miércoles, 30 de enero de 2008

Lío de faldas

Nos pasamos el invierno deseando que llegue el verano para lucir piernas. ¿Qué pasa en invierno? ¿Nos desaparecen? ¿Están adheridas a los vaqueros y no hay manera de separarlas? No sé a qué viene ese pavor. Tenemos la inmensa suerte de que las medias opacas hayan calado tan hondo y que nos permitan no morir de frío. Que además, estilicen nuestras piernas y encubran defectos. Señoras: no hay más disculpas. El invierno también está hecho para pasear piernas bellas.

La tipología de faldas existentes en el mercado no puede ser más extensa. Distintos largos, cortes, tejidos, colores, marcas... Sin embargo, en la entrada de hoy, reduciremos las posibilidades a dos: una falda corte evasé muy informal, Otra, entubada, largo rozando la rodilla, con abertura trasera. Son dos estilos distintos para ir a trabajar más arreglada o con un punto un tanto informal (idóneo para las que desarrolléis labores más creativas). Allá van los consejos de cómo combinar dos faldas bastante comunes:
  • La primera falda es la opción informal. Una falda en algodón de batista, corte evasé. En este caso, prácticamente blanca... ¿cómo llevarla? Os propongo un jersey de cuello vuelto muy finito, de color negro. Si tiene algún detalle (como la manga abullonada, el puño abierto o manga japonesa) mejor. Adórnalo con un broche de aire retro. La parte inferior ofrece dos opciones: una con media opaca negra y bota sin tacón, suelta en la pierna, de color gris (por ejemplo) como las de Paolo Ferrari. O mi opción favorita: una media opaca de color rojo carmín con el zapato del mismo color. De tacón cuadrado, en ante rojo como los de Úrsula Mascaró.
  • La segunda falda es la opción seria pero que puede dar más juego. Es una falda aparentemente normal que podemos convertir en lo que nos apetezca ser. Por ejemplo, la podemos combinar con una camisa de cuello bobo o redondo, de color blanco y con la manga corta. Un aire muy angelical que rompemos con unos guantes mini de piel gris. En las piernas, medias opacas en dos opciones: o azul klein o negras. Zapato oxford de tacón. Para luchar contra el frío, una chaquetita de punto fino, manga francesa y color negro, puede ser perfecta. Por cierto, cuanto más alto tenga el talle la falda, mejor. Resaltará más nuestras curvas en este look niña buena perversa que nos proponemos. No hay nada más sexy que una falda entubada que obliga a caminar a pasitos cortos, luciendo sonido de tacones. Nos convierte de repente, en protagonistas de una peli en blanco y negro.
Para completar ambos estilismos, una capita de lana de cashmire de color negro, y un bolso maletín como los de Tommy Hilfiger, al codo. De piel blanda y color negro. Con el look de falda entubada, puedes permitirte pieles. Si te pones pieles, atrévete también con un casquete en fieltro negro.

Que no se diga que ya no tenemos razones para sacar a pasear a nuestro maravilloso par de piernas por las frías calles de este invierno español.


No se te ocurra: ir sin depilar por aquello de llevar las piernas cubiertas. ¿Y si te tuerces un tobillo en plena calle? por favor, el bochorno de pelillos a la mar...
Ponerte esas botas de piel negra, punta afilada y tacón entre 3 y 7 cms. con cremallera lateral. Han tenido su momento. Ahora, descansen en paz en el fondo de los armarios. Bueno, y con minifalda que ya no se te pase ni por la imaginación.
Jugar a los volúmenes. Con la falda evasé es inviable, a no ser que te guste el look mesa camilla. Y con la falda entubada, la gracia está en parecer de una pieza, marcando la silueta. No empieces con camisas por fuera, cinturones superpuestos, boleros y mil cosas más. Tampoco se trata de ir ultraceñida. Lycras no.
Ponerle a la primera falda jerseys de punto grueso. No. Eso no. Lanitas con vaquero. Con falda no.
Ojo con la ropa interior y las medias de liguero. Con las faldas entubadas todo se marca.
Informalizar la falda de tubo poniéndole deportivas o botas o cazadoras. La falda entubada de cintura alta y negra es elegante y glamourosa per se. Nunca dejará de serlo. No lo intentéis. Probad con las faldas vaqueras, que se prestan a todo. La entubada, no.

Lo encontrarás en: la primera falda es de Miriam Ocáriz. La segunda, de Thomas Burberry. Las tenéis también en el Corte Inglés o en Zara.

Seguid tan guapas.

martes, 29 de enero de 2008

Éste viene del norte

Cris me ha nominado a mi tercer meme. La verdad es que aunque me dé pereza en cierto modo, os agradezco un montón que os acordéis de mí. Sois un cielo.

A ver, éste parece que va más de pensar. A ver qué tal se me da...
  • Lo que te choca: te abolla el coche. Bueno, vale ya, en serio... Me chocan las contradicciones. La basura. La suciedad en general.
  • Lo que te eriza: lo entiendo como algo negativo, así que me eriza la injusticia. La prepotencia. La envidia.
  • Lo que te excita: un beso.
  • Lo que te suelta: un buen vino blanco. El champagne francés (mejor rosado).
  • Lo que te hace reir: el humor absurdo. Liniers. Monty Pythons. Chiquito de la Calzada.

  • Lo que te hace falta para ser feliz: una casa en un acantilado. El resto, lo tengo todo.

  • Lo que te hace llorar: las desgracias. Las desapariciones inesperadas. La dureza. Big Fish.

  • Lo que te da naúseas: bufff, se me ocurren muchas cosas asquerosas. Pero no me apetece sentir naúseas ahora.
  • Lo que te trae infelicidad: las traiciones. La falsedad.

  • Lo que te lastima: la mentira. Unas bailarinas de piel de cocodrilo de color gris que no me puedo poner apenas.

  • Lo que deseas: salud, trabajo y lo mismo para los míos. Vivir de hacer lo que me gusta: pintar en mi casa del acantilado (por pedir, que no quede). Ser rica.

  • Lo que temes que llegue: la enfermedad. El seguro del coche. La crisis económica.
  • Lo que no quieres perder: la felicidad. La estabilidad. Un juego de pendientes preciosos que me regaló mi abuela. El trabajo.
  • Lo que quieres alcanzar: mis sueños. Muchas cosas, la verdad...

  • La fecha que odio: no odio ninguna fecha en particular. En realidad, odio todas las mañanas cuando suena el despertador.

  • La festividad que adoras: mi cumpleaños y los cumpleaños de mi gente. La noche de fin de año. La noche de San Juan.

  • Una mentira que hayas dicho: este proyecto me parece muy apasionante.

  • Una nostalgia: la infancia. Volver a ser pequeña. Jugar.
Espero que os haya gustado.
And the winners are Auro, Lu y Mr. Chic. Ala, a pensar. Besos a todos.

Marrón... ¡qué marrón!

El color marrón nos encanta. Año tras año es el protagonista de estanterías y percheros en tiendas varias. Nos gusta sobre todo, cuando lo llamamos "marrón chocolate". Es más, me atrevería a decir que el color en sí no nos gusta nada, pero que nos empeñamos en encontrarlo favorecedor llamándolo chocolate. Sólo de nombrarlo se me hace la boca agua. Chocolate, chocolate, mmm...

Tonterías mañaneras aparte, si algo caracteriza al colo marrón es la dificultad que nos ofrece para ser combinado con otros colores. Al menos, eso es lo que parece. Pues no. Nada más lejos. El marrón nos ofrece una gran versatilidad que permite que sea combinado con la práctica totalidad de tintas del espectro cromático. Hasta aquí, no he aportado nada nuevo. Todos sabemos que funciona muy bien con el mostaza. O que el binomio rojo-marrón es muy socorrido. Pero vamos a intentar viajar un poco más lejos y experimentar con dos colores nuevos que aportan elegancia a un color básico. Seamos realistas: el negro es glamour, el marrón es... de andar por casa. Así que, he aquí la entrada de cómo combinar el color marrón con alegría y estilo. Óle.

Las dos propuestas de color que os ofrezco son marrón+azul añil y marrón+gris. Para ilustrar estas posibilidades, tomaremos como ejemplo un vestido túnica de cuello redondo. También difícil de combinar.

La idea es llevar el vestido suelto para que luzca en su totalidad. Sin cinturones (aunque esa sería otra opción también válida, en principio no hablaremos de ella. Nos centraremos en otro tipo de accesorios). Cómo llevarlo:
  • con un jersey de punto fino y cuello vuelto en marrón más oscuro que el que vemos en la fotografía. Medias 70 dens marrón oscuro (vale, vale: chocolate) y unas botas de cuero marrón como las mostradas en la parte derecha de la imagen. Sueltas. Podemos acompañar el conjunto con una gran pañuelo colocado en la cabeza en una mezcla entre piratita y mahatma. El pañuelo anudado en la nuca, y la lazada sobrante, libre. Como complementos, no pondría más que un anillo grande en el dedo índice. Si no te atreves con el pañuelo en la cabeza, y sufres continuos cambios de temperatura que tampoco se ven beneficiados por el uso de un jersey de cuello vuelto, deshecha éste último y sustitúyelo por una chaqueta de punto estilo boho, y un foulard-pashmina alrededor del cuello. En un aire más bohemio que puedes acompañar por unos pendientes más atrevidos.
  • si te apetece darle un puntito más chic, cálzate unas medias color añil, también de 70 dens y un salón tipo merceditas como el de Missoni, también azul. Perfecto si encuentras un oxford con tacón también en azul. Eso sería lo ideal. Hasta aquí, un trench puede ser el complemento que faltaba.
  • el tándem marrón+gris da mucho juego. El resultado es un conjunto de tonos piedra muy neutro y muy ingenuo. Te puedes colocar el vestido con unas medias grises y un botín bajo también gris. O zapato oxford de tacón, marrón, con medias grises. O bota marrón como la superior, medias opacas marrones y calzas grises de ochos. Con un abrigo de tweed, una bufanda de lana, larga y en tonos azules y una boina estarás preciosa.
El bolso: un XXL en gris como el de Miu Miu, o gris con fruncidos como los de Erva. En cuanto a complementos adicionales, un guante midi de punto puede quedar muy coqueto.

Como siempre, la clave está en el juego y en el experimento, siempre y cuando se haga dentro de unos límites. Arriesgar y deconstruir es realmente complicado. Sólo unos pocos lo consiguen con éxito. Existen muy buenas maestras del tema.

Importante: no copiar por copiar. Inspiraos para llegar a vuestro propio estilo que será la manifestación de vuestra manera de entender la vida, de trabajar, de relacionaros con la gente. Vuestra esencia. Éste es mi punto de vista, una simple guía para que vosotros pongáis las reglas de vuestro juego. Porque lo importante aquí, es ser siempre uno mismo.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: combinar verde con marrón. Es un buen modelo árbol. Pero creo que ese momento "no a la tala" ya tiene protagonista.
Ojo con las medias. Las únicas licencias que se permiten son las caladas. O las de punto con ochos.
Pulseras doradas y plateadas varias con sus banderitas y todo. Para este modelito, no pegan, la verdad.
Bolso bandolera, a no ser que no te importe enseñar en final de tus medias. Este tipo de vestidos tan sueltos suele moverse a su aire. No le ayudemos también con un bolso con vida propia.
Bailarinas. Dale un poquito de glamour. Las túnicas ya son bastante sositas por sí mismas.

Lo encontrarás en: el vestido es de Sisimú. Las botas arrugadas con tacón las tienes impresionantes en Loewe. Y para presupuestos razonables, busca las clónicas en las rebajas de Zara.

domingo, 27 de enero de 2008

A golpe de lunes

El lunes. Un día que habría que eliminar de entre todos los que tiene la semana. Aunque si no existiese el lunes, seguramente odiaríamos al martes. Sea como fuere, nos molesta madrugar, el terrible despertador con su sarcasmo mañanero cantándonos canciones al oído. Pero hasta que nos toque el Euromillón, o en su defecto, la suerte de encontrar patrocinador/a de nuestras vidas, no nos queda más remedio que acudir, día sí y día también, a nuestra cita laboral.

Visto lo visto, ya no hay nada que podamos hacer para evitar las obligaciones profesionales (sobre todo si ya hemos agotado las opciones de "estoy enfermo/a" o de mudanza) lo mejor que podemos hacer es convertirnos en las reinas de la oficina. Veamos, pues, cómo vestirnos para ir a trabajar. No importa el tipo de trabajo que desempeñe cada una.

La idea es huir levemente de los socorridos trajes de chaqueta o de las faldas con camisa. Podemos ir igualmente serias y elegantes pero jugando un poco más con nuestro vestuario. Ya sabéis que se trata de rentabilizar al máximo nuestro armario.

La propuesta se compone de una camisa masculina de color blanco. Y el adjetivo "masculina" no indica ningún tipo de estilo, sino que será masculina porque se la cogeréis a vuestro novio/marido/padre/hermano/abuelo/compañero de piso o lo que tengáis más a mano. Está claro que os quedará grande, pero ahí está la gracia del efecto. Si os ponéis una camiseta de tirante fino y de color blanco por debajo, podéis dejar la camisa sin abotononar, y tan sólo cruzarla por delante antes de meterla, de manera muy informal, dentro de los pantalones. Las mangas, remangadas.

El pantalón será un masculino negro en dos opciones. Más flojo, como el Aglae de Comptoir des Cotonniers, o de cadera baja y pitillo como los de Karl Lagerfeld. Personalmente, prefiero el primero, con un toque muy dandy a través de los zapatos oxford sin tacón (como los de Stuart Weitzman de charol negro con los cordones en raso); y del pañuelo con estribos anudado en la parte delantera del cuello. Un abrigo capa, con la manga francesa será perfecto. Y si lo acompañáis de un guante mini, mucho más.

Si os decantáis por el pantalón estrecho, podéis poneros también la americana e informalizar el traje. En los pies, un salón de tacón alto será perfecto. Podéis incluso atraveros con uno de color rojo.

La idea es jugar con una coquetería ambigua muy propia del estilo inimitable de Inés de la Fressange. Inspiráos en ella y dramatizad vuestro lunes, que para eso es el día más terrible de la semana.

No se te ocurra: abusar del rollo masculino. Dos elementos de chico serán suficientes. Pero no te pases colocando corbatas, tirantes, zapatos, pantalones, camisa... Jugamos con lo masculino, no nos disfrazamos de varones. Mesura, queridas, mesura.
No utilices corbata. Este tipo de camisa va muy despegada del cuerpo, y una corbata no es lo suyo. Déjala para un estilo más college. Pero si aún así sigues empeñada en ponértela, prueba a colocártela a modo de cinturón.
Llevar pendientes muy largos o colocarte un collar. Tampoco una gran colección de pulseras en la muñeca.
Jugar al colorín. Este estilismo ya se arriesga con los contrastes de tamaños y tallas. Con la ambigüedad. No hace falta sobrecargarlo de más información.

Lo encontrarás en: los pañuelos más clásicos y de insuperable calidad, son los de Hermes. Tienes camisas blancas de chico en Cortefiel. Y las clásicas de siempre, las puedes encontrar en Galán (Sevilla).

Seguid tan guapas.

sábado, 26 de enero de 2008

Segundas partes...

Me ha tocado otro meme (Auro: un meme el parecer es una especie de cotilleo blogero con la intención de que toda la gente sin cara que nos movamos por este mundo, nos conozcamos un poco más). Miss M quiere que os cuente cómo es mi fondo de escritorio. Aquí lo véis. El que viene por defecto en un ordenador de Apple. Me paso demasiado tiempo delante del ordenador como para sobrecargarlo más de imágenes. Así, cuando no estoy trabajando pero está encendido, es como si no estuviera. No tiene información. No molesta.

Ahora esto es como en Gran Hermano. Toca nominar. Así que nomino a Auro, Mr. Chic y a Moon. Un regalito de fin de semana.

Nos vemos el lunes.

viernes, 25 de enero de 2008

Siempre hay una primera vez...

Por supuesto, y para todo. Así que Sandra, de Mi tartita de fresa me ha nominado a un meme. (¿Vendrá de la palabra memeces?) Me ha hecho mucha ilusión, aunque este tipo de test siempre me parecen harto complicados. Pero como me gustan las listas, voy a intentarlo. Así que, ante todo: gracias, Sandra.

Vaya pues, el relato de la historia:

1.- Coger el libro más cercano, ir a la página 15 y transcribir la línea 6: "La creación y la interpretación del discurso tienen que dar sentido y coherencia en sus dos dimensiones"

2.- Cuenta lo último que viste en la tele: Pueeees.... creo que fue una serie... pero no lo recuerdo... no veo demasiado la tele.

3.- Aparte del ruido del ordenador, ¿qué escuchas en este momento?: Nada, ni siquiera el sonido del ordenador porque es un Apple y no hace ruido. Bueno, parece que comienza a escucharse el ascensor.

4.- ¿Cuándo te reíste por última vez?: me río constantemente. Hace un ratito, me he reído a carcajadas.

5.- ¿Qué hay en las paredes de dónde te encuentras ahora mismo?: Cuadros con fotos que yo he hecho y dibujos míos. Trozos de mi existencia, básicamente.

6.- ¿Cómo vas vestida en este momento?: Pitillo negro, bota amazona negra, camisa blanca y una sobrecamisa sin mangas, floja, color rosa palo, monísima, en seda-lana-crochet, de Comptoir des Cotonniers.

7.- ¿Algo que los blogeros no sepan de ti?: No saben nada de mí... por saber, algunos no saben ni mi nombre.

8.- ¿Cómo son tus manos?: Pequeñas, morenas, suaves, frías, con las uñas muy cortitas. Y muy útiles, sobre todo.

9.- ¿Que ves desde tu ventana?: Las plantas de mi balcón y un cielo estupendo que empieza a nublarse.

10.- ¿Qué imagen podría definirte?: Miles. Soy ecléctica. La que cada uno tenga de mí en la cabeza.


Creo que después de hablar de uno mismo viene la nominación, ¿no? No me quedan demasiadas opciones, así que nomino a Mr. Chic y me encantaría que Mr. Baglife lo hiciera entre ensoñaciones.

Que tengáis un fin de semana excelente.

jueves, 24 de enero de 2008

¡Qué verde era mi valle!

Se acerca el fin de semana. Por fin. Y también se acerca la primavera, el buen tiempo. Es momento de pasear, de ir al campo, del parque y de todas esas posibles imágenes bucólicas que os vengan en mente. Sucede que en esas imágenes mentales nunca sale nuestro cuerpo vestido. Sucede también, que cuando nos proponen un plan de este tipo, más vale que tengamos soluciones a mano porque un domingo por la mañana va a ser difícil salir a corriendo a comprar la prenda salvación. Básicamente, porque el concepto OpenCor aún no ha llegado al imperio Inditex. Que todo se andará...

Por lo extraño y poco habitual de la situación, la entrada de hoy girará en torno a paseos por el campo, en toda su extensión. Campos con barro, con césped, de jardín, para pasear al perro, de la mano con tu pareja, montando a caballo, en quad o contando margaritas silvestres. En definitiva, todo lo que no sean cemento y alquitrán.

Para que sea más sencillo, voy a establecer dos tipologías genéricas que abarcarán muchas más, similares por supuesto. Serán:
1. Paseos por el parque o cuando el campo está dentro de una urbe
Recoge todos aquellos lugares en los que hay césped, banquitos, laguitos, estanquitos, columpitos y demás diminutivos preciosos y primordialmente, limpios. Es decir, desde el Retiro hasta Central Park. Podremos pasear en pareja, sentarnos a leer, pasear a nuestro perro o caminar simplemente. En ningún caso incluiremos temas deportivos, ya que si así fuese, habría que vestirse de manera adecuada (en ropa de deporte, claro está). Para pasear por un parque propongo una idea similar a la que tenéis en la parte izquierda de la fotografía: una chaqueta de punto larga, gruesa con una camiseta de algodón de manga larga. Vaqueros rectos y en los pies, unas bailarinas como las de Fun&Basics o como las de Pretty Ballerinas, ultrafemeninas. También es posible unos pitillo con botas arrugadas sin tacón. Para alegrar este look tan romántico de paseo y aire puro, un broche de fieltro en la solapa como los de El jardín de Lulaila.
2. Paseos por el campo o cuando el suelo tiene irregularidades y queda más lejos de la ciudad
Hacemos referencia a la imagen que todos tenemos cuando hablamos de campo. O de la sierra. Seguramente la tierra esté húmeda y haya barro. O mucho polvo. O... de todo que se pisa y no es tierra. Por lo tanto, tendremos que seguir pareciendo divinas pero en un entorno que no ha sido ideado para ello. La comodidad en este caso es primordial. Tendréis que estar más atentas a lo que os rodea, más que a vosotras mismas. Por lo tanto, os recomiendo lo que veis en la fotografía, a la derecha: camisa de cuadros, en algodón de batista. Jersey de manga larga en lana (y si tiene coderas de ante, mejor) y un chaleco de plumas. Vaquero estrecho y dos opciones: si la tierra está húmeda, unas Hunter serán ideales. Si la tierra está seca y sólo hay polvo, podréis recurrir a las ya míticas botas Kickers o a los náuticos Camper. Como toque personal, una gorra de panilla, levemente ladeada. Este look es también apropiado si os invitan a una cacería y es la primera a la que váis. Es decir, no conocéis el nivel de la misma. De este modo, ni dáis el cante por ir extra-equipadas ni por todo lo contrario.

Con esto, el paisaje será vuestro. Tanto si estáis en un parque (con la comodidad de poder sentaros en donde os apetezca, jugar con vuestro perro o darle de comer a las palomas) como si os váis al campo (sin resbalones ni hundimiento de pies). Nunca viene mal reciclar, con aire sano, nuestros pulmones castigados.

No se te ocurra: ponerte unas botas UGG o cualquier tipo de botas con pelito variado. Ya han tenido su momento de gloria y ahora descansan tranquilamente. Despiértalas solamente para una jornada de après ski.
Llevar tacones. Salvo que pretendas contribuir al sembrado de los campos con todos esos agujeritos maravillosos que irás dejando en el terreno.
Enjoyarte y aplicarte maquillaje por ti y por todas tus compañeras. El complemento muy en su justa medida. En el primer caso, con un pendiente pequeño y un anillo es suficiente. En el segundo, sólo tienen cabida (en todo caso) los pendientes chiquititos y discretísimos.
Las faldas. ¿Conoces alguna manera de sentarte cómodamente en el suelo con una minifalda?
Si hablamos de campo ex-urbe, entonces olvídate de los colorines. Naranja, amarillo, fucsia y todo tipo de colores llamativos se descartan. Piensa en el paisaje y mimetízate con él.

Lo encontrarás en: las botas Hunter han sido protagonistas extremas hace cuatro años y eso se notaba en su precio. En este momento son más accesibles y siguen siendo una maravilla. En Madrid las tienes en Suela y en Yube.

Seguid tan guapas.

miércoles, 23 de enero de 2008

Cuestión de frío... o de escrúpulos


En una de las primeras entradas os comentaba la importancia de disponer de un buen fondo de armario. Un armario estudiado nos permite unas mañanas más tranquilas sin interminables horas plantada ante sus puertas abiertas, y sobre todo, cuida de nuestra tarjeta de crédito. Sería genial disponer de un presupuesto lo suficientemente amplio como para llenar nuestras perchas de pequeñas joyas variadas. Pero si no es el caso, lo que recomiendo es un buen fondo de armario y una cuidada colección de complementos. Son capaces de convertir un look básico es un look propio, individual. Con nuestra personalidad, y en definitiva, nuestro estilo.

Desde hace algunos inviernos vivimos con la cálida compañía del guante, que este invierno ha abandonado su timidez y se ha convertido en un protagonista indiscutible del mundo accesorio. Personalmente, adoro los guantes. Poseen ese punto entre el misterio y la elegancia que nos hacen llamativos a ojos de los demás. Entre el frío y el escrúpulo de tocar. Los llevan los buenos y los malos. Los usan los ladrones y asesinos para no dejar huella. Era un privilegio clerical y denotaba nobleza. Y nadie olvida la maravillosa escena llena de sensualidad de Rita Hayworth en Gilda, mientras desnudaba su brazo. Elegir los guantes adecuados a cada estilismo y en cada ocasión nos hará inolvidables, sofisticadas, sumamente femeninas. Veamos, pues, las claves de cómo llevar unos guantes con estilo.

Existen diferentes tipos de guante en función de su largo o de su tejido. Analizaremos los más habituales:
  • el guante corto o mini. Es el más coqueto de todos, principalmente el de piel. Si los eliges en piel, quedarán fenomenal con un trench, para ir a trabajar, por ejemplo. También como complemento ideal si te vas de fiesta, con un vestido de manga corta, para no quitárselos en toda la noche. Son ideales en gris o en colores flúor como el morado. Esta opción es genial para romper un total look negro. El guate corto en piel también me encanta con un vestido palabra de honor, para darle un aire lolita, muy ingenuo y juguetón. Existen las versiones en punto, maravillosas para una parka de plumas o nuestro anorak estilo bomber.
  • el guante medio o midi. Un término medio. Una especie de "manga francesa" del guante. Si los lleváis de piel, tenéis que dejarlos levemente arrugados a la altura de la muñeca. Son el complemento ideal de un vestido sin mangas, de un abrigo manga francesa o una capita. Si los lleváis de fiesta, os recomiendo unos bicolor con un vestido sin mangas. Para el día a día, me encantan sobre un jersey de manga larga y un abrigo manga francesa. La versión en punto es perfecta con un vestido de seda, como contrapunto.
  • el guante maxi o XXL. El más largo. El colmo de la sensualidad. Rematan un look con aire de diva total. Los de ante negros son maravillosos. Es fundamental que cubran el codo, no pueden quedarse a medio camino. Altamente recomendables para fiestas muy nocturnas por ese aire elegante del que dotan. Me encantan con vestidos palabra de honor y estolas de piel. Y si váis de largo, se permite (en esta ocasión, y sólo en esta ocasión) un brazalete sobre el guante, que en este caso será de piel. Para desmitificarlos y encajarlos en el día a día, quedan estupendamente con abrigos de manga corta. Serán entonces en piel e incluso del color del estilismo que hayamos elegido. Y con unos labios rojos, mate... mataréis sin tocar. Con escrúpulo extremo.
En general, jugad. Jugad mucho con el guante. Porque esta pieza tan pequeña puede transformaros en lindas señoritas (recordad a Grace Kelly) o en damas trágicas, fatales e indomables. Sólo tenéis que decidir quién queréis ser hoy.

No se te ocurra: llevar esos guantes tipo nieve, de manos-robocop con tan poco glamour. A no ser, claro está, que estéis en Sierra Nevada disfrutando de un maravilloso día de sky.
Llevar las manos sin arreglar (ya que van cubiertas...) Pues no. Nunca se sabe cuándo habrá que quitárselos. Y la situación puede ser igual de bochornosa que con la ropa interior.
En el caso del guante XXL, queremos llevar un brazalete y como no tenemos otro, nos ponemos uno de los chinos o similar. Si no tenemos acceso a las joyas de la corona, es mejor no ponerle nada antes que colocarle una cutrez que a la legua se ve que es mala. A no ser que estemos en carnaval y de parodia.
Si vas a estar todo el día enguantada, quítate los anillos. No es demasiado vistoso adivinar bultitos en los dedos a modo de cuello de avestruz tragando todo tipo de objetos.
Fundamental: saber calzarlos. Ni exageres, ni te muevas a cámara lenta como si protagonizaras un sketch, ni tampoco te los pongas o quites como si fueran un calcetín.
Prohibido totalmente esos de rejilla en color crudo (en realidad, en ningún color, pero es que en crudo me recuerdan al miriñaque). Tampoco los de lycra. La lycra sólo es para los bikinis y Grease.
Y si quieres experimentar, entonces atrévete con los de látex. O los extra cortos que sólo cubren hasta los nudillos. Pero reservados para looks muy atrevidos y con mucha personalidad.

Lo encontrarás en: Además de Zara, Mango, Blanco o Fun&Basics, los tienes estupendos en cuanto a calidad y diseño en la Guantería Pino de Sevilla. O en Guante Varadé en A Coruña y Vigo.

Seguid tan guapas.

martes, 22 de enero de 2008

Entre arias y bambalinas

Seguramente a muchas de vosotras os pase como a mí, y os emocione el Nessum dorma de Turandot o Una furtiva lacrima de L'elisir d'amore. O la danza. O el maravilloso y mágico mundo del teatro, desde el más clásico de Don Juan Tenorio o Hamlet hasta el estupendo teatro negro de Praga. Las artes escénicas en general. Capaces de transportarnos a otra dimensión en vivo y en directo, en tres dimensiones y desde una butaca de cualquier teatro.

Está claro que existen rangos. Y que no es lo mismo acudir al Festival Mozart de la ópera de A Coruña que al concierto de año nuevo en Viena. También es cierto que saber cómo irán vestidas las mujeres asistentes es prácticamente imposible. Así que, como siempre que nos encontremos ante una situación que no dominamos, actuaremos con prudencia. De este modo, será muy difícil "dar el cante", nunca mejor dicho.

Por lo tanto, si os atrevéis a acudir al Teatro de la Maestranza de Sevilla (con una estupenda temporada) o decidís pasearos entre las butacas del Liceo de Barcelona, he aquí las claves para salir airosa de una noche de ópera, danza, concierto de música clásica o teatro.

Lo más apropiado es buscar un chic elegante. No nos convertiremos en arbolitos de Navidad, con todas nuestras pieles, joyas y tacones, pero sí buscaremos una elegancia suave que precisamente por su discreción, nos haga resaltar. Para ello, el negro será nuestro mejor aliado.

Propongo un top en punto fino, escotado (hoy sí queridas, hoy podemos escotarnos), con una lazada en la cintura. En manga corta porque por regla general, suele hacer calor dentro de los teatros. Lo acompañaremos de un pantalón masculino en viscosa, con movimiento. Y en los pies, unos zapatos bicolor, peep toe. Os recomendaría un poquito de sufrimiento y que no lleváseis ningún tipo de calcetín, con el pie desnudo. Es muy sexy.

Un bolsito joya, preferentemente negro. Los complementos ideales son unos pendientes grandes, negros como los de Bimba&Lola; y como colofón, un gran pañuelo de seda con estampado geométrico como los de
Anna Pianura. Lo doblarás en pico y anudarás sólo una vez en un lateral de tu cuello, para que los picos caigan ladeados. Una vez que te quites el abrigo, también podrás deshacerte de él, para que luzca mucho más el escote desnudo (sin collares ni colgantes).

Si se trata de una obra de teatro o un musical, podéis utilizar el "look maleta" de la entrada de ayer: camiseta en escote V con pantalón masculino negro y tacón. En la mano, pondría una cartera de ante gris con lazada como las de Jaime Mascaró. Y en lugar de un abrigo, una capita. Más informal.

Con esto, podréis llorar, reiros a carcajadas y en definitiva, pasarlo de maravilla. Porque solamente tendréis que preocuparos del espectáculo. Vosotras, ya estáis perfectas.

No se te ocurra: ponerte un wonderbra o cualquier sujetador que termine por bra. Que llevemos escotazo no significa que tengamos que levantar nuestro canalillo más allá de nuestro mentón. Insinuar siempre es más elegante. Y si no tenéis mucho pecho, pues alegraos. No pasa nada. Es perfecto. Si sois de las que tenéis mucho, no abuséis de los escotes. Cuando decidáis llevarlos, es cuestión de elegir un sujetador adecuado. Siempre que se vea algo natural y no excesivo, se verá elegante.
Aplaudir a todas horas. Y menos en la ópera o en los conciertos de música clásica. Se aplaude en su momento. Salvo que sea un espectáculo de flamenco, no silbéis ni gritéis. Es un teatro, no un estadio.
En el descanso, salir con la cajetilla de tabaco en la mano. Para eso tenemos el bolso.

Lo encontrarás en: el top es de Purificación García. Los zapatos, de Zara.

Seguid tan guapas...

lunes, 21 de enero de 2008

Con la maleta a vueltas


Es más que cierto que la parte menos graciosa de viajar reside en hacer la maleta. Es el horror con mayúsculas, con h. Que sólo de pensar en la letra h entra miedo. Pero también es cierto que sin maleta o peor aún, con una maleta mal planificada, podemos convertir un fin de semana de ensueño en un fin de semana de pesadilla protagonizada por una réplica de nuestro armario convertido en maleta persiguiéndonos y asustándonos con su terrible "¿qué me pongo?". Pensad que un equipaje bien preparado nos evitará tener que pensar en modelitos varios a lo largo del fin de semana. Así que, por votación popular, el tema de hoy lunes será el de cómo preparar una maleta efectiva para una escapada de fin de semana a una ciudad en la que sea invierno. No se puede decir más claro.

Más que nunca tendremos que ser realistas sobre las posibilidades que nos brinda nuestro armario. Y no recargar más de lo necesario nuestra maleta. Lo ideal es viajar con equipaje de mano (no seáis alarmistas, que sólo os váis dos días). Bien por comodidad en nuestro maletero. Bien por seguridad al volar, o para no pagar la facturación como sucede ya en algunas compañías aéreas.

El proceso perfecto consiste en anotar cuántos días y noches permaneceremos en nuestro destino. Si nos vamos de fin de semana, estaremos dos noches y tres días. Traducido: tres conjuntos para el día, uno para una noche de juerga y otro para una noche de cena-copa-toma de contacto-acabo de llegar. Hay que añadir también la particularidad de que la ropa de día tendrá que ser cómoda (caminaremos mucho), abrigará (estamos en invierno) y será lo suficientemente versátil como para combinarla entre sí y con opciones de noche.

Lo primero que debemos eliminar de nuestra maleta es un exceso de calzado. Practicidad ante todo. Y no me lloréis porque sé de lo que hablo. Y también tengo una colección de zapatos cercana a la de Mariah Carey. Pero no, los zapatos y botas ocupan demasiado espacio. Y repito: sólo estaremos fuera un par de días.

Lo mismo con la ropa interior. Contad los días que váis. Y sobre todo, revisad la ropa que lleváis y meted solamente lo adecuado. Si sólo lleváis camisas blancas, no llenéis la maleta de sujetadores negros... no tiene sentido. Y con lo accesorios sucede lo mismo: no metáis cincuenta mil collares y pendientes. Sólo los que combinen.

Dicho esto, vamos a lo complicado: el contenido de nuestra maleta.

Encima de la cama colocaréis lo siguiente:
  • un chaquetón o abrigo capa. También es una opción interesante para ciudades frías y lluviosas del estilo París, un chaquetón de piel con pelo por dentro. Para ciudades realmente frías, como Nueva York, una parka de plumas, de color negro, como las Peuterey.
  • un pantalón masculino de color negro
  • un pantalón pitillo o vaquero pitillo
  • un jersey de cuello vuelto negro o gris
  • un jersey de cuello vuelto azul klein, morado, berenjena, rojo... del color que os guste
  • un top en punto de seda de color gris, color maquillaje o piedra. Escote en V como el que tenéis en la fotografía superior
  • una blusa blanca
  • un jersey gris de manga corta como la combinación que tenéis en la parte superior
  • un vestido de paillettes. O un kimono, que a mí particularmente me encantan
  • unas botas altas, sin tacón, estilo amazona
  • unos zapatos de tacón neutros, que combinen con lo que tenemos hasta ahora sobre la cama
  • una bufanda de lana, guantes, boina o borsalino
  • una cartera de mano, como la de la fotografía
  • un bolso bandolera, como los de Francesco Biasia en piel acolchada o los de Liu Jo

La ropa interior, ropa para dormir, el neceser y unas zapatillas planitas como las de Zara Home.

Con todo esto, haremos nuestras combinaciones:
1. De día:
  • Para salir de viaje, nos pondremos el chaquetón (o la opción elegida), con los pitillo, las botas amazona y el jersey de cuello vuelto negro. El bolso bandolera, bufanda y sombrero. Con esto, eliminaremos de ocupar espacio en la maleta: botas, bolso, abrigo, bufanda y sombrero. En cuanto a complementos: un collar largo.
  • Como opción 1 de paseo: El pantalón masculino negro, botas amazona (ocultas bajo el pantalón), abriguito, bolso bandolera, blusa blanca+jersey gris (como en la fotografía). Como complementos, podéis llevar un gran anillo (que no recomiendo sin son ciudades que exigen llevar las manos enfundadas en guantes). Los pendientes, discretitos.
  • Como opción 2 de paseo y vuelta a casa: Exactamente igual que en la ida, pero con el otro jersey de cuello vuelto. Jugad con un broche. Si el jersey es de color, puede quedar simpático.

2. De noche:
  • Seguramente, la primera noche sea más tranquila. Iréis a cenar y a lo sumo, tomar una copita. Así que la mejor opción es la del pantalón masculino con un top similar al superior. Cartera de mano y zapato de tacón. Si tenéis el pelo largo, recogido y sin pendientes. En un look muy desnudo. Podéis incluir unas pulseras anchas, metálicas. El abrigo sigue siendo maravilloso.
  • La opción noche más nocturna la salvaréis con un vestido de paillettes o con un kimono. Con medias opacas negras o sobre los pitillo. Zapato de tacón y de nuevo, cartera de mano. Por supuesto, el abrigo es genial. Incluso la bufanda de lana es estupenda. Si os morís de frío, el jersey de cuello vuelto bajo el vestido/kimono os puede salvar de una muerte por congelación.
Y ya está. Lista para cerrar sin tener que llamar a toda la familia, vecinos y amigos para que se sienten sobre ella. La maleta no sufre y vosotras viajáis tranquilas y preparadas para aprovechar al máximo cada día sin tener que perder el tiempo en pensar qué os pondréis. Perseguidas por la maldición de vuestro armario.

Pasadlo bien, arrasad las tiendas lo justo y ¡buen viaje!

No se te ocurra: meter toda tu colección bolsera. No va a servir de nada. Al final, la mejor opción es meter uno solo y de bandolera para que te deje libre las manos y poder hacer fotos, ir de compras, etc.
Como no te decides sobre qué ponerte, incluir un abanico completo de modelitos varios basados en la estrategia del "por si acaso" que nunca funciona. Si no te decides delante de todo tu armario, menos te decidirás lejos de él.
Llevar calzado nuevo o realmente molesto para caminar. En la desesperación del momento (odiando la ciudad) nos acabaremos comprando unas deportivas...
Si no quieres asustar a la gente con tu maletón de 90 kilos de peso, olvídate por un par de días de viajar con las planchas del pelo, el rizador de pestañas, el secador y los 50 cepillos alisadores-rizadores-extra no sé qué. Son dos días. Seguro que hay alguna alternativa.
Tampoco carguéis vuestro neceser de tratamientos varios ni pinturas de guerra (lo justo, por favor, lo justo). No creo que os vayáis a exfoliar la piel o a haceros los pies. Esos deberes ya tienen que ir hechos de casa. Para lo inevitable, intentad haceros con frasquitos de viaje. Son más cómodos.
Comprar todo lo que veas sólo por el hecho de estar en otra ciudad. Antes de salir de viaje, analiza fríamente tu armario y piensa en qué puedes invertir. Cuidado con los caprichos... hay algunos que acaban saliendo caros porque nunca encuentran sitio en nuestro armario.

Lo encontrarás en: La blusa blanca y el jersey de manga corta son de Comptoir des Cotonniers. La cartera de mano es de Zara.

Seguid tan guapas.

sábado, 19 de enero de 2008

Los padres de él

En uno de los comentarios a entradas pasadas, Roxana sugería una propuesta para comida en casa de los suegros. Con razón, una comida de presentación oficial de los padres de tu pareja es una situación complicada en lo que a materia de vestir se refiere. Nunca los has visto y no sabes cuál es su estilo (si tienes novia, te ayudará bastante, pero si lo que tienes es novio, olvídate de ayudas en plan: "¿cómo se viste tu madre?" porque una pregunta de ese tipo caerá en el vacío. O peor, será respondida del tipo: "pues no sé, normal, ¿no? muy bien, vamos"). Es complicado. No te quieres arriesgar, ni ir demasiado moderna. Ni tampoco atacadora de la noche. Vamos, que no quieres dar una mala imagen. La primera impresión es la que cuenta.

Así que el tema de hoy será: comida informal de presentación en casa de los suegros.

Tras lo dicho en el texto introductorio, ha quedado claro que lo que queremos dar es una imagen de chica encantadora, con estilo, sencilla y natural. Es decir, lo que se conoce como "chic" y que los franceses definen como "avoir charme". O tener encanto. Que sus padres habrán la puerta y lo primero que digan es "no me habías dicho que era tan mona". "Mona", la palabra mágica que definirá el compendio de bien vestida+guapa. Por supuesto, nos mirará (preferentemente, la madre) de arriba a abajo, y de izquierda a derecha. Con ese ojo dirigitor que de repente surge en cuanto tenemos un hijo varón y se emancipa con alguna zagala. Por eso, adoptaremos un estilismo muy natural. Estudiado pero natural. Se trata de una comida (no es una cena) y tendremos que actuar como las no-protagonistas del momento. Aunque lo seamos.

Para eso, propongo dos opciones:
  • una primera compuesta de un jersey en cashmere, muy fino, con excelente caída. En un tono piedra. Con una camiseta blanca por debajo. El jersey lo remangaremos levemente a la altura de casi el codo (estilo manga francesa). Lo combinaremos con unos vaqueros pitillo oscuros. Si tienen raya frontal, mejor. Para aderezar el conjunto, un collar de arandelas desiguales. El de la fotografía es de latón, de Olga Prieto. En cuanto a los accesorios: unas bolitas en color piedra para las orejas y un gran anillo.
  • la segunda propuesta se compone de una camisa blanca con una chaqueta larga, de punto fino. En color gris. También con unos pitillo. En este caso, pueden ser negros, si queréis ir simplemente así (con unas cuñas de ante negro). O la mejor opción. Pitillo vaquero oscuro. Y tal y como veis en la fotografía, colocamos por encima un cinturón marrón de piel de cocodrilo, como éste que veis aquí.
Tanto con el jersey piedra como con el conjunto chaqueta gris+camisa con cinturón, acompañaría el estilismo de unas cuñas peep-toe en piel de cocodrilo marrón. O un botín bajo también de cocodrilo y plataformita delantera, como el de Furla.

El bolso... me decanto por un estilo amazona de Loewe. Un inmortal que siempre permanece. Un clásico renovado que nos da un aire ideal. Además, a las madres les encanta.

Por encima de todo, un trench. Aunque no llueva. Me parece una prenda encantadora que resalta estilismos como éste.

Y ya está. Ahora, a sonreir. Y después de todo, a pasarlo bien. Que por muy mala que sea la cosa, siempre puede ser una ocasión para divertirnos. O al menos, para que forme parte, algún día, del capítulo de nuestras memorias.

No se te ocurra: escotazos. Prohibido por ley.
Minifaldas. La primera vez que os veáis no. Luego, no hay ningún problema.
Otra vez lo de siempre: ropa deportiva... Que luego con la confianza, ya se sabe. Pero hablamos de primeras citas.
Cuidado con la ropa interior. No os inspiréis en el más puro estilo reggeaton. Asomando tirita de tanga y a mí me gusta la gasolina.
Manos sin arreglar, cabello sucio,... impecable significa impecable. A lo mejor Auro se anima y nos comenta qué hacer con nuestro cabello y rostro.
Lycras. La lycra, en general, suele ser bastante chabacana.

Lo encontrarás en: la bisutería de latón de Olga Prieto la podéis encontrar en Masscob, con tienda en A Coruña. Más información en su página web.

¿Cómo ha sido vuestra primera comida con suegros?

Seguid tan guapas.

jueves, 17 de enero de 2008

Entrevista con un vampiro


Una de las situaciones más complicadas en la vida, y que siempre (tarde o temprano) hay que pasar, es la de las entrevistas de trabajo. La presión que supone defenderse a uno mismo ante alguien que te escruta de manera despiadada, es inmensa. Da igual que seamos el mejor candidato: con un mal día podremos quedarnos sin el puesto.

Ni que decir tiene que por muy monas que vayamos si no tenemos curriculum o no somos aptas para el trabajo ofertado, no hay nada que hacer. Pero sí es cierto que la imagen importa. Y más en una cultura cada vez más visual. Las cosas bonitas le gustan a todo el mundo. Así que la combinación ideal será: un buen curriculum (en el que tendremos que resaltar y dar valor a nuestros logros, no vale pecar de modesta) y una imagen perfecta acorde a la situación. Elijamos lo que elijamos, siempre lo haremos desde el mismo punto de partida: más que nunca, tiene que ser un reflejo de una misma. Éste no es momento para adoptar papeles de mujeres fatales o ejecutivas agresivas que asesinan a sus jefes. A menos, que efectivamente lo seamos...

Pues bien, sin más preámbulos, veremos cómo sacar partido a nuestro contenido armaril para una entrevista de trabajo de cualquier sector que no implique un trabajo creativo o artístico (moda, prensa, publicidad, diseño, arte, arquitectura, audiovisual, etc.) Trataremos aquellas relacionadas con aspectos técnicos, de gestión, financias, educación, relaciones públicas, ejecutivos, o similares. A los demás, ya les dedicaremos su propio momento.

Lo ideal para una situación de este tipo es aparentar seguridad, tranquilidad y dominio de la situación y de una misma. Como el momento no es que sea el mejor ni el más relajado porque no estamos precisamente en tai-chi vislumbrando las altas cumbres nevadas con su cielo azul al fondo; la ropa será nuestra mejor arma para aparentarlo. Eligiremos por supuesto y sin dudarlo, una camisa blanca entallada. IMPOLUTA. Sin ni una mancha ni una arruga. Remangaremos la manga al codo (es decir, dos vueltas de puño y la subimos un pelín, para simular manga francesa). Si tiene gemelos, luciremos gemelos. Si es verano, podemos optar por una camisa de manga corta, igualmente entallada.

Lo ideal es llevar un pantalón corte sastre. Puede ser negro, gris, de franela. Si queréis innovar un poquito, pues de raya diplomática sutil. Incluso con botones dorados estilo army. Por supuesto, bien planchados y de buena calidad. Por ejemplo, lana fría. Y si optáis por la viscosa, que tenga una buena caída. Lo complementáis con un cinturón mini de color oscuro. También os podéis permitir aquí una licencia eligiendo un cinturón mini de color. Tampoco pasarse: no le pongáis el verde marujita alegría de la fiesta. Ni el leopardo atacador. Con mesura.

El zapato muy sencillo. Puede ser un salón negro con un taconcito de más o menos 3 cms. Tampoco es que haya que ir de plano (porque el tacón estiliza). Si sois bajitas, podéis permitiros hasta 5 cms. Pero no más. Por muy bien que llevéis tacones, se nota demasiado en el modo de caminar.

El pie va enfundadito en un ejecutivo de color negro o negro caladito, sencillo.

Por encima de todo, pondremos un abrigo o un chaquetón. Por ejemplo, en blanco roto o crudo. De atar a la cintura nos da un aire fresco, chic y serio, ante todo.

En cuanto al bolso, no os llevéis ni el XXL ni el baguette Carolina Herrera con su fiesta del logotipo. Elegid un estilo midi o tipo maletín. Me gustan los de piel de cocodrilo de Ralph Lauren Collection. Y no está mal el spy bag del 2005 de Fendi, que parece que vuelve. Si os gusta más lo clásico, siempre es un acierto el Birkin de Hermes.

La segunda opción es la de llevar un traje de chaqueta y pantalón o sastre pantalón. Ideal de color negro, entallado. Si os animáis por el traje, elegid una camisa con raya vertical y doble abotonadura en el cuello para que el cuello se mantenga vertical y no se escurra. Zapato y bolso, en similares condiciones.

Recordad que si hace frío, sobre el traje hay que llevar un abrigo o un trench. Y que durante la entrevista, no os podréis quitar la chaqueta. En el caso de camisa-pantalón, os quitaréis el chaquetón y os entrevistaréis sin él.

Ahora sólo queda que Auro nos hable de qué hacer con nuestro pelo y nuestra cara.

Lo demás es muy sencillo: ser nosotras mismas. Somos estupendas y tenemos un buen curriculum, seguridad, seriedad y simpatía que nos abrirán todas las puertas del mundo. Y las que no se abrán, ¡¡será porque no eran tan interesantes!!

No se te ocurra: Nada de joyas estridentes, ni anillazos ni pulseras tintineantes. De esas que le levanten dolor de cabeza al entrevistador cada vez que nos movamos. Y que se acuerde sólo de ellas y no de nosotros cuando relea el curriculum. Se acuerde para no llamarnos, claro.
Ir entaconada hasta el infinito, ni llevar botas de mosquetero, ni si quiera por debajo de la rodilla. A no ser que os presentéis a un casting de la gata con botas.
Evitar las faldas.
No te muerdas las uñas y te toques el pelo insistentemente. Da sensación de inseguridad o de que estáis mintiendo. Y es una entrevista, no el "Allá tú".
No se os ocurra ir en vaqueros. Por muy de marquísima que sean. Con los vaqueros y una sesión de colegueo y tuteo ya estáis listas para que os manden a paseo o a otra empresa, porque en ésa no os querrán.
Ojo con la ropa interior... esos pantalons marcan bastante. E ir ofreciendo frontera de braga en muslo, no queda bien. No nos interesa que quien nos entrevista sepa nuestros gustos en materia de underwear. Lo mismo con el tanga: cuidado al sentarse. Y si llevamos camisa blanca, cuidado con el sujetador. Prohibidos los colorines, muñequitos variados y encajes transparentes que insinúan la vida y un poco más.
Llevar ejecutivos de rejilla. La rejilla tuvo su momento de gloria, pero ya está acabada (en todo tipo de panty). Fue bonito miestras duró. Ahora demos la bienvenida a los caladitos.
Llevar los cuellos por encima de la chaqueta sastre. Así, desparramaditos en un revival Los Manolos nainonainonaaaaa. No. Los cuellos en su sitio, bien colocados, plegados y verticales, adornando nuestro cuello. Así que olvidáos de emular a David Civera.
Nada de escotazos. Está claro que hay múltiples de entrevistas de trabajo, y para una gran variedad de puestos. Pero para los que hemos descrito aquí, mirarán entre otras cualidades, las cerebrales. ¡Y creo que no se encuentra en el canalillo! No nos dejemos estereotipar.

Lo encontrarás en: muy buenos sastres en Purificación García. Massimo Dutti siempre tiene básicos a buen precio.

¿Alguna experiencia reciente?

Seguid tan guapas.

miércoles, 16 de enero de 2008

La lista de la compra

En la línea de este blog, seguimos analizando esos momentos que nos traen de cabeza en cuanto a estilismo se refiere, pero en los que evidentemente, no podemos salir corriendo a la tienda más cercana a comprar algo cual posesas. Ni mucho menos, exorcizar a nuestros ejemplares de Vogue/Elle para conseguir que salgan los modelitos directos a nuestro armario. Vamos, más o menos resumido: el manual de cómo apañarse con lo que hay. O cómo sacarle más partido a lo que tenemos.

Un ejemplo más de situación "socorro" es la de: estoy en casa y vestirme ahora para comprar el pan. O para comprar cualquier otra cosa. El recado típicamente español, que se llama. Sucede que la calle no está vacía, que hay gente y que no es cuestión de bajar con lo primero que se nos viene a la cabeza. ¿Y si te encuentras a alguien y acabas tomando un café? Imagínate con tu facha de momento-casa por los bares más in de tu ciudad. No, así nunca saldréis en el blog de Fernando. Por esta razón, y principalmente, por seguir teniendo estilo a cualquier hora del día y en las más variopintas situaciones, saldremos arregladas, aunque sea por un momento y a la vuelta de la esquina. Por lo tanto, esto versará sobre cómo hacer la compra divina e ideal.

Teniendo en cuenta lo molesto de la situación, y la urgencia de la misma, optimizaremos al máximo nuestros recursos. Lo más sencillo es lo que véis en la fotografía superior:
  • una camisa blanca (se nota que las adoro) bajo un jersey fino de cuello vuelto gris. Con los cuellos de la camisa colocados hacia arriba, con ese look chico-Ralph-Lauren-desaliñado-estudiado que me encanta. Aunque es una postura bastante antigua, creo que da mucho estilo. Sobre todo, si no va colocado, es decir, si dejáis que esos cuellos levantados se coloquen como buenamente ellos puedan. No se trata de parecer niñas pijas con mocasines recién salidas del recreo. Eso no. Frescura y naturalidad, algo de dejadez (estudiada) ante todo.
  • unos vaqueros, y si son pitillo y oscuros, mejor (para poder lucir mejor el calzado que ahora veréis)
  • para contrarrestar ese punto Ralph Lauren descrito en la camisa+jersey, añadiría unas botitas del estilo que véis arriba. Con suela de zueco de madera. O bien, zueco sin más. Si elegís zueco, podéis utilizar unos vaqueros rectos algo acampanados, también oscuros. Las de arriba tienen pelito y son de Jocomomola by Sybilla. Son un prototipo, pero os aseguro que vendrán con fuerza. En NYC se empiezan a ver bastante. Y como a Sarah Jessica Parker se le metan en el ojo, allá va medio mundo a imitar lo que ella a su vez imitó de su estilista y asesora de imagen particular. Que todo sea dicho, se ha ganado el cielo con lo que ha conseguido de la criatura. Lo digo porque ahora va monísima. Pues bien, las de la foto son calentitas calentitas, forradas por dentro e ideales para irse de viaje a la Gran Manzana ahora en invierno o a París. Y por supuesto, para caminar interminablemente de tienda en tienda. Son una buena inversión. De todos modos, también son válidas unas All Stars. Las de color mostaza me parecen ideales.

Encima de todo, un abriguito (o trench, dependiendo del clima) y listo. Y como punto simpático, podéis añadir un broche de este estilo, que os dará un punto risueño e ingenuo, muy acorde con las botas.

Un shopping bag o XXL bag y ya está. Preparadas para ir a por el pan o a lo que se ponga por delante.


En cuanto a "¡y yo con estos pelos y estas ojeras!", seguro que Auro nos deja algún comentario interesante que nos pueda ayudar.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: mallas, chándal, pantaloncitos de deporte de terciopelo, calzado deportivo ni ningún tipo de atuendo que sirva para hacer deporte. Sufro cada vez que veo a gente en chándal por la calle. El chándal se lleva en la bolsa de deporte y se utiliza una vez que lleguemos al gimnasio, pero por la calle para ir de tiendas, de paseo o lo que sea: NO. Salvo que patinemos, corramos o nos movamos de manera atlética en cualquiera de sus versiones. No me convence ese look Missy Elliot que Madonna de vez en cuando también adopta (es que encima la versión chándal con bolso+pendientes de aro y maquillaje a mansalva... pues en fin. Que Martirio, muy avanzada ella, ya ironizaba sobre el tema en alguno de sus cánticos años ha).
Llevar la billetera o el monedero en la mano.
¿Os imagináis a la Preysler de esta guisa? Pues no, en cambio a Ana Obregón yo sí me la imagino...


Mañana más.

martes, 15 de enero de 2008

De invitaciones y apuros

A más de una le ha pasado que estando en casa tranquilamente haciendo nada (que es estupendo eso de la nada, pasmar, pasar el tiempo, aburrirse en definitiva. Bendito "me aburro" de cuando era pequeña, quién pudiera recuperarlo...) pues eso, haciendo nada, le ha llegado una invitación a una boda que es más un compromiso que otra cosa. Puede ser un compromiso porque no sea uno de nuestros mejores amigos o familiares preferidos. Porque sea alguien del trabajo y además ese alguien sea nuestro jefe/a. O porque sea de mediodía, en el ayuntamiento y de manera más o menos alternativa (como nos comenta Vogue en su blog). Pues bien, cualquiera de estos casos supone un problema si queremos salir del paso sin comprar nada o al menos, sin realizar un gasto que al final se convierta en un trapo más, okupa de nuestro sufrido armario. Así que tenemos dos opciones:
  • tirar de recursos
  • o aprovechar para comprar algo que se convierta en una buena inversión

Si la opción elegida es la de tirar de recursos, lo mejor es utilizar un vestido negro (sí, el negro se está implantando con más fuerza en el tema boda. No es que me encante -es más, siempre que podáis, huid de él- pero si estamos tirando de recursos, no estará mal) que siempre hay en el armario y aderezarlo. ¿Cómo?:
  • Estará bien con un zapato bicolor (si es un tacón estilo banana -como los de Prada y que tenéis en Zara- mejor), cinturón ancho a la cintura (opciones interesantes en Cortefiel) y una cartera de mano (si quieres invertir, me encantan las de colores de Fendi). O con un gran broche cerquita del hombro. Un abriguito y listo.

Si la opción seleccionada es la de invertir, os recomiendo algo como esta joyita de Hugo Boss (foto superior). Tiene un tejido precioso y el color no puede ser mejor. El gris encaja en cualquier estación, con medias o sin ellas. Os puede sacar de más de un apuro del tipo boda-bautizo-comunión-cenadeempresa-y-demás-
-marrones-coñazo.


El vestido lo combinaría con un zapato con verde (oscuro) o con violeta. Son dos colores que van muy bien con el gris y lo alegran, para no caer en el mundo bicolor. Romper es estupendo y convierte un look básico en especial. Las medias opacas de color negro. Guante de piel corto en el color que hayas elegido para el zapato. Abriguito manga francesa negro y cartera negra (rompemos con zapato y guante). Si no lleváis guantes, entonces permitíos cartera y zapato de color. O media-zapato-abrigo negro y la cartera de color. Por ejemplo, fucsia. Las carteras me encantan grandes. Aunque hay unas muy coquetas, planas de metal dorado y cocodrilo que son una preciosidad. Ideales las de Miu Miu, pero como siempre, el imperio Inditex se acuerda de nuestras precarias y maltrechas economías.

Una buena sesión de peluquería-maquillaje y estupendas que estaréis. Ahora sólo queda que mantengáis el tipo con el correr de las bebidas espirituosas para no emular los grandes éxitos de Lindsay Lohan o Britney Spears (de eso, saben mucho en Photocool...) Que ya se sabe: es cuestión de estilo. Y el estilo, queridas, no está sólo en la ropa!

No se te ocurra: Medias transparentes efecto bronceado ni de 20-40 dens, a no ser que queráis ir de azafatas del evento. Deberían de erradicar ese tipo de medias. Llevar un bolso grande (por algo los anglosajones lo llaman shopping bag... y no wedding bag). Ponerse unos guantes de rejilla o de satén o de cualquier material que brille. Calzarse unos zapatos incómodos, ya que os amargarán la fiesta, y lo peor de todo, os obligarán a tener que llevar unos de repuesto (de repente en bailarinas?!?!?!) En general, no os pongáis nada que no os hayáis puesto nunca. Lo peor que os puede pasar es que os sintáis otra persona, que provocará que estéis incómodas, os sintáis fuera de lugar y en resumen, lo paséis mal. Y tampoco se trata de eso.

Lo encontraréis en: los corners de Hugo Boss (buff, parece que me ha afectado el futbol, esto parece la retransmisión de un partido...) en el Corte Inglés (está de rebajas!)

¿Se os ocurren más soluciones?

¡Seguid tan guapas!

lunes, 14 de enero de 2008

Días de fútbol

Una de las funciones de este blog es la de proporcionar ideas para solucionar emergencias de estilo sin tener que rozar el límite de nuestra tarjeta de crédito. O sin la necesidad de salir corriendo en busca del look adecuado cada vez que nos invitan a un evento que se sale, más o menos, de lo habitual. Y este post, es el primer intento.

El otro día me invitaron a acudir a un partido de fútbol. No es que me entusiasme, pero si a una la invitan habrá que ir. Y seguramente alguna vez os hayáis visto (u os veáis) en semejante tesitura.

Las claves
Ir cómoda, abrigada y arregladita. Aunque se trate de una modalidad deportiva, no significa que seáis vosotras las que vayáis a saltar al campo. Así que olvidaos de chándals, sudaderas, calzado deportivo evidente y por supuesto, bufandas, gorros y cualquier tipo de elemento hooliganés. Partiendo de la base, claro está, de que el partido en sí os da bastante igual.

La solución más rápida consiste en un jersey tipo Stella McCartney que tan bien han copiado Zara y Bershka (el de la imagen superior es del Bershka, porque el de Zara no tiene el cuello vuelto), unos pantalones pitillo negros (muy muy cómodos los de Armani Exchange, pero repito, homólogos Zariles igual de válidos), una parka negra o de color (en naranja con un total look negro en jersey y pantalón es ideal. La tenéis tipo bomber en Springfield. Y si queréis la naranja auténtica, en Tod's) y unas botas estilo amazona sin tacón (por ejemplo Massimo Dutti. También Mustang)

Otras versiones admiten chaquetón estilo army. El de la imagen es Balenciaga, pero Bimba&Lola tienen uno muy bonito y bueno, de cashmere. Si lo conseguís en el outlet, mejor. De hecho, había uno hace dos semanas en el de Sevilla.

En cuanto al bolso, una versión de cruzar en nylon es un acierto. Sobre todo, en gris. Me fascina un estilo Pashmy Messenger o Pashmy Half-Moon Bag de Tod's. Si te decides a no llevar un jersey de cuello vuelto, puedes optar por una bufanda de lana en tonos neutro anundada varias veces alrededor de tu cuello.

Y ya está... ahora a disfrutar del espectáculo. Que os puedo asegurar que después de todo, es incluso divertido.

No se te ocurra: sudaderas con capucha. Palestinas. Lo sé, son lo último. Pero es que particularmente detesto este tipo de tendencias estrella que se estrellarán una vez termine la temporada, o la sumo, dos temporadas más. No las comparto porque las lleva todo el mundo, las encontramos hasta en la sopa y nos uniformizan, nos convierten en clones revisteros. Pero bueno, es mi opinión.

Tampoco tienen lugar las joyas, los tacones o los maquillajes excesivos.

domingo, 13 de enero de 2008

A oscuras

Por fin. Ya no tenemos que morir de frío para seguir cumpliendo la premisa del "Antes muerta que sencilla". Desde hace algún tiempo hemos visto cómo se acercaban las medias negras magnis itineribus. Y esta temporada se han implantado con más fuerza que nunca. Aprovechemos lo que queda de invierno para lucir nuestras piernas, a oscuras.

Nos encantan las medias negras, oscuras, tupidas. Imprescidible que sean de 70 deniers. Se convierten entonces en el complemento ideal para cualquier estilismo: para ir a trabajar, de cocktail o incluso a una boda. Tornean las piernas y las puede llevar todo el mundo, porque corrigen (o disimulan) cualquier tipo de defecto y convierten en casi perfectas unas piernas normales.
Son ideales con zapatos de altura (como las alzas: recomendables las de Marni, Sacha London o Pura López). Da igual si son negros o muy claros. De ante, de charol, de piel, con tachuelas... o incluso botines. Zapato bajo, botas altas, oxford. En fin... con todo!

No se te ocurra: medias de menos de 70 dens. Ni tampoco las de punto... a no ser que busques un estilo boho con chaquetas de punto gruesas y largas, y botas de goma. La clave está en que sean totalmente opacas pero que no pasen al mundo de los leotardos.

Las encontrarás en: Calzedonia. El Corte Inglés. Y si quieres invertir: Woldford o Max Mara.

El mundo de las medias da para mucho. Y habrá más entradas sobre ellas, lo prometo.

La foto es Elle

Dentro de un armario

¿Por qué al leer las revistas nos parece tan sencillo decidirnos y en cambio, una vez delante de nuestro armario, nunca creemos que nuestras compras sean las correctas?

Sin duda, el armario es el mejor punto de partida. Un buen armario (y por supuesto, no me refiero a las calidades del objeto en sí) es aquel que nospermite comprobar rápidamente de qué opciones disponemos. Es el que está ordenado, organizado (por colores, por estilos, por tejidos...) y limpio. Nuestro armario no puede oler ni a tabaco ni a fritanga. No se trata de una cafetería. Además, existen muy buenas soluciones para evitar que esto suceda.

El armario no ataca, no vive ningún monstruo en su interior. Sólo nosotras somos las culpables de su constante rebelión. Para evitarlo, trabajaremos por temporadas. Los altillos, canapés abatibles o cajas de almacenaje son un buen lugar para temporadas no vigentes y también, para esas prendas que hemos decidido no utilizar esta temporada (seamos realistas!!) En el armario dejaremos un espacio para los bolsos y otro para los zapatos (que nunca han de estar apilados, a no ser que se encuentren en el interior de cajas). Los accesorios los guardaremos en cajitas para evitar que se deformen.

El correcto cuidado de las prendas dentro del armario permitirá que éstas (y por consiguiente -es inevitable- nosotras) luzcamos mejor. Colgar una camisa en cada percha, respetar la raya de los pantalones, o doblar con cuidado el punto. Da igual que sea de Zara o de Prada: se verán mejor.

¿Qué no debe faltar nunca en tu armario? O cómo construir lo que todas conocemos como fondo de armario:
  • Hazte con un par de camisas blancas. Son puro refinamiento, de hecho, estaban reservadas solamente para la aristocracia porque eran los únicos capaces de mantenerlas limpias. Las camisas mejor si son básicas. Las de Paul Smith son preciosas, pero tenéis buenas opciones en Zara y en Gap.
  • Unos vaqueros. A este tema, habrá que dedicar un post completo...
  • Un pantalón masculino de color negro. Muy bonito el AGLAE de Comptoir des Cotonniers.
  • Un par de zapatos negros. Unos stilettos negros son siempre un acierto. Básicos y permanentes. Recordad que estamos construyendo nuestro fondo de armario.
  • En invierno, un buen abrigo. Hay una buena opción en Massimo Dutti: estilo chaquetón, de cruzar y atar y sin botones. Se adapta a cualquier estilismo. Con más presupuesto: Burberry Prorsum. Y un trench.
  • Por último: un LBD o vestido negro corto. Sencillo, sin estridencias. Siempre es recomendable uno de los de Miguel Palacio (que no tiene web...) Pero en H&M hay uno que nos recuerda a Jackie Onassis. Muy combinable.

Con esto en el armario, ya estamos vestidas. No importa la estación. De hecho, podríamos sobrevivir a temporada tras temporada invirtiendo solamente en accesorios y zapatos.

Por esta razón, es tan importante optimizar vuestras compras. No os dejéis llevar por la vorágine ni el arrebato de caprichos o rebajas e invertid solamente en lo necesario. Gastad incluso todo vuestro presupuesto de compra en una sola pero muy acertada e imprescindible prenda, que no en diez distintas. Probablemente, lo único que hagan estas últimas sea aumentar de manera innecesaria el volumen del armario, y alargar hasta lo insoportable la eterna y horrible pregunta del "¿qué me pongo hoy?"
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