jueves, 28 de febrero de 2008

Vacaciones con el jefe

Que te digan que te vas de vacaciones con tu jefe es un ex abrupto. Por mucho que digan que no debe de estar nada mal eso de viajar por motivos de trabajo, todos sabemos que al final se pasa uno el día trabajando. Que el turismo es lo que escasea en jornadas de este tipo. Por eso, si preparar una maleta es siempre complicado, preparar una maleta por viaje de negocios es todavía más. No podemos caer en la frivolidad de plantarnos ante nuestro jefe o compañero de trabajo (y utilizo el género masculino por ser desde siempre el neutro. No hago referencia a ningún sexo en concreto) con una maleta de 45 kilos para tan sólo dos días. Los cafés del trabajo están siempre ávidos de nuevos cotilleos que engordan por arte de magia y de las lenguas viperinas.

Los que lo han vivido, sabe lo complicado que es. Por eso, intentaré escribir una entrada con ideas para componer una maleta de viaje de trabajo. O de congreso/ponencia, que también se puede dar el caso.

Lo más probable es que de los dos días que pasemos en nuestro destino, la mayor parte de nuestro tiempo se pase entre negocios y en el hotel. Que momentos de ocio, haya pocos o ninguno. Dicho esto, eliminamos gran cantidad de prendas, muy bonitas y cómodas, pero que sólo servirán para ocupar espacio.

La propuesta se centra en encontrar dos conjuntos de trabajo que sean cómodos (porque los llevaremos todo el día) y versátiles (por si hay momentos de ocio intercalados, o porque tendremos que realizar comidas/cenas sin tiempo a pasar por nuestra habitación de hotel). Evitaremos en la medida de lo posible (habrá casos en los que sea completamente indispensable) el uso del traje. Se arruga y es necesario un portatrajes. Si no queda más remedio, aseguraos de que el hotel tiene servicio de planchado.

Pues bien, decíamos que es conveniente llevar dos conjuntos de trabajo. A esto, sumaremos uno arreglado (que puede ser simplemente una parte superior. Si hay cena de gala, con un vestido -que no ocupa y siempre queda bien- lo tenemos solucionado) por si nos encontramos con algún tipo de recepción o cena. Y por último, un vaquero y una camiseta /camisa. Puede darse la maravillosa suerte de que podamos disponer de algún tiempo libre para visitar algún museo o simplemente pasear por el lugar en el que nos encontremos. Para viajar en el avión, es una buena idea llevar un pantalón masculino, zapato plano y una camiseta de algodón. Mantiene un chic cómodo sin perder la formalidad.

Líneas arriba mencionaba dos conjuntos de trabajo. En realidad, de esta maleta es lo único complicado. Acertar con algo original, chic, elegante y sobrio -cuestión de trabajo-. Siempre dependerá del tipo de sector en el que trabajemos, y de nuestro cargo. Lo que presento aquí, es un término medio. No hablo de trajes de chaqueta (que no tienen complicación). Intentaré proponer algo más nuevo, y en este caso, también cómodo.
  • la opción 1: una chaqueta americana (o blazier) de raya diplomática. Muy entallada. Con camisa blanca y pañuelo. Si podemos ir más informales, con un pantalón jodphur y botín oxford de tacón. Acharolado será magnífico. Si la ocasión obliga a una mayor sobriedad, un pantalón masculino con zapato plano estará más que bien. En las manos, unos guantes mini de piel, en color gris.
  • la opción 2: una camisa de raya vertical y gemelos. Coordinada con una falta de cintura alta, de color negro. Zapato de tacón, de ante negro y plataforma delantera (siempre cómodos a pesar de sus centímetros). Si podemos arriesgar, luciremos unos zapatos en color naranja. En las manos, unos guantes mini de piel, naranja. Violeta y naranja son dos colores en armonía. Si no nos apetece la opción falda, es fácilmente intercambiable por un pantalón negro, de corte recto. Los encerados son comodísimos.

Como complemento final, un bolso midi como los de Marni.

Son opciones muy versátiles que nos permiten estar cómodas a pesar de la obligación de tener que pasar el día entero sin pasar por el hotel. Sólo queda que nuestra agenda se porte bien y nos deje disfrutar de las maravillas del lugar en el que nos encontremos. Si es sin el jefe, mejor.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: cargarte de joyas. Es un viaje de trabajo. La sobriedad no sólo la proporciona la ropa, también los accesorios.
Llevar un bolso demasiado grande. Se volverá incómodo. Si necesitamos espacio para guardar muchas cosas, es mejor portar un maletín.
Estrenar zapatos o llevar algunos que no sean demasiado cómodos. Serán nuestra pesadilla.
Olvidarnos las medias o los calcetines. No habrá tiempo de buscar un Calzedonia. Y escaparse en el aeropuerto a buscar uno tampoco es demasiado elegante.
Si te decantas por unos jodhpur, no te pases con los volúmenes en la parte superior. Corres el peligro de disfrazarte del Bibendum de Michelín. Son pantalones con mucha personalidad y no se deben recargar.

Lo encontrarás en: La americana y la camisa son de Massimo Dutti. La camisa con gemelos, de Carolina Herrera. Los jodhpur los tienes en Balenciaga o Ralph Lauren.

martes, 26 de febrero de 2008

Para mitigar las alergias

Parece que la primavera se acerca, cada vez más rápido. Con ella vendrán las alteraciones, las alergias, el cambio de hora, la depilación obligada y mil efectos más que posee esta estación maravillosa por preceder a la del verano. Todos sus efectos negativos desaparecen gracias a la sola visión de miles de escaparates vestidos de colores, de sandalias, de lino, de sedas. Una estación en la que desaparecen por fin las medias (y los debates que ello conlleva) y nuestros pies pueden lucir felices y sin ataduras de ningún tipo. Como todo, tiene su lado bueno y su lado malo. Quedémonos hoy con el bueno.

Decía que los escaparates se llenan de nuevas propuestas. Se nos hace la boca agua con todo lo nuevo y nos lanzaríamos sin pensarlo a perdernos entre tejidos detrás del primer capricho que se nos pusiese a tiro. Pero no. Toca reflexionar para realizar las mejores inversiones que nos permitan rentabilizar al máximo el armario. Por eso, veremos cómo hacernos con un fondo de armario más que versátil para esta primavera-verano 2008.

Antes de nada, es obligatorio sentarse ante lo que ya poseemos. Principalmente, para saber si tendremos que renovar básicos, entre ellos:
  • trench: ya hemos visto su importancia en entradas anteriores. Aprovecha para hacerte con uno nuevo si el que tienes no te convence o debe pasar a mejor vida.
  • vaqueros: pronto veremos con cuáles hacernos. Unos pitillo y unos de pata ancha y a la cintura, serán indispensables.
  • vestido blanco: no falla. Es un must en verano. Según estilos, pero puede ser camisero, de lino, largo, baby doll...
  • camisa blanca: por supuesto, no podía faltar...
  • el punto: es conveniente renovarlo de temporada en temporada. Este año serán una buena inversión las chaquetas de cuello redondo y manga francesa, y los cardigan de cuello pico.
Visto lo elemental, he aquí las recomendaciones para sacar partido a nuestras primeras compras de temporada:
  • las flores: este año serán imprescindibles. El estampado floral viene con mucha fuerza en vestidos, blusas e incluso, zapatos. Quedan preciosas en sedas o chiffon. Recomiendo un vestido (si te atreves a llevarlo largo, no lo dudes) o una blusa amplia, escote barco, de manga corta. Las flores, mejor pequeñitas.
  • el color amarillo: la gran revelación de la temporada, en toda su amplitud tonal. Siempre me ha encantado este color, que es verano en sí mismo. Este año parece que por fin se le ha perdido miedo a su mal fario y no hay colección en la que no haya amarillo. Me encanta en vestidos baby doll o túnica. Pero funciona muy bien en trench, polos, blusas y complementos como cinturones, zapatos, bolsos o sombreros. Combina de maravilla con el púrpura y el turquesa, otros imprescindibles de la temporada.
  • el color gris: me encanta ese punto sobrio que destila. No sólo fue el protagonista del invierno, sino que lo será del verano. Genial en bolsos y zapatos. También en pantalones, chaquetas y faldas (incluso minis). Disfruta combinándolo con rosa palo, otro color maravilla para los días que se nos avecinan.

Así de breve. Poco a poco iremos viendo sus entresijos reales. Giraremos todo el verano en torno a estos ítems que nos salvarán en más de una ocasión. En esas mañanas aburridas, que incluso en vacaciones, se empeñan por existir.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: arrasar en Zara o similares. Utilíza el paraíso de los clones para hacerte con complementos de tu vestuario, con prendas capricho que no volverán con tanta fuerza la próxima temporada (como sucederá con los motivos florales), pero no para comprar sin medida todo lo que ves. Invierte tus euros, adminístralos y hazte con prendas maravillosas de muchas de las marcas que pueblan el mercado. Que no son siempre tan caras como pensamos. Hay vida más allá de Zara... y de Marc Jacobs.
Comprar mil jerseys de cuello pico básicos, en todos los colores del arco iris. Las blusas de seda o de batista con chaquetas de punto son un recurso que puede sustituir el clásico jersey sobre camiseta blanca.
Destierra los leggins... aprovecha que es verano para ir aparcándolos.
Cuidado con los short. En verano se ven los defectos y exigen unas piernas perfectas en muchos aspectos. Si no somos candidatas a short, siempre podemos lucir bermudas.
Las alpargatas pertenecen al verano pasado. Este año, hazte con unas cuñas de rafia o cualquier material semejante, pero que disten de la clásica alpargata.

Lo encontrarás en: el vestido de la izquierda es de Carolina Herrera. El de la derecha, de Paul Smith.
Más prendas maravillosas en Rützou, Tony Cohen, Josep Font, Manoush, Nümph, Malene Birger, Alma Aguilar, Hoss Intropia y un millón más.

domingo, 24 de febrero de 2008

Qué será lo que tiene el negro

El negro es magnífico. En el vestir, también. Es un color de lo más socorrido que sienta bien a todo el mundo. Es elegante, disimula, estiliza, combina con facilidad y es permanente. No pasa de moda. Funciona en cualquier estación del año. Se adapta a todo tipo de eventos. Está más que claro que el color negro, en definitiva, es un imprescindible en nuestro armario.

Si hablamos de armario, de fondo de armario, todavía se vuelve más imprescindible, si además de ser negro, es un vestido. Un vestido negro para toda la vida. Una especie de básico que nos salva en una cena, una recepción, una fiesta, un cóctel o un evento de trabajo. En la actualidad, hasta es admisible en una boda. Incluso es útil para ir a trabajar cualquier día. Uno de esos en los que estamos poco creativas y no sabemos que ponernos. Hablo de un único vestido negro, porque el resto del trabajo, lo harán nuestro complementos.

Por lo tanto, para comenzar la semana como un buen lunes se merece (muy negro), hablaremos de las múltiples posibilidades de un vestido negro.

Lo primero y fundamental es hacernos con un vestido que nos encante. Que se adapte a nuestro cuerpo, a nuestra fisonomía. Que nos resulte cómodo y vaya con nuestro estilo. Puede ser corto, con vuelo, entallado y a la rodilla, con mangas, escote uve, halter, palabra de honor, de tirantes, cruzado... De algodón, de seda, de viscosa... Miles de opciones posibles. En las fotografías superiores tenemos una opción en algodón, sin mangas, escote barco, largo a la rodilla y entallado. Un Audrey. A la derecha, en viscosa, sin mangas, escote uve, cruzado en la parte delantera y con algo de vuelo. Un Sarah Jessica. Dos estilos diferentes.

El Audrey es un ejemplo de vestido muy sobrio. Un corte muy básico sin escotes ni estridencias que nos deja el campo abierto para poder jugar con los complementos y convertirlo en un millón de vestidos en uno. Podemos ponerle un cinturón ancho, a juego con unos zapatos bicolor. O una camisa de manga corta bajo el mismo, como si fuese un pichi, complementado con unas media de rombos. Y si el vestido es corto y baby doll, con bailarinas y calzas. O alegrarlo del todo con unas medias de color violeta y unos zapatos de tacón cuadrado, como los de la fotografía. Geniales con un bonito broche a la altura de la clavícula. En general, el truco está en que lo que le pongamos resalte ese aire de bohemia muy chic que tiene este vestido. Por eso, los guantes son un elemento fundamental para complementarlo. Y un bolso midi, de mano, mucho más.

Si nos decantamos por un Sarah Jessica, tendremos el trabajo casi hecho. Todo glamour. Un vestido trabajado, con detalles que lo hacen diferente (pequeños drapeados, cierres, cinturones, tablas o costuras resaltadas) obliga a que los complementos sean simples accesorios para resaltar su belleza, y no cargársela. En este caso, unos bonitos zapatos estilo peep toe, incluso los stilettos que todo el mundo quiere desterrar (pero que yo considero que son magníficos cuando buscamos un toque clásico sin perder elegancia) y una maxi cartera de piel. Si no nos gusta arriesgar, los zapatos pueden ser monocromos, incluso negros. Pero podemos ponerle unos bonitos zapatos estampados (o floreados, que esta primavera-verano vienen con mucha fuerza). Démosle protagonismo también a los pendientes. Y si se nos antoja, una bufanda de seda o un foulard de colores brillantes puede darnos un toque diferente y muy personal.

La petite robe noire (Cocó Chanel -pas moi- dixit) siempre estará presente. Así que hagámosle hueco en nuestro armario porque en cuanto llegue, querrá quedarse para siempre.

No se te ocurra: invertir en un vestido negro que no consideres que vaya a permanecer.
Hacerte con uno que no se adecúe a tus posibilidades corporales. Te arrepentirás cada vez que lo veas. Y nunca te sacará de ningún apuro.
Sobrecargarlo de complementos. No te pongas los collares, las pulseras, los pendientes, los foulard, las medias de colores, los tacones y el bolso. A no ser que estés preparando las oposiciones a perchero.
Llevarlo con leggins. Lo siento, ya conocéis mi aversión hacia esta prenda. Considero que le restará elegancia.
Medias con relieves. Menos todavía si el zapato es estampado.

Lo encontrarás en: el de la izquierda es de H&M. El de la derecha, de Roberto Verino. También en Bimba&Lola, Purificación García, Zara, Massimo Dutti, Diane Furstenberg, Beachcouture o Christian Dior. Para todos los bolsillos.
Los zapatos de la fotografía son de Alima.

viernes, 22 de febrero de 2008

Memeorizando

Parece que esto de los premios y de los memes no es algo puntual. Más bien, todo lo contrario. Pululan sin cesar por la red. Blaudemar me ha nominado a uno, y como alguien dijo alguna vez, sirve para que nos vayamos conociendo poco a poco. Me voy acostumbrando a esto de los memes, así que lo haré de nuevo. Como una manera de agradeceros vuestras visitas, como un detalle hacia Blaudemar, que me ha nominado, y sobre todo, para que sepáis algo más de mí. De Cocó de El Estilario. Que creo que hay alguien por ahí que se llama como yo.

El meme pre-fin-de-semana versa sobre la memorización, el recuerdo y evocación del mejor y del peor regalo que haya pasado por mi mano. Tengo que admitir que me me encantan los regalos, y que siempre los recibo como algo muy especial. Principalmente cuando no me lo espero (¿verdad, hermanas?) Suelo encontrarle utilidad a todo, y lo guardo todo, por lo que me parece bastante complicado encontrar uno de cada que destaque sobre los demás.

Con esto, he optado por decantarme por aquellos que me hubiesen causado la alegría más duradera y el que me produjese el trauma más marcado. De entre los muchos existentes a lo largo de mis días, los que colocaría en el podio son los siguientes:

El mejor regalo. A las personas no se las cuenta como regalo, con lo cual reduzco la posible lista de buenos regalos. Podría hablar de prendas especiales, complementos maravillosos y además, no esperados, viajes u otros objetos. Pero creo que el número uno, el mejor regalo de mi existencia por excelencia, es la Barbie 10º Aniversario vestida por Pertegaz. Todavía la guardo, con aquel impresionante vestido rojo. Venía en una caja grande, guapísima y elegantísima. Qué majos son los Reyes Magos. Siempre me han caído bien.

El peor regalo. Para que sea peor tiene que asociarse también a una situación no demasiado positiva. Además de ser algo que te sorprende por lo absurdo que es y por lo poco que te gusta. Por eso le otorgo, por una vez desde que existe, el protagonismo que al menos hoy se merece: un CD de Mark Owen que se llamaba yo-que-sé porque no me apetece ni rebuscar entre los cientos de cd's que tengo. El peor que he escuchado en mi vida. Mark Owen, aquel personajillo (no por nada, es que era de reducida estatura) que salió de los Take That o algún grupo similar y que iba de rollo alternativo-soy-un-oasis-o-un-blur-o-lo-que-cuadre-con-el-british-que-está-tanto-de-moda. Ya sabéis que con eso del "quiero y no puedo" pues... no puedo. Tampoco en música.

Dos intimidades más de mí. Ahora os toca a vosotras, en este caso. Así que Lulaila, Bea y Maba (para que vayas tocando todos los palos de este mundo), os toca retrotraer momentos y hacernos partícipes de ellos.

Mientras, disfrutemos del fin de semana. Y si es con una copita de Möet&Chandon Rosé, mucho mejor.

Seguid tan guapas.

miércoles, 20 de febrero de 2008

Varon Dandy

Los chicos os lo merecíais. Seguís lo que escribo aún cuando en muy pocas ocasiones os dedique unas palabras, y la verdad es que os merecíais que escribiera una entrada dedicada a vosotros. No es que sea una experta, vaya por delante, pero prometo darle los mismos tintes chic que tanto me gustan.

La verdad es que empezar diciendo que intentaré dotar esta entrada de estilo y, al mismo tiempo, utilizar ese título puede parecer contradictorio. Sin embargo, me encanta lo que evoca. Varon Dandy. Un caballero, de los de siempre, elegante. Pero que se adapta a cualquier situación. Puede ser el hombre que lleva un pañuelo en la solapa, el gentil y educado. O el que acude al barbero a que lo afeite a navaja. Ambos caben en esta descripción. Cada uno con su estilo igualmente inspirable. El aroma lo dejaremos para otro tipo de discusión...

El hombre suele agrupar sus estilismos en torno a tres situaciones: el trabajo, momentos informales y la fiesta. Grosso modo, propondré looks posibles para un caballero en cualquiera de estos momentos.
  • el trabajo. Es triste, es horrible, pero es el lugar en el que pasamos más horas. Si es inevitable el uso del traje de chaqueta, y queremos huir de lo básico, es una opción optar por trajes con los forros de color. Colores flúor y vibrantes en el interior y las costuras aunque el traje sea del gris más clásico. Como complemento, es una buena opción las camisas con gemelo de Carolina Herrera, o las más clásicas de Hackett. Cinturón acorde con zapatos, siempre. Y las corbatas, de seda. Si podemos evitar el traje, o jugar con él, me encanta el dúo chaqueta de tweed con camisa de rayas verticales (cuellos blancos) y pantalón de corte. Si es estrecho abajo, mucho mejor. Y con zapato de ante en marrón, perfecto. Trabajos más creativos dejan total libertad de vestimenta, y la americana puede combinarse con pantalones vaqueros amplios y zapatillas deportivas. Incluso bolsos de mano grandes y blandos en los que cabe el ordenador. Como la Wide Messenger Bag de Burberry.
  • para momentos informales, de diversión, de paseo, de invitaciones a casa de unos amigos; el ejemplo superior de Alessandro Gassman es muy útil. Un chic muy sencillo compuesto por una cazadora de ante marrón (se admite también de paño, en azul marino con abotonadura cruzada), unos vaqueros, como los Diesel, zapatillas deportivas (por ejemplo el Plimsoll de Fred Perry) y una camisa. Si hace frío, un jersey de punto fino y cuello pico, como los coloristas de Purificación García. O una chaqueta de punto con botones. Para los atrevidos, una gorra es una preciosidad. Si llueve, vosotros también lleváis trench. De infinitos modelos adaptables al estilo de cada uno, y a su estatura. Me gustan en clave informal, con ese punto de las deportivas. Sabéis que voto por las All Stars, pero ya lo dejo a gusto particular.
  • la fiesta es la mejor opción de todas. Divertirse es lo que tiene, que es maravilloso. Me quedo con un look muy sencillo, como el del maestro Manzanares en la fotografía de arriba. Una camisa blanca, un pantalón de corte en gris, de alpaca. Zapato negro. Un abrigo magnífico, tres cuartos, y como complemento más que chic, una bufandita fina de punto de seda en negro. Los atrevidos pueden arriesgar y llevarla de colores.
Por supuesto que hay más looks. Me encantan los hombres más clásicos con su pañuelo al cuello. Y si es anudado en forma de corbata pero por dentro de la camisa en un estilo cortijo, me parecen más ideales todavía. O los más informales en chanclas con pantalones de lino, camisas amplias y foulard de seda. Pero eso, queridos, pertenece al verano. Todo se andará.

Seguid tan sumamente bellos.

No se te ocurra: comprarte un traje que no sea de tu talla. No puedo con los hombres que llevan esas chaquetas tan grandes, con las hombreras caídas, y un largo más de levita que de americana.
No lleves la camisa por fuera. Al menos si no vas estilo playa. Ese momento adolescente creo que un hombre ha de tenerlo superado.
Lucir un look guarrete. Ser alternativo o creativo no implica la ropa cochambrosa, las camisetas rotas y estiradas, los cuellos raídos. Se puede vestir informal pero manteniendo ese punto chic.
Camisas coordinadas con corbatas. No. Esa camisa de cuadros vichy verde manzana no tiene por qué llevarse con una corbata verde manzana. Prueba con una de color púrpura. Juega, que el traje, aunque no lo parezca, también permite juego. Y no te olvides de que la corbata ha de llegar su punta justo al cinturón. Ni más larga ni más corta.
Los zapatos de punta cuadrada. Serán todo lo modernos que queráis, pero no son elegantes.

Lo encontrarás en: tanto Purificación García como Carolina Herrera tienen trajes con forros de colores. Sus abrigos y trench son buenas opciones, más en rebajas. Jerseys de punto fino también en Victorio&Lucchino. Burberry tiene una colección de caballero que es una maravilla al completo. Las camisas de Hackett y sus chaquetas de punto con botones, que me parecen ideales. Los bolsos de Adolfo Domínguez o Roberto Verino. Las deportivas de Puma o Pirelli. Y como opción económica, nunca descarto Massimo Dutti o Cortefiel.

martes, 19 de febrero de 2008

Herederas de Colombo

Por fin llueve en España. Éste es el titular más esperado de la temporada. Más incluso que los avances de las colecciones. Nunca pensé que diría algo semejante, pero me alegro de ver lluvia. De seguir así, en breve comenzaríamos a ofertar un tipo de turismo más cercano al del desierto de Alabama que al nuestro propio.

Llueve y además se acerca la primavera. No puede haber indicios más claros que nos impulsen a la compra, o renovación, de una de las prendas más básicas de todas las temporadas. Un imprescincible en el armario que nos soluciona una tarde lluviosa de verano, en la que una chaquetita de punto no nos sirve para nada. Hablo del trench.

El trench es el rejuvenecimiento y reinvención de la gabardina de toda la vida. Básicamente se diferencia de ésta en que se adapta a cualquier estilo gracias a la versatilidad de tejidos, acabados y cortes. Además, suelen llevar cinturones de otro material completamente distinto al que están confeccionadas. Las encontramos cortas, con forma de capa, de seda, con volumen o clásicas. Se adaptan a cualquier estilo. Y además, dotan de un toque chic a una prenda informal. O llenan de glamour un vestido cualquiera. Por lo tanto, hoy, con esta mañana tan lluviosa y pre-primaveral que nos ha tocado vivir, hablaremos de
las posibilidades de un trench en nuestro armario.

Antes de hacernos con uno es importante visualizar nuestro armario y estudiar nuestro estilo. De manera que nuestra compra se adapte perfectamente a él y además, lo realce. Con esto:
  • si nuestro estilo es pop, o sixty's. Nos encantan los colores, los vestidos de corte trapecio, los pantalones de pata ancha y talle alto; entonces nos haremos con un trench corto, capa. Incluso con manga francesa. Si lo eliges de color, será ideal. Con uno amarillo triunfaremos este verano. De complementos, nos decantaremos por collares de colores si es cruzado. Si es de cuellos redondos o a la caja, jugaremos con maxi pulseras y brazaletes de colores, aprovechando al máximo la manga francesa.
  • si somos más atrevidas, nos encantan los cortes nuevos, el estilo Prada de colores sobrios e importancia en las asimetrías y nuevos volúmenes; entonces podemos experimentar con los más nuevos y arriesgados de capuchas y cremalleras. Como éste gris que veis en la fotografía. Genial con un vestido por debajo. Para complementar, muy poco. Son prendas muy completas, con mucha presencia y protagonismo que no debemos de eclipsar. Así que es el momento de utilizar un maxi anillo solamente.
  • si somos más clásicas y nos va un estilo limpio y sencillo, pero sofisticado, elegiremos la versión de siempre renovada. Nuevos tejidos o cinturones de materiales nuevos. Botones diferentes. Forros con mucho juego. Pero el mismo corte impecable inspirado en la gabardina de siempre. La versión chic que podemos llevar con unas All Star o con unos tacones de vértigo. Ideal para las amantes de camisas blancas y vaqueros. Genial también con un vestido baby doll o túnica. Los complementos van desde un collar de argollas en latón, cuentas de madera, o piedras. O unos maravillosos pendientes, como los de la fotografía superior, discretos y originales para marcar ese look entre parisino y neoyorkino.

La lluvia no tiene por qué amargarnos un bonito día de primavera. Es más, puede ser la excusa perfecta para bailar bajo la misma. Eso sí, sin perder jamás la compostura.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: comprarte el gorro de lluvia a juego con el trench. Hay millones de posibilidades más interesantes que el coordinado total. La magia del trench reside en que es una prenda para lluvia que no parece que sea para lluvia.
Hacerte con un modelo que no se adecúe no sólo a tu estilo, sino tampoco a tu cuerpo. No es un abrigo. Apenas esconde, así que elige uno que te defina. No lo hagas simplemente porque sea el que más se lleva.
Recargarlo. Pienso que la belleza de esta prenda está en su sencillez, en su capacidad de vestirnos desde fuera, casi sin importar lo que llevemos dentro.

Lo encontrarás en: son magníficos los trench de Carolina Herrera, Escada o de Prada. Las gabardinas más clásicas son las de Burberry's. Tienes trench, de todo tipo de estilos, más económicos, en Zara (fotografía superior), H&M o Topshop. Los pendientes son una maravilla de la colección de Porque me lo merezco. No os perdáis sus pulseras estilo pandora. Lo último.

lunes, 18 de febrero de 2008

Desde la emoción

Decididamente tendré que comprar una chimenea. No es porque haga precisamente frío en el sitio en el que vivo. Pero creo recordar que los premiados varios del universo de los galardones confiesan emocionados que colocan su recién recibido reconocimiento en la repisa de la chimenea.

Que ya vaya por mi segundo premio teniendo en cuenta la breve trayectoria de éste mi blog, me anima a seguir trabajando (aún con el tiempo tan justo como lo tengo). No pretendo dar lecciones, sino todo lo contrario. Mi única intención es animar a todo el mundo a experimentar, a investigar con el único objetivo de encontrar nuestro propio estilo. El que nos diferenciará de los demás. Y mientras, nos divertimos, conocemos gente y aprendemos mucho unos de otros. Así que no me extraña que éste no sea un mal blog, porque también es el de todos vosotros. De quienes confiáis en él y lo léeis asiduamente. Gracias.


Gracias especialmente a Lydia, Aralis, Moon, Miss M, Sandra e Iria (que me concedió el anterior, aunque más tarde) por acordarse de mí y enviarme este premio. Gracias, de verdad.

Las normas me dicen que hay que premiar, pero me limitan sólo a siete. Y sois demasiados los que premiaría. Además, muchos de vosotros ya lo habéis recibido. Sabéis quiénes sois, y eso es lo mejor de todo. Enhorabuena. Sigámoslo disfrutando mucho tiempo.

jueves, 14 de febrero de 2008

Dos gardenias para ti

Hoy es el día de San Valentín. No soy muy partidaria de este tipo de celebraciones impuestas por alguna estrategia de marketing de centro comercial. Considero que cualquier día puede ser especial para celebrar el día de la madre, el padre o de los enamorados. Que las cosas se demuestran día a día y que un regalo sorprende más cuando nos lo dan en el momento menos esperado. Sin embargo, la fecha está ahí. Y probablemente, nos apetezca tomarla como excusa para salir un ratito, desconectar de todo tipo de problemas y disfrutar de una agradable compañía y un buen vino. Visto así, no está nada mal. Valgan las excusas pues, para hablar de cómo acudir a una cita, a una cena informal entre amigos o en pareja.

Sobra resaltar que es algo informal, de ahí que nos podamos permitir múltiples licencias. Por otro lado, tomo como pretexto la fecha del día de hoy, San Valentín - alias día de los enamorados, para proponer un look sencillo, elegante y muy inocente. Que somos unas niñas buenas ante todo. Al menos, por fuera...

Para ello, elijo una camisa baby doll en azul tinta, de seda, brillante (vamos de noche), con botones delanteros, manga corta y cuellos redondos. De niña buena. La puedo complementar de tres maneras en función de mi estilo:
  • con un pantalón vaquero. Puede ser pitillo con taconazo o puede ser uno de talle alto y pata ancha, con oxford de tacón. Inspiración 80 ó 70. Tú eliges.
  • con un pantalón masculino. Cartera de mano maxi. El pantalón largo y ancho. Si te apetece, lleva un zapato plano, estilo bailarina.
  • con una minifalda negra. De contraste. La parte superior del atuendo, tan ingenua, te lo permite. Al final, el conjunto no es agresivo, y es apto para una primera cita (o cita con ex). Vamos muy sencillitas, pero mostrando pierna. Las medias, opacas y negras. Y en los zapatos, unos peep toe negros también. O unos negros, de ante, como los de Chie Mihara.
Como complementos, quedaría fenomenal un collar maxi de cuentas de colores. O varios. Pero fundamental que las bolas sean de colores. Si llevas unos pitillo, atrévete con una Perfecto. Y si no, un abrigo negro ancho, flojo, te sacará del apuro.

Ensayad vuestras caritas de buena. Y si la compañía en cuestión resulta no ser del todo agradable, queda la disculpa de que mañana hay que ir a trabajar. Es lo bueno que tiene, eso de que sea jueves.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: llevar escotes ombligueros en la primera cita. Sobran comentarios.
Llevar ropa interior sin cuidar. Bridget Jones sólo hay una. Si la pobre lo pasaba mal con las cosas que le ocurrían, no querramos emularla.
Llevar un bolso muy grande. Es una cena, una cita. Un momento. No creo que nos haga falta la agenda, la PDA, el neceser, las barritas energéticas, la botella de agua...
Ponerte unos pendientes grandes. Si eliges gran collar, no te pases con los pendientes. Lo mismo entre brazaletes y anillos.

Lo encontrás en: la camisa es de Nümph. La falda, de Zara.

martes, 12 de febrero de 2008

Antes muerta que sencilla

Esto es lo que debió de pensar la agradable y hermosa señorita de la fotografía al levantarse una mañana en la magnífica cabaña de una estación de esquí cualquiera. Sobra decir, que si algo caracteriza a las estaciones de esquí es la nieve, que por defecto, está siempre helada. Muy guapa para la foto, pero la verdad es que debió pasar un ratito de frío.

No soy aficionada a los deportes de nieve. Soy friolera por naturaleza y pensar en unas temperaturas tan bajas me dan... ¿frío? Qué curioso... Sin embargo, alguna que otra vez, me ha tocado recalar en una estación de esquí. Y aunque no sepamos esquiar, seamos frioleras y del todos los deportes, el sky no sea una de nuestras preferencias, el après-ski es altamente recomendable. Por supuesto, y como en todo, tiene un código de estilo que respetar, y que con nuestros recursos de armario y sin tener que arrasar en Roxy, podremos salir más que airosas. Veamos, pues, qué ponernos para pasar una bonita tarde de copas en la nieve. O lo que es lo mismo, el après-ski.

Para empezar, lo ya comentado. Tenemos que contar con que hará frío, por lo que habrá que hacerse con prendas de abrigo y calzado aislante. La nieve no sólo está fría, si no que moja.

Para una tarde de après-ski me encantan unas mallas de color negro, con su franelita interior, ya que al llevarlas con las botas, moldea el contorno de nuestras piernas. Personalmente, me gustan las botas de descanso estilo Dior o las de Adidas, a precio más económico. También es son una buena opción las de Hi-Tec (a muy buen precio). Las estilo UGG o las de pelo exterior no me convencen demasiado, aunque también se admiten. En general, es importante buscar unas que sean cómodas, calentitas, gruesas e impermeables.

En la parte superior, aprovecharía el boom de los jerseys gruesos de lana con cenefas y mosaicos de motivos navideños. Desde Anna Sui, Stella McCartney o Pucci hasta el imperio Inditex ofrecen todo tipo de versiones del mítico jersey de lana. XXL o a la cintura. Pero con cuello vuelto, que será más operativo. Estos jerseys son maravillosos porque esconden todo tipo de remedio antifrío bajo sus ochos gorditos de lana. Y por encima, podéis llevar un polar.

Si no os apetece llevar un anorak para nieve (como los de Roxy) podéis optar por las pieles. En su versión más sport, claro. No se trata de plantarse con el visón de Concha Velasco.

Los complementos permitidos se componen de un gorro estilo andino; y para las más atrevidas, el ruso. Guantes aislantes, con tecnología climawarm para no perder los dedos y gafas de sol con protección, acondicionadas para la nieve. Imprescindibles.

No es necesario arriesgar nuestros frágiles y poco preparados cuerpos en esas pistas sumamente resbaladizas. El mejor deporte, tras una jornada de esquí, puede ser el ver la puesta de sol en un entorno más que agradable. Y nosotras, sin desentonar en él.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: llevarte tus botas amazona o cualquiera similar, con suela de cuero. Hazlo sólo en el caso de que no te importe la amputación de tus extremidades inferiores o alguno de sus apéndices.
Utilizar guantes de punto o de piel sin forrar. Fundamental que todo lo que te pongas esté aislado y además sea de materiales especiales. Piensa que estarás tomándote una copa en un lugar en el que las temperaturas son bajo cero.
Maquillarte para atacar. Todo lo contario. Y si lo haces, que sea con un maquillaje estilo Isdin Extrem, con protección total. El sol en la nieve es muy agresivo, y es importante proteger la piel y los labios. Hazte con un protector labial. Y si no puedes tampoco renunciar al gloss, utiliza la línea L.U.C.I. Fever Gloss de Lancôme.
Colgarte tu colección de joyas variada. No es momento ni lugar. Tampoco es cómodo, con tanta ropa puesta.
Llevar tus gafas del mercadillo. No es por nada, sólo por la salud de tus ojos.

Lo encontrarás en: Tienes jerseys de punto y gorros estilo andino en Pepe Jeans. Los anoraks, polares, pantalones o botas de descanso, en Adidas. O'Neill tiene una excelente colección de guantes y cazadoras. Y las gafas de sol, de Oakley o Ray Ban.

Editado para decir: la verdad es que el concepto de après-ski es amplio porque depende de la estación en la que nos encontremos. Por otro lado, es un concepto que en ocasiones está mal utilizado y en este caso, da lugar a bastante confusión. Así que, haciendo caso de la apreciación de Lilo, esta entrada versará más sobre recomendaciones aplicables a todas las que no disponemos de aptitudes para los deportes de invierno. Para disfrutar de una estación sin necesidad de esquiar. ¡Gracias, Lilo!

viernes, 8 de febrero de 2008

El vestidario

Trabajar. La esclavitud del siglo XXI. Todos los días pienso en lo feliz que sería si hubiese nacido en casa del Sr. Ortega. Rica, rodeada de trapitos, con todo el tiempo del mundo para viajar y para hacer lo que me gusta. Estoy segura de que no me aburriría. Incluso de que, llegado el momento, seré una jubilada feliz. Mientras, toca maltratar a mis incipientes patas de gallo con raciones interminables de madrugones y estrés laboral. Qué se le va a hacer. Me dan ganas de creer en la reencarnación para ver si me toca otra vida mejor.

En realidad, las cosas están bien como están. Pero es que sin quejarse, la vida es un aburrimiento. En el fondo, nos encanta levantarnos todos los días y pasear nuestros ojos frente al armario recorriendo todas y cada una de nuestras prendas en busca de la inspiración. Porque al final, es sólo un tema de musas. Reconozcámoslo: no nos hace falta más ropa. Sólo, un poco más de juego.

Hace algunas entradas, alguna de vosotras hablábais de los vestidos. El vestido es la prenda ideal para madrugar. Funciona por sí mismo. Sólo hace falta aderezarlo. Así que, hoy dedicaremos nuestro tiempo a hablar sobre las posibilidades del vestido como prenda para ir a trabajar.

El vestido seleccionado es un vestido sencillo, corte camisero, estilo túnica, manga francesa abullonada y bolsillitos. Los vestidos con bolsillos me parecen adorables. Da igual que sean tipo túnica, abullonados o baby doll. Con bolsillos tienen un punto ingenuo que les sienta de maravilla.

Este vestido es perfecto para trabajar, sin importar el sector en el que nos movamos. Sirve para una abogada, una directiva o para una creativa de publicidad. El truco, en los complementos:
  • si nuestro trabajo es muy serio, estamos rodeadas de hombres y las bromas son más bien escasas, apuesto por combinarlo con una media opaca negra, zapato bicolor y chaquetón crudo, cruzado en la parte delantera y con cinturón. O con unos zapatos de tacón tipo mocasín como los de Bluprint. Si no lo queréis tan formal (o por variar) también es válido con media marrón opaca, zapato bicolor en crudo+naranja y trench.
  • si somos creativas, o en nuestro trabajo el ambiente distendido es lo que predomina, entonces podremos experimentar más. Puedes combinarlo con un botín alto de tacón. Si eres atrevida, quedará ideal con calcetines bajitos. El botín puede ser gris, por ejemplo. Llévalos con medias opacas de colores. Quedan genial con media verde musgo o con media púrpura.
En general, los accesorios se limitan a pendientes y maxi anillos. Pero los collares no tienen cabida, ya que los cuellos camiseros dejarían de funcionar. Los bolsos, grandes, al codo.

¿Y el frío? que no importe. Si hacemos caso, en algunas partes de España nunca se podría ir estupenda. Hagamos como en New York, que lucen piernas desnudas a temperaturas bajo cero y con sandalias: echemos mano de las pieles, que sean verdaderas o no, están hechas para abrigar.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: ponerte medias de rejilla. Al igual que me sucede con las color carne (es que ya sólo con ese nombre...) han intentado estrangularme con ellas - ;) - Creo que también han tenido su momento. Y después de un reinado de casi diez años, hoy por hoy, la rejilla está muerta. Hasta próximo aviso, ya sabéis cómo es esto de las modas.
Tampoco leggins. Vale, han estado muy de moda. Pero creo que empieza su caída en picado. Nunca me han gustado, así que tampoco puedo ser imparcial. Son ochenteros, y los ochenta se han caracterizado por su trasgresión, su creatividad y todo lo que queráis. No por su elegancia (recordemos: las hombreras). Además, no quedan bien en todas piernas, en general, no favorecen (acortan el largo de la pierna) y están macroextendidos y popularizados.
Cuidado con la ropa interior. Estos vestidos marcan más que un vaquero, a pesar de que no lo parezcan.
Las medias liguero. Son minivestidos. Dejo a cada una la libertad de enseñar lo que quiera. A mí, me gusta más insinuar...

Lo encontrarás en: el vestido es de Carolina Herrera. Los botines altos, de Zara.

miércoles, 6 de febrero de 2008

My first award

Hay que reconocer que no es un Goya pero me ha sentado igual de bien. Un trabajo de Eseya, a quienes agradezco su dedicación. Es un honor porque viene de vosotros, de los que confiáis todos los días en mi criterio, o al menos leéis lo que escribo. Una especie de reconocimiento al trabajo que realizo cada día (y cuando no es porque mis obligaciones diarias me lo impiden...). Así que, va por todos vosotros, de corazón.

En especial, he de agradecérselo a Sandra, que ha sido quien me lo ha concedido. Tiene un blog sensible, cotidiano, inteligente, cautivador. Gracias.

Como siempre, van las reglas del premio, que son las siguientes:

1) Debes elegir a 5 blogs que consideres sean merecedores de este premio por su creatividad, diseño, material interesante y aporte a la comunidad bloguera, sin importar su idioma.

2) Cada premio otorgado debe tener el nombre de su autor/autora y el enlace a su blog para que todos lo visiten.

3) Cada premiado, debe exhibir el premio y colocar el nombre y enlace al blog de la persona que lo ha premiado

4) Premiado y premiador, deben exhibir el enlace de Arte y pico, para que todos sepan el origen de este premio.

5) Exhibir estas reglas.

Bien, pues creo que ahora me toca nominar.

1. A Mr. Chic. Sobran las palabras para describir el trabajo de Fernando. Exquisito, sublime, elegante, sensible. Nadie como él sabe captar el estilo que se mueve por la calle, con tanta libertad y frescura. Nadie como él para sacar la belleza de las personas que nos hemos cruzado mil veces. Porque es un referente en materia de street style y porque la calidad de sus fotos merecen un espacio en galería.
2. A Mr. Loft. Por habernos demostrado que la cordura existe y se puede expresar a través de las palabras. Porque viaja más allá de los límites de la ortografía (que tantos y tantos critican sin ningún tipo de conocimiento de causa) para hacernos llegar su particular visión del mundo. Tan acertada, tan personal. Y porque es un gran profesional de su trabajo, por innovar, por investigar, por evolucionar continuamente.
3. A Lulaila. Sus muñequitas de fieltro cardado nos transportan a un mundo mágico en el que hay abuelas, mujeres elegantes y sofisticadas, mesas con té y pastas y sueños. Muchos sueños. Un jardín lleno de sueños en el que las lulailas cobran vida y nos cuentan su vida, la de su creadora.

Bien, ya está. Habría mil más que premiar. Pero confío en que esto sea como los memes y acabe regando de premios la blogosfera. Yo tengo el mío, y sólo puedo decir gracias, gracias, gracias...

Editado para decir: que estoy en las nubes. que acabo de releer las normas (se nota que las normas no son my fuerte) y he visto que son 5 y no 3, los premios a conceder. Así que me faltan dos. Y aún a riesgo de que ya hayan sido premiados, voy a elegir dos blogs en mi línea de saltarme las reglas.
4. A Cris (bueno, y a Tania, aunque aún la estoy descubriendo). Por la dulzura, simpatía, naturalidad, frescura y alegría que se respira en su blog. Y porque sí, porque me cae especialmente bien.
5. A Roxana. A pesar de que acabo de descubrir la existencia de su blog, me parece apasionante e interesante. Un rincón cabal y lleno de cultura contra el olvido en un mundo tan frívolo como éste. Porque enganchar lectores a través de la literatura, la música y el arte, también es posible.
Espero que perdonéis este pequeño lapsus. Buen fin de semana.

martes, 5 de febrero de 2008

After eight

Nos encantan las fiestas, las inauguraciones, los cócteles. Nos gustaría tener una vida social tan estresante que nos sirviera para quejarnos de lo precisamente estresante que es.
Nos sentiríamos divinas si en nuestro buzón lloviesen las invitaciones varias para asistir a la apertura de nuevas galerías, a showrooms maravillosos, exposiciones, presentaciones de producto o momentos de lo más variopinto e interesante. Sin embargo, el día en que recibimos una de esas tarjetas citándonos para un acto de tales características, lloramos amargamente ante nuestro "desnutrido" armario, que de la manera más cruel, se niega a ofrecernos la prenda que nos salve del olvido en una celebración a la que se va sólo para ser recordado. Así que hoy veremos cómo salir airosa de un cóctel.

Se entiende por cóctel todo acto festivo que se suele celebrar a partir de las 8 de la tarde, y en el que se degustan bebidas tipo vino o champagne (nunca licores) y pequeños canapés, en un recinto en el que no hay asientos. Es una situación en la que normalmente se aprovecha para estrechar relaciones profesionales y comerciales, y se deja uno ver. En resumen, y para aplicar al tema que nos ocupa: no es de noche, tampoco de día. Hay que estar de pie. Y es muy fácil dar el cante por no ir vestida de manera apropiada.

La prenda estrella, en un caso como éste, es el calzado. Podemos ir vestidas de una manera muy sencilla. Pero nuestros zapatos han de cautivar. Así que, armémonos de valor, que por dos horas seremos capaces de sostenernos sobre nuestros maravillosos tacones.
La prenda más engorrosa será el bolso, ya que las manos las necesitamos libres para sostener la copa, la servilleta, el canapé y saludar a la gente. Así que recomiendo bolsitos de colgar. También se admiten tamaños mayores como los midi o incluso, XXL. En un cóctel, como en su homónimo, el éxito reside en mostrar.

Por lo tanto, la propuesta será un vestido. Tanto en seda como en chiffon. Un vestido de corte muy sencillo. Lo podéis elegir con o sin escote, con o sin mangas, ya que lo fundamental es el corte: nunca entallado, mejor estilo túnica. El vestido irá acompañado de un cardigan de punto, largo, con botones, buscando un contraste muy chic entre tejidos. También, con el objetivo de informalizar al vestido. En las piernas, unas medias opacas. Si elegís zapato o botín con tacón, la media de color negro. Si optáis por sandalias, la media tupida de color gris. Son ideales los zapatos bicolor en negro con la punta blanca y plataforma delantera, de Chanel. En cuanto a las sandalias, las de Pura López son siempre un acierto.

Como colofón a vuestro conjuntito de vestido+cardigan, un collar es estupendo. Algo muy romántico, con cuentas, será genial. Recomiendo los de las grandes hermanas Bea y Lulaila. Un anillo en el dedo índice (en Bimba&Lola por un precio magnífico) y listas.

Ahora sólo os queda pasarlo muy bien. Ser divinas, sonreir y tendréis el mundo en el bolsillo.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: llevar bailarinas. No se trata de comodidad. Es una fiesta, y las fiestas se hacen para destacar.
Comer como posesas. Este tipo de eventos no son cenas. La comida es una excusa para reunirse y contar algo. Así que no representes el papel de recién llegada de la isla de los famosos. Lo mismo con emborracharte. Massiel sólo hay una.
Llevar una cartera de mano. Acabarás teniendo que usar tu axila para sostenerla. O dejarla encima de la mesa. Y la odiarás cada segundo que pase.
Ponerte unas medias opacas de color negro con sandalias. NOOOOO. Todavía menos si las sandalias son las típicas de tiritas en plata/oro/bronce/metales varios. Las sandalias en invierno se admiten con medias sólo si éstas son grises opacas.
Si eliges un collar largo, no te pongas también unos pendientes grandes. A no ser que te encante el look Dama de Elche y quieras apoyar al patrimonio español.
Para terminar, lo que siempre digo: que no quieres cubrir tus piernas con las medias opacas, pues llévalas al aire. O ponte medias caladitas. Con ochos. Con lo que quieras. Pero nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca, las lleves color carne. Con ese brillito que desprenden. Escalofríos, me entran.
Lo encontrarás en: el vestido de la izquierda es de Roberto Torretta. En seda, también es una opción muy buena los de Tony Cohen. El de la derecha, es de Dries Van Noten. Pero en Mango siempre hay opciones bonitas en chiffon.

lunes, 4 de febrero de 2008

Euros, euros, dubidú

Llegan las segundas rebajas. Sucede que nuestras carteras, bolsillos y tarjetas de crédito están más que dañados por el tremendo abuso a los que los hemos sometido con tanta compra rebajil. Pero es muy cierto que los remates finales hay que aprovecharlos y no dejarlos escapar. Compensa realizar un último esfuerzo, sobre todo, si está bien planificado y constituye una buena estrategia de cara a la próxima temporada otoño-invierno.

Hay gastos que no compensan. Son modas pasajeras que no rentabilizamos y que están condenadas a convertirse pronto en un estórbo más en nuestro armario. Sin embargo, hay otras que vivirán un tiempo largo. Por lo que recomiendo que, a éstas últimas, destinéis vuestro esfuerzo eurístico final. Principalmente, adquiriendo piezas buenas, auténticas, de firma o por lo menos, alejadas en la medida de lo posible de imperiores clonadores varios. Es decir, hacernos con lo habitualmente prohibitivo, a un precio más que razonable (gracias míster 70%). Por lo tanto, hablaremos hoy sobre cómo rentabilizar nuestros euros en las últimas rebajas.

Mi recomendación se centra en los accesorios. Bajo mi punto de vista, convierten un look sencillo, sin estridencias, en algo más personal, individual y elegante. Siempre y cuando estén bien elegidos. De lo contario, lo destruyen. Una camisa blanca y un pantalón vaquero no son nada del otro mundo, dicho así. Pero, ¿y con un Downtown de YSL y botines bajos de tacón? Los cinturones, collares, pañuelos, bolsos y zapatos están para hacernos la vida más fácil. Porque unos zapatos podemos llevarlos una y otra vez. Y un bolso, todavía más. Pero un vestido, por muy impresionante que sea, si es demasiado colorista o con un diseño muy exclusivo, no podremos repetirlo hasta la saciedad. Nos haríamos un pelín vistas.

Con esto, me inclinaría por lo siguiente:
  • en cuanto al calzado, recomiendo invertir en un par de zapatos bicolor, con tacón cuadrado y altos. Pueden ser cerrados o con los deditos al aire. La plataformita delantera me parece ideal. Y los podéis elegir en blanco+negro, blanco+rojo, crudo+rojo o mis preferidos: beig+naranja+marrón. Otra opción son las botas. Siempre vuelven las amazona. Por comodidad y por versatilidad. Pero si queréis algo nuevo, decantaos por las sueltas, algo arrugadas, en plano o con tacón cuadrado. Preciosas tanto con faldas como con pantalones, y también muy cómodas.
  • elegir un sólo bolso que nos salve la temporada es difícil. Sin embargo, un buen shopping bag o midi/maletín son tamaños ideales que van casi con cualquier look. Yo propongo uno de color gris. Me parece un must que volverá y volverá. Es un color neutro que funciona bien combinado con cualquier otro. Y puede ser sobrio, elegante o muy informal. No condiciona apenas.
Ahora es el momento de salir a la calle a explorar. Es importante hacerlo con paciencia, sin dejarse llevar por supuestas gangas que se quedarán en eso, una mera ganga sin uso alguno. Paciencia para buscar la joya que nos cautive, la que sepamos que vamos a usar hasta la saciedad no sólo lo que queda de temporada, sino también, la que viene. Suerte. Ya me contaréis.

No se te ocurra: comprarte esas botas de tacón finito, punta afilada y cremallera lateral, de piel. Buffff, qué fatiga me dan... Han tenido su momento, pero ya no. Y mucho menos, ponértelas con faldas o con los vaqueros por dentro. Apuesta por las planas, y sueltas.
No te compres bolsos o zapatos con tachuelas. Aparte de que opino que no poseen elegancia alguna (es mi opinón, no una verdad absoluta), desaparecerán igual que desaparecen esas modas puntuales. Si estás muy empeñada en uno, entonces ataca al de Zara. Pero no inviertas en uno de Givenchy. Lo mismo, con modernidades varias como "vivan los 80", "me mola el print y lo lleno todo de muñequitos" o las barras y estrellas.
Si no te puedes comprar los auténticos (lo sé, el tema euros está complicado), vete a Zara. O a cualquiera del estilo. Pero no compres imitaciones. Siempre se notan.
No te ciegues y arrases en Blanco con ciento cincuenta mil pares de bailarinas. No son un fondo de armario. No te salvarán de ningún apuro.

Lo encontrarás en: los zapatos de la fotografía son de Ivana Omazic para Céline. El bolso gris es de Paulo Melim Andersson para Chloé. Tienes zapatos bicolor también de Sara Navarro, de Prada y Vince Camuto. Los bolsos grises también los encontrarás en Bimba&Lola (pero no hacen rebajas en bolso...), el modelo San Remo de Carolina Herrera y las maravillas de piel blanda de Miu Miu. Las botas, son muy bonitas las de Fornarina.
Si los euros no están de buen humor, apuesta por los clones de zapatos bicolor de Zara (sobre todo, los beig+naranja, impresionantes), los bolsos grises de Zara y Massimo Dutti.

Seguid tan guapas.

sábado, 2 de febrero de 2008

Mi meme me mima

A por el tercero. Esta vez, Moon me ha nominado para que conozcáis partes más ocultas de mi persona. Así que ya que Aquí hay tomate abandona nuestras televisiones, nos deleitaremos averiguando rarezas de cada uno de nosotros. Y es que hoy, toca manías.

Puestos en materia, he de decir que no soporto que me manden hacer cosas, que me digan qué es lo que tengo que hacer. Pero cosas de la edad, una se va haciendo más blandita y condesciende. Así que, allá va mi meme febreril: mademoiselle cocó y sus manías.

He aquí las normas iniciales:
  • Enlaza a la persona que lo envía
  • Comparte 6 manías/hábitos que tengas
  • Nomina, como mínimo, a tres personas y enlaza sus blogs
  • Déjales un comentario avisándoles de su nominación

Ahora, mis cositas (que una tiene siempre sus cosas):

1. No soporto el ruido. Ni con los dientes, ni con los dedos. Y menos el que se produce cuando se cierran las puertas sin utilizar el pomo y/o picaporte. No soporto que se cierren de golpe. Si no, no habrían inventado estos aparatitos.

2. Los botes de gel y champú y todo lo que tenga tapa, han de estar cerrados. No puedo con ellos abiertos.

3. Los armarios, neveras, despensas, estanterías con libros o cd's, etc. que tengan elementos de distintos tamaños y colores, han de estar ordenados. La ropa: por tejido y color. Las despensas/neveras, por tipo de alimento y tamaño. Los libros, por tamaño y materia. Los cd's, por orden alfabético. (Y tengo muchos!)

4. Necesito quedarme dormida boca abajo con las manos debajo del cuerpo, los codos doblados y los pies enganchados a la parte final del colchón.

5. Escribir todo lo que tengo que hacer en papeles varios, en la agenda, en las manos. Cada cosa que se me ocurre que he de hacer, tengo que anotarla.

6. Los olores. Tanto buenos como malos. Tengo una percepción extrasensorial para los olores. Odio los malos olores y disfruto (y me evocan momentos) los buenos.

Tengo más: beber agua (siempre llevo una botella, me muero de sed). Nadie puede hablarme temprano por la mañana, en plan cháchara amena tempranera. NO. Por favor, dejad que me despierte. Elaborar listas: sobre todo de lo que me gusta, lo que me da pereza, lo que me aburre y lo que no puedo soportar. Disfruto leyendo las revistas y los periódicos al revés, y colecciono todo lo que me gusta. Lo guardo todo. Y si son objetos pequeñitos, más.

Pues sí, así soy de mema. Ahora os toca a vosotros, queridos. Y no vale escaquearse. Nomino a María, Démonée y a Mr Chic.


viernes, 1 de febrero de 2008

Volando voy

Si hace unos días hablaba de la pereza de los lunes, e intentaba arreglar el tedio madruganero con un pañuelo; hoy toca hablar de la maravilla de los viernes. Cerramos semana de nuevo, con un pañuelo. Ala, ala, alegría de fin de semana.

De los muchos beneficios que nos traen los días que no hay que laborar, está el de poder viajar. Y mejor aún, el de hacer una escapada. La diferencia entre un viaje y una escapada es que del primero se vuelve agotado. Por mucho que sea un período vacacional, la realidad es que volvemos tan cansados como cuando nos marchamos. Eso sí, nuestra mente viene despejadita y sin estrés. La escapada en cambio suele ser más cerca y menos días, a un lugar que más o menos conocemos o que no exige que le dediquemos demasiadas horas de investigación. Sobre esta última hablaremos hoy, ya que a las compañías low cost (qué eufemismo tan mono para no decir vuelos baratos) (que por otro lado, no siempre son baratos) se les ha dado por tirar la casa por la ventana en plena cuesta de enero y amargarnos/ponernos los dientes largos con las ofertas de viajecitos varios.

Ya hemos experimentado con un contenido de maleta más efectivo, así que ahora lo que queda es vestirse para viajar en un avión cómodamente y sin perder el estilo.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que el confort manda. Los aviones son espacios reducidos en los que es difícil moverse con abrigos largos (que además, se arrugan en los poco amplios cajetines) o con tacones demasiado altos. Lo mismo en el asiento. Son pequeños y estrechos, y no será viable viajar con jerseys de lana gruesa porque pasaremos calor, y los movimientos para deshacernos del jersey pueden ser incluso, dolorosos. Sin contar con la repetición de golpes variados que repartiremos entre nuestros dos compañeros de fila. Otro asunto es el del bolso. Si es grande, más facilidad tendremos para llevar nuestras manos libres. Y si es de piel blanda, mejor lo acoplaremos a la parte inferior del asiento delantero.

Con esto, propongo:
  • un pitillo con elástico con botas amazona, camisa blanca amplia, cinturón en la cadera, capita de lana en gris y bufanda de lana larga, en color crudo. Un shopping bag o un XXL y algún broche de color en la capita si nos vemos demasiado neutras. Si nos apetece o nos resulta más cómodo, podemos sustituir el pitillo por un pantalón de corte masculino.
  • también darle otro aire con unos botines bajos de ante, en color verde oscuro. O sustituir la bufanda por un pañuelo grande al cuello, como el de la fotografía, en un aire más chic.

Vestidas así podemos aterrizar e irnos directamente o a conocer la ciudad, o a tomarnos una copa de vino con la maravillosa persona que nos haya venido a recoger.

No se te ocurra: ir en chandal. Repito: no. Creo que todavía no hay vuelos dedicados al ejercicio aéreo. Mientras no se invente el Pilates&low cost, dejaremos nuestra ropa deportiva para el gimnasio.
Viajar con botas demasiado ceñidas a nuestras piernas. El síndrome de la clase turista existe. No lo forcemos. Y sobre todo, no nos convirtamos en los primeros pasajeros que lo sufran en un trayecto de apenas una hora. Es muy importante que elijamos un calzado cómodo, tanto como si fuéramos a caminar.
Lo mismo con los pantalones. No llevemos corsés para muslos. Que de nada valdrá que nos gastemos altos porcentajes de nuestros sueldos en cremas anticelulíticas si luego no dejamos que los tejidos respiren.
Ponerte bufandas con flecos, borlas, pompones y demás elemento infantil. En este estilismo no pega. Dejémoslo para faldas o vestidos bohemios, katiuskas o looks más naif.

Lo encontrarás en: la capita es de Trucco. Los botines bajos de tacón, en ante y color verde, los tienes en Stradivarius.

Seguid tan guapas.

P.D. Siento haber estado desconectada estos días. El trabajo es lo que tiene. Absorbe. Gracias por vuestra paciencia.
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