lunes, 31 de marzo de 2008

Yo, meme

A estas tierras de historias variadas ha llegado hace muy poquito un blog nuevo más que interesante. El escaparate de un bazar en el que nos encontramos un poco de cine, de música, de literatura, comentarios inteligentes, visiones particulares y sobre todo, mucha sensibilidad y humanidad. Desde este magnífico lugar al que siempre se quiere volver, Maba me nomina a un meme. Algo a lo que poco a poco me voy acostumbrando. Como siempre, primero las normas:


1.-Nombrar a la persona que te ha nominado, poner un link a su página y estas reglas en tu blog.

2.-Compartir cinco cosas sobre ti mismo, algunas rarezas o algunas al azar.

3.-Nominar a cinco personas, poniendo su nombre y el link a su blog al final del post.

4.-Hacer saber a estas personas que están nominadas.


Ésta soy yo:

1. Utilizo desde hace muchos años Nivea de la lata azul como hidratante facial.

2. Me encanta el chocolate, el jamón serrano, las aceitunas y el queso. Algo que digo desde pequeña.

3. Escribo e ilustro cuentos.

4. Tim Burton es mi director de cine preferido. Comparto su universo y su extraordinaria fantasía.

5. Colecciono libros de cocina. Y disfruto cocinando.


Creo que lo que toca después de hablar de mí, de la que algunos conocéis, es nominar. No lo voy a hacer porque ya sois muchos los que habéis sido nominados. Así que invito a los que deséis hacerlo. Los que os animéis, avisadme. Editaré para poner el enlace a vuestro blog.

Feliz semana. Recordad que sois las más hermosas.

jueves, 27 de marzo de 2008

Los tiempos de Maricastaña

Me llama la atención lo absurdos que podemos llegar a ser los humanos. Digo humanos para que quede claro que de los mamíferos somos los únicos homínidos y con capacidad de razonar y sentir, entre otras muchas cosas (también tenemos que trabajar y pagar hipotecas). Digo humanos aunque nos borreguicemos la mayoría de las veces con el único propósito de remarcar nuestro derecho a pertenecer a un grupo determinado que, se supone, nos dignifica. Se me ocurren muchos ejemplos, algunos presentes cada día en las noticias. Pero sabéis que prefiero los frívolos. De ellos, el que más me llama la atención es el del vocabulario. Empezando por el uso de terminología anglófona (cool, outfit, trendy, clean). Su uso es totalmente lícito y admisible, pero una pena considerando que el español es una lengua rica y con un amplio abanico de expresiones (y tacos, tenemos de todo). Todo este rollo introductorio (bastante alejado del concepto de lead periodístico, que me perdonen los entendidos y profesionales de la materia) sirve para ilustrar el tema que me ocupa y preocupa: las aplicaciones del concepto de vintage, que en ocasiones es utilizado de forma indebida.

En primer lugar, el vintage en realidad es un concepto estrechamente relacionado con el vino. Grosso modo se refería a aquellos de extraordinaria calidad. En la actualidad, no hay revista de tendencias que no lo utilice una media de cien veces en sus páginas. Un término en su origen, tan reducido y delimitado que ha crecido de manera desmesurada y sin sentido. Para entenderlo y usarlo más apropiadamente con estos detalles:
  • Vintage ha de ser una prenda de excelente calidad que además haya pertenecido a otra época. Es decir, una creación de los años 20, 30, 40 y siguientes que formase parte de una colección y realizada con sobresalientes acabados y materiales. En sentido estricto, es una pieza rescatada de una edad pasada. Como un vestido de Dior de los años 20, o un Balenciaga de los 40. También existen tejidos o accesorios vintage. Una tela original de la época (siempre de gran calidad), unos botones de un abrigo antiguo, una joya... Pero siempre auténticos, insisto.
  • Otro asunto es el estilo o inspiración vintage. Muy habitual en la actualidad. Colecciones diseñadas tomando como inspiración la moda de décadas atrás. No es que el objeto en sí sea vintage, sino que reflejan la moda de una época, que es distinto. Personalmente, lo considero una acertada estrategia de imagen y venta, puesto que es un concepto muy en boga que la gente absorbe fácilmente.
A aquellos que en sus armarios conservan alguna joya vintage adquirida o heredada (esto último es ya el súmmum): enhorabuena. Cuidadlo. Es una obra de arte que permanece precisamente por sus excelentes condiciones de creación. Los demás, nos conformaremos con las láminas que reproducen esas obras de arte, es decir, con la inspiración vintage.

Y como los orígenes del término obligan, celebremos este fin de jueves con una copita de vino. Os recomiendo un Señorío de Nava-Finca de San Cobate del 99, denominación de origen Ribera del Duero. ¡Vintage!

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: llamarle vintage a una falda o un chaquetón heredados de tu madre, o que has comprado de segunda mano en un mercadillo. Sólo será vintage si su calidad es excelente (lana, cashmere, por ejemplo) y ha pertenecido a una colección.
Volverte loca en Portobello o en Marché des Puces porque crees que todo lo que ves son joyas. El ojo ha de ser extramaestro para no caer en el engaño. Es como comprar antigüedades: hay que conocer muy bien el material y a veces, con suerte y dominio, suena la flauta. La otra opción es tener contactos fiables que consiguen este tipo de joyas por embargos, ventas, herencias, etc.
Mezclar sin sentido. Si te quieres vestir estilo vintage analiza la época. No te pongas un vestido de entreguerras, con un tocado años 20 y un bolso de flecos de los atrevidos 70.
Que te la cuelen con el rollo "modelo vintage" cuando lo que quieren decir es que es antiguo o viejo. Tampoco es aplicable el término en la decoración vintage al hablar de objetos de rastro sin ningún tipo de valor, ninguno más que el de pertenecer a otra época.

Lo encontrarás en: el vestido de la izquierda es de Christian Dior de los años 50. El de la derecha, de Diane Von Furstenberg de los 70. Información interesante en
Memphis Vintage.

martes, 25 de marzo de 2008

Para rotos y descosidos

Son muchos los días en los que nos levantamos de la cama con prisa, con sueño de más, con resaca o aburridas de nuestra ropa. En esos días el tedio frente al armario todavía se hace más insoportable, con un "¿¿qué me pongo??" gigante flotando entre las perchas. Pasan los minutos de manera acelerada y con ellos aumenta la presión de llegar tarde al trabajo o a la cita apresurada de turno. Para esos momentos-urgencia es recomendable echar mano de recursos básicos y rápidos. Nada de lo que nos vayamos a poner nos convence porque es uno de esos días catalogados como NO, así que lo mejor es actuar de manera conformista con las prendas y recurrir al poder magnífico de los accesorios para salvarnos. Ahora que llega la primavera (y digo llega porque a muchos lugares de España sólo ha llegado al calendario), repetiremos más de una vez la terrible frase de "no sé qué ponerme". Veremos, pues, cómo solucionar una mañana horrible ante un armario ya aburrido.

La clave es utilizar prendas básicas, normalmente anodinas y que conforman nuestro fondo de armario. Aderezarlas con buenos complementos será la solución. Las propuestas son infinitas:
  • un jersey de punto fino, manga corta abullonada, escote redondo, largo, con elástico ceñido a la cadera y de color negro. Con un pantalón pitillo. Lo alegramos con un collar de eslabones, de pasta, exagerado.
  • otras opciones pasan por una camisa blanca con pantalón. El toque lo pone una chaqueta de esmóquin y una cartera de mano XXL.
  • también es factible personalizar esa camisa blanca con un foulard espectacular. O unos pendientes grandes. O un cinturón de gran hebilla.
  • un jersey de punto fino o una camisa de manga corta o francesa con unas guantes mini son de lo más coqueto.
Tampoco te olvides de que un buen corte de pelo y un buen maquillaje ayudan en esos días "no me gusta nada". Tez despejada, aterciopelada, máscara de pestañas y rouge para ser igualmente divina que con un vestido espectacular.

El gran toque lo ponen siempre los zapatos y el bolso. Por muy sencillo que sea nuestro look unos bonitos zapatos y un buen bolso se encargan de convertirlo en realmente especial. Siempre son recomendables los zapatos de Pepe Castell, los bolsos de Francesco Biasia y los complementos, en general, de Hoss Intropia.

Que nuestro armario se haya vuelto aburrido no significa que se nos haya acabado la creatividad. En esos momentos críticos nos damos cuenta, más que nunca, de que una buena inversión en complementos es tan importante (o más, según los casos) que llenar las perchas de ropa que en ocasiones, ni combina entre sí. Hagamos caso a Mariah Carey: ¡larga vida al zapato!

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: sobrecargarte con collares exagerados, pendientes, cinturones, bolsos aparatosos, zapatos con hebillas, pulserones y foulard. Tranquila: no se esperan rachas de viento tan potentes.
Si eliges un look sencillo, vigila el calzado. Aunque terminemos adquiriendo los zapatos en Blanco porque nuestras maltrechas economías no nos dan para unos Pura López, compra de manera racional y elige aquellos que se vean menos cutres. El tema plasticoso y charoleitor de pega no es recomendable. Los pies dicen mucho de la gente. Así que no lleves ni zapatos sucios ni cutres a la vista.
Lo mismo con los bolsos. La polipiel no es elegante. Si no te da para hacerte con un buen bolso de piel, y Tod's es inalcanzable, la loneta, las paillettes y cualquier otro material similar pueden ser una solución apañadita. Lo mismo con las falsificaciones. Vigila siempre los materiales, a veces no es sólo cuestión de marcas y precios altos.
Renegar de la sencillez. Si te levantas un día con el pie izquierdo no intentes dar con el estilismo perfecto. No lo vas a conseguir. Así que dejar de mezclar a lo loco y decántate por lo básico. Siempre se acierta.
Camisas blancas con cuellos sucios o rozados. Una camisa blanca de Mango o de Zara no es cara. Renovémoslas antes de que se pongan amarillas y asquerositas.

Lo encontrarás en: el jersey es de French Connection, en Hameväki. El collar, de Sfera.

lunes, 24 de marzo de 2008

Desde la barrera

Os he hablado una y mil veces del sentido de este blog. Aún así, lo haré una vez más: se trata de un intento de rentabilizar al máximo nuestro armario, por muy exiguos que sean nuestros recursos. De modo que por muy extraordinaria que sea la situación que se nos presente, encontremos una solución adecuada sin tener que adquirir ninguna prenda que lo engrose innecesariamente. Los más problemáticos son esos compromisos ocasionales a los que no estamos acostumbradas. Como por ejemplo que nos inviten a un desfile de moda. Es lo mismo que sea un desfile de fin de curso en una escuela de moda o que forme parte de un circuito de los importantes. Así que veremos cómo salir airosa, utilizando nuestros recursos, para acudir a un desfile de moda, que se celebre durante el día.

Que nos inviten a un desfile no significa salir corriendo en busca de un vestido de autor. Es la ocasión perfecta para lucir elegantemente nuestros fondos de armario, dándonos cuenta de su verdadero valor. Una salida fácil y funcional puede ser un blusón de color blanco combinado con un pantalón pitillo, ultra slim de color negro y unos zapatos bicolor tacón banana y con la punta abierta, como los que proponen Prada, Chloé o Dolce&Gabbana. Para finalizar, un bolso blando de asa corta y tira bandolera como los de Calvin Klein. Lúcelo colgado del codo, en lugar de cruzado. En estos días de primavera con temperaturas locas que no pueden definirse como estables, podemos abrigarnos con una capa en algún color flúor. Si es azul turquesa será estupendo.

En el caso de que el blusón no nos convenza, podemos sustituirlo por una blusa con lazo al cuello y manga sisa. Si el desfile es de noche, atrevernos con unos guantes mini de piel nos dará un toque muy chic.

Un toque discreto de elegancia será nuestro mejor aliado. No es obligatorio llamar la atención ya que el colorido, la originalidad y el espectáculo lo ponen en la pasarela. Nosotros sólo tenemos que sentarnos a disfrutar y tomar nota.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: el total look de marcas. Ir como un maniquí de tienda multimarca sólo queda bien en el escaparate de dicha tienda. Mezcla. Y sobre todo, hazte con un bolso, zapatos o abrigo que destaque.
Colocarte miles de accesorios y prendas llamativas variadas. La elegancia aumenta de manera proporcional a la sencillez. Es mejor que tus medias llamen la atención, o tus guantes, o tu bolso, o tu corte de pelo. Pero todo a la vez construirá un complicado jeroglífico.
Llamar la atención. Bien por falta de saber estar, bien por un vestir inadecuado. Que al mirarnos al espejo nos veamos muy sencillas no es nada malo. Y cuando hablo de sencillez, me refiero tanto a que no nos recarguemos como a que sigamos nuestro estilo habitual. Es decir, que si nos encantan los colores y habitualmente los llevamos, no tenemos por qué dejar de hacerlo. No es momento para pruebas a las que no estemos acostumbradas.
Imitar. No es momento para jugar a las revistas y querer ser Laura Ponte. Sólo hay una. Nosotras también somos únicas, y nuestro estilo es inimitable. Así que seamos consecuentes y sigámoslo. No es momento de experimentar. Si de algo entiende la gente de pasarela es de estilo. Te mirarán a ti en conjunto, y de nada servirá el modelito copiado o el catálogo de marcas que lleves puesto.

Lo encontrarás en: el blusón es de Comptoir des Cotonniers. Los zapatos, de Zara.

martes, 18 de marzo de 2008

Ferrero Rocher

Un minuto de gloria. Que levante la mano el que no desea de vez en cuando sentirse protagonista por un momento. No se trata de ser el graciosillo ni el centro de atención constante. Es más esa satisfacción que se produce al sentir que necesitan escucharnos o que esperan una decisión nuestra. Nuestro minuto de gloria no tiene por qué ser en ningún medio de comunicación. Ni tampoco por un ridículo espantoso y accidental. Podemos gozar de protagonismo si organizamos una fiesta. Sin duda, nuestra presencia será elemental y más que nunca seremos el alma de la misma, ya que el bienestar y la comodidad de nuestros invitados dependerán de las decisiones que nosotros tomemos. Somos el eje fundamental del momento. Para que nada falle y todo salga a la perfección tendremos que estar atentas sin dejar escapar detalle. En esto se incluye también nuestra apariencia, nuestro aspecto exterior.

Cuando hablamos de ejercer de anfitrionas no hablamos de hacerlo solamente en nuestra casa, en un entorno personal. Puede ser que responda a una obligación profesional. Un evento que organice la empresa a la que pertenecemos que en ese momento se encarga dirigir una cena o cóctel de fin de convención, congreso, reunión, presentación o cualquier actividad de comunicación y promoción. Sea en nuestra casa o como parte de nuestras labores profesionales, veremos cómo acertar con nuestro atuendo ejerciendo de anfitrionas en una cena informal.

El modelo elegido responde a dos necesidades presentes en cualquiera de las dos situaciones: si es en casa tendremos que buscar un término medio no demasiado exagerado. Si es parte de nuestras obligaciones profesionales será algo cómodo que nos permita libertad de movimiento, que deje bastante claro que formamos parte de la organización (en todo momento seremos una referencia para los invitados) pero que nos permita vestir chic. Para ello, la respuesta será:
  • Una camisa blanca de popelín, entallada, remangada a medio brazo; combinada con un pantalón negro de cintura alta, pata ancha y pinzas delanteras. A este conjunto tan básico, sencillo y cómodo le damos un toque diferente con una boa de plumas en color rosa palo. En los pies, unos botines peep-toe con cordones como los que propone Prada, Dolce&Gabbana o Chloé y que tenéis similares en Zara. Cerramos el conjunto con un abrigo brocado en tonos rosa palo, de Etiem. La cartera de mano, muy discreta y pequeña, con paillettes. La cartera de mano será anecdótica: solamente al llegar y al irinos. Si estamos trabajando necesitaremos nuestras dos manos libres en todo momento. Si estamos en nuestra casa, tanto cartera como abrigo no serán necesarios. Si disponemos de jardín y comienza a refrescar, podremos abrigarnos con una chaqueta de punto de color negro, largo levita y cuello chimenea.
Los pies sufrirán, estaremos agotadas y deseando visitar el reino de los sueños, pero siempre sin perder la compostura y lo más importante: la sonrisa. Una sonrisa maravillosa es el mejor, el gran triunfador estilismo de cualquier fiesta.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: se trata de una cena informal, así que no te plantes tu vestido de alta costura, con cola y espalda vertiginosamente aireada.
Cuidado con los excesos de brillos, lentejuelas y abalorios. Sobre todo en las ocasiones laborales. Eres la anfitriona profesional, pero no la protagonista absoluta.
Calzado incómodo. Al final se pasan horas interminables de pie deambulando de un lado para otro. Piensa en que tus pies en verano dejarán a un lado el calzado cubierto y se verán todos tus maltratos hacia ellos.
Escotazos asesinos. Ni en tu casa y mucho menos, de trabajo. Que hablen de ti, sí. Pero que no te pongan de fresca para arriba.
Si te decides por zapatos en los que se ven los dedos de los pies (ya sin medias, por supuesto) cuidado con las uñas. Bien arregladas es lo mínimo. Han de ir perfectas. "Dos tontos muy tontos" es una película. Hay momentos que es mejor dejar en la ficción.
Las boas de plumas en ocasiones como éstas jamás serán de color rojo. Las de color rojo funcionan de maravilla en la intimidad, en un ballo in mascchera y en Moulin Rouge.

Lo encontrarás en: la camisa blanca es de Massimo Dutti. También de Mirto. El pantalón, de Comptoir des Cottonniers, marca de la que tenéis una amplia información en el blog de Mr. Chic.

viernes, 14 de marzo de 2008

La casa de la pradera

La semana que viene habrá afortunados que comiencen a disfrutar de sus vacaciones. Y los habrá aún más afortunados que las aprovechen dejando un poco de lado la rutina urbana. Bien con un viaje, bien con una escapada. De las múltiples opciones de escapada que existen, hemos tratado ya las urbanas, las que tienen como destino entornos nevados, incluso hemos hablado de cómo viajar cómoda en un avión. De todas las posibles escapadas que existen, hay una maravillosa y con la que cargamos nuestras pilas estupendamente. Son los fines de semana en casas rurales. Es conveniente también, saber cómo vestirse de manera adecuada para disfrutar del campo sin dejar de ser chic. Sin necesidad de viajar con la colección de baúles de Louis Vuitton al completo. Así que, como colofón a esta semana que al fin termina, veremos cómo vestir de manera apropiada en un fin de semana de turismo rural.

El campo. Nos proporciona sensación de libertad, frescura, tranquilidad, silencio. También otras cosas como barro, hierba, animales y sus excrementos, piedras y ausencia de asfalto cómodo para nuestros tacones. Conocer el entorno y adaptarnos a él será la clave inicial para traernos un gran recuerdo de vuelta.

La maleta que nos llevemos estará básicamente compuesta por:
  • un minivestido de punto como el de la fotografía de la izquierda, para combinar con unos leggins de algodón de color negro, y botas amazona de piel negra, sin charoles ni brillos ni tacón. Como complemento cierre, una boina de paño de color negro.
  • una camisa de cuadros y manga francesa, con una chaqueta de punto grueso, pantalón vaquero pitillo y unas katiuskas. No te olvides de unos calcetines de algodón. Las katiuskas son muy bonitas y originales, pero no transpiran.
Meterás además, alguna pashmina o bufanda, según la temperatura del lugar. Guantes si se diera el caso. El bolso será de nuevo bandolera, estilo bolsa en loneta o algodón. Muy bonitos en Massimo Dutti y magníficos los de Kipling. Por seguridad, mete también un vaquero de más (por si se moja en esos resbalones inoportunos) y un par de jerseys de vuello cuelto. Los de punto grueso son muy coquetos. Un par de camisetas de algodón y fin de las prendas.

Como abrigo, un chaquetón de piel forrado por dentro es ideal. También útil un chaquetón de paño con doble abotonadura frontal. Y si el tiempo está de lluvia, una parka siempre es un acierto. Mi debilidad son las Peuterey. Siempre con el objetivo de pasarlo bien, de sentirnos cómodas para poder disfrutar en toda su amplitud, de los maravillosos paseos por el campo, de los ríos, de los animales. Aunque por desgracia, animales hay en todos los sitios.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: tacones. Esa visión de los taconcitos llenos de tierra y hierbajos es de lo más horrible y cutre.
Charoles, vinilos, lúrex y cualquier otro material que brille. Puede incluso que en algún momento de sol podamos provocar, sin querer, algún incendio. Si los famosos de la famosa isla pueden con sólo una piedrita de yesca, tú también podrás.
Llevarte tu Aire de Loewe. El bolso cómodo y adecuado no es aquel que más caro te ha costado. Mejor si no lo llevas al hombro.
Cargar la maleta de vestiditos, tacones, carteras de mano. No creo que haya demasiados restaurantes chic que conocer. Y si lo que quieres es que tu chico/a te vea estupenda, llena la maleta de ropa interior magnífica. Ocupa menos y sorprende más.
Tampoco te hará falta extramaquillarte ni llenarte de pendientes, pulseras y collares. Dosifícalos.
Ponerte un trench. No es el momento adecuado. Mejor una parka. Y si no, un chaquetón.

Lo encontrarás en: el minivestido es de Joo-ri. Las katiuskas (además de las Hunter) son ideales las de Jocomomola o las de Tatoosh.

jueves, 13 de marzo de 2008

Ride my bicycle

Gracias al buen tiempo y a la llegada del carril bici a algunas ciudades de España, poco a poco vamos tomando la sana costumbre europea de desplazarnos en bicicleta. Este medio de transporte no contamina, no sufre la escasez de aparcamiento en los centros de las ciudades y es una excelente manera de hacer deporte sin proponérselo. Es decir, que la utilizamos para agilizar nuestro movimiento por la urbe, y paralelamente saneamos nuestras arterias y articulaciones.

Que vayamos en bici no significa ni que seamos unos frikis ni tampoco que tengamos que ataviarnos como si fuésemos a conseguir el próximo maillot amarillo. Una cosa es salir en bici a hacer deporte y otra muy distinta, utilizarla como medio de transporte. Es decir, que aunque con alguna limitación, nos permite vestir chic. Que podemos ir magníficos, vaya. Veamos por tanto, un posible estilismo para lucir magníficas en nuestra bicicleta urbana.

La primavera obliga a que poco a poco nos vayamos deshaciendo de los abrigos y de los plumíferos. Menos prendas=mayor comodidad sobre la bici. La propuesta la compone una camisa de algodón, cuello claudine y manga corta, acompañada de un foulard-écharpe al cuello, para no enfriarnos. Cerramos el conjunto con una chaqueta de punto de manga francesa y cuello redondo. Si todavía aprieta el frío, una chaqueta de punto grueso y largo tres cuartos estará perfecta. Nuestras piernas susceptibles de ser ejercitadas llevarán unos pantalones pitillo. Muy estrechos y de color negro, cuyo largo llegará a la altura del tobillo, para poder lucir las bailarinas al más puro estilo Audrey Hepburn. Si no llevamos medias, todavía mejor. El bolso será indiscutiblemente bandolera. Me decanto por una bandolera larga, con cierre de boquilla. Si es verde será fantástico. Inspírate en los de Prada y encuéntralos a mejor precio en H&M y Accesorize.

Sin problemas de aparcamiento y haciendo ejercicio. Pero por favor, no os olvidéis de ponerle el candadito a la bici. No vaya a ser que tengamos que bajar a la fuerza del mundo idílico que nos habíamos montado.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: llevar minifalda o faldas/vestidos con mucho vuelo. Tampoco es que vayamos a alcanzar velocidades de vértigo, pero el movimiento (y el viento) es inevitable. Para hacer el Marilyn mejor buscar una salida de aire.
Tampoco pantalones demasiado anchos. Serán incómodos y podrán ensuciarse o engancharse.
Elegir tejidos delicados. Cuidemos la vida de nuestras prendas.
Dejar que nuestro maxibolso nos acompañe. Y si además nuestra bici no tiene cestito todavía puede ser más infernal.
Calzarte unos zuecos, chanclas o cualquier zapato que se escape con facilidad de los pies.
Ataviarte como si fueras a hacerte la Vuelta a España. Una cosa es hacer deporte. Pero si eliges la bici como opción paseo urbano-desplazamiento, olvídate de shorts deportivos ni calzado ídem.
Las mochilas. Vale, son cómodas. Pero no, de ningún tipo.
Las bicis de montaña. Bueno, siempre y cuando no te hayas ido a vivir con Heidi. La ciudad requiere bicicletas cómodas de transportar (como las plegables) o que te permitan llevar tus cosas confortablemente, con su cesto delantero, por ejemplo.

Lo encontrarás en: la fiebre de la bici acaba de llegar. Hasta los más reticentes acabarán cayendo. Son estupendas las plegables, que se pueden guardar en cualquier rincón. Geniales las TTORA SL16. Magníficas las de inspiración antigua, como la Retrovelo Klassic Klara, Monty Fashion o Pilen. Modelos urbanos que podrás ver aquí. Elige modelos ligeros y con las cadenas cubiertas o sin grasa, para evitar manchas inoportunas. Aprovecha también la Semana Fantástica de El Corte Inglés.

miércoles, 12 de marzo de 2008

Entrando en pista

El término "sudar" probablemente sea el que tenga menos glamour del mundo. Evocamos imágenes de lo más sucio. Incluso podríamos llegar a oler esas mismas imágenes. Sin embargo, la palabra "gimnasio" es como ideal. "Voy al gimnasio" equivale a un "me cuido", que temas de salud aparte, está tan en boga. Ni que decir tiene que decir "voy a clases de pádel" ya es el súmumm del chic deportístico. En nuestra mente aparece el magnífico e idílico monitor de dicho deporte al que miraremos arrobadas pensando en si esos músculos que se mueven tan atléticamente bien, podrían ser directamente teletransportables al varón que nos aguarda en nuestros hogares. Por supuesto, que a pádel nos apuntamos porque es un deporte aeróbico de lo más sano. Parece que tanto en un gimnasio como en unas clases de pádel podremos mantener nuestro glamour. Sí, es cierto. Pero que no se nos olvide que allí también sudamos. Con todo lo que ese término evoca.

Si no somos deportistas consumadas y el tema gimnasio es algo que practicamos de cuando en cuando o justo en el momento en el que la operación bikini nos llama, está claro que controlaremos lo justo el código en cuanto a atuendos se refiere. Por otro lado, tampoco nos convendrá realizar una inversión desorbitada para que permanezca después durmiendo en el fondo de nuestro armario. Dicho esto, veremos cómo salir airosa con nuestros recursos, para acudir a una clase de pádel.

Fundamental en estos casos es la pala de pádel. Ahí sí que es conveniente no jugársela. Básicamente, para no lesionar nuestros hombros, brazos o muñecas. Debemos dejarnos aconsejar por un especialista y hacernos con una que se adecúe a nuestras características físicas y a nuestro nivel de juego.

Lo mismo con el calzado. Que sujete nuestros tobillos. El pádel es un deporte rápido ya que la pista es pequeña. Unas buenas zapatillas protegerán incluso nuestras rodillas. Si de algo tenemos que estar agradecidas a que esto del deporte se haya puesto de moda, es que el diseño también ha llegado a sus prendas. Por eso, podremos hacernos con unas zapatillas seguras y bellas como las Yashila de Stella McCartney para Adidas.


En cuanto a la ropa, el abanico es más amplio. En el ámbito profesional, lo habitual son faldas con short integrado. Pero no somos profesionales. Lo más seguro es que tampoco nos apetezca lucir tanta pierna. Así que la mejor opción es aquella que nos permita movimiento, que nos transmita seguridad y sobre todo, que transpire. No olvidemos el concepto de sudar. Los algodones son una buena opción si no queremos invertir en tejidos más evolucionados y específicos. Lo más sencillo es echar mano en nuestro armario de unos leggins pirata, una camiseta sin mangas y una sudadera de capucha, muy útil para no enfriarnos tras el ejercicio. Fundamental la ropa interior y los calcetines.

Si aprender algo nuevo es siempre complicado y conlleva algunas sesiones de ridículo, intentemos por tanto pasar desapercibidas en cuanto al atuendo se refiere. Que se adapte en la medida de lo posible (y de nuestro bolsillo) a las circunstancias. Para lo demás, ya está el monitor. No todas nacemos siendo Sharapovas.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: llevar prendas de tejidos que no transpiren, como las lycras. Son incómodos e insanos.
Lucir el pelo suelto. Recógetelo o apártatelo de la cara en la medida de lo posible.
Utilizar prendas poco elásticas. Siempre y cuando no pretendas tener rozaduras varias, claro.
Jugar sin calcetines. Y si lo haces, avisa a tus compañeras de vestuario.
Ir enjoyada. No sólo porque puedas perder alguna, sino por tu seguridad y la de tus compañeros de juego.
Acudir escotada. ¿Sabrina en una cancha? prefiero no imaginármela...
No vigilar tu ropa interior y llegar con tu Wonderbra y tus braguitas de encaje. Las prendas ceñidas se caracterizan principalmente por marcarlo todo. Tu verás lo que quieres.
Caracterizarte. Salvo que lo hagas con sentido del humor, aparecer emulando a MacEnroe no te convertirá en profesional de las pistas.

Lo encontrarás en: desde versiones baratas y para salir del paso en Oysho, PG Sport y Decathlon, hasta prendas más sofisticadas y profesionales en Adidas, Nike, Reebok, Puma y Fila. No dejes de releer el post de Moon sobre la ropa deportiva. Toda una experta en el tema.

lunes, 10 de marzo de 2008

El baile del pañuelo

Los pañuelos están irremediablemente ligados a nuestra vida. No sólo porque se conviertan imprescindibles en procesos catarrales varios o para limpiar manchitas inoportunas. Echamos mano de ellos para despedir a alguien, o para pedir orejas y rabos en los toros. También tienen significados y códigos concretos en algunas culturas o grupos sociales. En el vestir nos acompañan desde aquellos locos años 20. Desde entonces se empeñan en conseguir que un look aparentemente básico se convierta en genial. Viajan desde la cabeza hasta el cuello. Año tras año, adaptándose a nuevas propuestas.

Si los complementos en general poseen el don de redondear nuestro estilismo, el pañuelo es todavía más versátil. Existen en diferentes tejidos, tamaños, formas y colores y los podemos llevar de múltiples maneras. Veremos algunos de los diferentes estilos para lucir un pañuelo esta primavera.

Del inmenso abanico de posibilidades existentes, me quedaré con cuatro:
  • La primera: algo diferente. Nos encantan las corbatas, lo masculino. Una buena manera de ponérsela esta primavera es deconstruyéndola. La anudamos con lazada a un lado de nuestro cuello, de una manera muy coqueta. Tanto con camisas como con camisetas acompañadas de un baggy, puede darnos un toque original.
  • La segunda: algo fresco. Un pañuelo cuadrado, en seda, plegado a la mitad y simplemente enlazado en un lateral. Una parte hacia delante, la otra sobre los hombros y hacia la espalda. Estupendo con vestidos o con blusas escotadas o de tirantes. La seda tiene una caída excelente y muy sexy, sobre todo si llevamos los hombros descubiertos. Otro modo de utilizarlo es anudado a un XXL Bag. Si el bolso en de piel blanda y corte bolsa, mucho mejor.
  • La tercera: something french. Un pañuelo cuadrado, pequeño, de algodón. Ideal al cuello anudado de manera muy informal. Nunca preparado. Me encanta con una camiseta de algodón y unos pantalones capri. O unos short. Otro modo de llevarlo es en la cabeza. La inspiración: campesinas holandesas. Para ello, elígelo floreado en tonos pastel y acompáñalo de un bolso de rafia en la mano.
  • La cuarta: algo sofisticado. Un foulard de seda largo que llevaremos sólo enlazado, dejando que los dos picos caigan hacia delante. Colocadlo lo más natural posible, sin estudiar. Funciona de maravilla con sastres o con vestidos de tirantes. Me decanto por los floreados o con lunares. Como segunda opción, estos foulard estrechos y largos podemos colocarlos en el pelo, cual diadema. Si tenemos el cabello corto y dejamos que los picos caigan sobre nuestros hombros y hacia el pecho, quedará muy chic.
La clave está en investigar, en inspirarnos en aquellas películas magníficas de Grace Kelly o Audrey Hepburn, con todo su sencillo y natural glamour. Puedes jugar con él tanto como te apetezca, y convertirlo en un top. O en un cinturón como en los 80. Créete un dandy y colócalo en tu bolsillo de la chaqueta. Intentad que los pañuelos cobren una nueva vida más allá de la habitual, y que seáis vosotras las que los llevéis a ellos. Nunca al revés. No vaya a ser que se rebelen y se tomen la justicia por su mano...

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: ponerte un pañuelo cuadrado, pequeño, en seda y anudado al cuello. Sólo tiene un pase si te presentas al casting de "Grease".
Lucir bandanas. En los 90 causaron auténtico furor (incluso anudadas en las muñecas). Pero han pasado ya 18 años desde aquello.
Hacerte con una corbata y llevarla colocada tal cual con una camiseta o con algo que no tenga cuellos de camisa. Mucho menos si en lugar de una corbata es un collar o gargantilla que la imita. O unos cuellos postizos con corbata adherida. Prefiero no comentarlo, creo que la sola recreación de estas imágenes es suficiente...
Usar pañuelos con vaquitas, cerditos o muñequitos de este tipo. El estampado de este estilo ha de ser bastante especial para que sea válido. Tampoco los print de animales salvajes y/o domésticos varios. Por mucho que se lleve, el tema leopardil y serpientil en algo que no sea calzado, no me acaba de llegar.
Ser un pirata. Si tienes el pelo largo, no eches mano de este estilo. Me encantan con cabellos muy cortos o con cabezas rapadas (y si el pañuelo es largo, con los picos cayendo, mucho mejor!), pero con melenas sueltas y pañuelos pirata, en absoluto.
Cuidado con los juegos de estampados. Principalmente si la ropa que has elegido es estampada y el pañuelo también. Intenta que coordinen lo máximo posible. Haz siempre caso a tu criterio y no te dejes arrastrar por lo que se supone que se lleva. El mix de estampados es lo último, pero hay que tener muy buena mano para que éstos coordinen bien. Así que, colócate frente al espejo y testéate desde la más sincera crítica. Así saldrá bien.
Sobrerrecargarte. Con pañuelos no ha lugar el uso de pendientes grandes y largos. Cuidado con pañuelos en el cuello + pañuelos en la cabeza. De ninguna manera pañuelos y collares y/o gargantillas. Es más, si llevas pañuelo al cuello, éste ha de estar despejado para lucir mejor. Así que si no llevas el pelo corto, mejor recógelo.

Lo encontrarás en: pañuelos cortos preciosos en Marimekko. Los grandes de seda, de Rützou. Zara y Mango siempre tienen soluciones estupendas. Los de Burberrys son absolutamente maravillosos. Purificación García tiene unos diseños muy originales.

sábado, 8 de marzo de 2008

Spaghetti western

Jeans, tejanos o vaqueros. Diversas maneras de denominar una prenda fabricada en denim que se ha ido popularizando de tal manera que no concibimos un armario sin más de un par de los mismos. Son imprescindibles gracias a su increíble versatilidad, que los convierte en un básico tanto para lucir con sandalias planas y camiseta de algodón, como para llevar con taconazos y organzas en noches de blanco satén.

Su importancia en nuestro armario es directamente proporcional a la dificultad, que en la mayoría de los casos, supone hacerse con un par. Con EL par. En el momento en el que vemos cómo nuestros adorados vaqueros han de pasar a una vida de descanso en paz, temblamos de miedo por tener que pasearnos tiendas y tiendas en busca de un sustituto que sea igual de estupendo que el anterior. Parece como si todos los modelos del mundo se rebelaran contra nosotros impidiéndonos encontrar aquel que nos sentaba tan bien como el que hemos dejado atrás.

Sin embargo, cada vez existe una mayor variedad no sólo de marcas, sino también de modelos que se adaptan a todos los gustos, estilos, carteras y cuerpos. Analizaremos de manera genérica y sin profundizar demasiado (la entrada llegaría probablemente hasta el infinito) las posibilidades actuales en materia de pantalones vaqueros.

En primer lugar, decir que esta temporada se va a caracterizar por un amplio y generoso "todo vale" que abriga tanto las cinturas bajísimas como los talles altos. Los pitillos, las patas de elefante y los siempre presentes pantalones rectos (o regular). El color tradicional del denim, el blanco o los colores flúor. En segundo lugar, que antes de comprar un pantalón vaquero es necesario plantearse cuál es nuestro estilo (si soy más clásica me decanto por uno recto y si navego entre blusones de seda y camisetas de algodón, le sacaré más partido a un pitillo). Tampoco he de olvidarme de ser sincera y realizar un frío análisis de mi físico. Es decir:
  • Si soy bajita, mejor los pitillo con taconazos (para estilizar).
  • Si tengo las caderas anchas, los rectos son siempre la solución acertada.
  • Si tengo un trasero escurridito, un jodhpur o unos de talle extra-alto con pata de elefante pueden disimular la falta de volumen.
  • Si no tengo cintura, los talles muy bajos con blusones son perfectos.
Por último, la terminología habitual que acompaña a esta prenda, que parece haber sido redactada de manera que complique más si cabe, la ardua tarea de la búsqueda del vaquero perfecto:
  • Slim (ahora incluso, super slim) equivale a pitillo
  • Regular (o straight) a pantalón recto
  • Wide leg a pata de elefante
Si ya hemos analizado nuestro estilo y sabemos cuáles son nuestras posibilidades físicas, solamente queda decantarse por un modelo y llevarlo de manera perfecta. Por ejemplo:
  • Un pitillo: funciona perfectamente tanto con zapato plano (sandalias, bailarinas, zapato jazz) como con tacón (con plataforma delantera, peep toes, botines, etc.) Para bajitas y mujeres con curvas, mejor siempre tacón. También me gustan con túnicas y caftanes. Incluso minivestidos (en cuyo caso, la bailarina es una opción magnífica).
  • Uno recto: los zapatos caben todos. Pero la parte superior ha de estar más pegada al cuerpo. Muy bonitos con camiseta de algodón o con camisas. Con una americana puede ser una alternativa de vestimenta laboral.
  • Uno estilo jodhpur: este verano viene con fuerza, con sus caderas bajas, bajas, bajísimas. Así que obliga una sandalia de tacón alto. La parte superior no tiene por qué ser muy pegada, puede tener cierto volumen. Pero nunca debe sobrepasar la cintura del pantalón, que por dicha razón, se encuentra tan abajo.
  • Uno flojo: me gustan con zapato raso, como bailarinas o sandalias. Los cinturones son un accesorio imprescindible. Eso sí, en este caso obliga algo ceñido en la parte superior.
  • Uno de pata de elefante: puede ser de dos estilos: con la cintura alta o con la cadera baja. Si lo elijo de cintura alta, lo puedo combinar con blusas de seda o batista metidas por dentro para lucir la cintura del pantalón. Si lo elijo de cadera baja, puedo jugar con blusones que nunca sobrepasen la mitad de nuestra cadera, en un aire muy Woodstock. Los pies mejor con sandalias de cuña de madera o botines estilo oxford, con tacón grueso.
No hay disculpa. Este año, los vaqueros han sido buenos y nos han permitido ser felices con el modelo que más nos guste sin el sufrimiento añadido de no poder lucir el IT de la temporada. Ya sólo nos queda arrasar en las llanuras solitarias.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: ponerte un pantalón pitillo utilizando sus bajos para cubrir el tacón. Es un efecto muy Bar Coyote que no me convence en absoluto. Me gustan más con todas sus arrugas pero descansando en nuestro tobillo, justo en donde nuestros zapatos cobran vida. Y si puedes ir sin calcetines, mucho mejor. Más sexy.
Llevar un pantalón flojo y bajo en la cadera con una prenda superior también floja. La excepción es que seas la estrella rap invitada a la Superbowl.
Lucirlos "lavados a la piedra", con chapas o con parches. Lo sé, no puedo ser imparcial porque para mí los 80 fueron muy fructíferos salvo en determinados elementos modiles.
Si los pantalones te quedan largos y no quieres llevarlos arrastrando, arréglalos. Es decir, no los remetas ni los dobles hacia adentro. Con el tiempo se acaba notando que hay tela ahí adentro. El efecto es bastante feo.
Pero si los pantalones te quedan flojos en la cintura (muy típico con este cuerpo latino que lucimos en España), no los arregles. Si puedes evitarlo, no lo hagas. Es mejor que intentes encontrar otro modelo que te vaya mejor, ya que el remedio costuril siempre se nota y es un efecto antiestético.
Arrastrar tus pantalones rotísimos, con esos bajos cochambrosos. Ni Kurt Cobain estaría orgulloso. Guárdalos si quieres para cuando te toque gira grunge.
Comprarte unos pantalones que simulen el denim pero que no sean denim, si no de una especie de tela vaquera. O una cosa o la otra, pero nunca las medias tintas.
Hacerte con un modelo lleno de abalorios y brillantitos por los bolsillos y los muslos del pantalón. Tampoco las campanas ni los excesos de lycra. Que sea elástico está bien, pero que se note la lycra a leguas es poco elegante.
Como opción personal, decir que el pitillo gris lo he aburrido. Lo desterraría del armario. Tiene ese punto decadente-Kate Moss que lo convierte en aburrido. De todos modos, si te encanta y te vuelve loca, combínalo con camisetas de inspiración marinera.

Lo encontrarás en: infinitas posibilidades que van desde imperios asequibles varios a otros totalmente inalcanzables, pasando por opciones intermedias como Pepe Jeans, No-l-ita, Miss Sixty (con un Wide Leg de nombre Mila Troussers), Cimarron, Fornarina (una versión Superslim llamada Venus que es una maravilla. Aunque tampoco están nunca mal sus modelos regular. Siempre funcionan), Diesel, G-Star Raw (las versiones más modernas, flojos...) o los siempre presentes Gas, Levi's o Lois.

jueves, 6 de marzo de 2008

Montadito de gin tonic

La primavera nos ofrece el lado malo de las incómodas alergias y rinitis varias. Pero como en todo, también el lado bueno de que cada vez podemos pasar más tiempo en la calle. Nos apetece aprovechar las mañanas, disfrutar del aperitivo, enlazar con un mediodía de tapas y terminar con unas copas que se alargan hasta más allá de las horas de sol. Son días en los que salimos a la calle sin propósito concreto. Dejamos nuestra casa por la mañana pero no sabemos exactamente a qué hora volveremos. Hacemos nuestros planes sobre la marcha con la única intención de aprovechar el día y divertirnos con nuestros amigos.

En un caso como éste, el look a elegir tiene que ser lo más versátil posible. Que sirva tanto para una situación de día como de noche. Que vayamos arregladas y cómodas sin llamar excesivamente la atención para no salirnos de contexto. Un chic cómodo, con charme.

Sin más, entremos de lleno en la propuesta de estilismo para unas tapas que pueden alargarse y convertirse en copas de noche, sin pasar por casa.

Como posible solución, propongo un blusón de color negro y cuello mao, en algodón de batista, con la pechera fruncida. Lo combinaremos con unos short, también en negro. Medias opacas de color negro y unos zapatos como los de la fotografía de la derecha. Unos oxford no demasiados altos, acharolados y en crudo y tostado. Para terminar, un trench corto también en tonos tostados.

Si mi estilo es más informal, otra opción posible para llevar con el mismo blusón y el short son unas botas blandas, planas, de color gris y una chaqueta de punto grueso del mismo tono.

De bolso elegiremos un midi, desde los magníficos de Miu Miu hasta los más asequibles de Bimba&Lola.

La intención es no fatigarnos durante la larga jornada que nos espera y poder permanecer igual de estupendas por muchas horas, montaditos y gin tonics que pasen.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: comprarte unos short flojos para llevar con blusón. Si lo haces, tu silueta se verá seriamente afectada. Lo bueno de los blusones con short es que ocultan defectos varios. Pero si de todas maneras no son lo nuestro, no forcemos la situación. Seamos realistas y decantémonos por unas bermudas.
Ponerte unas medias caladitas. Con short no me parecen lo más adecuado. Demasiado muslo al aire. Además, las medias dibujadas tienen un poderoso efecto engordador. Permítetelas sólo en el caso de piernas delgaditas.
Calzarte unos taconazos. A no ser que tu resistencia sobre ellos sea inagotable. Tendrás que pasar bastante tiempo de pie, y que se te fastidie un plan estupendo por sufrimiento zapatil, no es realmente lo mejor.
Salir con un bolso grande. Tanto de tapas como de copas es complicado apoyarlo, y mucho más, cargar con él.

Lo encontrarás en: la camisa es de Bimba&Lola. Más blusones en Comptoir des Cotonniers. Los zapatos, de Sfera.

martes, 4 de marzo de 2008

Rodeo Drive

Se acerca el buen tiempo. Es inevitable, por mucho que la capa de ozono se empeñe en lo contrario. Con el buen tiempo, nos entran unas ganas irreprimibles de salir de compras, de atentar contra nuestros buenos propósitos de ahorrar un poquito y ser más racionales. Las tiendas trabajan para obligarnos a desistir de tan buenas intenciones. Lo más apetecible es dedicar una jornada completa a renovar nuestro armario. Saltando de tienda en tienda y recorriendo incansablemente las calles de nuestra ciudad. O de otras capitales, que también se puede dar el caso. Nadie duda de que el deporte compril es arduo y agotador. Por lo que recomiendo un look favorecedor y cómodo para una jornada de compras, o de shopping. Aunque soy de las partidarias del uso de la lengua de Cervantes. Es decir, del español, fuera eufemismos.

Líneas arriba hemos hablado de lo agotadoras que son estas jornadas. A esto es necesario añadir que nos tendremos que vestir y desvestir unas cuantas veces. Teniendo en cuenta además el momento climático en el que nos encontramos (no es verano, por lo que no podemos desprendernos aún de las medias), mi propuesta es la siguiente:
  • una camiseta de algodón, marinera; con un vaquero (bien pitillo, bien de talle alto y pata de elefante) y una chaqueta army también azul marino. Como complemento, un foulard enroscado alrededor del cuello, en diferentes tonos de violeta. Si optas por el pitillo, no estarán nada mal unas bailarinas como las de Repetto. O los zapatos de cordones modelo Richelieu. Si te decantas por la pata de elefante, elige los Oxford con plataforma delantera y tacón ancho, también de la misma marca. Aunque altos, son ideales para largas jornadas sin sentarse. En cuanto el bolso... Mr. Bag, ¿se atreve a darnos alguna acertada recomendación?
Si el frío todavía nos ronda, se puede sustituir la camiseta por una camisa de algodón de batista y cuadros. Estilo leñador de color rojo será estupenda. Otras opciones cómodas son la del vestido con bailarinas. El vestido tiene el inconveniente de que por el momento ha de ir con medias. No hace falta decir que para probarse las prendas del verano es imprescindible quitárselas. Por otro lado, puede resultar poco funcional para agacharnos o movernos con comodidad con un bolso grande, o bandolera. Eso sí, fundamental llevar memorizado qué queremos comprar. O mejor dicho, qué nos hace falta comprar. Más que nada, para no tener que volver a salir al día siguiente, aunque sólo sea para tener que adquirir más perchas.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: ponerte unas botas que no tengan cremallera. El esfuerzo en los probadores cada vez que tengas que deshacerte de ellas puede llegar a ser hercúleo. Tampoco es recomendable ningún tipo de calzado complicado: con exceso de cordones o solapas.
Llevar un jersey de cuello vuelto. Tu maquillaje creará una copia de tu cara cada vez que te desprendas del jersey.
Complementarte demasiado. Los collares, las gafas de sol fuera de su funda (en la cabeza, por ejemplo, un lugar en el que jamás han de estar) o los brazaletes de pasta corren el riesgo de quedarse olvidados en los probadores. Piensa que llevas tu ropa y además aquella que decidas probarte. Así que es fácil que se confundan entre trapitos.
Si llevas medias, decántate por unas gruesas. Esencial si no quieres emular a Alaska en los 80 tras habértelas puesto y quitado hasta la saciedad.
No te recomiendo un bolso grande. Cargarás todo el día con él. Además, las tarjetas de crédito son especialmente ligeras. De todos modos, si te decides finalmente por uno grande (que además, suelen ser preciosos) procura entonces no llenarlo en exceso.

Lo encontrarás en: la camiseta es de H&M. La chaqueta, de Bershka. El foulard lo tienes en Dayaday. Y por qué no, en la calle.

lunes, 3 de marzo de 2008

Sentido y sensibilidad

Por desgracia, en la vida son muchas las ocasiones en las que la felicidad no es la protagonista. Son situaciones complicadas que forman parte de nuestra existencia y por las que irremediablemente es necesario pasar. Sirva de ejemplo un entierro o un funeral. Una situación cuanto menos delicada en la que tendremos que demostrar nuestro saber estar más que nunca. No es momento para destacar, ni para sorprender. La sobriedad será nuestra mejor aliada para mostrar el respeto que merece la ocasión. Así que hoy hablaremos (aunque suene muy frívolo) de cómo vestir de manera adecuada para un entierro, funeral o incluso, en momentos de Semana Santa en los que la sobriedad también obliga.

Sobra decir, que la mayoría de las veces no saldremos apresuradamente de compras para solucionar un problema de estilo de este tipo. Es necesario utilizar con eficacia nuestros recursos de armario. Siempre con dos ideas muy presentes: la sobriedad y el respeto. Dicho esto, el color negro será nuestro mejor aliado.

Mi propuesta pasa por un conjunto twin set renovado, en lana de cashmere, coordinado con una falda estilo lady. Media opaca también negra y zapato de ante de color negro con plataforma delantera. Un bolso maletín como el siempre clásico Amazona de Loewe completará nuestra elección. Sobre el conjunto, podremos cubrirnos con un trench, para mantener esa sobriedad elegante.

Otras opciones posibles pasan por un pantalón negro con jersey de punto fino y cuello vuelto que podremos complementar con un collar como los de Porque me lo merezco. O incluso, una camisa blanca. También un vestido negro, siempre y cuando no sea demasiado corto ni escotado. Si aún con todo nos resistimos a lucir en oscuro, podremos permitirnos licencias discretas a través de un broche o unos zapatos originales. Siemprecon el objetivo de no romper el clima delicado que suele rodear a este tipo de eventos.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: recargarte de complementos. No es momento para pulseras con tintineos. Ni pañuelos de colores brillantes.
Lucir medias flúor. Vale que tengas un gran sentido del humor y que el color sea la clave de tu existencia, pero en un momento como éste es mejor respetar el entorno. Salvo que el entierro sea de lo más festivo, claro.
Llevar minifalda. Creo que sobran los lugares en los que poder seducir tranquilamente a los reunidos como para elegir un funeral.
Los escotes. Por lo mismo que por lo anterior. El centro de atención está bastante claro en dónde se encuentra.
Acudir de tirantes. Por mucho calor que haga. Las iglesias son fresquitas, así que tendremos que cubrir nuestros hombros.
Llevar sombreros. En las iglesias hay que descubrirse. Está claro que en las bodas se ha adoptado la costumbre de llevar sombrero. Pero en los entierros es mejor evitarlos.
Ponerse las gafas de sol. Solamente es, en cierto modo, disculpable en el caso de los familiares o personas más afectadas.

Lo encontrarás en: el conjunto es de Max Mara. La falda, de Pepa Karnero.
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