martes, 29 de enero de 2008

Marrón... ¡qué marrón!

El color marrón nos encanta. Año tras año es el protagonista de estanterías y percheros en tiendas varias. Nos gusta sobre todo, cuando lo llamamos "marrón chocolate". Es más, me atrevería a decir que el color en sí no nos gusta nada, pero que nos empeñamos en encontrarlo favorecedor llamándolo chocolate. Sólo de nombrarlo se me hace la boca agua. Chocolate, chocolate, mmm...

Tonterías mañaneras aparte, si algo caracteriza al colo marrón es la dificultad que nos ofrece para ser combinado con otros colores. Al menos, eso es lo que parece. Pues no. Nada más lejos. El marrón nos ofrece una gran versatilidad que permite que sea combinado con la práctica totalidad de tintas del espectro cromático. Hasta aquí, no he aportado nada nuevo. Todos sabemos que funciona muy bien con el mostaza. O que el binomio rojo-marrón es muy socorrido. Pero vamos a intentar viajar un poco más lejos y experimentar con dos colores nuevos que aportan elegancia a un color básico. Seamos realistas: el negro es glamour, el marrón es... de andar por casa. Así que, he aquí la entrada de cómo combinar el color marrón con alegría y estilo. Óle.

Las dos propuestas de color que os ofrezco son marrón+azul añil y marrón+gris. Para ilustrar estas posibilidades, tomaremos como ejemplo un vestido túnica de cuello redondo. También difícil de combinar.

La idea es llevar el vestido suelto para que luzca en su totalidad. Sin cinturones (aunque esa sería otra opción también válida, en principio no hablaremos de ella. Nos centraremos en otro tipo de accesorios). Cómo llevarlo:
  • con un jersey de punto fino y cuello vuelto en marrón más oscuro que el que vemos en la fotografía. Medias 70 dens marrón oscuro (vale, vale: chocolate) y unas botas de cuero marrón como las mostradas en la parte derecha de la imagen. Sueltas. Podemos acompañar el conjunto con una gran pañuelo colocado en la cabeza en una mezcla entre piratita y mahatma. El pañuelo anudado en la nuca, y la lazada sobrante, libre. Como complementos, no pondría más que un anillo grande en el dedo índice. Si no te atreves con el pañuelo en la cabeza, y sufres continuos cambios de temperatura que tampoco se ven beneficiados por el uso de un jersey de cuello vuelto, deshecha éste último y sustitúyelo por una chaqueta de punto estilo boho, y un foulard-pashmina alrededor del cuello. En un aire más bohemio que puedes acompañar por unos pendientes más atrevidos.
  • si te apetece darle un puntito más chic, cálzate unas medias color añil, también de 70 dens y un salón tipo merceditas como el de Missoni, también azul. Perfecto si encuentras un oxford con tacón también en azul. Eso sería lo ideal. Hasta aquí, un trench puede ser el complemento que faltaba.
  • el tándem marrón+gris da mucho juego. El resultado es un conjunto de tonos piedra muy neutro y muy ingenuo. Te puedes colocar el vestido con unas medias grises y un botín bajo también gris. O zapato oxford de tacón, marrón, con medias grises. O bota marrón como la superior, medias opacas marrones y calzas grises de ochos. Con un abrigo de tweed, una bufanda de lana, larga y en tonos azules y una boina estarás preciosa.
El bolso: un XXL en gris como el de Miu Miu, o gris con fruncidos como los de Erva. En cuanto a complementos adicionales, un guante midi de punto puede quedar muy coqueto.

Como siempre, la clave está en el juego y en el experimento, siempre y cuando se haga dentro de unos límites. Arriesgar y deconstruir es realmente complicado. Sólo unos pocos lo consiguen con éxito. Existen muy buenas maestras del tema.

Importante: no copiar por copiar. Inspiraos para llegar a vuestro propio estilo que será la manifestación de vuestra manera de entender la vida, de trabajar, de relacionaros con la gente. Vuestra esencia. Éste es mi punto de vista, una simple guía para que vosotros pongáis las reglas de vuestro juego. Porque lo importante aquí, es ser siempre uno mismo.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: combinar verde con marrón. Es un buen modelo árbol. Pero creo que ese momento "no a la tala" ya tiene protagonista.
Ojo con las medias. Las únicas licencias que se permiten son las caladas. O las de punto con ochos.
Pulseras doradas y plateadas varias con sus banderitas y todo. Para este modelito, no pegan, la verdad.
Bolso bandolera, a no ser que no te importe enseñar en final de tus medias. Este tipo de vestidos tan sueltos suele moverse a su aire. No le ayudemos también con un bolso con vida propia.
Bailarinas. Dale un poquito de glamour. Las túnicas ya son bastante sositas por sí mismas.

Lo encontrarás en: el vestido es de Sisimú. Las botas arrugadas con tacón las tienes impresionantes en Loewe. Y para presupuestos razonables, busca las clónicas en las rebajas de Zara.
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