con solapa, entallado y cinturón de piel; lo podremos combinar con un pantalón vaquero pitillo en denim oscuro y raya delantera, y una blusa corte baby doll, escote redondo, manga corta abullonada y de algodón con bordados en el tejido, de color crudo con ribetes en plata. En los pies, unas bailarinas de color gris como el modelo Lindsay de Pretty Ballerinas. El bolso no tiene por qué ir coordinado. Es más, es preferible combinar los cinturones con el calzado que no el bolso. Así que nos podemos decantar por un shopping bag en color crudo como los magníficos de Bottega&Veneta de esta temporada.

Los cierres maestros serán un foulard estrecho pasado un par de vueltas alrededor de nuestro cuello, de manera asimétrica; y un borsalino gris.

Por mucho que llueva y fuera esté lleno de charcos, no pierdas la compostura. Es verano, nos secaremos pronto. En los momentos difíciles sirven para ver quién tiene estilo natural y quién no.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: llevar sandalias si llueve a cántaros. Ya no sólo por higiene. También porque los zapatos se estropearán. Cuídalos y te durarán más.
Colocarte un borsalino de tweed del invierno. Lo dice ya la frase: del invierno. Déjalo hibernar (en este caso, una hibernación en verano) a gusto.
Ponerte unos pendientes grandes con un borsalino. Es un complemento muy masculino que tiene que mantener ese allure. No te lo cargues flamenquizándolo.
Las mezclas de collar más foulard. Y mucho menos si el foulard es estrecho y funciona un poco como una especie de collar de punto.
Gafas de sol en un día oscuro. Salvo casos de salud, en un día sin luz no hace falta llevarlas. El resto, ya es tema de manía.
Botas de invierno del estilo amazona en pleno verano. Están hibernando con el borsalino de tweed.

Lo encontrarás en: la blusa es de French Connection para Hameväki. El bolso, de Bimba&Lola.

lunes, 12 de mayo de 2008

Escuela de sirenas

Que los gimnasios se llenen, los anticelulíticos se vendan en cantidades industriales, aumenten las ventas de fruta y verdura y se dejen los malos hábitos, es característico de este tiempo. Y tiene un objetivo fundamental: lucir el traje de baño y no ser el horror de la playa.

Decidirse por uno u otro modelo es cuestión principalmente de observación y análisis de una misma; y al mismo tiempo, de nuestro armario. Tenemos que conocer nuestro cuerpo, nuestro pelo, nuestro color de piel y las prendas y complementos con los que lo luciremos. Con esto en mente, es más sencillo realizar la elección del bañador o bikini ideal para este verano 2008.

El primer paso es mirarnos con detenimiento al espejo y estudiar cuáles son nuestros puntos fuertes y cuáles los débiles. Cómo podemos sacarnos el máximo partido. Siempre sin temer a la imagen que vemos reflejada. Somos nosotras: perfectas o no, somos maravillosas. Con un poco de realismo y sin tener miedo a lo que vemos, los resultados siempre serán los óptimos. Por lo tanto, cómo elegir en función de nuestro cuerpo:
1. Los bikinis son la opción más generalizada, la que más suele favorecer a todos los tipos de cuerpos y la más cómoda para broncearse. Si nuestro cuerpo es diábolo, no importa el modelo que elijamos porque todos nos irán estupendamente. Para el resto de opciones:
  • Con poco pecho, cinturita marcada y cadera ancha: bikinis de aro con escote corazón y algo (sutil) de relleno para equilibrar el ancho de la cadera. La braguita, mejor de las anchas.
  • Para mucho pecho, el corte halter sin rellenos ni formas son los más cómodos ya que recogen muy bien el pecho. Combinado con una braguita ancha es muy favorecedor.
  • Si tenemos poco pecho, y somos a la vez bastante rectas de cintura y de cadera, mejor un bikini de triángulos (que pueden ser levemente drapeados para simular un poco más de volumen) y braguitas de tiras finas laterales o lacitos.
  • Si tienes la espalda ancha, los hombros muy marcados y tu silueta es bastante recta, decídete por bikinis de braguitas bajas y partes superiores en bandeau con tirantes cruzados desde el escote para romper tu simetría corporal.
2. Los bañadores enteros son perfectos para ocultar defectillos, como una pancita algo prominente. La desventaja clara es que ocultan la piel del sol (que en determinados casos, puede convertirse en una ventaja). Favorecen mucho a mujeres con mucho volumen en la parte superior del cuerpo pero con piernas excesivamente delgadas. Hazte con alguno en escote uve para estilizar tu figura. La más importante de las premisas a la hora de lucir bañador, es tener un cuerpo curvilíneo. Olvídate de él si eres muy recta y delgada o si tienes una espalda muy ancha.

3. El triquini llegó hace 4 temporadas y se resiste a irse. Es el que requiere mayor atención. En ningún caso nos lo compraremos únicamente porque se nos haya metido entre ceja y ceja. El triquini sólo es apto en casos determinados, en el resto, funciona como un perfecto “cargafiguras”. Llevaremos triquini si somos equilibradas en cuanto a tamaño de pecho y cadera. Fundamental tener una cintura muy marcada, ya que las aberturas laterales del mismo la acentúan. Del mismo modo, cuerpos muy rectos tienen que huir de los triquinis con aberturas laterales, ya que evidencian la ausencia de curva. Si eres de las rectitas pero te resistes a no llevar triquini, elige entonces uno de aberturas frontales, jamás laterales.

Si estás rellenita, elige siempre tonos oscuros y huye de los estampados. Al contrario si estás muy delgada.

El color de pelo y de piel marcará el color del traje de baño que elijamos, del mismo modo que sucede con la ropa.
  • Si tu pelo y piel es morena, olvídate de los oro-plata ni de los estampados animales, ni los colores muy flúor, ni el marrón chocolate, ni el blanco purísimo. Te harán vulgar. Mejor decántate por estampados florales, look marinero, colores beig, los tonos pastel o los verdes. Suavizarán tus rasgos, te restarán agresividad.
  • Si eres de las rubias o pelirrojas de piel muy clara, entonces no lleves beig, ni blancos, ni flúor. Mejor los cobrizos, verdes, azules en su gama más oscura, el marrón chocolate o el negro para lograr un efecto elegante. Y si tienes el pelo claro pero te pones doradita en verano, puedes llevar cualquier color que te apetezca. Tu piel lo asimila todo.
Por último, en el momento de elegir bikini piensa también en con qué lo combinarás. En cuál va a ser tu estilo de verano, de manera que vaya coordinado con las prendas que vas a lucir. No sólo en cuanto a colores, también a estilo. Piensa que muchas de las tardes de playa terminan maravillosamente bien en un chiringuito, con buena música, un daiquiri y planes más que buenos.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: la norma básica es no comprarse nada que nos guste en la percha. La percha somos nosotros, y tenemos que ver cómo funciona en nosotras mismas, con objetividad. No pasa nada si no nos va: nadie es perfecta.
Ponerte un pareo que vaya a juego con el traje de baño, del mismo estampado. Y si es de lycra, peor aún. No, jamás.
Moverte fuera de la playa en traje de baño. Si tienes que cruzar la calle, ponte un caftán, un pareo, un vestido… lo que sea. Pero nunca nunca en traje de baño. Es muy ordinario.
Comprarte un triquini para todo el verano. El triquini obliga a tener más de una prenda de baño, si no quieres tener horribles marcas.
El top-less cada vez está más generalizado. No voy a emitir mi particular opinión sobre el mismo porque considero que es muy personal esta decisión. Lo único que recomiendo es practicarlo con discreción. Si te encuentras a alguien conocido, salvo que os encontréis en una playa nudista, cúbrete. Elegancia ante todo.
Si te hace falta algo de relleno en la parte superior del bikini, no pasa nada. Siempre y cuando no lleves un bikinibrá. Eso de marcar canalillo artificioso… no.
Llevar un culotte, salvo que tengas un culito digno de la portada del Sport Illustrated. Los culotte son complicados porque en contra de lo que puede parecer, marcan más los defectos de lo que los ocultan. Así que salvo afortunadas, el resto, a abstenerse.
Ponerte una parte superior de triángulos si tienes un montón de pecho. Es el mismo efecto que ponerte una braguita minúscula, de lacitos laterales, si eres muy ancha de cadera, culona o con mucho muslo.
El tanga. En la playa, rodeada de gente no. El rollo Lucía Lapiedra en Supervivientes no está de moda. Distinto es si te lo pones en tu piscina, en tu yate o en tu terraza. Pero en la playa, mejor no. Si tienes un muy buen cuerpo, y quieres lucirlo, hazte con una braguita brasileña. Es minúscula, muy estrechita detrás pero mantiene ese punto elegante e insinuante que se pierde con el tanga.

Lo encontrarás en: los modelos de la fotografía son de Guillermina Baeza. Más trajes de baño en H&M, La Perla, Jordi Labanda Beachwear, TCN, Explora Tarifa, Womens Secret, etc.

viernes, 9 de mayo de 2008

Emulando a Indiana Jones

Vivir con alegría es la clave de la felicidad. De esto sabe mucho Laetitia, que en su blog nos cuenta cómo afronta con positivismo su día a día. Además de alegre es aventurera. Y obedeciendo a una petición personal suya, le dedico la presente entrada.

El buen tiempo nos abre el apetito de actividades al aire libre. Disfrutar del campo es un privilegio y las posibilidades que nos ofrece son muy variadas y adecuadas a todos los gustos. Desde los más arriesgados a los más precavidos. Veremos cómo acertar en una jornada de deportes de aventura al aire libre.

Partimos de la base de que no somos profesionales, solamente aficionados o simples curiosos. Así que veamos las claves para acertar según la variedad deportiva que elijamos.
  1. Si nos va el agua, el rafting o el kayak pueden ser la mejor opción. Lo normal es apuntarse a alguna expedición organizada, en la que nos facilitan la embarcación adecuada, el casco, el salvavidas y a veces, también el neopreno. Yo recomiendo que te hagas con tu propio neopreno. Aunque sea verano, el agua de los ríos suele estar helada. Los pies, cubiertos con escarpines.
  2. Si nos va más la tierra, el trekking más o menos suave es nuestra elección. Un paseo siguiendo rutas entre árboles. Subiendo y bajando cuestas, con caminos llenos de piedras que pueden lesionarnos las rodillas o los tobillos. Así que es fundamental llevar unas buenas botas, que sujeten nuestros pies para facilitar la estabilidad de nuestro cuerpo. Lo mismo con los calcetines, siempre hay que llevarlos y tienen que permitir la transpiración.

En cuanto al atuendo, llevaremos una camiseta de algodón o de cualquier otro tejido específico que facilite la transpiración, sin costuras. Unos pantalones holgados que permitan mayor agilidad de movimiento. Y para abrigarnos, una parka o un polar. Siempre una gorra o un pañuelo para protegernos del sol, y una mochila. En la mochila es importante que metamos alguna crema que nos ayude en caso de contractura, o una tobillera y/o rodillera (según debilidades), además de agua o bebida isotónica. Para caminos complicados pueden ser de utilidad los bastones. Si el deporte va ser en el agua, un bañador y el consabido neopreno más escarpines.

Lo último será aplicarnos el factor solar y prepararnos para disfrutar de una jornada deportiva con un aire mucho más limpio y saludable que el de un gimnasio.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: llevar chanclas. Aunque lo que vayas a hacer esté en el agua, nunca lleves los pies desnudos, ya que corres el peligro de lastimarte.
Llevar bolso. Por fin vas a hacer deporte, el momento idóneo para llevar calzado deportivo, gorra o mochila. Olvídate del resto de atuendos urbanos.
Utilizar tejidos artificiales. Las lycras, el poliéster y el nylon son poco confortables y pueden llegar a producirte alergia tras el esfuerzo.
Estrenar unas botas el primer día de gran caminata universal. No terminarás el recorrido y te acabarás haciendo daño.
Comprarte un equipo superior o inferior a tu nivel de riesgo. Ni te gastes una pasta si lo tuyo es el paseíto suave; ni seas cutre y que luego el cuerpo pague las consecuencias.
Llevar tus gafas de Prada. Si no puedes despegarte de las gafas de sol, hazte con algún modelo deportivo específico. Lo mismo con el reloj.
Vestir camisetas de tirante. No por nada, simplemente para proteger tus hombros del sol.
Utilizar ropa demasiado ceñida. Deja que tu circulación circule. Para eso está.
Ponerte ropa vieja, de la que ya no usas. Vas a hacer deporte, no a recoger escombros. Así que vístete bien, acorde al entorno, pero bien. Las camisetas XXL de Mudanzas noséqué están muy bien para pintar tu casa, para nada más.
Ir maquillada. Lo de con mi chándal y mis tacones es sólo el verso de una canción. Dejemos que siga de esa misma manera.
Olvidarte el móvil (o peor aún, llevarlo sin batería), sobre todo si vas a la aventura total, sin formar parte de un grupo.

Lo encontrarás en: la parka es de North Face. Las mochilas, de Quechua; y las botas, Salomon. Todo, en Decathlon.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Cuando calienta el sol

Nos encanta el sol. Sin embargo, es más que cierto que cada vez es más peligroso para nuestra piel, que tenemos que protegernos si vamos a exponernos a él. No sólo en la playa o en una hamaca emulando a anfibios varios. También por la calle es recomendable utilizar factor de protección solar. Más vale prevenir que vivir una desagradable sorpresa.

De todo lo malo (y pesado) siempre se extrae algo positivo. En este caso, de la necesidad de cubrirnos ante el sol, principalmente en sus horas más complicadas, nace la necesidad de hacernos con un sombrero. Un complemento más que llega a nuestro armario y que cada vez tiene más fuerza y lucha con más tesón con el objetivo de volverse imprescindible. Un complemento coqueto que puede ser el cierre perfecto para cualquier estilismo, mientras que nos protege y cuida nuestra piel. Esta temporada, además, existen tantos sombreros como estilos. Ya no hay disculpa para no tener uno.

Desde los panamá tan elegantes y sureños, hasta los cowboy pasando por los borsalino. Veamos cómo llevar un sombrero:
  1. La pamela de ala ancha. Las hay de algodón o de cáñamo. Son muy elegantes y funcionan en looks urbanos o de playa. Ideales en la playa si recogemos la solapa frontal con un broche grande, enorme (por ejemplo, de una flor) para darle cierto aire pirata. En ciudad, funcionan muy bien con una camisa blanca de manga corta y un pantalón recto de algodón o lino de algún color vivo (como el rojo). Sandalias peep toe de esparto y un maxibolso. También con falda lady y camisas de cuello claudine. Si hablamos de estilismos playeros, son fantásticas con una blusa amplia, de corte romántico y hombro al descubierto, en lino, y unos short. Sandalias romanas en los pies y un cesto de rafia.
  2. El borsalino. El toque chic de la temporada. Un juego andrógino muy favorecedor. Para looks ochenteros es magnífico. Colócatelo con unos pitillo, zapatos jazz, tank top y blazier de algún color flúor. O radicaliza tus flores eliminándoles el almíbar llevándolo con un vestido de estampado floral.
  3. El de rafia. Muy apropiado para looks más ingenuos. Con vestidos cortos y bolsos mini. Ponle un broche en la parte delantera del ala para que te permita ver mejor. El broche en este caso, de alguna pieza pequeña, simpática, y mejor si es de alfiler. Muy simpático con alguna de las niñas de El Jardín de Lulaila. Lo puedes llevar a la playa con una minifalda vaquera, maxiblusa y Havaianas. La toalla en una bolsa de aire hippy en bandolera.
  4. El cowboy. Estupendo en la playa, mientras tomamos el sol. Llévalo con una camisa blanca XXL o con un vestido camisero también blanco. Con tu carterita de mano en la que guardas tu móvil y tus euros ya estás lista para acercarte al chiringuito.
Los sombreros son un juego continuo, además de sumamente obedientes ya que se adaptan a nuestro estilo (nunca nosotras al suyo). Deja la vergüenza en casa y atrévete con uno. Tu piel, tu pelo y tus niveles de misterio te lo agradecerán.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: convertirte en John Wayne. Una cosa es que el sombrero sea de inspiración cowboy y otra muy distinta, que te plantes también las botas (y el lazo, y el caballo). No. Si quieres sacar tus botas del lejano oeste, prueba entonces con un borsalino o uno de ala ancha.
Llevar una gorra a la playa. La gorra está bien para lucir en eventos deportivos o para hacer deporte. Pero si en la playa no vas a mover más músculos que los que te ayuden a extenderte la protección solar, déjala en casa.
Calarte el borsalino hasta las orejas o hasta las cejas. No se trata del casco de una moto. Tiene que ir levemente colocado hacia la parte de atrás de la cabeza, sin calarse nunca en la frente.
Ponerte un panamá con faldas o vestidos safari. Por las mismas razones que con el cowboy: parecerás la dueña de una plantación. Prueba mejor con un vestido, feminízalo.
Comprarte un sombrero que te encante sin habértelo probado. Ni todos los peinados ni todos las caras aceptan los mismos tipos de sombrero. Son un poco como las gafas de sol, así que pruébatelo antes de llevártelo. Y sé objetiva.
Los sombreros son un complemento más de nuestro atuendo, así que trátalos como tal. Obsérvalos en conjunto y procura que formen parte del todo, analizándolo junto al resto de complementos, prendas y zapatos. Tiene que contribuir a crear una armonía, no cargársela ya empezando por la cabeza.
Utilizarlo para ocultar la limpieza de tu cabello. Sin comentarios...

Lo encontrarás en: las opciones más asequibles están en Cortefiel, Zara o Musgo.

lunes, 5 de mayo de 2008

Hasta la última gota

El tiempo no se acaba de decidir. Al menos, en algunas zonas de nuestro país. Así que mientras se estabiliza y se decide a ser absolutamente veraniego podemos aprovechar para seguir analizando los recursos de nuestro armario con el fin de optimizar nuestras compras.

En la entrada anterior realizábamos el cambio de temporada y veíamos cómo muchas de las prendas del año pasado todavía eran útiles. También servía para reencontrarnos con otras mucho más antiguas, ya olvidadas y que este verano pueden ser perfectamente llevables. El mejor ejemplo es el vestido floreado. Una prenda que va y viene. Hay temporadas que se convierte en un it y otras en las que se ve absolutamente demodée. Este año, es un imprescindible. Así que veremos cómo rescatar del olvido nuestro antiguo vestido de estampado floral y llevarlo de una manera diferente a como normalmente lo hacíamos.

En este caso, se trata de un vestido de seda, corte babydoll, escote en uve y tirantes finos. El largo, a la rodilla. Habitualmente lo llevábamos así, tal cual. Sin embargo, podemos darle un aire más informal sin perder el chic. Para ello, podemos colocarle una camiseta de algodón y cuello redondo, de color blanco y manga corta. Le añadimos un collar largo, de cuentas de madera en color verde. Lo combinaremos con unas cuñas de esparto, peep toe, como el modelo Deva de Castañer. Un cestito de rafia con un pañuelo grande anudado en una de sus asas es el cierre ideal.

Ir a pasear o a tomar un aperitivo es una disculpa perfecta para arreglarse y lucir magníficas. El estilo lo ponemos nosotras, no el vestido que llevamos.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: una cosa es recuperar un vestido que teníamos olvidado y que nos ha abierto de nuevo el apetito, y otra muy distinta resistirse a tirar esas prendas viejas y ajadas. Está bien que las guardemos porque les tenemos especial cariño. Pero no las saques a la calle.
Si el vestido es muy lentejueloso, recupéralo para la noche. Ya que nunca lo socializarás por muchas chanclas o sandalias cortas que le pongas.
Cuidado con las mezclas de tejidos. Si el vestido es de seda, acompáñalo de otros naturales como las rafias o los algodones. O la piel. Pero evita zapatos de goma, por ejemplo.
Si te gustan los pañuelos elige si llevarlo en la cabeza o en el bolso. Nunca en todas partes.

Lo encontrarás en: el vestido es de Mango. La camiseta, de H&M; y el collar, de Dayaday.

viernes, 2 de mayo de 2008

Supervivientes

Un indicativo importante de la llegada de los primeros rayos de sol es el cambio de temporada en nuestros armarios. La ropa de invierno se prepara para el descanso, y recuperamos la que teníamos guardada del verano pasado. Esta actividad no sólo es fundamental por el hecho de tener que vestirnos cada día. También influirá en las compras e inversiones que hagamos esta primavera-verano. Si nos hemos hecho con buenos básicos el año pasado, podremos invertir en caprichos momentáneos o comprarnos un nuevo imprescindible para seguir sumando. Veremos entonces qué rescatar de entre la ropa de la temporada primavera-verano del año pasado.

Hay prendas que se repiten y siempre vuelven. Lo mismo pasa con algunos colores. Para estos casos es altamente recomendable que lo que compremos sea bueno, ya que permanecerá más de una temporada en nuestro armario. Así podremos rescatarlo y reutilizarlo por mucho que vengan y vayan las modas. Sin que nunca se vea anticuado.

Veamos los rescatables:
  • El vestido blanco. Tanto si es camisero (perfecto para ir a la playa) como si es más romántico o de inspiración romana. Funciona estupendamente con tacones, con sandalias planas, sobre unos vaqueros, con una cartera de mano, un bolso bandolera, chaqueta de punto maxi, etc.
  • Unos pantalones pitillo. El pantalón de pata ancha viene con fuerza, pero los pitillo estarán ahí y va a ser complicado erradicarlos. Ideales en blanco o de colores flúor. Siempre funcionan muy bien con minivestidos o con blusas túnica.
  • Las sandalias planas. Todos los años se cuelan. Aunque los tacones vengan con papel protagonista, como sucede este verano, unas sandalias sin tacón son siempre útiles. Y si son estilo romanas, todavía más.
  • El color coral, el blanco y el arena. Además de los flúor, estos colores sobreviven veranos y veranos. Favorecen a las pieles bronceadas y combinan muy bien entre sí y con otros colores de nueva llegada como el gris o los verdes de este año.
  • El lino. Los tejidos naturales en verano son maravillosos. Son frescos, ligeros y favorecen. Vale la pena sufrir sus continuas arrugas en pos de la comodidad que nos ofrecen. Así que veamos los que tenemos en el armario y peléemonos con la plancha.
  • Las sandalias de madera. Con tacón de madera. Son cómodas y versátiles: tanto con el bikini y un caftán como con un minivestido. Lo mismo con las sandalias de cuña de esparto.
También entrarían aquellas prendas que permanecían en el fondísimo de nuestro armario pero que por cariño nunca nos atrevimos a tirar y que ahora podremos reutilizar, como los vestidos floreados o las faldas lady de largo a la rodilla. Y siempre, siempre pensar en los complementos. Los guardamos de año en año y con paciencia nos vamos haciendo con una buena colección. Son importantes, ya que con su coqueta discreción al final se acaban convirtiendo en portada.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: ponerte el lino o cualquier tejido natural con tejidos claramente artificiales, como la lycra. Y ya que va de tejidos, éstos tienen un lenguaje que es necesario dominar para que no haya errores. Las lentejuelas, los rasos y el shantung difícilmente encajan en la playa. Mejor el algodón, el lino, el ramio y cualquier natural.
Por mucho cariño que le tengas a esas sandalias de tacón de madera sé objetiva con ellas. Si ves que tienen el tacón asqueroso –con todas sus letras- tíralas. Ahí fuera hay más.
Gastar dinero desorbitado en prendas capricho de una temporada o comprar cantidades industriales y descontroladas en imperios copiadores varios. Dosifica tus inversiones. Tu armario te lo agradecerá, y mucho más a la larga. Una compra inteligente permanece al margen de las modas. Siempre las resiste.
No es una buena inversión algo que lleva logotipos por doquier. Aburre. A la larga, aburre.

Lo encontrarás en: el top es de Jorge Vázquez. El vestido blanco, de Hoss Intropia. Todo de temporadas pasadas.
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